El siguiente fic, posee escenas de extrema violencia, con actos siniestros y cargado con escenas sexuales fuertes, por favor, bajo esta recomendación, lean a conciencia, la advertencia por mi parte ya está dada.
Gracias a mi Beta, Mony Black, una gran amiga de la misteriosa tierra de México, que me ayudo y me alentó a escribir la historia, gracias nena.
este capitulo esta dedicado a mi hermana, que jamás lee lo que escribo y le obligue a escuchar un poco del cuento y le gusto, toma hincha pelota, para vos. Si alguien quiere saber ella se llama Solange Lascano, cuando la vean le pegan por mi(dice que le hace acordar a Pablo por ser tan hdp), XD.
Disclaimer: Los personajes son de propiedad de Meyer, y la historia está ligeramente inspirada en el fanmade realizado por kyuuka666, del anime Kuroshitsuji.
EL ALIMENTO
Cualquier persona diría que estaba arrepentida de sus decisiones, de las consecuencias que el pacto conllevaría a su persona y su futuro, pero ella no podría estar más conforme por cómo se estaban dando las cosas, porque al final todo estaría bien, como su madre siempre le indicó, ella se aseguraría de eso. Su edad no correspondía a sus procesos mentales, ya que siempre iba más allá de sus 15 años, mostrando una sabiduría inaudita y su inteligencia podría dejar estupefacto a cualquier consejo científico; tomaba seriamente como todo se desarrollaría de ahora en más, y aun así no tenía miedo, conocía lo que ese sentimiento era, lo que este originaba al alma y el cuerpo, así que podía asegurar que no tenía miedo, era algo a lo que ya le era inmune.
Se podría afirmar que era una inconciencia no temer por su persona, por lo que sucedería una vez que todo se haya resuelto, pero una vez que uno ha logrado su meta, el objetivo que consume el ser ¿era importante todo lo demás? Ella jamás se planteó algo más que todo eso, no proyectaba nada, el futuro ya no existía para ella, solo el pasado y ahora su presente le afectaba, debía hacer lo que tanto planeo, porque no podía seguir sin que todo se haya resuelto y si debía pagar para que todo se solucione, estaba gustosa de hacerlo, no había duda en su ser, no cuando pudiese recuperar, momentáneamente, lo que un día fue. ¿Acaso eso la convertía en una suicida? ¿Le quitaba valor a su esfuerzo, ya que no le importaba su propia persona? Mas la verdad es que sacrificaba más de lo que era concebible solo para poder restaurar lo que tanto quiso, aunque cuando ella tuviese que pagar las consecuencias del pacto, eso ya no le fuese importante.
El clima en Forks era húmedo y frio, jamás le gusto ese tipo de ambiente pero era en este lugar donde el consejo residía y necesitaba reunirse con ellos para que todas las piezas comiencen a moverse exactamente como ella quería. Su mente ya había proyectado como todos ellos se comportarían cuando ella apareciera, la vidente no podía verla, esa era su ventaja además que había logrado codificar sus pensamientos para que el telepata no comprendiese que era lo que ella procesaba, así que estaba protegida de los imprevistos, y eso era de lo que estaba orgullosa. El vehículo, un elegante 0 km negro con vidrios polarizados se fue desplazando por la carretera hacia su nuevo domicilio.
-mañana temprano la servidumbre comenzara su trabajo- le indico el gran hombre moreno, su belleza era algo extraña, ya que sus facciones eran duras pero al mismo tiempo la calma que trasmitía era algo único, como si estuviese en control de todo, como si el mismo ambiente se mimetizara con él, para desenvolverse según su antojo. Estaba vestido con traje negro, que marcaba aún más su gran y definida fisonomía mientras conducía-pero ya prepare todo para que no tenga ningún tipo de molestia ni percance- la joven, que estaba sentada en el asiento trasero observando el paisaje, pareció que no le prestaba atención a lo que decía, su vestimenta que parecía antaña, era un vestido color crema que tenía pequeñas flores de puntillas la cubría completamente, no demostrando ni un centímetro de su piel más que sus manos y rostro, que eran hermosos. Parecía como una muñeca de porcelana por la delicadez y fragilidad que despedía, pero el ojo que se mostraba través de sus anteojos, ya que el derecho estaba cubierto, era rígido, como una persona que sabe tanto de la vida y estaba poco atraída a dar a conocer lo que comprendía.-creo que el lugar se ajustara a sus necesidades…
-¿Cuándo va a realizarse la reunión?- le interrumpió usando un tono cortante, el hombre siguió calmado como si esa tipo de actitud no le molestase.
- dentro de tres horas, mi ama-le informo mientras el vehículo doblaba hacia un gran entrada que daba paso a un hermoso e inmenso jardín, la mansión, su ahora residencia, se levantaba imponente y grandiosa, el estilo colonial era encantador, y aunque pareciese que no tendría las comodidades que la tecnología moderna ofrecían, eso era mentira, ya que todo dentro de esta estaba resuelto, su mayordomo siempre se encargaba de esto. Cuando el auto se detuvo, el mayordomo se colocó enfrente de la puerta para poder abrírsela, todo en su manera de comportarse denotaba una elegancia y diligencia envidiable, pero las expresiones de ella, aburridas y serias, no les daba importancia.-¿desea comer o tomar algo, mi ama?- le pregunto cuando estuvieron enfrente del cuarto de ella, toda la mansión era tan grande que era inaudito que ella sola con su mayordomo fuesen a vivir ahí, pero era la verdad, ella estaba acostumbrada a los lujos y esa casa era justo lo que ella necesitaba.
-no, Jacob, iré a cambiarme mi atuendo y nos iremos hacia la mansión Cullen.-él le quedo observando detrás de ella, mientras ingresaba al cuarto, y supo que estaba nerviosa aunque no diese señal de esto, se conocían demasiado, y por eso seguía siendo increíble que ella no corriese alarmada y aterrada. Sin decir más cerró la puerta en las narices del mayordomo que solo suspiro mientras que una sonrisa cruel se fue formando en sus labios, llegaba la hora comer y él disfrutaba la hora de la comida.
Dentro del cuarto ella no se detuvo en nada hasta llegar hasta el espejo, donde saco de entre sus ropas un collar, era la insignia que tanto necesitaba para poder disuadir al consejo, desde hacía tiempo que no la veía, no deseaba hacerlo, le recordaba a tiempos pasados, felices y duraderos, pero eso ya no existía, y detestaba eso. inspiro hondamente, y se sacó su anteojo para refregarse los ojos, estaba cansada pero debía seguir adelante, no tenía más opción, abrió los ojos y no pudo evitar observarse en el espejo, todo seguía igual que antes, cabello desordenado color cobrizo con ligeros rulos, su piel tan blanca como la nieve, pero su ojo derecho ahora lucia la marca del contrato, la estrella de cinco puntas de color violeta que se dibujaba sobre todo el globo ocular, era lo que los unía, lo que los hacia un solo ser hasta que el objetivo se alcance y ella pagase el precio.
Dos horas después ambos recorrieron las calles de Forks, para dar a conocer a los demás sobre su presencia en el lugar, que aunque no le gustara era algo imperante hacerlo. Todos los transeúntes se quedaron impresionados y atontados ante la hermosura de ellos, era algo chocante el contracte entre ellos dos, él sumamente alto y fornido, ella, menuda y de pequeña estatura, pero era perceptible que ella era quien lo guiaba, ya que él se quedaba detrás de ella siguiéndola, pero al mismo tiempo la protegía, como un guardaespaldas. Todo el viaje fue en silencio, él no quitaba su escrutinio de ella, le era inevitable hacerlo, como si su aliento dependiese al de ella, como si cada movimiento de ella fuese necesario ser evaluado, ahora ella era su todo y ambos eran conscientes de esto.
No pudo evitar pasar la lengua sobre sus labios, tenía hambre, que casi juraría que su estómago gruñía, su cuerpo se estaba tensando esperando a su alimento, pasaron por varios restaurantes pero él no se alimentaba de comida sino de algo más apetitoso y monstruoso, y hoy a la noche probaría un bocado. Se alejaron del centro de la ciudad, y en unos instantes estuvieron en las puertas de la mansión Cullen, y ella se mordió el labio inferior algo aprensiva.
-todavía hay tiempo para volver a casa– le advirtió a su lado Jacob, a lo que ella levanto la mirada enojada y seria para enfrentarlo.
-yo no tengo casa, Jacob, tu bien lo sabes- su voz melodiosa se endureció y él le observo imperturbable- esto es por lo que vine y así se va a hacer- afirmo, pero segundos después su rostro se suavizo-¿me vas a decir que es posible desechar lo que ya nos propusimos?- los ojos de él se avivaron y sonriendo negó con la cabeza, mientras golpeo la puerta. A los instantes apareció la criada para atenderlos.
-hola ¿en qué les puedo ayudar?- la joven se quedó callada mientras Jacob hablaba con la empleada.
-buenas tarde, mi ama- señalando hacia donde estaba Nessie, que puso nerviosa a Emily, la criada, por lo duro del escrutinio de la jovencita- tiene una cita con el consejo…-Emily frunció el ceño, estaban esperando la visita, ya que era extraordinario que alguien supiese sobre el consejo, y la forma en que se pidió la cita era como si el solicitante conociese todo sobre este, pero lo que más le llamo la atención a Emily era que el interesado fuese una pequeña jovencita. Se quedó callada por un instante, que logro que la joven se enojara pero no dijera nada, cuando se pudo recuperar del shock, los invito a pasar rápidamente, donde sin perder tiempo los guio hacia un gran salón.
Dentro de este se encontraban un grupo de personas reunidas, que cuando ellos aparecieron se callaron de las conversaciones que estaban manteniendo. Desde la puerta, Emily realizo las presentaciones.
-señor, la cita para el consejo ha llegado…-en la punta de una gran mesa ovalada estaba un hombre, el Dr. Carlisle Cullen, el jefe del consejo, en la misma mesa estaban presentes casi todos los integrantes del consejo, que interesados porque alguien sabia de su existencia fueron para informarse quién era el visitante. Los hijos del Dr., Emmett Cullen y Alice Cullen estaban junto a sus respectivas parejas, Rosalie Hale y Jasper Whitlock, también estaba su mujer, Esme Cullen, junto Sue Clearwater y su hija Leah, y por ultimo Eleazar Denali acompañado por su mujer Carmen y sus hijas Irina y Tanya; todos ellos se quedaron petrificados cuando visualizaron a la jovencita seguida por un gran hombre que denotaba no tener más de 25 años. Tanto la hermosura como seriedad de la jovencita era algo avasallante y además que su anteojo que tenía en la parte derecha cubierta para que no se viera que era lo que había abajo era perturbarte, que dejaba a Rosalie y Tanya en segundo plano con respecto a la hermosura,-esta es la señorita…-y de pronto Emily se dio cuenta de su error, al no preguntar el nombre de los visitantes. Dándose cuenta de su predicamento, el mayordomo los introdujo.
-buenas tardes señores, mi ama, Renesmee ha venido para poder tener una entrevista con ustedes- les informo rápidamente Jacob, a lo que saliendo de su estupor, porque no comprendía como una chica tan joven pudiese saber algo sobre ellos, Carlisle hablo.
-por favor siéntense, hazme el favor Emily y tráeles algo para tomar a nuestro invitados- les indico la silla al otro lado de la mesa, donde solo la joven tomo asiento, mientras que el mayordomo permaneció parado junto a su ama.
-¿Qué les puedo servir?- les pregunto a lo que la joven permaneció callada pero el mayordomo contesto por ella.
-para mi nada, muchas gracias, pero mi ama desea una chocolatada…-y sin más, aunque aún sin entender porque la joven no hablaba la criada fue a preparar la infusión. Lo cierto, es que estaba nerviosa, trataba de tener la ansiedad bajo calma, pero la verdad era que le estaba costando, porque al fin estaba frente al consejo, aunque por años solo pudo soñarlo ahora lo había logrado, aunque el consejo no estuviese en su totalidad.- mi ama deseaba mantener una discusión sobre un tema delicado…
-¿Qué tu ama no puede hablar que tienes que hacerlo tú?- interrumpió burlón Emmett, no por maldad sino que estaba entretenido por esta situación bastante intrigante, su padre estuvo a punto de sancionarlo cuando al fin al jovencita decidió que era hora de hacerse oír.
- el motivo por el cual me encuentro aquí es para poder formar parte del consejo…- mientras que en su mayoría se quedaron callados, tanto Emmett como Irina rieron descontroladamente, era una tontería para ellos que un completo desconocido pretendiese pertenecer al consejo, la manera de participar en este era heredara o si se tuviese alguna habilidad extraordinaria, y aun así era muy difícil entrar a este. La joven permaneció imperturbable, mirando fijamente hacia Alice que su semblante era de total consternación.
-no te veo…-susurro casi aprensiva Alice, a lo que las risas cesaron- no te puedo ver ¿Por qué no te puedo ver?- movió sus manos inquieta, a lo que su madre y pareja se le acercaron como a consolarla- no es posible, yo tendría que verte, pero no puedo, y él está pero no está- indicando donde se encontraba el mayordomo que hizo una ademán con la cabeza, mientras que la joven siguió observando a todos detenidamente- ¿Quién eres?
-no es importante quien sea- les comunico a todos que ya estaban más que tensos por la situación, Alice, tenía la habilidad de ver el futuro y los distintos agentes de este, y que no pudiese prever lo que la joven haría era algo jamás sucedido- lo importante es que yo deseo pertenecer al consejo, al menos, el tiempo que este por estos lugares- escogió bien sus palabras, Carlisle dando a conocer porque era el jefe del consejo, ensombreció su imagen, e intercedió.
-¿Qué es lo que sabes de nosotros y lo que hacemos?- en ese momento Emily entro con la chocolatada de la joven, que denoto molestia, pero no era hacia nadie, simplemente detestaba esas pequeñas cosas que iban contra lo que creía que era, no se podía controlar contra una buena taza de chocolate caliente ni tampoco contra las masitas de chocolate, que era lo que tanto adoraba y según ella la marcaban como una niña ante los demás. Cuando la taza estuvo enfrente de ella, tomo un gran sorbo y después decido empezar a exponer su caso.
- ustedes son parte del consejo de protectores de la realidad…-y solo el silencio domino por parte de ellos mientras que ella proseguía- la realidad no puede mezclarse con lo sobrenatural, es algo opuesto e incompatible, no pueden coexistir en el mismo plato, pero de vez en cuando escapan del seres del mundo irreal para vivir en nuestro mundo. Lo que sucede es que estos seres necesitan carne humana para poder seguir respirando en nuestro mundo y es ahí, donde ustedes intervienen, para detener a estos seres antes de que maten a humanos y causen estragos en nuestro mundo. –tomo otro sorbo y tuvo que luchar por no sonrojarse ya que se sentía cohibida porque todos la miraban- el consejo existe desde el principio de la realidad, personas con habilidades extraordinarias para poder capturar y matar a estos seres, como por ejemplo la habilidad de Jasper para cambiar el humor y comportamiento de los seres o el hipnotismo de Tanya. Todos ustedes poseen algo que les permite capturar a esos seres y pertenecer al consejo.
-¿Por qué te crees que mereces pertenecer al consejo? No sé cómo sabes de nosotros pero pertenecer al consejo no es algo que se pueda pedir como si nada- le advirtió algo enojada Rosalie, no le gustaba que las cosas estuvieran fueran de lugar y mucho menos si eso significaba que disturbase su vida cotidiana y amenazase la vida de su familia.
Sin dignarse a contestar, la joven saco su collar y lo tiro en medio de la mesa, era una insignia que demostraba que un pariente cercano a ella fue integrante el consejo y le paso esta posición a ella, solo una persona con poderes podrían sostener la insignia y no electrocutarse. Esme tomo la insignia, cada vez que pasaba a un nuevo dueño, se volvía a renovar tomando la apariencia de nueva, y por más que quiso no pudo determinar quién era el dueño anterior, era como si el dueño anterior tampoco existiese, su habilidad de ver el pasado a través del tacto no funciono.
-¿nos podrías decir quien fue quien te lo entrego, cariño?- le demando con su usual tono maternal, que dejo helada a la joven, hacía tiempo que nadie usaba ese tono con ella, y lucho contra los recuerdos que se filtraban en su mente, no quería recordar al menos no ahora, debía mantenerse entera, entrar al consejo y cumplir su meta, pero ese tono le recordaba a lo que perdió y eso le dolía. Jasper sintió cierto estupor por parte de ella, pero fue algo tan fugaz que no supo si realmente existió.
-lo lamento pero no puedo- le contesto lentamente, necesitaba que le hagan participe y lo necesitaba ahora, porque estar en presencia de ellos le estaba inquietando, estar bajo el escrutinio tan potente le ponía nerviosa- la razón por la cual que estoy aquí es a causa de que estoy buscando un ser, y tengo enterado que esta por aquí…
-¿un ser? ¿Qué tipo de ser?- Eleazar trataba de saber cuál era su habilidad, pero al igual que Jasper y Carlisle, el hombre que estaba con ella era lo que verdaderamente le llamaba la atención, algo en él no estaba bien, aunque tampoco lo estaba en ella, pero algo en su aroma, le indicaba que algo más había en él.
-los suicidios han crecido más de un 70 por ciento este mes ¿no es cierto?- Carlisle asintió enfocado en entenderla- bueno hay un ser que lo está causando….
-¿Cómo lo sabes?- no pudo controlar su curiosidad Carmen, todo esto era tan nuevo y hasta mágico, no solo la seguridad que ella hablaba sino la belleza que poseía, como si un encanto se cerniese sobre ella y atrajese a los demás.
-hace tiempo que lo estoy siguiendo y sé que se ahora está por estos lados, por eso necesito pertenecer al consejo, necesito su ayuda para atraparlo y aniquilarlo- y el odio se sintió en su voz, era impresionante que en algo tan hermoso como ella, existiese tan sentimiento.
Carlisle cerro los ojos momentáneamente, mientras desidia, jamás paso por una situación similar pero haciendo apego a su sabiduría, tomo su veredicto- no puedo evitar que seas parte del consejo, la insignia te hace parte de este, y es cierto, que los suicidios aumentaron y estamos investigando el caso, si deseas puedes participar- espero que la joven festejara ante su logro, pero no lo hizo, nada en ella le indicaba que tuviese la edad que aparentaba- pero no voy a permitir que realices la caza, mis hijos solo lo hicieron cuando estuvieron listos y fueron mayores así que no voy a dejar que tú lo hagas.
-no se preocupe señor Cullen, mi mayordomo, Jacob hará todo el trabajo de campo por mí- el mayordomo solo sonrió confiado mientras que su ama prosiguió-yo solo me encargo del trabajo de investigación.
-¿tiene algún tipo de habilidad tu mayordomo?- Jasper estaba en alerta, no podía confiar en ese hombre su instinto le indica que no lo hiciera.
-no se preocupe señor Whitlock, yo soy muy eficiente en mi trabajo.
-¿Cómo sé que no puedo confiar en ti?- sonó como una amenaza por parte de Jasper, pero eso no molesto en lo más mínimo al mayordomo que siguió sonriendo.
-no lo sabe ,señor Whitlock, pero la insignia no le permite a mi ama ponerse en contra del consejo, y yo siempre hago lo que mi ama me indica.-concluyo feliz, después observo su reloj de muñeca y se agacho para murmurar algo al oído de su ama, que solo se limitó a asentir.
-disculpen señores, pero tengo que irme- les aviso Renesmee al consejo, a lo que se paró mientras su mayordomo la seguía de cerca- mañana vendré de nuevo y les daré los detalles de la información que manejo sobre este ser- se dirigió hacia la puerta y antes de cruzar el umbral les informo- si lo desea su hijo Edward se les puede unir, aunque al igual que paso con la señorita Alice, no tendrá suerte con sus poderes conmigo, es imposible que el comprenda lo que pasa por mi mente.- y se marchó dejando a casi todos con la boca abierta y absolutamente desorientados.
-¿Quién demonios es ella?-exclamo encolerizada Rosalie, mientras su esposo intentaba calmarla.
-no importa quien sea, lo importante es que no la podía ver…- se lamentó Alice con cierto miedo. La duda domino el ambiente mientras afuera iba oscureciendo.
Ya de noche, después de una caminata que logro calmarla, porque detesto el poco control que demostró ante ellos, pero estaba conforme a como todo se fue dando, así que todo se estaba poniendo en marcha los peones comenzarían moverse según su antojo, tratando de proteger a la reina, y que la reina este protegida era lo que más le preocupaba, tenía que atraparlo, recordaba sus ojos negros y los odio, pero la pagaría, ella misma lo mataría con sus manos. Se vistió para ir a dormir, una hermosa camisola color lila, mientras que su cabello seguía desordenado, era algo que jamás pudo controlar, y era raro que algo no esté bajo su control. Cuando salió del cuarto de baño y fue hacia su habitación se encontró con Jacob, que como siempre, estaba esperándola.
-creo que salió bien la reunión, Rosalie y Jasper serán difíciles de manejar, pero podré hacerlo- le dijo mientras se acomodaba mejor su ropa, el cuarto a un costado tenía una gran cama con doncel blanco, todo daba un aspecto a pieza de una niña, además claro está, de los cinco muñecos de peluche que adornaba su cama, con estos dormía cada noche, no podía evitarlo, aunque quemo muchas etapas para ser quien era ahora, había pequeños indicios que indicaban que aún había algo de niña en ella. Jacob fue asintiendo, mientras la miraba profundamente y ella sin más se sacó sus anteojos, donde ambos vieron la marca del pacto que brillaba esplendorosa, reafirmando lo que fue sellado. Se dirigió hacia el centro de la sala, enfrentando a Jacob colocándose a solo centímetros de él. La estatura entre ellos dos era más que notable, apenas llegándole a la mitad del pecho, y mientras él bajo su rostro para estar al mismo nivel, ella se mordió el labio inferior algo inquieta.
-es hora de mi comida, mi ama…-susurro y puso sus labios sobre los de ella para darle un pequeño beso, causando que ella se sonrojara con furia y su corazón palpitase con furia, no importaba cuantas veces hicieran esto, jamás podía dejar de sentirse tan nerviosa y algo dudosa; los ojos de él parecieron brillar feliz, pero estaba ahí, esa maldad, esa crueldad que él poseía y al fin iba comer un poco. Tomándola de la mano, la guio hacia la cama donde le indico para que se sentara, ella se mantuvo callada, y todo su aspecto parecía tan desvalida y eso a él le gusto, porque cuando hacían esto ella ya no era la joven fría y controladora, sino que mostraba otra faceta de ella, tal vez la verdadera personalidad de ella.
Él se pasó la mano por la corbata para aflojársela un poco, y ella casi podía sentir como sus pálpitos retumbaban sobre sus oídos, refregó sus manos nerviosa, la expectación estaba en el aire, y el rostro de él fue más juguetón que nunca, siempre disfrutaba su comida y hoy no iba a ser la excepción. Se sentó al lado de ella, pero ella no quiso levantar el rostro, hasta que él poniendo su mano sobre su mentón la obligo a hacerlo, la sonrisa de él podía ser cálida, pero ella sabía lo que iba pasar, así que no iba mentirse con cosas que no eran ciertas. Él paso un dedo por los labios de ella, que tanto conocía y volvió a acercar los suyos a los de ella, era tan suave y dulce, que casi quiso llorar, porque nada en esto era suave y dulce, nada era feliz y romántico, solo era la antesala al alimento de él, pero no podía dejar de sonrojarse furiosamente mientras él la besaba.
Sin conciencia posiciono sus manos sobre el pecho de él, tan musculosos y fibroso, que parecía hecho de hierro sólido, pero el calor excesivo de su cuerpo le demostraba lo contrario; los labios de él se fueron amoldando a más a los suyos, las manos de él se fueron colocando sobre las cadera de ella, para guiarla, para acomodarla para que él pueda alimentarse como era necesario. Las grandes manos de él recorrieron lentamente las curvas de ella, que baja tanta ropa suelta no se notaba tan generosa como lo era, pero tenía unas preciosas curvas, aun con sus 15 años, ella ya tenía el cuerpo de una mujer. Se fue posicionando sobre ella para que ella se acostara sobre la gran cama, y pasó su mano sobre su estómago plano y firme para acariciarla, logrando que ella jadeara a lo que él metió su lengua dentro de ella, y fue explorando dentro de ella, mientras que ella suspiraba extasiada. Ese ligero temblor se fue formando en su estómago, ese cosquilleo que anteponía a algo más, y el cuerpo de él encima de ella se sintió tan cómodo que no le molestaba su tamaño y peso, sino que estaba muy concentrada en los besos de él; aunque ella nunca había besado a nadie excepto Jacob, sabía que él tenía mucha maestría al hacerlo, ya que su cuerpo solo respondía a sus toques en formas inexplicables, y su lengua dentro de su boca la estaba poniendo en llamas.
Un gruñido salió de la boca de él, cuando ella acaricio lentamente su pecho, y no pudo evitar alejarse unos milímetros para sonreír encantadoramente- esto va a ser delicioso…-murmuro, antes de que ella pudiese reaccionar, él volvió a besarla, mientras que con sus brazos la aferraba a él; quiso gritar, porque le dolía, sus ojos se abrieron desmesuradamente, mientras que él la miraba con los orbes llenos de maldad y diversión, peleo, era parte de su instinto, pero fue perdiendo su fuerza, y él separo un poco de ella, y se podía ver como una luz blanca salía de la boca de ella para ir hacia la boca de él. Podía sentir como las fuerzas se les iba, como su cuerpo se estaba cansando de luchar, mientras él le drenaba su fuerza vital, como deseaba gritar, porque sus músculos se apretaban, casi no permitiéndole respirar, su sangre viajaba velozmente por sus venas, hinchadoras, apretándolas sobre su cuerpo, todo en ella era puro dolor, pero la diversión de él era lo que más causaba que le doliera.
La luz dentro de ella siguió saliendo, hasta que ella dejo de pelear y sus ojos se fueron cerrando, cansados de estar despierto, y todo su ser se desvaneció entre los brazos de Jacob, que cerró la boca y paso la lengua sobre sus labios, adoraba poder comerla, poder sentirla ahora dentro de él nutriéndolo. El cuerpo casi sin vida de ella, que apenas respiraba, lo acomodo sobre la cama, rodeada con sus peluches, pareciendo una muñeca por lo pálida que estaba, y observándola, se acomodó su corbata, era hora que ella durmiera.
-hasta mañana mi ama, mañana será otro día, y le puedo asegurar, que estuvo deliciosa…-sonrió mientras se iba y cerraba dejando el cuarto a oscuras, a lo que la respiración cansada de ella era lo único que se escuchaba.
Espero que les haya gustado. Hasta la próxima actualización.
