"Beso de buenos días"

¿Cómo sería nunca más volver a despertar solo? ¿Sería incomodo no tener tanto espacio en la cama para ti mismo? ¿Qué tal que sus ronquidos la despertaran durante la noche y eso la molestará? ¿Y si la vida de casados en realidad si eran tan mala como la narraban muchas personas…? Estas eran solo unas cuantas de las muchas dudas que rondaban en la cabeza de cierto rubio. Es increíble pensar que el héroe del mundo shinobi, alguien con el poder de un Dios se atormentará con cosas tan triviales como la vida de casado.

Y es que a pesar de estar completamente seguro de querer pasar todos los días de su vida con ella, no podía evitar que la preocupación se colará en sus pensamientos; siendo objetivos llevaban menos de un año siendo novios, realmente disfrutaba como nunca cada instante a su lado, cada día se maravillaba al conocer una nueva faceta de ella y eso no podía encantarle más… Por otro lado, era cierto que ella ya no era la misma chica que tartamudeaba al hablar y le rehuía a su mirada, pero aún conservaba esa actitud serena y muchas veces solo respondía con sonrisas, lo que casi siempre lo dejaba muy pensativo sobre si había actuado de la manera correcta o si ella simplemente no decía nada para no herir sus sentimientos… Una cosa es tener la total certeza de que alguien te ama más que a su propia vida, y otra es saber que no hay nada que no moleste de ti a aquella persona. Es cierto, él había madurado mucho en estos últimos años, pero en el tema del amor seguía siendo el mismo despistado, Naruto Uzumaki.

-Hey, Naruto ¿ya estás listo?- Iruka tocó la puerta impaciente, la mayoría de los invitados habían llegado y solo faltaba que los novios bajaran para iniciar la ceremonia.

-¿Eh?... Ah, en… un momento. –Ahí, frente al espejo, observando el terrible nudo de la corbata que sus temblorosas manos le habían permitido atar, Naruto dio un suspiro y se encamino a la puerta para abrirla, a punto de girar la perilla noto la cantidad de sudor en su mano y soltó una maldición… Abrio la puerta y se encontró con Iruka cruzado de brazos y recargado en el marco de la misma.

-¿Nervioso? –Le dijo alzando una ceja.

-¿Se nota mucho? Preguntó con cautela, paso su mano sobre su corta cabellera y se colocó frente al espejo nuevamente.

-Para nada… Deja que te ayude –Así con hábiles movimientos Iruka empezó a atar de manera correcta la corbata. –Listo.

-Gracias… Iruka-sensei, ¿puedo preguntarte algo? –Era el día de su boda, ¡Demonios! ¿Por qué tantas preocupaciones a sólo unos momentos de juntar su destino con la mujer de su vida?

-No.

-¿¡Como que no?!

-Naruto, al elegirme como tú padrino, me sentí realmente honrado, en especial porque creí que sería a Sasuke a quien tendrías en mente… De cualquier manera, no te seré de mucha ayuda en cuanto éste tema, en realidad estoy seguro que ninguno de tus amigos es una buena opción para hablar sobre esto… -Naruto sonrió de medio lado, pues su maestro tenía la boca llena de razón –Pero, si de algo te sirve, si te sientes preocupado en cuanto al rumbo que va tu relación, no hay nadie mejor con quien puedas hablar que con la persona con quien vas a compartir tu vida. Ambos son muy afortunados. –Iruka pusó las manos sobre los hombros de Naruto queriendo con ese gesto transmitirle la confianza que tenía en él, en ellos.

-Gracias… ¡Bien! No quiero hacerla esperar más, bajemos de una vez.

-Baka, ha esperado por ti desde que era una niña… Creo que resistirá 10 minutos más.

-Hahaha… -Con un leve sonrojo, Naruto reía feliz de saber lo ciertas que eran las palabras de su próximo padrino. -Una última cosa, Iruka-sensei.

-Dime…

¿Por qué se sentía flotando? ¿Qué no hace un momento ya había dejado ir los nervios y estaba de lo más tranquilo? ¡Dios! Es que el sólo al dar la vuelta hacía la entrada del templo y verla ahí, vestida de radiante color blanco, con la sonrisa más hermosa que había visto jamás… ¡Sí que era un maldito afortunado!

La vio acercarse a él, la contemplo a su lado durante toda la ceremonia, apenas y aparto la vista de ella para firmar los papeles y contestar el "Acepto-ttebayo" de los juramentos del sacerdote. Ella brillaba con luz propia, la felicidad que su rostro reflejaba no era comparable ni con el resplandor de la luna. El resto de la velada fue igual de magnifica, sus amigos y conocidos les felicitaban por montón, les decían lo perfectos que se lucían juntos; el tiempo voló entre risas, baile y festín, pronto llego en momento en que la pareja tendría que retirarse, pues si querían aprovechar su primer noche de bodas tendrían que llegar rápido al destino de su Luna de Miel, una cabaña en la playa…

Naruto no soltó la mano de su ahora esposa para nada, era tan pequeña y cálida… Cuando tuvo que hacerlo para despedirse de todos, la perdió de vista un segundo y eso basto para que se alejara lo suficiente del bullicio de la fiesta a hablar con su padrino. Un ninja del nivel de Naruto rápidamente los localizo en la terraza, no iba a interrumpir, y espiar mucho menos… Sí, claro.

-…Es por eso que solo en ti puedo confiar para cuidar de él, sólo tú puedes darle lo que siempre ha merecido. –Escucho decir a la voz de Iruka.

-Muchas gracias, Iruka-sensei… Yo prometo que nunca dejaré a Naruto-kun, si él me lo permite yo estaré el resto de mis días a su lado. Quizá eso no compensé mi cobardía en el pasado, y el haber permitido que pasará solo mucho tiempo… Pero, si ahora está a mi alcance hacerlo feliz, yo… Honraré esta oportunidad.

-Hinata… Tú, ustedes… Realmente se merecen tener una larga vida juntos. –Naruto no podía verlos pero, estaba seguro que Iruka lloraba emocionado, al igual que él.

Un rayo de luz que entraba por una rendija en el techo y le daba directo en la cara lo despertó, ¿Por qué sería que su esposa quería que su Luna de Miel fuera estando como ermitaños por casi un mes? Bueno, la idea de pasar todo ese tiempo con Hinata en una playa casi desierta no era mala, nada era una mala idea si eso incluía que ellos estuvieran juntos.

Giro su cuerpo y se abrazó al de su menuda compañera de cama, los cuerpos de ambos solo estaban siendo cubiertos por un par de ligeras sabanas, sus ropas se encontraban regadas por cualquier parte del piso y eso sólo pudo hacerlo sonreír al recordar la actividad nocturna con su mujer.

Ella se removió un poco, renuente a despertarse; Naruto la contemplo con ternura, Hinata estaba hecha un ovillo y con la cara escondida entre el pecho de su esposo, sus largos cabellos cubrían buena parte de su cuerpo. Él la acomodo sobre su pecho y lentamente respiro su dulce aroma de su cabello…

¿Qué si era incomodo no tener espacio en la cama? Pues no, Hinata era tan pequeña en comparación con él que eso no afectaba en lo más mínimo. ¿Qué si sus ronquidos la molestarían? Pues la expresión de paz en el rostro de ella no daba a entender nada parecido, quizá dormía tan profundamente que ni siquiera los escuchaba. ¿Qué si la vida de casados era mala como la gente decía? ¡Ha! Qué pena por ellos, porque no se casaron con la persona indicada…

-N… Naruto-kun… -Hinata se removió un poco intentando acomodarse, levanto un poco su cabeza y lentamente abrió uno de sus ojos, después el otro y se quedó mirando fijamente las orbes azules de su esposo. Entonces sonrió, de esas sonrisas que, quizás ella ni lo sabía, pero eran las que Hinata siempre guardaba para él.

-Me alegra ver que te alegra verme –le dijo regalándole una sonrisa zorruna.

-Buenos días, Naruto-kun.

-Buenos días, Hinata.

Naruto tomó delicadamente su barbilla y la levanto un poco, se acercó lentamente hasta juntar sus labios con los de ella, la beso delicadamente, pasando su lengua sobre sus labios y deleitándose con su sabor. No importa cuántas veces la haya besado antes, cada nuevo contacto con ella era magnifico, y estaba seguro que nunca se cansaría de eso.

-Em… No me molestaría despertar así todos los días… -El sonrojo en las mejillas de Hinata delataba que una parte de la antigua niña rara, oscura y tímida seguía ahí.

-Haha... ¡Y a mí me encantaría cumplirte ese deseo! –Y el poco tacto para expresarse de Naruto, también demostraba que él aún era aquel orgulloso perdedor…

¿Cómo se sentirá nunca más volver a despertar sólo? Una única palabra: Maravilloso.