Capítulo 2: ¿Granger?
– ¿Hermione, estás bien? –Se escuchó la preocupada voz de Harry
La chica estaba tirada en mitad del salón con sus manos sobre sus ojos. Cuando oyó la voz de Harry se dio cuenta de que ya todo había pasado y que estaba bien. Pero… ¿Quién la habría protegido de un hechizo tan potente como ese?
– A un lado por favor, con permiso –Era la voz del profesor de Remus Lupin, quien había regresado a su puesto de profesor de Defensas Contra Las Artes Oscuras.
– Señorita Granger. ¿Se encuentra bien? –Interrogó el profesor acercándose a ella y ayudándola a levantar–. Vamos a la enfermería para que la revisen.
Hermione trató de negarse, pero se sentía muy débil y al darse cuenta de esto el profesor le insistió más en ir a la enfermería. Cuando miró a su lado para ver quién había sido su protector, se sorprendió mucho al notar que había sido nada más y nada menos que el Slytherin, Draco Malfoy.
Ron y Harry salieron tras el profesor y Hermione mientras todos murmuraban acerca de lo sucedido.
– ¡Woow Draco! Protegiendo a una sangre sucia –Dijo Millicent Bullstrode con ironía.
– No me molestes, Bullstrode, eso no es problema tuyo –Siseó Draco enojado y nervioso al mismo tiempo. No sabía cómo reaccionarían sus compañeros, no quería que pensaran que él quería algo con esa impura.
De pronto sonó el timbre indicando el final de la clase, era la hora del almuerzo, pero Draco no acostumbrada a almorzar así que se retiró a la torre de Premios Anuales a leer o descansar antes de su siguiente clase de Astrología con los "bobulpuffes".
Cuando llegó allí miró hacia la chimenea, y sentada frente la misma estaba Granger, con una venda en la mano y tomando una especie de poción. Draco se dirigía a su habitación cuando oyó que alguien lo llamaba:
– Malfoy… ¿Por qué? –Indagó Hermione a lo que el Slytherin se volteó a mirarla.
– ¿Por qué, qué? –Repitió inexpresivo.
– ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me protegiste? Es decir, tú nunca harías eso por alguien como… yo –Dijo con decisión.
– Pues… era mi trabajo –Respondió Draco dando la vuelta y siguiendo su camino a la habitación.
O§o§O
Después de la cena, se dirigió al lago. Tanto asco le había dado salvar a una sangre sucia que ni siquiera había podido continuar con lo planeado. Ni acordarse de que así llegaría a ser mortífago lo habría ayudado a seguir adelante.
– Malfoy ¿Cómo te terminó de ir con la sangre sucia? –Quiso saber Zabini sacando al rubio de sus pensamientos.
- Eso a ti no te importa, Zabini. Gracias a tu plan voy a ser tema de conversación –Espetó Draco enojado.
– Malfoy no te enojes, yo habría estado encantado de haber salvado a Granger. Además ahora ella te debe ese favor –Dijo con malicia Blaise.
– Zabini ¡YO NO SALVO SANGRE SUCIAS Y MUCHO MENOS A GRANGER! –Gritó fuera de sí. Luego más calmado, agregó–: Pero tienes razón. Ahora ella me debe el haberla salvado –Un extraño brillo apareció en sus ojos– Y eso me puede ser muy útil...en algún momento...- Terminó pensativo.
– Bueno Draco, vas a tener que comenzar a ganarte su confianza –Indicó el Blaise.
– ¿Ganarme la confianza de Granger? –Repitió incrédulo.
– ¿Pues qué? ¿Creías que esto iba a ser fácil? –Dijo el moreno con sorna.
– Zabini ya déjame en paz... creo que tuve suficiente con tener que salvar a esa inmunda y quedar en ridículo frente a toda la clase como para tener que aguantarte a ti y a tus estúpidos planes el resto de la tarde –Pidió dejando denotar algo de hastío.
– Pues mi estúpido plan va a ayudarte a ser mortífago –Aclaró el moreno sonriendo
– Sí… si es que no muero en el intento…
O§o§O
Hermione estaba en la sala común de los premios anuales tratando de pensar.
Había tenido la tarde libre por lo de su accidente y, aunque a ella no le agradara mucho faltar a clases, agradecía no tener que ir ese día...
En ese momento no tenía cabeza para pensar en nada. Estaba muy confundida por todo lo que había pasado ese día. Porque Malfoy la había protegido.
¿Sería de verdad por eso de que era su trabajo? Pero… no. Ya deja de pensar tanto en eso, él te dio una respuesta y esa debe ser
Las clases, su obligación... era su obligación y por eso lo hacía. ¿Por qué tenía que pensar tanto?
En momentos como ese se enojaba por tener una mente tan fértil... Cuando necesitaba dejar de pensar no podía.
¡YAAAAA! Granger ya detente… no te hagas un enredo de algo tan simple, ya él te dijo que lo hizo por responsabilidad, déjalo así y no le des mas vueltas al asunto
Pero y… ¿Por qué había decidido sentarse con ella en clase de pociones…? Ese maldito Slytherin tenía un poder increíble para hacerla pensar.
– Tiene que estar planeando algo en mi contra… ningún Slytherin cambia así de parecer solo porque sí, y mucho menos un Malfoy...
¿Estaría en peligro estando en la misma sala común que él? Ay no, ahora sí que no podría dormir pensando en que ese hurón quería hacerle algo…
– Mejor voy a hablar con el director –Se dijo Hermione pensativa levantándose del sillón–. No mejor no… –Se retractó volviéndose a sentar–. No podemos molestarlo con tonterías como éstas… Él está muy ocupado… mejor me encargo yo misma de averiguar qué es lo que esa serpiente esta planeando –Concluyó muy segura, y subió hacia las habitaciones a planear su propia estrategia.
O§o§O
La tarde había pasado bastante rápido para el resto de los estudiantes de Hogwarts, quienes ya descansaban en sus salas comunes o dedicaban su tiempo a las tareas asignadas para esa semana.
En la sala de Slytherin 5 chicos del último curso charlaban muy entretenidos acerca de la novedad del día.
– ¿No les pareció extraña la actitud de Malfoy hoy, chicos? –Comentó una rubia, extrañada.
– ¿A que te refieres Milli? ¿A que hoy estuvo muy cerca de la sangre sucia? –Indagó Zabini con curiosidad.
– ¡Cerca! Hoy estuvo al borde de rendirse a sus pies –Soltó Pansy enojada, exagerando notoriamente los hechos.
– No se preocupen. No creo que Draco sea tan idiota como para exponerse así a la furia del señor Malfoy... Además del señor tenebroso, claro –Opinó Crabbe, optimista.
– Al señor tenebroso no le molesta en nada que Malfoy pase tiempo con la sangre sucia... Eso se los puedo asegurar –Afirmó Blaise con una sonrisa socarrona en la boca.
– No hables estupideces Zabini. Tú sabes muy bien que a Lord Voldemort no le gustan los impuros... nunca aceptará que uno de sus futuros seguidores tengo amistad con uno de ello –Contradijo Pansy muy segura de sí misma.
– ¿No es gracioso? –Comenzó Blaise pensativo–. Está totalmente en contra de los sangre sucias y los mestizos... y él mismo es hijo de un muggle –Terminó denotando burla en cada sílaba que pronunciaba.
– No hables así del señor tenebroso. Blaise... Sabes que te puede ir muy mal –Advirtió Goyle con seriedad.
– No se preocupen chicos. Confíen en mí... Draco no está haciendo nada que esté en contra de las leyes de Lord Voldemort –Dicho esto, dio por finalizada la charla y se alejó con dirección a los jardines.
– ¿Será verdad lo que dice Zabini? – Inquirió Millicent cuando Blaise ya se había perdido de vista.
– Esperemos que así sea –Meditó Pansy pensativa, para luego cambiar el tema para uno, según ella, más interesante que lo que Draco hiciera con esa inmunda.
O§o§O
Después de una larga tarde en frente del lago, el rubio Slytherin decidió subir a su habitación a, por fin, enfrentarse al inevitable interrogatorio que le haría Granger en cuanto llegara. Subió las escaleras hacia la torre con total paciencia, tanta, que podría decirse que no quería llegar nunca. Cuando estuvo frente al retrato dijo –"Umer"- haciendo que la puerta se abriera, dejando ver un amplio salón, decorado con degradaciones de azul, con una amplia chimenea, rodeada de tres amplias butacas y en el centro una pequeña mesa.
Caminó unos cuantos metros más y llegó a una subdivisión de la pequeña estancia, que estaba en su totalidad cubierta de inmensos libreros llenos de cualquier variedad de libros de todas clases, y en el centro había una gran mesa de estudio y dos cómodas sillas, una en cada extremo de la mesa.
Hacia la derecha de esa sala estaba la escalera que dirigía hacia las habitaciones.
Sorprendido de no haberse encontrado a Granger esperándolo en la torre, sintió un gran alivio al no tener que dar explicaciones.
Subió las escaleras y agarró el lado izquierdo en donde había una puerta de caoba labrada con el escudo de la casa de Slytherin. A la derecha de la escalera, había una puerta exactamente igual, sólo que con el escudo de Gryffindor.
De detrás de la puerta provenía un tenue sonido que hizo que Draco supiera que la inmunda estaba en su habitación.
Abrió la puerta y la cerró con violencia. Le molestaba cuando la chica se ponía a escuchar su extraña música y no lo dejaba concentrarse en sus estudios.
Se arrojó a la amplia cama, decorada con sabanas de seda verde oscuro y tomó uno de sus libros. Intentó leer por unos segundos, pero antes de que pudiera siquiera conseguir concentrarse, la castaña bruja le subió el volumen a su música.
Draco, muy enojado, salió impetuosamente de la habitación y se acercó encolerizado a la de su compañera de casa. Tocó muy fuerte pero sin recibir respuesta. Después de unos segundos, volvió a tocar pero Granger seguía sin hacer caso. Al final, ya a punto de reventar de la ira, gritó:
– ¡Granger, abre ya esa maldita puerta!
De repente la música cesó y se escucharon unos leves pasos caminando hacia la puerta. El cerrojo de la misma se giró y cuando el chico estaba preparado para maldecir hasta el cansancio a la Gryffindor, la impresión lo dejó mudo. No daba crédito a lo que veía... eso no podía ser...
– ¿Gran...Granger?
O§o§O
¡Holaaaaa! ¿Cómo están?
Bueno aquí esta el segundo capítulo que tanto me pidieron. Como no lo tenía listo a tiempo tuve que apresurarme un poco en su escritura así que no sé si es digno de su aprobación... de todas formas confió en que les agrade... Por favor escríbanme diciendo qué les pareció y si tienen alguna queja por favor díganme para tratar de corregirla. Muchas gracias a todos por leer este fanfic, espero que les siga gustando. Besos a todos y cuídense.
Mariel
