Como siempre lo hago, ya saben que empiezo con el prólogo y regalo el primer capítulo, espero que les guste, es un AU, saben como amo hacerlos... se aceptan sugerencias y criticas así que no te olvides de darle un click a "Review this story"

Este cap... tambien va para natty..que no se ha dormido esperando que publique... jejeje

Un saludote a todos...!

Espero les gusteee esta formulita que traigo para ustedes...

Notita...

Lo que está en cursiva es un flashback.

Lo que esté en negritas son palabras que resaltan la importancia de alguna frase.

Sé que estaremos cambie y cambie de escena en el transcurso del cap.. pero les informo que tiene que ser asi... ya veran porque...

Ed. Wiz


The Way to your heart.

Capítulo No. 1

Ella y Él.

Kreacher ya lo esperaba en la entrada del número doce de Grimmauld Place y era como si aquellos seres tuvieran un sexto sentido para con sus amos, lo esperaba con una pequeña charola plateada donde había un vaso de agua y una pequeña poción azulada. Camino hasta él y el elfo le dio de pronto la poción, Harry la examino detenidamente con sus ojos tras las gafas, luego la tomó de golpe, era como si una sensación de alivio recorriera todo su cuerpo, sus nervios comenzaron a relajarse y el dolor de cabeza despareció, sin embargo una sed abrasadora comenzó a apoderarse de su boca y vio a Kreacher extenderle ahora el vaso con agua, lo tomo también de golpe y nuevamente se sintió aliviado.

–Eres genial, Kreacher – dijo cuando ambos entraban a la casa.

–Kreacher ha visto al amo salir hecho un lío y supuso que iría por ahí – le dijo mientras tomaba el abrigo de Harry –cuando el amo Harry no llegó a dormir, Kreacher intuyo que había pasado la noche fuera y quizás estuviera en malas condiciones al regresar –

–Ya que andas tan servicial – le dijo sobándose las sienes –me gustaría que me preparas un buen baño, de esos que te salen tan bien –

–Como ordene el amo – despareció.

Aliviado se decidió dar una vuelta por la cocina y tomar alguna cerveza o quizás un poco de whiskey de fuego, su cuerpo aún no estaba recuperado del todo, al entrar a la cocina pudo ver una cabellera naranja y canosa rebuscando algo dentro de la alacena. En cuanto sintió su presencia dejo de buscar y lo encaro.

–Se puede saber dónde carajos has estado – dijo, era un hombre encorvado, llevaba una pata de palo y uno de sus ojos se movía frenéticamente.

–No hagas lío, Moody – le dijo llegando hasta el refrigerador, elemento de la cocina que destacaba por contrastar con todo lo que ahí había –he tenido una mala noche y… –

–Y mientras tanto yo he tenido que cubrirte el trasero con Bones, muchacho – le dijo furioso –acaso se te olvido que te tocaba organizar la guardia en Azkaban –

– Lo olvide – dijo golpeando su cabeza contra la puerta del refri –lo he olvidado por completo –

–Soy un gran amigo de tu familia muchacho – le grito –pero recuerda que también soy tu jefe en el cuartel de aurores –

–Pudiste entonces haber mandado a Dora o a Kingsley a darme el sermón – le dijo con intensidad mientras tomaba una cerveza de mantequilla del refrigerador.

– ¿Y dejar que la pases bien? – le sonrió cínicamente –no señor, no porque seas el auror más destacado de todos y… –

–Ya, vale, lo siento, ¿va? – Le dijo dejándose caer en una silla –prometo duplicar mi tiempo de guardia de mañana –

–De mañana y toda la semana que viene – le dijo firme, Harry escupió la cerveza de mantequilla.

– ¿No estarás hablando enserio? – le miro asustado.

– ¿Te parece que soy una persona a la que le gusta bromear? – se sentó en otra silla frente al chico.

–Está bien – dijo resignado, aquella frase daba por sellado su sometimiento por una semana completa.

–Pasando a otras cosas – dio un movimiento de varita y una cerveza de mantequilla salió del refrigerador y fue a dar a sus manos –estoy aquí porque vengo a darte una noticia, que según los muchachos te volverá loco –

– ¿Ah sí? – preguntó.

–Amelia me ha mandado está mañana una carta en dónde me informan que vas a cambiar de puesto muchacho – le dijo sorprendiéndolo, Harry le miro alzando una ceja.

– ¿Nuevo puesto? – estaba de pronto ansioso.

– ¿Recuerdas el ataque de los mortífagos que se llevó a cabo en Brujas? – Harry asintió –pues a partir de ese se suscitaron mucho más, La Haya, Ámsterdam, Bruselas, Luxemburgo, Rotterdam, el gobierno francés está sumamente preocupado de que los mortífagos vayan a intentar algo contra tierras francesas –

– ¿Aja? –

–El Ministerio de Magia de Gran Bretaña en conjunto con del Francia han propuesto crear una alianza efectiva para resolver y detener estos ataques en los Países Bajos, Luxemburgo y en Bélgica pues se teme que luego intenten algo en contra de Reims, o incluso París – le dijo con rapidez –por eso Amelia ha mandado crear una oficina especial de treinta aurores en Brujas para que encarguen de esto –

– ¿Y quiere que yo los dirija? – dijo emocionado, Moody asintió secamente y dio un sorbo largo a su cerveza de mantequilla.

–Te vas dentro de un mes – le dijo –así que tal como lo diría Dumbledore, "Potter está para volar alto", veo que ahí tienes la oportunidad –

–Gracias – decía aún emocionado.

–Aunque si por mi fuera te dejaría aquí – dijo con malicia –pero sé que sería un imbécil si no reconociera que eres el mejor de todo lo que tengo –

-o-o-

Salió del baño secándose el cabello, miro su recamara que aún seguía revuelta así que llegó hasta su tocador, tomó su varita y luego la agito, al cabo de unos segundos todo quedo en orden, sin embargo miro con detalle como en su mesita de noche había algo que no reconocía, era dorado y destellaba poco a poco, fue hasta allá con rapidez y tomó el objeto en cuestión, era una snitch que aleteaba débilmente, aquello no era de ella y al analizarlo de cerca pudo ver las iniciales H.P., supo entonces que eran del chico que había estado con ella la noche anterior. Se sonrojó, cuando se duchaba pudo recordar lo que había pasado, ella debajo, él encima embistiendo con tranquilidad, meneo la cabeza y se comenzó a vestir.

–Ginny – escuchó que gritaron de pronto, sabía quién era.

–Pasa Hermione – gritó, la puerta se abrió y por ella entro una chica de cabellos castaños.

–Oye estás loca – le dijo –la puerta estaba mal cerrada, de no ser porque he sido yo quien se ha dado cuenta… –

–Debió ser… – dijo de pronto, la castaña alzo una ceja y la miro.

– ¿Debió ser? – la castaña reparo en la actitud nerviosa de la chica, echó un rápido vistazo a la habitación y abrió la boca sorprendida – ¿has estado con alguien? –

–Como se te ocurre pensar que… – le dijo, sin embargo al verse en el espejo no pudo evitar soltar un gritito de asombro, una marca en su cuello, expuesta ante la mirada de la sorprendida Hermione –bueno si, ha sido un chico –

–Ginny – le dijo –no sabía que salieras con alguien más a parte del imbécil de…–

–Pues se dio así nada más – contestó colorada intentando desaparecer su marca –la verdad fue un chico que conocí ayer en un bar y nada más, fue solo eso Hermione, solo una noche –

– ¿Ha sido por culpa de Dean? – le preguntó, la mirada de Ginny se apago.

–No lo sé – admitió peinándose –ayer que terminamos me puse muy mal, muy mal Hermione, él me engaño con esa chica llamada Parvati, entonces fui a un pub que según una compañera del Profeta es un lugar genial para pasarla, era de muggles, nadie me reconocería ahí hecha polvo, ¿verdad?, luego tome, tome mucho y me emborrache, conocí a un chico que lo único que puedo decirte de él es que es hermoso y tiene un buen cuerpo, amaneció aquí, supongo que lo hicimos pues estaba desnudo y yo también y eso fue lo que paso –

–Sorprendente – dijo mientras se dejaba caer en la cama – ¿y estás bien? –

–No, Hermione – le contestó –me siento muy mal, he perdido mi virginidad con alguien que no sé quién es, a que se dedica, si es un buen hombre o no, solo el calor de las copas, yo… –comenzó a llorar, la castaña se puso de pie y fue a abrazarla.

–Calma, Gin –

–Yo quería que fuera muy especial – lloraba mientras se abrazaba a su amiga.

–Así pasa amiga – le dio un beso en la frente –pero deja de pensar en eso, solo fue una noche, no debes sentirme mal, mejor piensa que las cosas pasan por una razón –

-o-o-

–Te lo imaginas, Dora – le decía Harry a una bruja de cabellos rosados, estaban sentados en uno de los cubículos del cuartel de aurores –yo, dirigiendo a un grupo de aurores –

–Ya lo creo, Harry – dijo sonriente –me da gusto por ti, aunque Moody no se lo ha tomado nada bien –

–Sí, me lo ha hecho saber esta mañana – le dijo.

A pesar de tener una diferencia de edad algo marcada pues Tonks tenía los treinta y tres y Harry tan solo veinte, aquellos dos eran grandes amigos, siendo que Remus Lupin era novio de Tonks y Lupin era el tutor de Harry luego de la muerte de sus padres y de Sirius en una batalla con Bellatrix Lestrangue, la relación se dio, además de que eran compañeros de cubículo.

–Harry, he Harry – se giro, una chica le hablaba –ha llegado una carta, es sobre los hermanos Carrow – el moreno se despidió de Tonks y de inmediato se fue a reunir con su compañera de equipo.

-o-o-

–Pase señorita Weasley, pase – la pelirroja miro con nerviosismo al hombre de bigote poblado, este le miraba con detenimiento.

–Lamento llegar tarde a nuestra reunión señor Cuffé – dijo –he tenido problemas con la red flu –

–Es lo de menos, querida – dijo riendo –ahora tenemos que hablar de muchas cosas, ¿sabes porque estás aquí? –

–Sinceramente no, no lo sé – se rio con nervios.

–Se cocina un puesto para ti, queridita – la pelirroja abrió la boca sorprendida –es un puesto sencillo pero sé que podrás desempeñarlo muy bien –

–Yo… no sé como agradecerlo… –

–Haciendo lo que haces mejor – le sonrió –eres una reportera ejemplar, has cubierto magnificas notas, ahora espero que lo sigas haciendo pues desde hoy serás la nueva jefa de redacción de la sección de deportes del Profeta – la pelirroja soltó un grito de emoción.

-o-o-

Harry miraba a su compañera, Hannah Abbott, eran compañeros desde que habían salido de la academia de aurores hacia más de tres años, era una chica rubia y algo menuda, sin embargo, aquella mujer era la voz de su conciencia muchas veces, él siempre había sido muy impulsivo y cada que alguien lo hacía enfadar él no pensaba en nada más que actuar, aquella rubia era quien lo calmaba y lo frenaba cuando había que hacerlo.

–Te noto muy preocupado, ¿pasa algo? – preguntó.

– ¿Se nota mucho? –

–De aquí hasta Azkaban – se burlo – ¿es por esa asquerosa de Daphne? –

–Oye, deja ese tono – le dijo Harry molesto –fue mi novia por tres años –

–Y fue la mujer que te puso el cuerno con Draco Malfoy – le dijo con dureza –si realmente fuera una mujer decente no te hubiera puesto el cuerno en tus narices –

–Déjalo, sí – dijo malhumorado, la rubia no detuvo el tema

–Pues no – insistió – ¿te has visto?, sé que esa noticia de que te irás a Brujas te ha levantado el ánimo, pero a mí no me engañas, estas hecho polvo –

–Ella era mi todo, ¿sabes? – la rubia asintió, sus mejillas estaban coloradas –pero al parecer no fui lo suficientemente hombre para… –

–Cierra el pico – le señaló –eso no tiene que ver con tu hombría, simplemente esa mujer no sabe valorar lo que tenía y lo ha tirado a la basura, cosa que no debió hacer, y sí Harry, estoy furiosa, porque eres mi amigo, casi mi hermano, hemos estado juntos desde que salimos de la academia de aurores y verte así me hace… –

–Gracias – el moreno fue hasta ella y la abrazó, la rubia relajo su genio y le devolvió el abrazo.

–Ayer te busque en la noche, se supone que ibas a estar vigilando de cerca la prisión de Nott por si los Carrow lo contactaban – le dijo cambiando el tema y separándose.

–Me he ido de juerga y se me ha olvidado – al ver la cara de sorpresa de Hannah siguió hablando –ya Moody me ha dado tamaño sermón, espero tú no lo hagas, ¿por favor? –

–Dale gracias a Tonks que aviso de tu repentino sentido de la irresponsabilidad pues pude ir a cubrirte – le riño.

–Bueno, lo siento, como dices, estaba hecho polvo – admitió –visite ese pub muggle del que tanto hablamos la vez pasada, la pase como un loco y… –

– ¿Y? – alzo una ceja.

Harry se quedo callado, pronto vinieron a su cabeza destellos de la noche que había pasado, como una hermosa mujer de cabellos pelirrojos susurraba en su oído un "hazme tuya" mientras él le quitaba de golpe las bragas, el sujetador, se besaban con desesperación a media luz mientras una canción de las brujas de Macbeth sonaba de fondo, dos ojos marrones y chispeantes miraban con intensidad como se ponía encima y luego comenzaba a embestirla mientras la chica temblaba bajo él.

– ¿Harry? – el chico volvió a la realidad.

–Lo siento yo… – sus mejillas estaban coloradas, por su frente resbalaban unas gotas de sudor, Hannah aún le miraba con confusión –Será mejor que revisemos esa carta de los Carrow – dijo tomando un pergamino amarillo que la rubia aún tenía en sus manos, Hannah no quedo conforme con aquello, pero decidió no entrometerse.

-o-o-

Tres semanas después

El malhumor nunca lo había caracterizado tanto como aquel día, estaba encolerizado, tres personas lo habían reprendido enormemente y es que los hermanos Carrow, mortífagos a cargo de él y de Hannah habían atacado una comunidad mágica al norte de Escocia, con eso habían logrado establecer el dominio de Lord Voldemort lejos de tierras inglesas, aunque el mago oscuro ya no estaba, él lo había vencido hacia más de cuatro años, los mortífagos libres aún hacían de las suyas y aquel ataque era luego de muchos años uno de los más mortíferos, era obvio que el ministro, la jefa de seguridad mágica y el propio Alastor Moody lo hubieran casi maldecido.

–Eso era a lo que te arriesgabas – le dijo Tonks sin miramientos –te dije que no dejarás de lado las cartas, has perdido el toque –

– ¿Tú también? – le reprocho.

–Esto es muy grande Harry, han muerto decenas de magos y San Mungo no se da abasto con todos los muggles a los que tienen que borrarles la memoria – le dijo con firmeza –soy tu amiga, pero esta vez has cometido un grave error –

–Lo sé – bajo su mirada.

–No bajes la mirada –Harry miro a Tonks, llevaba el cabello azul eléctrico y le miraba con intensidad, nunca la había visto así –Hannah está en San Mungo por tu necedad y es que cuando no puedes sacar adelante la misión, simplemente la dejas pasar –

–Yo… –

–Ese lío con Daphne te hizo perder mucho el toque – seguía enojada –Hannah te lo dijo, yo te lo dije, el propio Remus lo hizo, ¿y qué hiciste Harry? –

–Yo… – se veía apenado.

–Le restaste importancia a los Carrow, los consideraste unos mortífagos dando patadas de ahogado y decidiste dejar por la paz el asunto – caminaba de un lado a otro –tres cartas con amenazas muy importantes y no les diste valor –

–Exacto – se escuchó una voz en la entrada, Alastor Moody miraba con detenimiento aquella discusión.

–Alastor – dijo Tonks sonrojada.

–Sigue, sigue – le dijo –yo lo he hecho con más intensidad, pero tu regaño es apasionado, muy apasionado –

–No merezco estar aquí, soy un imbécil, no me lo merezco – Harry caminaba hacia Moody

–Harry Potter – el moreno se detuvo ante la furiosa voz de Tonks, se giro y pudo verla, irradiaba furia –por Merlín, es un regaño, no eres el primero y el único que ha pasado por situaciones así –

–El corazón te ha jugado una muy mala pasada Potter, con solo haber dicho que estabas mal emocionalmente hubiera bastado – dijo Moody –pero siempre impulsivo, siempre testarudo, ahora esa necedad te nublo el juicio, dejaste de lado algo que por meses llevaste perfectamente y ahora he ahí las consecuencias –

–Yo… – y de pronto se quebró, se dejo caer en el suelo, Tonks fue a su encuentro.

-o-o-

Ginny sonreía con nerviosismo, frente a ella estaba Oliver Wood, guardián del equipo de quidditch de la selección de Inglaterra, estaban en la casa del chico al que había conocido por medio de su hermano Ron, quien también era guardián pero del equipo del Chuddley Cannons, era luego de tres semanas su reportaje de oro, con aquella entrevista estrenaría muy bien su nuevo puesto en que hasta el momento iba muy bien.

–De nuevo te agradezco mucho el que puedas… – decía sonriente.

–Solo espero que sea muy rápida – dijo con frialdad –tengo entrenamiento pronto y si he accedido es porque tengo en muy buena estima a los gemelos Weasley, nada más –

–Será rápido – de entrada, Oliver ya le había caído mal, pero eso no importaba, solo haría las preguntas y eso sería todo.

– ¿Y qué esperas? – dijo con impaciencia recargándose de mala manera en el antebrazo del sofá donde se sentaba.

–Bien, perfecto – agitó su varita mágica y de inmediato apareció un vuela pluma –comenzaremos la… – se llevo una mano a la cabeza, de pronto todo se movió y unas terribles ansias de vomitar la invadieron.

– ¿Pasa algo? – dijo, sin embargo la pelirroja soltó un grito raro.

Oliver Wood no pudo, pese a tener reflejos de deportista, evitar una cantidad impresionante de vomito producto de la pelirroja, la chica tosía frenéticamente, se puso de pie, pero nuevamente lanzó otra masa de vomito en la alfombra con los colores de Inglaterra de Wood, el chico gritaba con asco mientras intentaba sin éxito limpiarse el rostro con su camisa.

–Cuanto lo siento – dijo entre apenada y mareada.

–No, largo, largo – dijo aún intentando limpiarse –y no se te ocurra volver a solicitarme una entrevista jamás –

El chico la empujaba furioso hacia la chimenea, Ginny con todo lo que pudo hacer, saco un poco de polvos flu y luego tras decir "Departamento Hermione" se perdió entre llamas esmeraldas, al tocar la alfombra de peluche de su amiga no pudo evitar vomitar de nuevo. Ahí estaba tosiendo otra vez, ¿Qué demonios le pasaba?, la voz de Hermione se escuchó de pronto, al llegar a la sala de inmediato convocó algo con su varita, se lo metió a la boca y la sensación de vomito desapareció.

– ¡Ginny! – dijo la castaña al verla caer desmayada luego de dejar de toser.

Hermione miraba con intranquilidad a la chica pelirroja que descansaba plácidamente en su cama, su amiga estaba pálida como la cera y traía el pelo alborotado, por lo que podía suponer había estado vomitando mucho. Hubo una especie de quejido y Ginny poco a poco abrió los ojos, al ver a la castaña se soltó a llorar, tal parecía que la chica era su paño de lagrimas, pues era la segunda vez que lloraba de esa manera con Hermione. Ginny se sentía mal, le dolía todo el cuerpo, pero lo que más le dolía era que había perdido la entrevista con Oliver Wood y de qué forma, el director del Profeta había hecho mucho énfasis de que aquella entrevista era sumamente importante para el diario, la sección que ella encabezaba estaba algo olvidada y no tenía muchos seguidores, con una entrevista directa al campeón de muchos al ser el guardián de Inglaterra le daría más movilidad. Al dejar de llorar pudo contarle a Hermione lo que había sucedido, esta no dejo de reír y decir que Oliver se había ganado aquello por ser tan grosero, sin embargo, al ver el estado deplorable de su amiga considero dejar de reír y consolándola diciendo que ya habría otra oportunidad.

–No hay otra oportunidad, ¿sabes? – le dijo sentándose en la cama.

–Sí, las hay, solo es cuestión de buscarlas – dijo con determinación –o sino, ellas llegarán a ti directamente –

–Será – dijo resignada –no sé que me ha pasado, he vomitado de pronto, comencé a sentirme mareada y mal, no pude contenerme –

–Es normal – dijo –probablemente hayas comido algo que te cayó mal ayer, quizás Oliver tenía algún olor que provocó que el estomago se te revolviera –

–Es eso o es esta revolución de hormonas – dijo riendo –desde hace días estoy rara, no sé explicarlo –

–Debe ser por tu período – sonrió –hay veces que suelen ser muy extraños – Ginny palideció aún más – ¿pasa algo? –

–No, solo que hablando de mí período – dijo la pelirroja –debió de haber llegado hace una semana – la castaña abrió mucho la boca.

-o-o-

–Hola – dijo con tristeza, una mujer rubia cubierta de vendajes le miraba con tranquilidad.

–Conozco esa mirada perfectamente – dijo la chica –y no debes sentirte culpable por mí –

–Yo no me siento culpable y… – dejo de hablar, aquella chica realmente sí que lo conocía muy bien.

–Solo fue un incidente que se nos salió de las manos – dijo –ahora podemos decir que los Carrow no escatiman en sus amenazas –

–Yo debí dejar de lado la misión por un tiempo – le dijo sentándose en una butaca cerca de la cama –estaba pasado por el engaño de Daphne y estaba hecho polvo, tal como decías –

–Pero ese bendito carácter de Sirius Black no deja de perseguirte – le contestó, Harry abrió muchos los ojos y le sonrió.

–Y tú me recuerdas tanto a Mcgonagall – la rubia soltó una carcajada, pero luego se llevo las manos a la cabeza producto de un dolor tras hacer esfuerzo.

–Oye, y ya que estás aquí – le miro con cautela – ¿sigue en pie lo de Brujas? – el moreno asintió.

–De hecho tengo una buena noticia para ti – le dijo sonriendo –tú te vas conmigo, según Moody tu evitarás que suceda algo como lo de los Carrow –

– ¿Yo? – le miro asombrada.

–Yo no quería aceptar la oferta de irme a Brujas luego de lo que paso, Moody me sermoneo mucho al respecto y Tonks, bueno ella, no me ha sermoneado, me ha obligado a decir que sí iré, al final me han informado que sería muy conveniente que la señorita Abbott me acompañe para evitar situaciones complicadas – pudo ver a su amiga sonreír sumamente contenta, la verdad era que no había pensando que cuando se fuera a Bélgica a trabajar, dejaría de lado a quien fuera su conciencia, ahora podría decirse que todo estaba bien.

–Maravilloso – dijo –por cierto, tú dejaste un tema pendiente conmigo la otra vez –

– ¿Ah sí? – le miro alzando una ceja.

–Hace semanas nos quedamos en que la habías pasado muy bien en un pub muggle, lo sé porque no has dejado de mencionar a una pelirroja – le dijo, Harry se sonrojó – ¿te acostaste con ella? –

–Hannah – le dijo abochornado.

–Es de lo más normal – le dijo –yo lo hago los fines de semana con mi novio Neville –

– ¡Hannah! – estaba muy colorado.

– ¿Y bien? –

– ¿Y bien qué? –

–Sabes de lo que hablo, ¿te ha dejado prendado verdad? – La rubia sonrió picarona –sí, eso ha sido –

–Como puede ser – le dijo irritado –fue un acostón, yo estaba hecho trizas por lo de Daphne, bebí como un burro y ella, tan sensual en ese vestido dorado – decía recordando un poco aquella noche –en fin, ella también estaba muy ebria, se dio de pronto y solo paso –

–Sin embargo, por lo que puedo suponer y si bien te conozco – le dijo la rubia aún sonriendo –sigues pensando en esa pelirroja –

–No te lo negaré – dijo el moreno –era una diosa, una bella e indomable diosa –

– ¿Y que sabes de ella? – le preguntó.

–Absolutamente nada – suspiro –solo sé que nos acostamos, no recuerdo ni donde está su departamento, es muy confuso –

–Pero si has recordado toda la escenita en su cama – se burlo, Harry se puso colorado nuevamente –lo veo en tu mirada, James –

–Bueno, mujeres así no se olvidan jamás, además ella ya debe haberme olvidado y… –

– ¿Y eso realmente te preocupa? – lo pillo, el chico deseaba ver a esa pelirroja nuevamente, no podía creer que conociera tan bien a Harry Potter.

–En realidad… – dijo inquieto –va, dentro de unas semanas estaré coqueteando con mujeres belgas, así que ya no podre pensar en esa pelirroja, ¿oh sí? –

-o-o-

–Oh Merlín, Oh Merlín – decía Hermione histérica moviendo una poción –Por los calzones de Merlín – dijo con más frenesí al ver finalmente la poción luego de dejar de moverla.

– ¿Qué pasa? – dijo la pelirroja asustada ante la cara de la castaña

–Ginebra – dijo temblorosa –tú… tú… estás… –

–Yo estoy que Hermione, por Morgana, me tienes con el alma en un hilo – decía nerviosa.

Embarazada – dijo sin más.

– ¿Cómo dices? – Le miraba incrédula –no te he escuchado bien –

Ginny, estás embarazada – dijo de nuevo, la pelirroja solo abrió los ojos a más no poder y luego se desmayó.

-o-o-

–Pues en efecto, sé de tus artes de coquetería, después de todo esa Daphne cayó rendidita a tus pies – dijo –pero puedo apostar que esa pelirroja no te dejara en paz –

–Y ahí vas de nuevo, mujer – decía meneando la cabeza.

–Por cierto, ¿usaste el hechizo contenedor de esperma? – preguntó.

– ¿Perdón? – preguntó alzando una ceja.

–Vamos, no te hagas el imbécil – le dijo riendo – ¿lo usaste o no? –

–No, no lo use – admitió.

–Pero imagino que tomaste todas las medidas precautorias, Harry – le miraba con cautela.

–Vamos, porque habría de hacerlo – le dijo sin más fingiendo interés en el techo.

–Hay no sé, quizás sea porque uno de tus pequeños renacuajos pueda convertirse en un bebé – le dijo con sarcasmo –sabes a lo que me refiero James, una falla y adiós –

–Soy auror Abbott – le sonrió –todo esta fríamente calculado –

–Lo sé, pero no cuando tienes sabe Merlín cuantas copas de más – le aseguro.

–Pues yo no utilice ningún hechizo, pero por lo que puedo recordar vi la envoltura de unos de esos preservativos muggles que tanto funcionan – dijo, pudo ver a la rubia suspirar aliviada.

–Menos mal – dijo –eres tan cabezota, Neville siempre procura cuidarse cada que lo hacemos, deberías recordarlo siempre –

–No quiero saber tus intimidades – le replico.

– ¿Ahora tienes vergüenza? – Le dijo –cínico –

–Sabes, aún estoy muy a tiempo de decirle a Moody que no estás disponible para irte a Brujas conmigo – se rió, la chica abrió la boca sorprendida.

-o-o-

– ¿Embarazada? – preguntó cuando despertó de su desmayo.

–Así es – le dijo Hermione –la poción de la maternidad no miente, es infalible –

–Pero no puedes estar hablando enserio – decía preocupada –no puedo estar embarazada –

–Mientras estabas desmayada logre sacarte un poco de sangre – le dijo –use un artilugio muggle muy efectivo y también da positivo, no hay ninguna duda, estás esperando un bebé –

–Pero no puedo quedar embarazada – gritó de pronto –no ahora, no ahora que tengo un puesto nuevo en el Profeta y… – se quedo callada de pronto.

– ¿Ginny? – le miro con preocupación.

–Y de un extraño de cual no sé nada – dijo más irritada –esto es una pesadilla, me despertaré de pronto y luego podre… ¿pasa algo? –

–Me pareció ver… – la castaña se agacho, metió la mano debajo de la cama de Ginny y luego extrajo un pequeño cuadro azulado –esto –

– ¿Qué es eso? – preguntó alzando una ceja.

–Esto Ginny, es un preservativo muggle sin abrir – le dijo la castaña con detenimiento –y si dices que no usaste ningún hechizo anticonceptivo y por lo visto el imbécil con el que te acóstate no tomó ninguna precaución tampoco, en definitiva, estás embarazada, no es ninguna broma, ni ninguna pesadilla, es algo real –

–Me lleva el carajo – dijo dejándose caer de espaldas a su cama, ¿un bebé?, no podía creerlo.

–Merlín sabe que el alcohol y el sexo no deben mezclarse jamás – meneaba la cabeza mientras tiraba a la basura aquel preservativo –pero por lo visto, ni tú, ni ese "extraño" se enteraron de eso, ¿verdad? –

–Apenas y recuerdo que sucedió – le dijo.

–Pues ahora tienes que hacer algo respecto, Ginny – le dijo con firmeza –un embarazo no es como un resfriado que puede quitarse con unas cuantas pociones, ¿me entiendes?, es algo más delicado –

– ¿Crees que no lo sé? – Se mordió el labio – ¿y qué hacemos en mi recamara? – cambió un poco el tema.

–Cuando te desmayaste en mi casa de inmediato me aparecí arrastrándote hasta acá – le dijo –Ronald estaba por llegar y sabes cómo se pone –

–Ronald… – se puso pálida –mis hermanos… mis padres – comenzó a decir con nerviosismo.

–No había pensado en eso – le dijo de pronto poniendo cara de mortificación.

–Necesito ir a San Mungo a confirmar todo esto – se puso de pie de golpe, ignorando a Hermione que al ver su intención quiso detenerla –confió en ti, pero necesito la opinión de un sanador –

–Te acompaño – le dijo, tomó su bolso del tocador de la pelirroja y la siguió.

-o-o-

El tiempo de su visita al fin había acabado, Hannah le miro con aprehensión cuando le informaron que tenía que irse y dejar descansar a la chica, al salir se topó con Neville Longbottom el novio de Abbott y también un muy buen amigo, le saludo tranquilamente y se hizo a un lado, el chico entró a la habitación y sonrió al escuchar la melosa voz de su amiga diciendo "hola bebé". Caminaba con tranquilidad por los pasillos de San Mungo rumbó a la salida, tenía que regresar al cuartel a ir preparando las cosas para dejar todo listo antes de irse a Brujas.

–Alto ahí – una voz lo hizo detenerse en seco justo a tiempo para evitar caer en un profundo hoyo negro en el suelo.

–Pero que… – miraba el enorme hoyo en el suelo de aquel pasillo, como diantres había algo así ahí.

–Ha sido un accidente, un sanador intentaba socorrer a un mago bajo una extraña maldición – le decía una mujer de cabellos rubios mientras caminaba con prisa hacia donde estaba el chico –los hechizos salieron mal y he ahí las consecuencias –

– ¿Y no han pensado en arreglarlo? – dijo dando unos pasos hacia atrás.

–El equipo de mantenimiento ya trabaja en ello, ha sido un hechizo explosivo que hizo reacción con la maldición del mago, disculpe este desastre y lo invito a tomar este pasillo que se ha improvisado – le dijo la rubia –por ahí por favor – le indico una puerta de cristal, Harry le sonrió y siguió su camino.

Una sonrisa curiosa apareció en su rostro, no cabía duda que hasta San Mungo podía pasar por detalles como aquel, problemas en el trabajo provocados quizás por un sanador inexperto, eso lo motivaba un poco por lo sucedido con los Carrow. Seguía pensando en ello cuando choco con un hombre de cabellos castaños, estuvo a punto de decir un improperio pero solo atino a mirar con confusión al hombre, éste no dejaba de mirar embobado por un enorme cristal.

–Disculpa colega – le dijo, su voz sonaba emocionada –pero es que no puedo evitar ponerme contento –

–No hay problema – le sonrió tranquilamente, miro hacia el cristal y pudo ver a varios bebés en cunas, unas sanadoras se paseaban de un lado a otro con las varitas a ristre.

–Es que soy padre – le dijo más emocionado –soy padre –

–Enhorabuena – miraba hacia donde señalaba, en uno de los cuneros un bebé de poco cabello, pero que a leguas se veía castaño lloraba mientras una sanadora intentaba calmarlo.

–Es mi primer hijo – dijo con orgullo –y ha nacido sano y fuerte, hizo estallar un vidrio del cuarto de operaciones, fue su magia – seguía muy orgulloso.

–Lo felicito – nuevamente dijo, se comenzó a sentir incomodo por aquella situación, así que siendo de lo más cortés comenzó a irse.

– ¿Usted también viene a ver al suyo? – le preguntó, Harry se detuvo abruptamente y le miro.

–No… yo no – contestó –es que hay un problema en el pasillo de allá – señaló hacia la puerta de cristal por la que había entrado –vengo de paso –

Nuevamente se disculpo y siguió su camino lejos de aquel hombre, por lo que podía suponer estaba en un el área de maternidad mágica, había puertas enseguida de dónde estaban los cuneros y sin duda eran habitaciones pues había letreros encendiendo o apagando, globos, carteles con frases de celebración. Apresuro el paso, por alguna extraña razón aquel lugar comenzó a ponerlo nervioso, atravesó otra puerta de cristal y pudo ver a una pareja de magos soltar gritillos de felicidad.

– ¿Qué será niña? – dijo un el hombre de cabellos rubios que no dejaba de abrazar a la mujer.

–El sanador ha supuesto que sí – le contestó –dice que es muy difícil decirlo pues apenas y tengo un mes de embarazo, pero que por el aura que pudo sentir dice que será niña –

–Pues sea niña o niño – le dijo emocionado –vamos a ser padres, Jean – cargo a la mujer de la cintura.

Harry se paso de largo y alcanzo a hacerse a un lado para evitar ser golpeado por aquellos dos que no dejaban de festejar que iban a tener un bebé, la verdad era que nunca había estado en un lugar como ese, de hecho, no consideraba visitarlo en un buen tiempo puesto que con una carrera en ascenso no planeaba tener familia. Aunque con Daphne estuvo a punto de toparse con aquella novedad, pues su período se había atrasado más de lo normal, al final había sido por algún problema hormonal y con alivio ambos habían recibido la noticia de que todo era una falsa alarma.

Tengo un atraso en mi período Harry – había dicho Daphne mirando con suma preocupación al moreno, estaban en la sala de Grimmauld Place.

¿Un atraso? – le preguntó preocupado.

Mi regla debió llegar hace una semana – la chica se incorporó pues estaba acostaba en las piernas del chico –y estoy muy preocupada –

¿Te has hecho un chequeo? – Le miraba con alarma –Daphne, sabes lo que eso implica, ¿te das cuenta? –

Por supuesto – le miro de mala manera – ¿crees que quiero tener un bebé? – se puso de pie.

Pero si hemos sido cuidadosos, ¿no me has dicho que has usado ese hechizo anticonceptivo que te enseño tu madre? – le miraba con inquietud.

Sí, siempre procuro hacerlo cada que lo vamos a hacer – decía nerviosa –¿te imaginas? –

Vaya un bebé… bueno… – decía de pronto –no Daphne, no podemos, ¿sabes lo que implica? –

Claro, por un lado estaría bien porque te casarías conmigo – le sonrió –pero no, no puedo estar embarazada, ¿te imaginas?, me pondré gorda y… – de pronto puso una cara de terror.

Creo que eso lo de menos Daphne – le dijo con seriedad.

¿Lo de menos? – le miro escandalizada –por Merlín Harry, ¿crees que me aceptaran en la casa de modas, así?, mi figura, mi cuerpo, para nada puedo estar embarazada–

¿Y si lo estuvieras? – le preguntó.

¿Te estás planteando tener un bebé? – le preguntó, Harry negó con la cabeza y no dijo nada más.

Al llegar hasta donde estaba los ascensores otra vez fue a estrellarse contra alguien, una mujer de cabellos rubios iba cargada hasta arriba de regalos, así que siendo que ahora había sido él culpable de aquello por ir distraído se dispuso a ayudarle a recoger cada uno de los regalos que había hecho caer al suelo.

-o-o-

Hermione esperaba impaciente que el ascensor se abriera, Ginny iba pálida, quizás aún analizando la situación en la que se había metido por descuidada, sí esa era la palabra, cuando al fin dieron con el piso de maternidad mágica en San Mungo, las puertas se abrieron, salieron a prisa y no pudieron evitar ver a un chico intentando ayudar a una mujer rubia recoger unos regalos, la castaña estaba por ayudar, la verdad es que todos estaban regados por el suelo, pero la pelirroja, que iba hecha un lío la obligo a seguir de largo.

–No Hermione – dijo la pelirroja –son magos, un simple movimiento de varita y que ellos mismos se ayuden –

–Eres una aguafiestas – le dijo dándole un golpecito.

–Ha ya veo, tu lo que querías era coquetear con ese chico que… – se quedo callada de pronto, se giro y pudo ver a un fornido joven de cabellos negros y ojos esmeraldas pelear con los botones de aquel ascensor.

– ¿Ginny? – Dijo la castaña volteando a ver hacia donde miraba la pelirroja, justo para ver a un chico de cabellos negros perderse tras cerrarse las puertas del ascensor – ¿no me digas que…? – ambas mujeres echaron carrera hasta el ascensor.

La pelirroja bajaba a prisa las escaleras mientras Hermione le seguía el paso, no sabía porque, pero la castaña intuía que debían alcanzar a ese chico a como diera lugar, al fin habían llegado hasta el primer piso, buscaron impacientes por todo el lugar hasta que lo vieron, caminaba con lentitud hacia la salida.

–Oye tú – atino a gritar Hermione pero el chico no volteo.

–Es él – insistió la pelirroja y nuevamente echo carrera hasta darle alcance, una sanadora con prisas se atravesó y ambas chicas solo pudieron ver al chico desaparecerse al salir a la calle de donde estaba el hospital.

–Aún tenemos una oportunidad – dijo la castaña con decisión, saco su varita mágica y corrió hacia donde se había desaparecido el chico, Ginny pudo verla murmurar con rapidez – ¡maldita sea! – dijo dejando de murmurar.

-o-o-

El atrio del Ministerio estaba abarrotado como siempre, en cuanto apareció ahí, la mayoría lo miraba con intensidad, sin embargo, haciendo uso de su máscara de indiferencia apresuro el paso hacia la pequeña recepción dónde estaba seguridad, cuando llegó el mago le miro con preocupación.

–Solo vengo a darte una nueva orden – le dijo con tranquilidad –debido al ataque perpetrado por los Carrow, es de suma importancia que vigiles muy bien quien entra y quién sale –

–Siempre lo hago – le respondió con indignación.

–Lo sé, solo que hemos recibido una nueva carta, creemos que intentan infiltrarse en el Ministerio – le dijo intentando calmarlo –Rufus confía en que hacen un buen trabajo en seguridad, solo que no podemos permitir que suceda algo como lo que paso hace varios años –

– ¿Y qué propones? – preguntó ya más calmado.

–Nadie que no sea funcionario pude pasar sin un permiso especial – le dijo, el mago asintió –además, toma – saco una esfera anaranjada, el mago la miro con detenimiento.

– ¿Qué es eso? –

–Es uno de los inventos de los inefables del departamento de Misterios, te permite ver quién puede estar bajo la Imperius –

Harry estuvo explicándole por un buen rato cómo funcionaba aquella esfera y decidió irse a su cubículo, ahí ya lo esperaba como siempre, Tonks, la chica llevaba nuevamente su habitual cabello rosa chicle, sin embargo por alguna extraña razón se veía más radiante que nunca. Sin dejar de observarla detenidamente y analizando a la mujer se sentó en su lugar y cuando se dispuso a leer un expediente en su escritorio la chica carraspeo.

– ¿Pasa algo? – preguntó con una fingida indiferencia, la mujer le miro con intriga.

–Nada Potter – dijo – ¿Qué no puedo afinarme la garganta? –

–Es un lugar libre, pesé a que lo compartimos – le contestó –puedes afinarte la garganta, pero por alguna extraña razón y mira que soy auror, algo te pasa –

– ¿Ah sí? – dijo con una enorme sonrisa.

–Ya hombre, dime, ¿Por qué esa cara de felicidad? – le dijo con impaciencia.

–Voy a ser mamá – le soltó feliz, Harry le miro con una enorme sorpresa en el rostro.

– ¿Mamá? – Se puso de pie –vaya, no me lo esperaba, ¡felicidades! – la estaba abrazando con efusividad.

–No sabes que feliz estoy y Remus está que no cabe de la felicidad también – le dijo cuando se separaron –aunque anda todo alterado por lo de su estado, ya sabes cómo es –

–Ya hablaré con él – le dijo, la mujer suspiro aliviada ante sus palabras.

–Pasando a otras cosas – dijo Tonks –que bueno que has llegado, porque hoy tienes una misión muy especial –

– ¿Ah sí? – le miro alzando una ceja.

–Como "hijo" de mi "prometido" es tu deber acompañarme (sin quejas) a mi cita médica en San Mungo – le miro con firmeza, Harry soltó un bufido de exasperación aquella mirada la conocía muy bien.

– ¿Cuándo es? – preguntó con resignación.

–Hoy mismo, dentro de unos minutos – le sonrió.

– ¿Ahora? – Volvió a suspirar –pero que no es tu prometido el que debe acompañarte –

–Sí, pero él está en una misión de la Orden junto con Kingsley – le dijo tomando su capa de un perchero –ahora deja de ser necio y acompáñame –

–No me queda opción alguna, ¿verdad? – dejo el folder en su escritorio nuevamente y se puso de pie.

-o-o-

–Efectivamente señorita – dijo un hombre de barba blanca –usted está embarazada –

– ¿Esta seguro? – le preguntó.

–Hemos analizado su orina, su sangre y su saliva, no hay ninguna duda, usted tiene casi cuatro semanas de embarazo – le sonrió – ¿no le da gusto señorita? – dijo, Hermione solo sonrió con nerviosismo y Ginny se soltó a llorar.

–Ginny… – dijo Hermione pasándole una mano por los hombros.

–Será mejor que vaya a ver unas cosas – dijo el sanador con incomodidad, el sanador se fue y Ginny lloró aún con más intensidad.

Estuvieron así solo unos minutos más, ambas chicas salieron del consultorio justo a tiempo para ver como un hombre de veinte años, cabellos negros alborotados, vestido en uniforme que Hermione reconocía del cuartel de aurores y acompañado de una mujer de cabellos rosa chicle caminar justamente hacia donde estaban ellas.

– ¿Tú? – Dijo Ginny abriendo los ojos sorprendida al ver al chico que llego hasta donde estaban – ¿eres tú? – sus ojos estaban hinchados.

– ¿Pelirroja? – Harry soltó a Tonks y miro con detenimiento a la chica pelirroja que estaba frente a ellos, la chica sí que estaba muy cambiada, pero esos ojos y ese cabello eran inolvidables, vaya que el destino era muy especial, justamente estaba pensando en ella y ahora estaba ahí, aunque llorando, pero se veía hermosa.

– ¿Se conocen? – preguntó Tonks, la mujer pudo ver como la chica miraba con acusación a Harry, ella conocía esa mirada, la conocía muy bien.

¡Estoy embarazada! – dijo sin más.

–Felicidades – dijo Harry mirándola con una sonrisa, aunque algo decepcionado, la mujer que traía ocupados sus pensamientos ya tenía dueño, al menos quedaba un buen recuerdo que no borraría de su mente –creo que hoy ha sido un día de noticiones, ¿verdad Tonks? – miro a Tonks que estaba atónita, la chica castaña que acompañaba a la pelirroja le miraba con cautela, ¿se había perdido algo?

¡De ti! – le señaló, Tonks abrió la boca sorprendida al confirmar sus sospechas, Harry la miro con suma sorpresa.

– ¿Cómo? – preguntó asombrado.

Qué estoy embarazada y el hijo que espero es tuyo – le señaló de nuevo, Harry comenzó a dar pasos hacia atrás y luego todo se volvió negro.

Continuará.


A que me van a matar?... a ke si?...

¿Qué hara el auror Harry Potter ante esta nueva "misión" que le aparece de pronto?

¿Le dira Ginny a sus padres de su nueva condicion?

Avada Kadrabra! y nos vemos en el sig. cap.

Ed. Wiz