Disclaimmer:
Si Queens Blade me perteneciera a mí, habría más yuri. Y Aldra moriría de un ataque al corazón. Y Risty sería madre. Y quienes hayan muerto no habrían muerto. Y la serie tendría alguna openning pegajosa que cantar en las convenciones. Ah, y Echidna también sería madre (¿Cómo? Ahí lograría yo algún giro argumental raro). En pocas palabras, Queens Blade no me pertenece (y menos mal)
Capitulo 2:
El primer combate
Después de la llegada al mundo humano y tratar con los nativos del lugar, sin pasar por alto las desgracias que le ocurrieron, él no podía quejarse: había logrado el primer paso en su misión.
Pero ahora la parte más difícil se le presentaba: sobrevivir, en la fiel compañía de su espada, a todo lo que este lugar le deparara.
Por lo tanto, ahí tenemos a nuestro pobre demonio sin un doblón, molesto por no entrar a Gainos debido a que bajó la guardia, siendo así su dinero quien pagó el precio de su error.
Obviamente hubiera sido fácil noquear a las guardianas de la puerta y entrar, pero Christopher tenía algo bastante peculiar en un demonio: sentido del honor. O al menos, no quería inaugurar su llegada al mundo humano molestando mujeres.
Ese, definitivamente, no había sido su día. Porque encima de todo comenzaba a sentirse hambriento.
Luego de caminar un rato alrededor de Gainos para reconocer mejor los alrededores (pues no parecía haber nada mejor que hacer), se quedó sentado al pie de una roca salida entre el terreno, relajándose lentamente decidido a descansar un rato.
Después de todo, por el momento no iría a ningún lugar, era mejor esperar a que pasara algún animal grande por ahí para cazarlo y comerlo, o un viajero perdido a quien robar solo unas monedas, o una chica que se apiadara de él, pues a cualquiera deja cansado atravesar medio infierno de corrido y recibir en la cara una explosión de tamaño monumental (si alguna ves vieron un misil explotar se darán una idea).
――
―¡¿UN DEMONIO?― exclamó Leina, sin poder creer que Nanael tuviera el descaro de ir a pedirle favores de ese estilo.
―Si… ehm… no es taaaan poderoso como dicen, estoy segura de que tu solita sí puedes contra él.― Declaró Nanael, sin engañar a Leina, pues se veía a kilómetros de distancia que sólo lo decía para tratar de convencerla.
―Pero… ¡Ya de por si me cuesta mucho trabajo pelear contra un humano poderoso! ¿Qué crees que voy a hacer frente a un demonio poderoso?―
―Ehm… ¡Pero ya una vez venciste a Mellona! ¡Es casi como un demonio!―
―Esa vez tuve suerte, no creas que luchar y vencer es tan fácil.―
Nanael se quedó callada, pues era un buen punto. Leina consideró ganado el debate, se sentó en el borde de su cama y comenzó a pulir un poco su espada.
La angelita observó la escena buscando otro buen pretexto para pedir su ayuda. –Estem… ¡Está guapo el tipo! ¡Mira!― le estampó una imagen del tipo en la cara.
Leina apartó el papel de su cara y miró a Nanael con cara escéptica. –Si se supone que lo voy a vencer, ¿Eso en qué ayuda?―
―¡Ah! ¿Ósea que sí lo harás?―
―NO.― Tal vez era algo ingenua, algo inexperta, pero ya conocía a Nanael y no iba a meterse en problemas por su culpa otra vez.
Otra vez, silencio. Nanael ya comenzaba a formular en su mente un plan que incluía sacar a Leina de su cama en plena noche y obligarla a luchar aunque estuviese en camisón, cuando una simple exclamación las hizo sobresaltarse.
―¡Leina! Tan tarde y aun sigues en camisón… vaya, vaya, creo que alguien tendrá que quitártelo, ¿No te parece?―
Leina dio un grito cuando Echidna se le apareció abrazándola por la espalda y como siempre, dirigiendo sus manos hacia sitios que no se supone que debía tocar. Mientras Leina intentaba quitarse de encima a la pervertida de siempre, ésta última dirigió su mirada hacia una imagen tirada en el suelo.
―¿Y eso qué es?― preguntó, mientras por fin soltaba el tirante del camisón que Leina se apresuró en volver a poner en su lugar.
La chica de la serpiente soltó por fin a su victima y tomó la imagen del suelo. Apenas vio esto, Nanael sintió que una nueva oportunidad se abría ante sus ojos.
―¡Echidna! ¿Quisieras ayudarme a vencer a…―
―Tengo cosas que hacer esta tarde. Y por cierto, conozco a este chico.―
―¿ENSERIO?― Los ojos de Nanael se llenaron de brillo.
―Sí, es un pichón que iba entrando hoy a la ciudad, pero el pobre tuvo la mala pata de que lo desplumara antes de entrar. Ahora está sin dinero en las afueras, y yo iré a tomarme una cerveza con mi botín.―
Nanael y Leina la miraron con rencor durante unos minutos. Nanael por no decirlo desde un principio, y porque gracias a Echidna el demonio no había entrado a la ciudad; Leina porque no estaba de acuerdo con esa manía de robar.
Si no estaba de acuerdo con Risty, que lo hacía para ayudar huérfanos desvalidos, como iría a estar de acuerdo con Echidna, que con lo ganado se pagaba una cerveza.
Echidna sonrió como era su costumbre, y entró al cuarto de baño satisfecha con la reacción de ambas chicas, con intenciones de tomarse un baño.
―Y por cierto… ¿Qué Hace Ella En Tu Cuarto?― preguntó Nanaewl, señalando el cuarto al que acababa de entrar Echidna, como si compartiera habitacion con Leina.
Leina se encogió de hombros y observó en la misma dirección. –No se, así suele colarse a habitaciones ajenas.―
―Hum…― y recordó su importante misión: Nanael volvió a sus intentos.
―¡Vamos Leina! ¡Está fuera de la ciudad! ¿No es genial?―
La rubia frunció el ceño ―¡No voy a pelearme contra un demonio sólo para hacerte un favor, Nanael!―
―Vaaamos…―
―Ah, Leina, queridísima alumna, creo que hay un par de movimientos que olvidé enseñarte en ese entrenamiento nocturno de la ultima vez, y me parece que saliendo de la ducha podría enseñártelos de una vez ¿no?―
La voz melosa de Echidna salió del baño más como amenaza que como proposición amistosa; Leina puso tal cara de terror que Nanael comprendió casi todo el fondo del asunto, y más cuando la rubia se volteó hacia ella y dijo, con pánico: ―S… ¡Supongo que puedo acompañarte!―
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A las afueras de Gainos, ambas chicas rondaron por las afueras de la ciudad hasta localizar por fin al joven, que al parecer dormitaba sin más preocupación.
―¿Ese es?―
―Hum…― Nanael sacó la foto y la comparó con el chico. "Hum… este tipo quedaría bien en mi harem de chicos…" –Sí, es él, y está mas guapo en persona. Pero da igual…― empujó a Leina con una sonrisa cínica. – ¡Ve y mátalo!―
Leina estuvo a punto de tropezar con una piedra por el mal tino de dicho empujón, pero tuvo suficiente equilibrio para no hacerlo. Se volteó hacia la angelita, y cuando se dio cuenta de que Nanael no tenía intenciones de acompañarla, frunció el ceño.
―¡Ah no! ¡Tú también me acompañarás!―
―¡Nooo! Imagínate que te vence, entonces iría contra mí.―
Leina, bastante molesta por el egoísmo manifestado en dicha frase, fue hacia la angelita amenazadoramente.
――
Unos minutos mas tarde, Christopher despertó extrañado por culpa de unos gritos desalmados, como de alguien a quien están torturando. Pero al levantarse sólo pudo ver una de las escenas más raras desde ese día:
Una chica rubia de trenzas iba arrastrando a una jovencita de pelo azul, quien gritaba y que tenía en su espalda alas de ángel (una de ellas atrofiada sabrá dios por qué).
Ambas escasamente vestidas como ya parecía costumbre en ese mundo (si bien la angelita traía un vestido parecía hacer a propósito que pudiesen ver sus bragas) caminando hacia él.
Cuando llegaron, la rubia lo saludó cortésmente y le dijo:
―Christopher Abyss, ¿cierto? Mi nombre es Leina Vance, y este ángel, Nanael, quiere eliminarte.―
El joven observo medio extrañado a las dos individuas por unos minutos debido primero a que ni siquiera sabía quienes eran ellas y segundo a la declaración de que venían a matarlo: definitivamente este día no dejaba de ponerse peor. Pero ya asimilando toda la situación respondió, con seriedad en la voz y en la mirada:
― Sí, ese es mi nombre… y no quiero parecer rudo pero ¿Cómo saben quien soy? Porque estoy seguro que no he estado siquiera cerca de esta ciudad más de un día―
Leina se encogió de hombros mientras Nanael le dedicaba una mirada de rencor por no responder. Luego se dijo que de todos modos, la humana no tenía gran cosa que responder, así que tomó aire, caminó dos pasos hacia delante y exclamó, en voz orgullosa:
―¡Soy el gran ángel Nanael―sama! ¡Me han enviado a la tierra para poder eliminar a aquellos que atentan contra la paz y la justicia! Según fuentes diversas, usted ha causado un gran desorden al permitir la apertura de la puerta que da a los infiernos…―
Christopher y Leina se preguntaron al mismo tiempo cuanto del discurso era improvisación y cuanto lo había leído en un panfleto, porque sonaba demasiado parecido a una recitación leída de niños de primaria.
― …y por lo tanto, la valiente guerrera vagabunda Leina ha de derrotaros en duelo.― finalizó Nanael, señalando a la rubia.
Christopher observó por unos momentos a Nanael, con seriedad, como si hiciera un análisis completo de la chiquilla, y finalmente negó con la cabeza, mientras una leve sonrisa se posó en sus labios. El tipo de sonrisa imposible de interpretar.
―¿Y se supone que los ángeles son seres dignos, nobles y valientes?―
Nanael frunció el ceño ―¿Qué quisiste decir con eso?―
―Vamos ¿No solo enseñas tu ropa interior como una exhibicionista descarada, si no que además de eso te refugias detrás de una humana para venir a vencerme? ¿No que los depravados y cobardes éramos los demonios?―
―¡Oye tú! ¡No te atrevas a insultar a uno de los ángeles con mayor rango en el cielo!― replicó Nanael, mirándolo retadoramente mientras Leina observaba todo con preocupación en la mirada y sin saber cuando intervenir… si es que debía intervenir.
―¿Mayor rango? ¡Sí claro! Cualquiera deduce de inmediato que eso es una mentira.―
―Tu bastardo…― gruñó Nanael, con muy mala cara. Leina se preguntó si la había visto así de enojada antes. Y eso que no era difícil hacerla enojar.
El demonio sonrió levemente otra vez, mientras veía como la angelita se cabreaba más y más; de pronto le pareció divertido seguirla provocando un poco.
―Interesante elección de ropa interior ¿puntos azules? Yo que creía que los ángeles usaban interiores con encajes. Usualmente hasta la ropa interior era intrincada, ¿no?... Pero tu pareces usar cosas de chiquillas, porque hasta la humana está usando algo mas maduro.―
Mientras Leina se sonrojaba un poco porque hasta entonces nadie había hecho ni una leve mención a su ropa interior (cosa increíble), Nanael parecía estar a punto de echársele encima al demonio (sin doble sentido) cuando una idea apareció en su mente, y volvió a sonreír casi con cinismo.
―Aaaah… ¿Porque según tú eso es peor que matar a los de tu propia especie?―
El demonio frunció el ceño y quitó la sonrisa de su rostro. La angelita tomó esto con una victoria y sonrió más ampliamente.
―Además…pobrecillo… ¿Sin un centavo, de que sirve el poder de un demonio?―
Christopher gruñó para sus adentros y se dijo que esa chiquilla ya lo había fastidiado.
―Muy bien, tú te la buscaste.― declaró, a la vez que tomaba el mango de la espada en su espalda
Arremetió contra la angelita, que rápidamente jaló a Leina frente a ella para evitar el impacto, mientras la rubia apenas si alcanzó a dar un grito y blandir su propia espada sobre la cabeza para evitar que la gruesa hoja del arma enemiga las partiera al medio.
―¡Bien Leina! ¡Ahora muéstrale!― exclamó Nanael, ya lejos del peligro, cuando Christopher retrocedió un poco y adoptó una posición de combate.
Demonio y humana vieron indignados que Nanael ya estaba a metros de distancia, con una sonrisa de quien mira un partido de futbol para entretenerse.
―Bien, si eres capaz de apoyar a alguien así no tengo porque contenerme, te venceré primero, y después la mataré a ella.―
Leina no tuvo tiempo de protestar: El joven en un parpadeo se encontraba frente a ella lanzando cortes que venían de todas las direcciones posibles, Leina respondió, casi por instinto y con fuerza; pero el demonio tenía, como de suponerse, una fortaleza sobrehumana.
La chica se dio cuenta de esto pues ya comenzaban a adormecérsele los brazos gracias a los tremendos golpes que desviaba.
Para Christopher esto fue una sorpresa, pues habría sido obvio que la humana que se hacía llamar Leina no tendría la dureza y resistencia necesaria para hacerle frente. Aun así, se dijo que sería más divertido golpear su espada y cansarla hasta que se rindiera.
Por lo visto ella era victima de los engaños de ese ángel, definitivamente el mundo había cambiado, pero eso podía pensarlo después. Por ahora debía concentrarse en esta oponente.
Dando un salto para atrás corrió directo hacia la espada de reina y en el último instante realizó un corte ascendente que chocó contra la espada de su contrincante. Ésta no pudo resistir la fuerza quedando ligeramente atontada con la espada por encima de su cabeza.
El demonio, aprovechando que la fuerza del choque hizo retroceder su espada, invirtió rápidamente el agarre del mango y volvió a realizar el mismo golpe pero con la parte plana de su espada, logrando esta vez impactar de lleno con el pecho de Leina y mandarla a volar unos 5 metros de distancia.
En ese momento creyó ganar el duelo, pero para su sorpresa Leina rápidamente se recuperó y se lanzó en carrera sosteniendo esta vez su espada con una sola mano.
Christopher preparó un contraataque posicionándose para realizar esta vez un batazo horizontal, pero cuando Leina entró en el rango del golpe rápidamente se agachó y lo esquivó a la vez que lanzaba un corte a la cara.
El demonio no podía defenderse, porque su espada todavía estaba a medio camino del golpe, y no le quedo mas opción que dar un salto hacia atrás que no esquivó por completo el ataque, dejándole una leve cortada en la mejilla.
Viendo el enfrentamiento, Nanael sonrió encantada de que su idea diera resultado.
Entonces, al ver que los ataques comenzaban a subir de nivel sin razón aparente, la chica sonrió malignamente dispuesta a realizar un experimento que acababa de ocurrírsele. Se levantó, y declaró con una voz orgullosa:
―… ¡Y UNA NUEVA PELEA DEL QUEENS BLADE HA EMPEZADO!―
―Q… ¿Qué?― exclamó Leina, a punto de recibir un espadazo en la cara por la distracción. En cambio, como el recién llegado no tenia ni idea de lo que Nanael acababa de hacer no le dio importancia.
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Cuando la lucha se transmitió por todas partes (pues el experimento acababa de funcionar igual de bien que las otras veces), muchos estuvieron a punto de morir del soponcio. Sobretodo el serafín, que se preguntó miles de veces simultaneas que clase de mala idea había sido elegir a Nanael.
― ¡Ya habíamos elegido a Claudette! ¿Qué clase de broma es esta?―
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Toda la población no podía creer lo que veían sus ojos: ¡¿UN HOMBRE COMPITIENDO EN EL QUEENS BLADE? ¿Y con Claudette en el trono?
Desde Tomoe y Shizuka, que abrieron los ojos como platos preguntándose si era una broma, hasta Elina, que por poco escupe lo que estaban comiendo en el momento (Aunque sí se atragantó con un pedazo de pavo: la simple idea de ver a su onee-san cerca de un hombre…)
Claudette, por su parte, supo tomarlo como lo que era: Una mala broma de la angelita de siempre. Interrumpió sus labores, deduciendo de inmediato que pronto, ante esta provocación, vendrían más participantes a tratar de arrancarle el poder.
―Bueno, no lo lograrán.― dijo para sí misma, observando su espada, en una vitrina de su cuarto, lista para ser usada. Leina había cedido el trono por ella, y dejarse ganar sería un insulto.
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A todo esto, Christopher ya se estaba cansando: ahora estaba en una rodilla usando la parte plana de su espada para evitar el que el golpe de la humana lo cortara al medio. Era notorio que todavía tenía el cuerpo muy resentido y sus heridas estaban al borde de reabrirse.
Si bien poseía gran poder regenerativo, desde que despertó no había ingerido absolutamente nada. Sabía que no podía dejarse vencer, y sobretodo no podía dejar a la angelita enemiga salirse con la suya: con esta realización decidió no contenerse nada y usar lo poco que le quedaba de energía.
Leina por otro lado estaba bastante satisfecha, al parecer podría agregar a su libro de victorias esta pelea. Si bien al comienzo no podía ni tocarlo, mientras que él casi le desprendió los brazos por la tremenda fuerza con la que golpeaba, ahora los golpes del demonio eran muy débiles a comparación de los primeros.
Sin desaprovechar esto, fue ejerciendo mas presión utilizando la misma táctica de golpear por todos los flancos, empuñando la espada con las dos manos para mayor fuerza; A tal punto que cuando dirigió un golpe a la cabeza de su contrincante, si bien fue detenido con el lomo de la tremenda espada, causó que él se arrodillara.
Esto ya era suyo.
Entonces lo sintió, un sentimiento de preocupación y temor que se disparó al ver la amenazante aura purpura que el demonio emanaba. Y cuando, en un intento por detener su espada, él levanto su cabeza y la miró a los ojos, su único ojo parecía el de una bestia sedienta de sangre.
Con la pupila rasgada a tal punto que parecía una línea oscura que atravesaba el mar de sangre de su iris.
Leina, algo alterada, logró salir de esa visión al saltar para atrás, y vio que en donde antes estaba su cabeza, ahora estaba lo que parecía el final de una enorme ala demoniaca clavada en la tierra.
Luego de este ataque, él se había puesto de pie.
―Lo siento, pero debo terminar esto ahora― dijo, a la vez que se ponía de lado con piernas separadas y la espada sobre su cabeza con la punta mirando a Leina.
La chica se sobrepuso a sus temores, tragó saliva y exclamó:
― ¡No te permitiré eliminarme, he vencido oponentes similares a ti y e prevalecido con mis ideales!― Leina se preparó para realizar su ataque. – ¡DEMON TAIL!―
― ¡NO SÉ A QUIENES HAS VENCIDO, PERO MIS IDEALES NO SERAN DERROTADOS! ¡POWER PACT!
Increíbles ráfagas de viento azotaron todo el campo. Nanael ya se encontraba mas arriba, feliz de los esplendidos resultados de sus experimentos (con todo y discursos heroicos sin sentido); parecía que esto se pondría muy feo. Y en un segundo todo explotó cuando ambos dijeron a la vez:
― ¡TAIL/RASING DEMON DRAGON!―
La explosión casi mandó a volar más lejos a la chica.
Después de que la explosión y el polvo se disiparan ambos ya se habían lanzado hacia el otro repitiendo de nuevo el mismo intercambio de golpes. Pero esta vez Leina no flaqueaba ente los golpes.
Y parecía que la pelea no iba a tener fin, lo que hacia que Nanael se pusiera mucho mas contenta.
Más para ambos combatientes no importaba mucho… ni siquiera había tiempo de sorprenderse de que ambas técnicas catalogadas por cada uno como una de las mejores en el repertorio hayan sido paradas de lleno por el otro.
La pelea siguió hasta que de golpe, todo se detuvo casi por arte de magia.
Fin Del capitulo.
No mucho que decir, Christopher Abyss le pertenece al buen Ivory Gevura.
Mi mayor sueño es que el buen Christopher no quede como un Gary-Sue y hacemos todo para evitarlo. Si ven cualquier señal de que se este volviendo un Gary-Sue avísennos por medio de una review. Y de paso dejen sus opiniones.
¿Algún personaje de Queens Blade será olvidado aquí? Esperemos que no.
