Aca esta el capítulo 2 :D


CAPÍTULO 2: DEJÀ VU

- ¿Sabés lo que es un dejà vu? –preguntó Integra mientras entraban en la habitación adjunta al gran salón.

- Disculpe, mi ama, en los reformatorios se aprende de todo menos francés.

- Tenés un "dejà vu" cuando te da la impresión de haber vivido algo igual, igualito, en el mismo lugar y con la misma persona hace mucho, mucho tiempo. Me pasa eso con vos… Vení, es acá. La escondí detrás de esta ropa vieja porque no estaba en condiciones de seguir peleando.

Integra abrió las puertas de un armario y deslizó tres perchas hacia un lado. De una colgaba un sobretodo rojo largo, de otra un traje negro de hombre y de la tercera una camisa blanca de seda con una corbata roja anudada al cuello. Con la tenue luz que iluminaba la habitación apenas podía verse la silueta de una mujer portando un uniforme de policía. Estaba de espaldas y siete bayonetas la atravesaban de lado a lado.

- Salí marcha atrás, si te das vuelta en el armario te vas a ensartar más.

-¡Ay, me duele mucho, Sir Integra, mucho, mucho, mucho! –Seras salió del armario sollozando-. Ayúdeme, por favor.

-¡Es que no puedo…! ¡No salen…! ¡No tengo tanta fuerza!

Con sus dos manos Integra intentaba sacar hacia atrás una de las bayonetas; con su pie derecho hacía palanca en la cola de Seras Victoria tratando en vano de desensartarla.

-Déjeme a mí –intervino Alucard. Integra se corrió a un lado-. ¡Mujer policía, tiráte al suelo boca abajo y de una! –ordenó.

Seras obedeció en el acto. Las siete bayonetas retrocedieron al chocar sus puntas contra el piso de mármol, de modo que su cuerpo quedó planamente apoyado contra el piso. Alucard se le acercó riendo.

-¿Ésta es una vampiresa? Más bien parece una mujer policía vulgar y silvestre -se burlaba de ella mientras le quitaba una a una las bayonetas.

-¡No le hablés así! –dijo Integra. Acercó su mano a su boca y susurró al oído de Alucard con voz apenas audible -. Es una vampiresa muy susceptible… Tiene la autoestima por el subsuelo… Según el dr. De Millenium, que es su psiquiatra y toda una eminencia según Walter, HASTA TIENE PROBLEMAS DE IDENTIDAD. Acordáte que todavía no le compramos sus antidepresivos…

- Ya te desenarté, tonta "chica policía", ¡Levantáte! –continuó Alucard-. No merecés ser una No-life King ni caminar por las noches por tu propia cuenta.

-¡¡¡No me diga más "chica policía", yo me llamo Seras Victoria!!!

-¡Calláte, cagona! No hace falta un nombre para alguien tan mediocre como vos.

- ¡¡¡ Amo Alucard!!! –gritó Seras levantándose en el acto al reconocerlo. Estaba sonriente, radiante de felicidad.- ¡¡¡Es usted, mi maestro!!! Usted, MY MASTER, MY DEAR MASTER, MY ONLY MASTER!

Saltó alegremente sobre Alucard, le rodeó la cabeza con los dos brazos y comenzó a darle mordisquitos en el cuello. Él no opuso la menor resistencia.

- ¡Qué le estás haciendo a mi futuro novio! –gritó Integra furiosa-. ¡Soltálo ya mismo o te corto la cabeza, vampiresa desgraciada! –y agarrando una de las bayonetas corrió hacia Seras quien al verla acercarse, huyó estrepitosamente escondiéndose aterrada detrás de su maestro.

-¡Pará, Integra, pará! –la detuvo Alucard sujetándole los dos brazos con sus manos-. Es tu vampiresa, la vas a matar…

-Al que voy a matar es a vos si me seguís tuteando, conde depravado… Es tu culpa, vos la provocaste.

-¿Y ahora qué hice yo?

-¡Nada, ese es el problema, no hiciste nada, te dejaste morder así como así!

-No son besos, son mordisquitos de alegría y no hacen daño, mi ama –explicó pacientemente Alucard.

-¡Y qué sabés vos si hacen daño o no!

-De mordiscos entiendo bastante.

-Puede vampirizarte.

-Imposible, no soy virgen.

-¡Y qué me importa a mí tu vida sexual! Hacéme un favor: no me la cuentes, no me interesa… bueno, puede que me interese PERO NO ME LA CUENTES IGUAL ¿entendiste?

-Perfectamente, usted está celosa.

-¡CELOSA YO! –tiró al suelo la bayoneta y dándole la espalda a Alucard clavó su mirada en la pared. Estaba roja de vergüenza. Él se le acercó y la abrazó.

-¿Así que sí soy su futuro novio? –preguntó contento.

-Fue algo que dije en un rapto de locura protectora hacia tu persona; algo que usted no se merece por cierto… Y te ordeno que no me toques más.

-Protéjame todo lo que quiera, a mi me encanta que usted me proteja –la soltó riéndose.

-¿Te estás burlando de mí?

-Jamás haría eso –y dirigiéndose al armario comenzó a desvestirse.

-¿Qué estás haciendo, Alucard? ¡No! ¡Te estás sacando los pantalones! ¡Te estás desnudando!

-Si no quiere verme, no me mire. Me quedo con esa ropa, me gusta… Además es justo mi talla.

-¿Cómo no le va a quedar bien si es suya? –agregó Seras con una sonrisa de oreja a oreja mientras él, totalmente desnudo, revisaba la vieja ropa-. Master, en el estante de arriba tiene su sombrero y sus armas.

-Seras Victoria, dáte vuelta y no lo mires –balbuceó Integra, pero dándose cuenta de que la vampiresa no le daba bolilla, corrió hasta ella, hizo que volteara y le gritó-. ¡Es una orden!

-Sí, Sir Singhell, perdón, Sir Singhell, perdón, pero él es my master, es Alucard, es él.

-Sí, ya sé que es raro que también se llame Alucard, pero es sólo una coincidencia. Se llama igual, pero él no es tu maestro, él no es un vampiro. Tu maestro murió hace mucho tiempo, él es sólo un ser humano… Sé que es duro para vos, ser la última de tu especie pero tenés que ser fuerte y aceptarlo de una vez por todas. Según tu psiquiatra es posible que tengas alucinaciones y creas ver vampiros por todas partes… ¿Cómo ayudarte en esta emergencia? Y vos sin tus antidepresivos… Ya sé, tengo que recitar las palabras del doctor: "LOS VAMPIROS YA NO EXISTEN EN EL MUNDO EXCEPTO POR VOS. HELLSING LOS EXTERMINÓ A TODOS EXCEPTO A VOS Y VOS NO VAS A REPRODUCIRTE PORQUE SOS UNA VAMPIRESA CON CONCIENCIA HUMANA QUE NO VA TRANSFORMAR NUNCA A NADIE".

-No me lo repita, Sir Singhell –Seras lloraba a moco tendido-. Aunque lo tenga a Pip adentro mío, me siento muy sola; sola yo para toda la eternidad… ¡¡¡buahhh!!! Algún día usted se va a morir como también murió su padre y mi primer ama, mi querida Integra Hellsing que en paz descanse… Mi maestro, que iba a acompañarme toda la inmortalidad también murió mortalmente y me dejó sola, solita en este mundo… ¡Todos se mueren menos yo! ¿Por qué justo a mí la muerte me discrimina? ¿Cómo voy a hacer para aguantar toda la eternidad viendo morir a los que quiero? Y encima nadie sabe matarme y yo sola no me animo, no soy suicida… Es horrible, esto no tiene salida. Si lo hubiera sabido antes le hubiera dicho a my master que me dejara morir como una humana más. ¡¡¡Buahh!!!

-Problemas de identidad… ¿Eso dice tu psiquiatra? –preguntó Alucard uniéndose a la conversación ya vestido con su atuendo tradicional mientras cargaba las armas-. ¡Perro!, como los psiquiatras del reformatorio o peor aún, una cucaracha; menos todavía, pura escoria. Me los comí a todos, a todos con sus dichos y con sus consejos; uno a uno todos mis psiquiatras se convirtieron en comida de perro… Así que ésta es una Casull 454 automática con balas explosivas de 13 mm. hechas a partir de la cruz de plata de la catedral de Manchester; verdaderamente un arma de grueso calibre… Eso dice tu psiquiatra, que los vampiros ya no existen. ¡Y vos le creés a cualquier comida de perro! ¡No merecés ser lo que sos, chica policía! ¿Y qué sos? Ni humano, ni perro ni monstruo.

-Alucard, más respeto hacia Seras Victoria –le recordó Integra.

-Ésta es totalmente diferente –Alucard dejó su Casull 454 y cargando su otra pistola, continuó hablando como para sí mismo-, Jackal de 13 mm. De 39 cm., pesa 16 kg., carga 6 balas de 13 mm. de perforación explosiva, sus cabezas con mercurio bendecido, pólvora NNA 9 de Marvel, excelente arma con cubierta de plata macedónica, tiene una inscripción: "Jesus Christ is in Heaven now"… ¿Chica policía, cómo carajo creés que apareció en el mundo el primer vampiro? Acaso creés que era virgen y que alguien chupó su sangre. No, él pactó con el demonio. Y puede haber otro como él, siempre puede haber otro como él, ahora mismo. Yo mismo podría ser como él y convertirme en vampiro sin que vos me transformés, "chica policía" o como sea que te llames. ¿O creés que no sería capaz de hacer un pacto con el mismísimo diablo? –lanzó una carcajada, levantó la vista y fijando sus ojos en Seras le habló con su habitual sonrisa burlona-. Claro que podría hacerlo, sólo que no lo necesito; no necesito del demonio para ser un monstruo, con lo que soy alcanza y sobra. He hecho cosas que vos no te atreverías ni a pensar. ¿Querés morir, que te haga desaparecer? " Problemas de identidad" dice el psiquiatra. Yo voy a curarte. ¿Estás arrepentida de ser un vampiro y querés que te haga el favor de matarte? No desafíes a la muerte, "chica policía", que no estás a la altura de hacerlo y puede que ella se tome en serio su petición. ¿Querés que sea "su instrumento" y te demuestre que sí puedo matarte? Suelo serlo constantemente. ¿Qué te pasa? ¿Me tenés miedo a pesar de ser una vampiresa? Claro que sí.

Seras lo miraba aterrada. Él se le acercó, la tomó de la blusa, la levantó en el aire y la miró a los ojos cara a cara

-Chica policía –continuó-. ¿Qué sos?, ¿humano, perro o monstruo? TE ESTOY PREGUNTANDO SI SOS HUMANO, PERRO O MONSTRUO. ¡CONTESTÁME!

-¡SOY UN MONSTRUO! –respondió Seras cerrando fuertemente los ojos y con una mueca de pánico en el rostro-, my master.

-Mejor así –respondió Alucard y la arrojó lejos de él.

-¿Ya terminaste? –le preguntó Integra indignada-. ¿Y vos qué sos, conde sanguinario?, ¿humano, perro o monstruo? Te encanta que te tengan miedo, sí, sí... ¡Aprendé a aguantarte esas ganas, sirviente!... Y eso de andar por ahí hincándole el diente a los pobres seres humanos… Decíme, quién fue tu superhéroe cuando eras chico, ¿Hannibal?

-¡Ay!, no se enoje conmigo, ama, le aseguro que esos psiquiatras se lo merecían, no parecían humanos.

-¿No te das cuenta que Dios te va a castigar?

-Mis dientes son mi castigo, a usted no le gustan. ¿Será por eso que son tan puntiagudos…?

-¡¡¡No!!! –Integra saltaba loca de impotencia-. Escucháme bien, desquiciado mental: tus dientes tienen solución, si tanto te importan te acompaño al dentista…

-Gracias, acepto.

-¡Pero ni pienses que voy a ser la novia de un vampiro condenado al fuego eterno, así que pensálo muy bien antes de pactar con el diablo! ¡¡¡Mirá que yo soy protestante y quiero la salvación de tu depravada almita!!!

-A mí la salvación me importa un carajo, pero si eso quiere usted para ser mi novia... Lo que sí le digo es que va a tener que guiarme y decirme qué hacer porque yo solo no tengo ni idea de cómo salvar mi alma. Seguro me voy a mandar cagadas.

-Para eso estoy acá, tarado. ¿No te avivás que para eso soy tu ama?

-¿Para eso?... ¿Verdaderamente a usted le importa mi alma?

Integra no respondió, pero Alucard se le acercó emocionado, se sacó el sombrero y le hizo una profunda reverencia en señal de respeto.

-Mi ama y mi condesa. Espero órdenes.


Esta historia continuará