Muchas gracias a Josy red, y a Darynka Malfoy por sus rr...A toda la gente que no deja uno ..snif...snif...que lo dejen!! Muajaja :P

La dueña de la manada.

Una leona hace lo que sea por cuidar a sus crías. Cuando nacen, las protege para que el macho no se las coma, se preocupa de protegerlas bajo cualquier circunstancia, aunque tuviera que arriesgar su vida en el intento.

Harry miraba a Ginny y no podía evitar sonreír al recordar el documental que habían visto días atrás; su esposa era una leona ,era la mejor leona de cualquier manada.

Como todas las tardes la familia Potter se iba a un parquecito situado al lado de su casa, donde todas las mamás llevaban a sus pequeños para que jugasen. Harry rodeó a su esposa con su brazo fuerte por los hombros y le dio un beso en la cabeza. Sus hijos mayores llevaban una pelota de fútbol y la pequeña Lily que ya contaba con tres años los seguía con su cubo y sus palas, pidiendo que la esperasen.

Harry sonrió ante la escena, perfecta. Miró los ojos de su mujer que estaban centrados en que sus hijos no cruzasen sin darse de la mano y mirar hacia los lados para que un coche no los atropellase, siempre alerta por sus pequeños, dispuesta a actuar si era necesario, cuidando de sus cachorros ante los peligros de la selva. James paró y tomó de la mano a Lily. Albus la cogió por los hombros, cruzaron rápido y mirando a los lados.

.- Bien hecho.- susurró Ginny, la tensión de sus hombros se relajó. Tomó a su marido de la mano y lo besó.- Te quiero.

.- Y yo a ti pecosita.- Sonrió el ojiverde, le pareció escuchar un suave ronroneo de parte de ella.

Se sentaron en un banco donde podían vigilar tranquilamente a sus hijos. James y Albus se fueron a un extremo para jugar con la pelota, sin embargo, Lily cogió su cubo y sus palas y empezó a jugar con la arena, pero la tranquilidad de la pequeña pelirroja se vio alterada por un grupo de tres muchachos, que le quitaron los juguetes y empezaron a jugar ellos.

Los hermanos Potter se acercaron a sus padres, que miraron atentos la escena.

.- Mamá, voy a ir a defenderla.- dijo James serio entregándole el balón a su hermano Albus.

.- ¡¡Yo también quiero ir!!.- gritó Albus.

Harry también se había levantado, dispuesto a defender a su princesita del ataque de esos tres horribles niños, cuando la voz calmada de Ginny los paró.

.- Ninguno va a hacer nada, dejadla tranquila, ella sabrá defenderse.- Acto seguido sacó un cigarrillo de su bolso y lo encendió. Los tres varones estaban tensos, Harry no se explicaba como esa leona no defendía su cachorro más indefenso y pequeño, aun así esperó y la reacción de "la más indefensa" no se hizo esperar. Lily tomó una de sus palas y con determinación les golpeó a los niños en la cabeza, despacio pero lo suficientemente fuerte como para hacerles salir corriendo en busca de sus madres. La pequeña recogió sus trastos y se encaminó hacia su madre, quien la veía con una sonrisa, cuando llegó a su lado la abrazó.

.- ¡¡No hay maneda de jubar en eszte padque mami!!- suspiró la chiquilla.

.- ¡Vaya Lily!.- exclamó James revolviéndole el pelo a su hermana.

.- A partir de ahora tendré cuidado cuando le quite sus cosas.- susurró Albus.

La pequeña los miró con una sonrisa, mientras que su madre la cargaba en brazos.

.- Aunque sea la más pequeña, también hay que darle la oportunidad de que aprenda a defenderse sola.- sonrió Ginny mientras besaba la mejilla de su hija. Se dio la vuelta y empezó a andar seguida de James.

Harry estaba tan sorprendido que no se movía todavía del sitio, reaccionó cuando sintió una mano pequeña rodeando la suya, bajó la vista y encontró la mirada seria de su hijo Albus.

.- Mamá lleva razón papi.- dijo serio, luego bajó la cabecita y dijo casi riendo.- La mayoría de las leonas tienen una vida solitaria y tienen que aprender a defenderse ante los depredadores, que mayormente son los leones macho.

Harry alzó a su hijo con una gran sonrisa.

.- Eres un niño muy listo, Albus.- lo abrazó más fuerte y echó a andar.

Por el camino le dio tiempo a pensar en lo que había dicho su pequeño y no le gustó nada lo que le vino a la imaginación, una jauría de leones queriendo apresar a su linda cachorrita, luego los leones se convirtieron en chicos, pero estos no querían quitarle unas simples palas, sino la inocencia a su santísima pequeña, y el no estaría allí para defenderla. Se puso pálido y el corazón le latía a mil por hora cuando atravesó la puerta de su casa, llamó a su esposa.

.- Cariño, he decidido que nuestra hija nunca vaya a Hogwarts.

Hasta aquí el drabble, espero que les haya gustado, un beso grande

RR!