Un Negocio de Alto Riesgo

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Capítulo 2: Primera cita

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Definitivamente esa era la forma más extraña de confesión que hubiese escuchado. También era el negocio más inexplicable que le hubiesen propuesto, y fuera lo que fuera no podía concebir una idea tan absurda. Aunque últimamente empezaba a tener serias dudas de hasta donde llegaba su cordura.

- Estás demente –pronunció sin dar crédito a lo que acababa de escuchar –No quieras involucrarme en un asunto tan ilógico Syaoran Li.

- Deja de comportarte como si la racionalidad lo fuese todo en la vida. Te permití una vez con anterioridad que lo fueras, y no cometeré el mismo error una segunda vez.

- No entiendo de qué hablas –dudó la joven.

- Aquella noche, la de tu cumpleaños hace varios años ya, cuando llegué a tu apartamento ebrio –confesó –Todo aquello que te dije era cierto... –dudando unos instantes –Y el brillo que percibí en tu mirada hacia mi...

- ¡Deja de hablar tonterías! –Interrumpió la castaña –Estabas ebrio y además...

- Aún no puedo olvidar tu mirada aquella noche –continuó obviando el comentario de Sakura –ni tampoco el dulce sabor de tus labios –agregó con un pesar sincero –Te apartaste de mi y me dijiste que era una locura, que estaba ebrio y que además te casarías con Yue, mi amigo. Yo no sabía eso y fue como un balde de agua fría para mí.

- Pensé que no recordabas nada –susurró la castaña.

- Nunca estuve ebrio –confesó viendo la sorpresa en los ojos de su acompañante –Es cierto que había tomado un par de copas, pero hace falta mucho más que eso para emborracharme. Y te permití una negativa, impulsada por tu racionalidad. Porque podría asegurar que al menos algo sentiste aquella vez.

- ¿Qué quieres realmente? –preguntó Sakura yendo directo al grano.

- Regálame el mes y medio que queda –pidió Syaoran siendo franco con la joven –Si en es e tiempo no consigo romper tu coraza, me tendrás fuera de tu vida en menos tiempo del que te tome pronunciar tu nombre... para siempre.

- Y cual es la parte del trato que supuestamente me beneficiaría a mí. Hablas de una relación como si estuvieras hablando de un acuerdo económico. Pues bien qué parte es beneficiosa para mí.

- A parte de que me apartaré, te devolveré el paquete de acciones que tuviste que vender hace un par de meses, cuando debiste asegurar los fondos de tu empresa –explicó el ambarino.

- ¡Tú!

- Los compré yo. Digamos que no fue intencional, pero cuando me di cuenta que se trataba de tu empresa, me asombré –confesó – Tú no eres de esas personas que aceptaría fácilmente realizar una transacción de tales magnitudes solo porque sí.

- Responde con sinceridad... ¿Qué ganas con esto? –Preguntó –Sabes la clase de persona que soy, y lo más probable es que no consigas nada. ¿Acaso no tienes nada mejor que hacer con tu vida?

- Sabes que no creo que en este mundo existan las coincidencias... solo lo inevitable. Y por lo demás siempre apuesto a ganador –rió con malicia.

Era un reto... un duelo a muerte entre ambos. Y lo peor de todo es que había aceptado y no estaba segura de si ello se debía a la opción de asegurar la empresa a su cargo, si recuperase el porcentaje de acciones que había perdido, o simplemente por el hecho de ser un reto por parte del ambarino.

Entró a su oficina como todos los días, pero la silueta sentada en su silla llamó su atención. Una mujer con un gran sombrero cubriendo su rostro.

- ¿Disculpe?

- ¿Tan vieja estoy que ya no me reconoces... Sakura? –preguntó la mujer alzando la vista. Reconoció de inmediato aquellos ojos amatistas y esa cálida mirada.

- ¡Tomoyo! –exclamó sin reprimir la felicidad que la embargaba en aquel minuto. Llevaba más de un año sin ver a su amiga, luego de un encuentro en uno de sus desfiles en París. Se acercó y sin pensarlo dos veces se abalanzó contra la muchacha estrechándola en sus brazos, gesto que fue recibido de buena gana por Tomoyo.

- Mi querida Sakura –pronunció alegre la amatista –Estás guapísima y yo diría que un poco más alta –comentó. Sakura rió ante este comentario pues ella sabía que no había crecido ni medio centímetro desde que salió de la preparatoria. Y tampoco lo deseaba. Medía 1.68 y para ella eso estaba más que bien – Te has convertido en toda una ejecutiva, y por lo que he leído y lo que me han comentado, una de las mejores de Japón.

- Exageras –agregó Sakura avergonzada –Además tú no te quedas atrás. Una gran diseñadora y parece que rejuvenecieras con los años.

- Es sólo que evito a toda costa el estrés. Generalmente el mundo de la moda causa colapsos en la gente, pero sé como sobrellevarlo –esbozando una bella y dulce sonrisa.

- Pero ¿qué haces en Tokio? –preguntó la castaña.

- La verdad es que son varios motivos –confesó Tomoyo –El primero es que quiero que seas mi proveedor oficial de telas. La textilera Kinomoto es reconocida en el mundo por la calidad y fineza de sus telas, y eso es lo que necesitan mis colecciones... sólo lo mejor –comentó con orgullo.

- Pero... ¿No viniste únicamente a eso cierto?

- No. Quiero que seas la madrina de mi boda –explicó la amatista. La sorpresa inundó el rostro de Sakura y esbozó una enorme sonrisa que iluminó su rostro.

- Así que finalmente Eriol logró convencer a la princesa Amatista para que le diera el sí ante el altar –dijo Sakura con alegría – ¡Pues no sabes lo feliz que me hace la noticia, y por supuesto que acepto! –Exclamó abrazando nuevamente a su amiga –Felicidades futura señora Hiraguizawa.

- Gracia amiga.

- Y dime ¿cuándo se casan? –preguntó la castaña. Tomoyo se ruborizó y volteó a la ventana.

- En dos semanas más –confesó en un susurro. Sakura pensó que había oído mal. Dos semanas era muy pronto. La observó con perplejidad y comenzó a atar cabos sueltos. Algo escondía su amiga ¿pero qué?

- ¡Dos semanas! Pero eso es muy pronto Tomy –agregó Sakura mientras usaba un tono calculador que no le agradó para nada a la amatista. Cuando Sakura sentía que algo no encajaba bien solía utilizar aquella voz –Dime ¿hace cuánto lo decidieron? –interrogó al más puro estilo de los detectives.

- El viernes pasado –dijo mientras se acercaba a su amiga y la sentaba casi a la fuerza en una silla que allí había –Ya sé que tienes muchas dudas, pero creo que a ti no podría ocultártelo aunque quisiera –sonrió –Vas a ser tía –informó. De haber tenido una cámara cerca, habría grabado la expresión atónita en el rostro de Sakura al enterarse de la noticia.

- ¿Estás embarazada? –preguntó aún incrédula. Observó como Tomoyo asentía sutilmente –pero... –intentó preguntar algo más, pero las palabras no acudieron a sus labios. Ello y la puerta que se abrió en aquel instante dejando pasar a un radiante Eriol acompañado de Syaoran, interrumpieron la plática de las amigas.

- Ya llegaste a la parte entretenida por lo que veo amor –comentó el ojiazul al ver la expresión de Sakura –Te dije que me esperaras –besándola.

- Lo siento, es que no pude evitarlo –dijo Tomoyo haciendo un pucherito de niña regañada.

- ¿Me perdí de algo importante? –preguntó el ambarino.

- Amigo... con Tomoyo nos casaremos en dos semanas –anunció Eriol. Syaoran los miró a ambos con detenimiento.

- Pues ¡los felicito! Espero que esta unión sea excelente para ambos –agregó con sinceridad –Así que al fin lograste convencerla –dirigiéndose a su amigo.

- Digamos mejor que fue un acuerdo entre ambas partes –comentó Tomoyo.

- Y vieras que tan mutuo fue ese acuerdo –bromeó Sakura quien parecía haber vuelto del shock. Eriol y Tomoyo se sonrojaron, mientras que Syaoran le dirigió una mirada confusa como esperando algún tipo de explicación que le hiciera comprender mejor la situación. Sin embargo ésta no llegó –Me alegro por ambos.

- Nos encontramos en la entrada con Syaoran –comentó Eriol cambiando el tema –No sabía que estabas en Japón.

- Es una larga historia –confesó el ambarino dirigiéndole una mirada significativa a Sakura. Ésta a su vez recordó la cena que había tenido dos días antes con él, y desvió la mirada. Tomoyo observaba la escena con atención y rompió el silencio que se apoderó del lugar. Ya tendría tiempo de aclarar unas cuantas cosas con su amiga.

- ¿Qué tal si almorzamos juntos? ¡Me muero de hambre! –Confesó con alegría –Y ya que estoy de vuelta en Japón, tengo unos deseos de comer un buen Sushi.

- Me parece una idea perfecta –dijo Eriol mientras la atraía por la cintura y depositaba un sutil beso en sus labios – ¿Qué nos dicen ustedes?

- Por mí no hay problemas –dijo la esmeralda.

- Yo tengo que pasar a mi oficina antes –se disculpó Syaoran –Pero los alcanzo en el restaurante ¿si?

- Te llamo y te aviso el lugar donde estaremos –informó el ojiazul.

- Perfecto. Los veo en un rato –agregó el ambarino retirándose de la oficina. Sakura le observó marcharse y luego volteó hacia el lugar donde se encontraba la parejita de tórtolos.

- Bien, ahora creo que me merezco una buena explicación –comenzó – Y supongo que podré ser la madrina del bebe ¿no? –Eriol tomó asiento en uno de los cómodos sofás, sentando a Tomoyo sobre sus piernas. Sakura les sonrió con sincera alegría.

- Bueno pequeña Sakura –habló Eriol recordando el apodo que había puesto a la castaña en el pasado –Tenemos un poco menos de media hora para responder todas tus interrogantes amiga.

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Habían escogido un lugar muy bonito en las afueras de la ciudad para almorzar. Tenía el estilo clásico japonés y mesas al aire libre en una especie de jardín tradicional. Eriol había llamado a Syaoran para avisarle el lugar en el cual se encontraban, y sólo le esperaban a él para ordenar.

- Verdaderamente no me esperaba esto –confesó la castaña a las dos personas sentadas junto a ella.

- Nosotros tampoco –comentó Tomoyo –Pero en realidad es una buena excusa para llevar a cabo algo que venía aplazando desde hace mucho tiempo –explicó mientras tomaba la mano del ojiazul y la apretaba suavemente –Eriol me pidió numerosas veces que me casara con él, pero yo siempre me escudaba en el hecho que mi carrera me impediría llevar una vida matrimonial como debiese, o que simplemente no estaba preparada para forjar una familia como debiese ser. Aún con todas esas excusas él me esperó.

- Y lo haría cien años más si fuese necesario –comentó el inglés.

- Cuando me acompañó al médico a buscar los resultados, y nos dieron la noticia de que estaba embarazada, vi una expresión de felicidad en su rostro que jamás había imaginado. Comprendí entonces que no podía, ni quería pasar un minuto más lejos de él.

- Bello relato Daidouji –comentó el ambarino que se había mantenido en silencio a unos pasos para no interrumpir a Tomoyo. Tomó asiento entre Sakura y Eriol.

- Y luego de eso fue Tomoyo quien me pidió matrimonio –comentó el inglés entre risas –Y me pregunté cómo huiría para que ella no me encontrase –bromeó recibiendo en castigo un golpecito en la cabeza por parte de la amatista.

- No tenías para qué agregar ese detalle –recalcando las dos últimas palabras con fingida molestia. Todos rieron ante tal acción.

- Disculpen la tardanza pero estuve enfrascado ayudando con un problema en la división Kyoto II de Li Corporation.

- Pensé que te habías cambiando hace poco –dijo la castaña confundida.

- Si, pero eso no quita que deba trabajar. Estaré al mando de la división central Tokio I mientras esté acá –explicó Li. No continuaron con el tema ya que en aquel instante apareció un mozo con su orden. Disfrutaron de un almuerzo tranquilo, comentando sucesos de los últimos años.

- Si nos disculpan chicos –Tomoyo y Sakura se pusieron de pie luego de un rato de haber terminado –Iremos un momento al tocador.

- Amor recuerda que a las seis debemos estar en casa de tu madre –recordó Eriol.

- ¿Qué insinúas? –preguntó con ira la amatista – ¿Insinúas acaso que tardo demasiado en el tocador o algo por el estilo?

- Uno nunca sabe –comentó y ambos rieron de buena gana. Esa parejita si que era especial. Ambas jóvenes se alejaron hasta desaparecer al interior del restaurante, una pagoda que seguramente tendría más de doscientos años. El ojiazul se negó a que Syaoran pagase la cuenta –Esta vez invito yo.

- Como quieras.

- ¿Ahora me dirás realmente lo que te trae por acá primito? –interrogó con seriedad notoria en el cambio de expresión de su rostro.

- No soy tu primito –dijo molesto el ambarino –Al menos no de modo directo.

- Da igual, deja de huir de mi pregunta y habla de una buena vez.

- Digamos que es algo así como el negocio más importante de mi vida, ya que está en juego más que mi fortuna –confesó Syaoran –Y no sé si lo que estoy haciendo sea lo correcto –agregó algo apesadumbrado bajando la mirada.

- ¿Ya se lo dijiste a Sakura?

- ¿A qué te refieres? –preguntó sin comprender.

- Es más que fácil saber que estás aquí por ella –comentó Eriol como si fuese lo más obvio del mundo –El tema es si ya se lo dijiste o no.

- Hicimos un trato –dijo el ambarino.

- ¿Negociaste con ella? –preguntó el inglés –Estás jugando con fuego amigo y debes tener cuidado.

- Lo sé. Creo que hasta me siento un poco basura de haber concertado un trato así con ella. Pero la conozco y sé que de ninguna otra forma hubiese aceptado tenerme cerca por más de una semana –agregó Syaoran –Siempre huye de mi, y yo sé que no es porque le desagrade.

- Quizá le agrades demasiado –comentó el ojiazul –Y sabes lo que sucedió en el pasado. Todo lo sucedido en el pasado. Porque también estás haciendo averiguaciones respecto a la muerte de sus padres y la conexión con la estafa millonaria que casi dejó en la ruina a las empresas Kinomoto –dijo Eriol dando en el clavo –Su vida no ha sido fácil. Si te crees capaz de romper esa barrera que ella se impuso, y además enfrentar lo que se te avecine después, continúa. Dicen que en el amor y la guerra todo es válido –el ambarino le sonrió en agradecimiento –Pero si no, aléjate de ella y déjala en paz para siempre. Mira que ahora no sólo será Tomoyo quien te patee el trasero si le haces algo –advirtió con malicia.

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Era sábado por la mañana. Uno de sus más ansiados días, ya que podía dormir tranquilamente hasta la hora que desease. Eso si se trataba de un fin de semana común y corriente, pero al parecer su vida no era la vida rutinaria que solía llevar. Eso pensaba cuando escuchó el ruido del timbre por quinta vez.

- Maldito conserje –pensó mientras se desperezaba y se levantaba de la cama. El timbre otra vez – ¡Ya voy! –exclamó a sabiendas de que jamás la escucharía desde el primer piso. Su departamento estaba ubicado en el último piso de uno de los grandes rascacielos de Tokio. En realidad eran dos pisos que ella había remodelado por completo convirtiéndolos en algo similar a una casa de dos plantas, pero en un edificio de departamentos. Bajó de la cama y buscó su bata. Con molestia descubrió que en realidad no estaba en el lugar que correspondía y se regañó mentalmente por ser tan desordenada. Bajó las escaleras, se dirigió a la puerta y abrió justo cuando sonaba el séptimo timbrazo –juro que desconectaré el maldito timbre –alcanzó a pronunciar antes de percatarse que no era precisamente el conserje quien la veía con sorpresa – ¿Qué haces tú aquí?

- Pues vine por ti –comentó como si nada Syaoran del otro lado de la puerta. Sakura se movió para dejarlo pasar y cerró tras de si.

- Por lo menos pudiste avisarme, así habría puesto el despertador y me habría preparado –refunfuñó. Aún estaba medio dormida y bostezaba constantemente –Siéntate si quieres –señalando un sofá –pero olvida lo de la salida. Hoy es sábado y los sábados yo descanso, como la gente normal.

- Discrepo contigo en cuanto a si a gente normal llama descansar a dormir todo el día. Pero eso es lo de menos –agregó el ambarino –Ve a darte una ducha que yo te esperaré.

- Mira de haber imaginado que eras tú y no el conserje el que llamaba a la puerta te hubiese dejado ahí parado todo el día si así lo preferías tocando ese endemoniado timbre.

- Y dime algo... ¿Siempre sales así a recibir al conserje? –deslizó su mirada pero el cuerpo de la joven esmeralda. Llevaba un pijama corto de dos piezas; un short que no llegaba ni a los muslos, y una camiseta con tirantes con un estampado. Aunque era un tanto infantil, dejaba al descubierto sus pronunciadas curvas y sus piernas bien torneadas, cosa que no pasó desapercibida para Syaoran en ningún momento. Se obligó a desviar la mirada.

- Pervertido –dijo Sakura tratando de cubrirse un poco. Un leve sonrojo se apoderó de su rostro y no estaba segura si era por percatarse recién de que el pijama era muy pequeño, o por la forma en que él la había mirado segundos antes.

- No es mi culpa. Mejor ve a cambiarte... antes que me arrepienta –susurró esto último.

- ¿Dijiste algo? –preguntó Sakura con inocencia.

- Nada. Te espero aquí –dijo el ambarino sin voltear a verla. Siempre había sido igual. Ella producía unas reacciones en todo su ser con una simple visión. Pero siempre se negó, tratando de hacerse la idea de que era la novia de su amigo – ¡Ponte ropa cómoda! –agregó.

Casi una hora más tarde Sakura bajaba al primer piso vistiendo un jeans azul claro con algunos desgastes que le daba un toque muy casual, ajustados a la cadera, y un strapless blanco con unos estampados de pétalos de cerezo en el lado izquierdo en cuyo final decía Cherry Blossom en letras rosa. Un pañuelo al cuello y unas converse rosa y blanco acompañaban su atuendo. Iba maquillada suavemente en tonos rosa también, que la hacía ver muy natural, y su largo cabello con ligeras ondulaciones lo llevaba suelto.

- Te ves espectacular. No pensé que lucías tan bella sin esos trajes tan formales –dijo Shaoran cuando dejó a un lado su embobamiento.

- Gracias. Escuché el timbre mientras me vestía –cambiando de tema.

- Si, yo atendí. Era eso para ti –señalando con molestia un ramo de rosas rojas que había dejado sobre una pequeña mesita de centro –Parece que alguien se me quiere adelantar –El ambarino la observó dirigirse al ramo antes señalado, mientras tomaba la tarjeta y la abría lentamente.

- Eres un idiota –pronunció Sakura al leer la tarjeta. Era del propio Shaoran –"Ni las rosas rojas más bellas podrían superar la belleza de mi flor de cerezo. Espero aceptes mi invitación a salir. Será nuestra primera cita. Shaoran" –leyó en voz alta.

- Se supone que debían llegar antes que yo, pero al parecer los servicios telefónicos de entrega de flores no funcionan muy bien en Tokio –Sakura le sonrió.

- ¿Y a dónde iremos?

- Es una sorpresa. Si te lo digo ya no tendrá gracia –dijo Syaoran con suspicacia.

- Lo único que me falta es que aparezca con una... –pero interrumpió sus palabras al ver que Syaoran sacaba de su bolsillo una venda –venda... No estarás pensando que me pondré esa venda y confiaré en ti ¿no?

- Pues...

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- Al menos dime que ya estamos cerca –dijo con molestia la esmeralda. No estaba acostumbrada a depender de alguien para absolutamente nada. Y ahora resultaba que había permitido que Syaoran con total libertad la dirigiese a quizá qué lugar, con qué propósito y sobre todo con su aprobación ¿En qué lío se había metido al aceptar el "negocio del siglo" que le había ofrecido el ambarino?

- Casi. Un par de cuadras más y ya –confirmó el joven. Unos minutos después se detenía y ayudaba a bajar del auto a Sakura. La dirigió lentamente, indicándole las imperfecciones del terreno, escalones, etc. Hasta que se detuvo. Sakura sintió ruidos, gritos, mucha gente alrededor. Syaoran le quitó la venda, y la mezcla de colores, ruidos, formas llamó inmensamente su atención.

- El parque de diversiones –pronunció Sakura entre divertida y confundida - ¿Qué rayos hacemos aquí? –preguntó al ambarino sin entender muy bien que tenía eso de coherente. Se esperaba un lugar romántico, algún restaurante elegante, cualquier cosa menos eso.

- Dijiste que querías que te sorprendiera ¿no? Pues nuestra primera cita será en este lugar –dijo satisfecho de su logro Syaoran.

- Estás loco ¿Que significa todo esto?

- Es como si fuésemos un par de adolescentes. Es la cita que nunca tuvimos en el pasado –explicó el joven –La verdad desde la universidad quería invitarte a este lugar. Y no me digas que te parece idiota de mi parte, porque sé perfectamente que te encantaban los parques de diversiones.

- Cuando tenía quince. Ya no estoy para estos trotes.

- No seas ridícula, y no lo digo por ofender. Con suerte al mirarte así representarías unos veinte. Y yo sé que en el fondo lo disfrutarás igual que yo –sonrió y la tomó de la mano llevándola a la entrada del parque.

Un par de horas después, salían de la atracción de moda. Infinitely Speed. Una montaña rusa con más de tres loops recorridos en menos de quince segundos, una velocidad impresionante, y una caída libre desde casi unos 40 metros de altura. Si bien ella había elegido esa atracción, esperanzada es que Syaoran se negase, y ella quedase como la chica valiente del día. Para su mala suerte él se mostró feliz con la elección, y de todas formas parecía sentirse mejor que la esmeralda en aquellos momentos.

- Podemos descansar unos instantes –admitió su derrota la joven –Ese último juego me dejó todo al revés –agregó perdiendo el color.

- ¿Te sientes mal? Mejor te llevo a la enfermería del parque.

- No te preocupes. Sólo necesito un baño –confesó la joven corriendo en dirección a uno que vio en la lejanía, con la mano en la boca. Syaoran la siguió hasta la entrada y allí la esperó casi media hora. Sakura salió con el rostro pálido pero al menos parecía un poco más compuesta.

- Si quieres nos marchamos de inmediato.

- No, no te preocupes. Siempre me pasaba lo mismo cuando me subía a atracciones muy rápidas –confesó Sakura.

- ¿Y entonces por qué la escogiste? –preguntó el ambarino –De saberlo me hubiese negado.

- No seas así. Si me divertí –sonrió. Que tal si damos un paseo en bote para calmarme un rato.

- ¿Segura que no te mareas en los botes? –interrogó el joven asegurándose –La verdad no quisiera que te pase algo nuevamente.

- No, no me marean –aseguró la esmeralda.

Llegada la tarde salían del parque riendo mientras disfrutaban de un helado. Sakura parecía feliz, y mucho mejor que luego de su incursión a la Infinitely Speed. La próxima vez que intentase ser valiente en un parque de diversiones, entraría a la casa del terror. Con seguridad eso lo podría soportar sin tener que pasar media hora devolviendo hasta lo que no había comido en el baño.

- Muchas gracias –dijo repentinamente con sinceridad –Llevaba años sin divertirme así, como una niña pequeña. La verdad la última vez que disfruté una visita a uno de estos lugares, fue unos meses antes de que mis padres murieran.

- No eras la única que no había pisado uno de estos lugares desde hacía años –comentó Syaoran mirando el sol desparecer en el horizonte nipón –Fue muy grato que aceptaras mi invitación –Ella le miró y le pareció ver algo de nostalgia en la mirada del ambarino.

- ¿Pediste un chocolate especial? –preguntó la castaña cambiando el tema repentinamente ante el incómodo silencio.

- Pruébalo tu misma –ofreció el joven. Sakura lo probó, manchándose un poco la punta de la nariz ya que Syaoran movió el cono de helado intencionalmente.

- ¡Malvado! –exclamó. Comenzó a buscar un pañuelo en su bolso, cuando el joven la detuvo. Acarició la mejilla de la castaña, suave y tersa como imaginó sería, con sus dedos y se acercó sin prisa hasta quedar a centímetros del rostro de Sakura. Instintivamente ella cerró los ojos. Sintió como el chico quitaba con uno de sus dedos la pequeña mancha, sintiéndose inquietantemente desilusionada.

- No te presionaré a nada, lo prometo –se limitó a decir Syaoran, arreglando un mechón de su cabello tras su oreja, caminando luego en dirección a su auto. Un escalofrío recorrió de pies a cabeza el cuerpo de Sakura. Si un simple contacto con el joven encendió aquellas sensaciones en todo su ser, ¿qué sucedería si llegase a probar esos tentadores labios de los cuales era poseedor el ambarino algún día?

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Notas de la Autora:

Bueno aquí la actualización. Lamento no poder actualizar antes, pero estaba en periodo de pruebas en la Universidad, y debía dedicarle tiempo a eso. A veces en la vida hay que priorizar.

Bueno antes que todo quería agradecerles por la cantidad de reviews! Me sorprendí gratamente al ver todos esos comentarios para el primer capi (respuestas un poco más abajo). Eso me animó también a avanzar con el segundo, del cual hoy hago entrega. Espero lo disfruten.

Un primer acercamiento S&S, y algunas escenas interesantes. ¿Qué tal la aparición de Tomoyo y Eriol? ¡Qué sorpresita se traían esos dos! Y tan santita que parece siempre Tomoyo. Jiji... pero a mí me gusta jugar con los personajes y es lo que iré haciendo a medida que avance la historia. Eso además de que poco a poco se irán incluyendo personajes, y la trama se irá complicando otro poco más. Todo a imaginación de la autora .

Ahora simplemente espero sus reviews para este capi. Acepto sugerencias, comentarios, etc etc! Todo lo que deseen. Siempre que sean críticas constructivas serán bien recibidas. Si a fin de cuentas eso es lo que va ayudando a mejorar el trabajo que realizo y que tanto disfruto, y que espero ustedes también disfruten.

Besos a todos!

Itziar..

Selenne Kiev: Gracias por el primer review de la historia . Y he aquí la continuación. Espero disfrutes el capi.

Anna.qu: Al parecer no te quedó clara la última parte. Syaoran está en Japón por Sakura, es el único motivo que le impediría casarse como debe según el compromiso que aceptó de parte de su madre. Espero que este capi te aclarase un poco tus dudas con la conversación que ambos tuvieron después.

Juchiz: Jajaja. Si se confiesan así conmigo, creeme que tampoco lo dudo mucho antes de casarme. Además si el tipo tuviese las características de Syaoran tendría que ser idiota para decirle que no! Y si, Yue es detestable y quizá por ahí regrese a molestar un rato, quien sabe. Aquí esta el capi, espero lo disfrutes. Ah! Yo también estoy esperando las actualizaciones de tus fics .

Sango-Tsunade:Gracias. Aquí esta el nuevo capi.

LoReNiSH: Sip directo al grano, acá no habrán muchos rodeos respecto a sentimientos, pero si unos cuantos respecto a situaciones un tanto misteriosas y complejas que hay tras la historias de nuestros protagonistas. Syaoran es totalmente opuesto a lo que es en la serie (y a lo que es también en Tsubasa chronicles, aunque sigue siendo genial o!). Aquí la continuación espero sea de tu agrado.

sTaR: Y bueno al final decidí que sería sin magia, ya que además ya tengo uno en proceso que la incluye, y que tenía un tanto abandonado, el cual trataré de retomar. Espero te haya gustado el capi.

Enichepi: Habrán muchas escenas S&S en el transcurso de la historia, porque es un fic de ellos, aunque no dejaré de lado algunas escenas de otras parejillas por ahí, pero centrales son ellos dos así que podrás ir disfrutando poco a poco.

Gabyhyatt: Gracias. Aquí el capi 2.

Abril-chan: Me alegro que te guste el fic. Aquí un nuevo capítulo con un par de situaciones de los chicos. Espero te agrade también este capi.

Ying Fa Satine Li: Tu si que querías complicarme la vida con tu nick cierto? Jiji. Gracias por tu review y por el halago respecto a como escribo. Aquí una nueva entrega para que no se quejen de que me tardo mucho.

Aquamarine Cris: No te mueras por el fic por favor que me encantaría que sigas leyendo . Jiji. Aquí la continuación. Saludos!

Hillary anna – chan: Aquí la actualización lo más pronto que pude. Disfrútalo!!

Midoritomoyo: Gracias por tu review. Entiendo a lo que te referías. Yo he dejado un par de fics en la cola porque en realidad la inspiración voló muy lejos. (en realidad porque pasé mucho tiempo lejos de la escritura, y no pude retomarlos porque ya no recordaba lo que continuaba). En fin de todas formas opino que deberías animarte a publicar alguno. A veces el mismo hecho de que la gente te escriba comentarios y te pida que continúes te anima a seguir . Y si necesitas ayuda con ortografía o con la redacción puedes contactarme, que eso me encanta .

Dyana-Rae: Gracias por tus comentarios. Me anima el que te percates de que me esfuerzo en que los capítulos sean lo más correctos posible en cuanto a ortografía y redacción. Lo de la puntualidad quizá esta vez no me gane el punto porque me tardé un poco, pero me es complejo a veces escribir cuando tengo que cumplir también con la universidad me presiona un poco. Pero trataré de ser lo más puntual que pueda. Y gracias también por la recomendación. Espero hayas disfrutado este capítulo también.

Kiiza: Jajaja. Era la idea del final. Yo me derretiría en el lugar de Sakura. En fin. Aquí tienes la continuación .

Eso por ahora!

Au revoir!