PRIMER AVENTURA
Daba pasos lentos entre el camino que pertenecía a los pokémon de tipo fuego, mirando de lado a lado podía sentir como la temperatura aumentaba, bueno eso era correcto considerando el ambiente para los pokémon tipo fuego, entonces los vi, todos juntos en una zona de césped tipo sabana jugueteando entre ellos, podía verlos pequeños y tan magníficos; un Cyndaquil acostado completamente de panza a lado de una roca, un simpático Torchic corriendo de un lado a otro persiguiendo lo que parecía una mariposa común, un Chimchar bajando a sus compañeros el fruto de un árbol, un Tepig comiendo de los frutos arrojados por el Chimchar, mientras un pequeño Fennekin mordisqueando unas ramitas tranquilamente en el pasto.
— Vaya, sí que tienen su encanto. — Dije llegando a donde estaban mientras me ponía de cuclillas para verlos mejor, ellos parecían no molestarse con mi presencia, lo cual no es raro seguro recibían visitas de niños muchas veces al año. Entonces otro pokémon que no había visto se acercó hasta a mí por el costado y me miró fijamente, era un pequeño Charmander. — Hola amigo… — Le hablé mirándolo con una sonrisa de medio lado y él se acercó más a mí, lo cual ocasiono que me pusiera nervioso, pero no me aleje.
Nos miramos a los ojos durante un rato y después el Charmander se acercó a mí y rozó su cabeza con mi pantalón, entonces entendí lo que quería… acerqué lentamente mi mano a él, para notar su reacción y en cuestión de segundos pude acariciar su cabeza, fue algo maravilloso mi corazón dejo de ponerse nervioso y pude sentir una especie de conexión con aquel pequeño pokémon. De repente deje de acariciarlo hubo una gran explosión en el laboratorio tan fuerte que causo gran conmoción en los pokémon, al parecer algo había ocurrido, así que no lo pensé dos veces para ir a ver qué ocurría aunque eso significará ser descubierto, pero aun así, tuve un mal presentimiento.
— ¿Qué ha pasado? — Escuché preguntar a Nordic cuando llegamos al punto donde nos habíamos separado, el traía en sus brazos a un Froakie, poco tardo Maiden en unírsenos y al igual que Nordic traía a un pokémon en brazos, ella a un treecko al parecer yo fui el único que no cargo al pokémon que más le gusto.
— ¿Qué están haciendo un par de mocosos aquí? ¡Izein! — Se escuchó la voz de una mujer detrás de un gran hueco donde se suponía estaba la puerta por la que entramos para llegar con los pokémon iniciales.
— ¿Si comandante? — Contestó ahora la voz de un hombre.
— ¿No dijiste que no habría nadie en el laboratorio a esta hora? — Volvió a decir la mujer, caminando hacia nosotros. Era una mujer de estatura media, cabello castaño y ojos marrones, con un pantalón negro y una blusa de manga corta de azul rey con unas letras en mayúsculas "M-C".
— Así se suponía comandante, cuando vine hace media hora no había absolutamente nada, debieron entrar aquí, pero nunca los había visto en el tiempo que estuve vigilando. — Contesto el hombre vestido de la misma manera que la mujer.
— ¡Eres un inútil! — Lo regañó la mujer. — Bueno no importa, solo son unos mocosos me encargaré de ellos yo misma. — Dijo con una sonrisa arrogante sacando una pokeball de su bolsillo, Maiden, Nordic y yo sabíamos lo que eso significaba, pero nosotros no teníamos pokémon aún, así que eso era muy peligroso.
— Es-espere un momento. — Habló Maiden algo nerviosa, llamando la atención de la mujer. — Nosotros no tenemos pokémon y no sabemos que sucede, por favor déjenos ir.
— Es un problema, que ustedes nos hayan visto… con o sin pokémon los acabaremos. — Diciendo esto lanzó una pokeball de la cual salió un Houndoom que comenzó a gruñirnos inmediatamente, estábamos asustados no había nada que pudiéramos hacer, entonces apareció Charmander, aquel Charmander con el que había congeniado rápidamente y se puso enfrente de mi muy decido gritando "Chaar", eso hizo que el Froakie y Treecko de Nordic y Maiden se alborotaran y saltaran enfrente.
— ¿Qué sucede? — Preguntó Nordic sorprendido y claramente asustado por la situación, quien pensaría que justó ese día que nos escaparíamos tendríamos esta clase de problema.
— Es claro… — Dije mirando a los pequeños pokémon enfrente de nosotros. — Ellos quieren luchar con nosotros. — Comenté tragando un poco de saliva por el nerviosismo, pero mis palabras causaron gran sorpresa en Nordic y Maiden, y una respuesta afirmativa por parte de los tres pokémon enfrente de nosotros.
— ¿Es así Treecko? — Preguntó Maiden, recibiendo un grito alentador del pequeño pokémon.
— ¡Bien! Démosle su merecido Froakie. — Gritó emocionado y a la vez nervioso Nordic a su pokémon.
— Bien… ¿con qué así es? — Susurré con un pequeño suspiro, si bien los pokémon no estaban entrenados y nosotros no teníamos nada de experiencia, pero en este punto no podíamos retroceder. — Bueno chicos… ¡ADELANTE!
Froakie, Treecko y Charmander se abalanzaron al Houndoom de la mujer y a pesar de ser 3 pokémon contra 1, la mujer y los demás hombres solo sonreían arrogantemente.
— Les enseñaré a no meterse con los adultos. — Habló la mujer divertida y ordeno a su pokémon atacar, no sabíamos que hacer en lo absoluto y en cuestión de 3 minutos nuestros pokémon habían sido derrotados, los tres yacían en el suelo con varios raspones, mientras el Houndoom no se inmutaba para anda ni un solo rasguño ni cansancio, sus ataques habían sido muy potentes, lo que se esperaba de un pokémon bien entrenado y evolucionado. — ¿Eso es todo?, no me duraron ni para el calentamiento… bueno, acabemos con esto, Houndoom primero pulveriza a ese trío de basuras pokémon.
Cuando dije eso sentí un enojo incontrolable, el Houndoom se preparó para realizar un ataque y al momento que lo lanzó me lance a donde estaba Charmander, Treecko y Froakie recibiendo por ellos el ataque que había sido "rapidez" el ataque me dio de lleno en la espalda rozando parte del costado de mi cara, mi acción causo la sorpresa de todos incluyendo la mujer quien no esperaba que hiciera eso.
— ¿Están… bien? — Pregunté con dificultad temblando un poco a causa del impacto, los pokémon me miraban sumamente sorprendidos.
— ¡Oye! Adam ¿estás bien? — Preguntó conmocionada Maiden mientras ella y Nordic me miraban muy preocupados a lo que asentí débilmente.
— No vuelvas… — Comencé a decir girándome a ver a la mujer con una expresión claramente enojada ignorando el dolor que aún tenía por el ataque. — ¡No vuelvas a decirles basura! — Solté sumamente enojado hacia la mujer, la cual se sorprendió, pero se enfadó al instante.
— Estas loco… Si tanto quieres protegerlos intenta detener el siguiente ataque por ellos… ¡Houndoom usa Onda ígnea! — Gritó la mujer, no sabía lo que pasaría, pero no me moví en lo absoluto, mientras escuchaba a mis amigos gritar mi nombre, noté al Houndoom indeciso en los últimos segundos, pero aun así ni siquiera pestañee estaba listo para lo que fuera.
Cuando el Houndoom realizó el ataque, pude notar como aumentaba la temperatura y empezaba a crearse una corriente de fuego alrededor del Houndoom y cuando lanzó el ataque otro más de la parte de atrás de nosotros lo contuvo, había sido un ataque de tipo agua que había terminado empapando a todos.
— Un ataque de esa potencia contra un niño, que tan bajo están cayendo… — Se escuchó una voz viniendo detrás de nosotros, una voz de mujer y a lado de ella venía un Swampert enorme y brillante.
— ¿Tú? ¿Qué demonios estás haciendo aquí? — Preguntó asustada la mujer al ver a la mujer que la había detenido.
— Eso no te importa… pero si quieres luchar, no tengo problema alguno. — Comentó la mujer tranquilamente.
— Muchachos… ¡vámonos! Aun no es el momento de luchar contra ella. — Ordenó retirada la mujer haciendo que uno de sus compañeros usará con un pokémon bomba humo para que escaparan, todo sucedió tan rápido que no hubo momento de pensar.
— Lo que hiciste fue muy valiente chico… — Me dijo la mujer seriamente acercándose a mí lo suficiente para vernos directamente y entonces añadió. —… o muy idiota.
— No podía dejar que los lastimaran. — Contesté seriamente mirándola algo molesto, entonces se me acerco más y puso su mano en mi mejilla izquierda en forma de caricia, yo me sorprendí tanto que me sonrojé por la acción de esa mujer desconocida.
— Ya veo… — Dijo mirándome directamente a los ojos, entonces pude ver cómo era completamente, era una mujer joven alta de aproximadamente 1.75 metros, su cabello era largo con un flequillo esquinado que casi llegaba a su nariz de color castaño muy obscuro, sus ojos eran pequeños de color violeta claro como los míos, con un pequeño lunar debajo de su ojo derecho, pero su tez era más clara que la mía casi como la de Maiden y tenía una especia de collar en su frente con cinco cuentas dos más grandes que las otras de oro puro, entonces lo reconocí.
— ¡Usted es..:! — Comencé a decir sorprendido al ver bien esa decoración en su frente, no había duda alguna. — ¡Usted es la campeona pokémon de la región! — Grité sorprendido.
