"Siempre hay algo ridículo en las emociones de la gente que uno ha dejado de amar." Oscar Wilde.
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Cuando ve a su padre hablar luego de que L ha muerto, diciendo con tanta convicción que atraparan a Kira, que vengaran al detective, que no dejaran abandonado el caso, Light suprime una sonrisa naciente.
Es igual a cuando hablaba sobre su inocencia, defendiéndolo, poniendo sus manos al fuego por él.
Y Light no sonríe delante de todos, no, mantiene su rostro impasible, triste. (Sí, padre, atraparemos a Kira). Sigue con la actuación.
Y Se encarga de que sus ojos indiquen la tristeza por la muerte de L, por el respeto a la justicia, el desprecio a Kira. (Sí padre, vengaremos a L, no descansaremos).
Tan hilarante su padre. Recuerda ser más joven, cuando las preguntas que hizo empezaron a carecer de respuesta, cuando vio que simplemente estaba más allá de su padre.
Y viéndolo ahora, tan apasionado, tan sentimental, Light suprime también negar con su cabeza. Su padre nunca ha pensado con la cabeza fría, demasiado impulsivo, después de todo intentó dimitir cuando supo que le sospechaban. Tan emocional…
… tan diferente de él. Porque Light maneja sus emociones al pie y al derecho, en la palma de su mano. Sus emociones y la de los otros las utiliza tal cual fuese un arte.
Por eso su padre le parece tan divertido, ahí, junto a los otros, siendo manipulado tan fácilmente por su hijo, no siendo más que una pieza en su juego de ajedrez. Siempre ha sido una pieza, incluyendo en el juego con L –juego que ganó-.
Pero su padre no se entera de nada, sigue farfullando sobre la muerte de Ryuuzaki, la de Watari, la desaparición de Rem. Pero es cuando se acerca para abrazarlo, para darle su apoyo frente a la perdida de su amigo –¡ja!- con palabras reconfortantes y una mirada sincera que le dice confío en ti, que Light sonríe, dejando libre la sonrisa que suprimía.
Y en apenas un instante se pregunta, cuando su padre empezó a parecerle tan ridículo.
Tal vez, cuando se convirtió en dios.
Notas de la autora: qué cabrón que es Light xD
