Antes de empezar me gustaría agradeceros los reviews que me habéis dejado. Me habéis hecho realmente feliz, no pensaba que tuviera tan buena acogida y más siendo la primera.

Os dejo aquí el siguiente capítulo, disfrutadlo y si os gusta hacédmelo saber!

Sakazuki se dirigía a nuestra posición. Me puse en pie rápidamente para defenderme en caso de ataque. Ataque que no llegó. Miró detrás de nosotros con una mirada sombría escondida por su gorra.

-¿Qué estás haciendo aquí, Nico Robin?

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-¿Robin? –dijo Luffy impactado. Pude notar una pizca de alegría en su mirada.

Nos giramos bruscamente para encontrar a nuestra salvadora. Allí estaba, una mujer morena y alta con unos preciosos ojos azules mirando desafiante al almirante Sakazuki. Nos echó un rápido vistazo y sonrió.

-Siento llegar tarde, Luffy –le dijo la morena a mi hermano. Él sin dudarlo se dirigió a abrazarla y empezó a llorar exageradamente en su hombro.

-Pensaba… pensaba que os había perdido a todos –se sorbió los mocos mientras la supuesta Robin le acariciaba la cabeza con suavidad para consolarlo.

-Vamos, tenemos que salir de aquí capitán –Luffy asintió y deshizo el abrazo lentamente.

La chica me miró sonriente y después a Luffy. Hizo una seña con la cabeza invitándonos a continuar nuestro camino de huida hacia los barcos.

Nos rodearon un gran número de soldados, pero esta vez solo encañonaban a Robin porque sabían que a nosotros no nos afectaban las balas. Luffy y yo nos pusimos alerta, listos para protegerla. Me di cuenta que a ella no le hacía falta la protección de nadie. En un abrir y cerrar de ojos estaban todos los marines retorciéndose de dolor en el suelo. Miré a Robin estupefacto. Estaba con los brazos cruzados en posición de ataque y unos pétalos de cerezo la rodeaban. Pude distinguir como unas manos desaparecían de los cuerpos de los soldados que estaban en el suelo.

-¡Vamos Ace, no te pares! –gritó Luffy mientras pasaba por mi lado.

Mientras corría seguía pensando en esa habilidad tan extraña y a la vez tan útil y letal. Si dominara el Haki del Armamento podría incluso derrotar a los de tipo Logia.

Eché una mirada detrás de mí. Vi como mi padre era embestido por los brutales y despiadados ataques de los marines. Ya no era una cuestión de ganar o perder la guerra. Todo se había vuelto mucho más retorcido, el primero que matara a Barbablanca sería aclamado por todos y se convertiría en el detonante principal para dar comienzo a la nueva era y con ello la gloria de haber acabado con el pirata más fuerte del mundo.

Sentí una punzada de dolor en mi pecho mientras veía aquella escena. Alguien como él no podía acabar de esta manera, sin embargo es su decisión y aunque nos duela en el alma debemos aceptarla y volver a surcar los mares con la cabeza bien alta.

Vivir sin arrepentimientos.

Salí de mi ensoñación en cuanto el Shichibukai Gecko Moria se interpuso en nuestra huida.

-Shishishishi, Sombrero de paja esta vez no te escaparas. ¡Tu sombra será mía! –volvió a reír macabramente.

-Moria, ¡sal de nuestro camino o te patearé el trasero otra vez! –gritó Luffy furioso. Robin estaba muy calmada, parecía ajena a la situación.

Moria hizo aparecer su Dopelman (sombra) que se dividió en pequeños círculos los cuales se convirtieron en murciélagos. Atacaron a Luffy. Le mordieron los brazos y las piernas mientras él se quejaba e insultaba al Shichibukai. Lancé unas pequeñas chispas verdes que luego se incendiaron haciendo desaparecer a los dichosos murciélagos.

-¡Eres un cobarde! –le gritó Luffy muy enfadado mientras le lanzaba su puño que acabaría siendo interceptado por la sombra del Shichibukai.

Unos brazos más grandes de lo normal aparecieron alrededor del cuello de Moria. Miré a Robin, estaba con los brazos cruzados muy concentrada en su ataque.

-Ochenta fleur –musitó mientras comenzaba a ejercer presión sobre el cuello de Moria para estrangularlo.

-Sabes de sobra que eso no va a funcionar –dijo mientras se carcajeaba. Hizo apareceré a su Dopelman detrás de Robin.

-¡Robin, detrás de ti! –le dije mientras me colocaba listo para protegerla. Ella me había salvado así que yo estaba dispuesto a hacer lo mismo.

-No volverá a pasar lo de Thriller Bark, Gecko Moria –dijo Robin confiada.- ¡Clutch! En ese momento Dopelman y Moria se intercambiaron las posiciones. El Shichibukai se encontró con que también tenía varios brazos rodeándole el cuello.

-¡Maldita! –chilló Moria.

-Ciento sesenta fleur –volvió a intercambiarse el puesto con su sombra pero seguía atrapado igual. Ambos cuerpos tenían alrededor del cuello cuatro brazos- Pensaba que eras más inteligente ¡Doble Clutch!

Se escuchó un crujido escalofriante que ensordeció la plaza. Robin había partido el cuello de Moria. De la nada, apareció un destello de luz cegadora que atravesó el cuerpo de Robin. Cuando nos dimos cuenta la morena estaba en el suelo retorciéndose de dolor con un gran agujero en su vientre.

-¡Robin! –Gritó exaltado Luffy. Se giró bruscamente hacia Kizaru que se teletransportó a la velocidad de la luz delante nuestro.

-Me parece que habéis ido demasiado lejos –dijo mientras ladeaba la cabeza con gesto aburrido.

Luffy lo miró furioso mientras se colocaba su sombrero en la cabeza. Caminaba firmemente hacia el almirante mientras se tronaba los dedos. Lo detuve del brazo.

-Yo me encargo de él, tu asegúrate de proteger a Robin –me coloqué para atacar a Kizaru mientras daba la espalda a Luffy y Robin.

-Así que tú serás el primero en morir… me parece estupendo –me envistió con una patada a la velocidad de la luz. Pude pararla con mi brazo activando mi Haki del Armamento.

-¿Crees que lo único que sé hacer es ponerme en llamas, hombre lámpara? –Sonreí de medio lado confiado intentando provocarle.

-¿Te gustaría que iluminara tu funeral? –ladeó la cabeza mientras se pasaba la lengua por los labios de una manera un tanto tenebrosa.

-¿Por qué no me muestras tu poder de una vez en vez de hablar tanto? –vi como fruncía el ceño. Se separó un poco de mí mientras yo empezaba a encenderme.

-Lance mi clásico puño de fuego contra el almirante para separarlo de mi hermano y Robin. Estaba seguro de que lo esquivaría, y eso hizo.

Lanzó un rayo luminoso que salió desde su dedo. Lo esquivé ágilmente con un movimiento rápido de cabeza. Continuamos nuestra lucha ajenos a lo que ocurría a nuestro alrededor. Era el momento para descarga toda mi furia contenida.

Pasaron los minutos y la lucha seguía muy igualada. Jadeábamos e intentábamos disimular nuestro cansancio para no mostrar debilidad frente al oponente. En un despiste, Kizaru atravesó mi pierna con su estúpido rayo de luz. Caí de rodillas al suelo sujetándome fuertemente la parte de la extremidad donde me había herido. Intenté ponerme en pie, en caso de que perdiera el almirante acabaría fácilmente con mi hermano y Robin, que estaba apoyada en una roca saliente del suelo recomponiéndose.

Divisé a un travesti muy grande junto a Jinbei corriendo hacia dónde estaban Luffy y la morena. Supongo que irían a sanarle las heridas.

Con una cosa menos de que preocuparme, me levanté del suelo con una mueca de dolor.

Recordé lo que han sufrido mis compañeros por intentar salvarme y ni uno de ellos se había quejado o protestado. Me sentí egoísta al quejarme de esa punzada insignificante en mi pierna si la comparamos con las múltiples heridas que tenía mi hermano por todo el cuerpo.

Noté un líquido espeso brotar de mi pierna mientras me ponía en pie. La sangre salía sin cesar como un río desbocado en épocas de lluvia. Me olvidé todo el dolor que sentía, tanto el físico como el mental. Para eso he entrenado durante tanto tiempo.

Me concentré en mi oponente y le lancé una gran bola de fuego que impacto en el cuerpo del almirante. No lo pudo esquivar, se notaba el cansancio y el desgaste de la batalla. Solo necesitaba un último esfuerzo y saldría de esta plaza maldita con mis seres queridos.

Se me nubló la vista al recordar la despedida de mi padre. Titubeé pero enseguida me recompuse. Acabaría esto y después ya tendría tiempo de darle vueltas y lamentarme.

POV Robin

-Lu-Luffy… -jadeé- tienes que ayudar a tu hermano.

-Robin no hagas esfuerzos. ¿Qué hago? ¡Sale mucha sangre! –gritó desesperado con llevándose.

-¡Luffy-kun! –escuché como el caballero del mar Jinbei llamaba a Luffy mientras corría hacia nuestra posición.

-¡Mugiwara boy! –llamó al capitán un personaje bastante peculiar que se estaba quitando de encima un par de marines que intentaban detenerlo.

-¡Ivankov! ¡Jinbei! Necesito vuestra ayuda. Kizaru ha herido a Robin y no deja de sangrar –me miró con preocupación.

-Luffy… -inspiré bruscamente y expulsé el aire con pesadez. No recordaba tan dolorosa una perforación en el vientre. Los tres se giraron para escucharme.- tu hermano está malherido, tienes que ayudarle. Quizá no ganes, pero al menos puedes ganar tiempo.

-Pero, ¿cómo puedo hacerlo? ¿Tienes alguna idea? –le tendí con dificultad un pequeño estuche de colorete.

-¿Qué hago con esto? Y lo más importante, ¿qué es esto? –frunció el ceño mientras miraba la cajita receloso. Reí débilmente mientras me incorporaba.

-No importa lo que es, solo ábrelo –le ordené.- lo que hay en el interior es el punto débil de Kizaru.

Luffy se dispuso a abrirlo ante la curiosa mirada de Jinbei e Ivankov. El moreno frunció aún más el ceño al no ver nada dentro.

-¿Qué quieres que haga con esto? No hay nada –se quejó decepcionado al tiempo que volcaba la cajita.

-Claro que hay –protesté.

-Solo hay un espejo pegado –dijo con inocencia frotándose la barbilla.

-Exacto, el espejo –afirmé con seguridad.

-¿un espejo? –preguntaron confusos Luffy, Ivankov y Jinbei al unísono.

Fin del segundo capítulo. He tardado un poco más de lo que esperaba porque he tenido exámenes de por medio.

Espero que os guste la segunda parte y que la disfrutéis tanto como lo he hecho yo escribiéndola.

Creo que en Marineford escribiré un par o tres capítulos más. Esta saga es perfecta para desarrollar la historia de estos personajes.

Si os ha gustado dejadme reviews que me animan mucho!

Una vez más muchas gracias por leer! J