NOTAS: YO DE NUEVO CON LA CONTINUACION DE ESTE HUMILDE FIC, CON EL UNICO PROPOSITO DE ROBARLES UNA SONRISA, UNA MENTADA DE MOTHER, UNA LAGRIMA, UN SUSPIRO O UNA CARCAJADA MIS COMPAS! JEJE BUENO DISFRUTENLO.

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Las cinco chicas del Hokago tea time estaban justo frente de la enorme y deslumbrante feria contemplando cada brillo que las luces de los juegos mecanicos emitían de sí. Sus corazones estaba acelerados por subirse ya a algún juego… esto más bien por todas, menos por Mio quien ya estaba algo preocupada y asustada por todos esos juego que parecían peligrosos y de alto riesgo.

Yui.- ¡sugoi! ¡Sugoi! Ricchan! – exclamaba emocionadísima la guitarrista. - ¿A dónde iremos primero?- preguntaba ansiosa y curiosa la castaña.

Ritsu.- ¿a ver?...- decía pensativa cruzándose de brazos con gesto meditador.

Mugi.- ¡vamos a ese!- gritó la rubia señalando con emoción un monstruo de juego ante la mirada de todas.

Mio.- ¡¿Qué?!- gritó pálida de miedo llamando la atención de los que iban pasando.

Yui.- ¡sugoi Mugi-chan!- exclamó la castaña mirando con un brillo inocente y emocionado en sus ojos.

Ritsu.- ¡vaya Mugi, te gustan los retos!- habló la baterista sonriendo orgullosa de la decisión de Mugi, la cual sólo asintió con la mirada fija en aquel juego que aterrorizaba a Mio quien estaba agachada en el suelo repitiendo una y otra vez mientras temblaba y se tapaba los oídos.- no veo, no oigo, no veo, no oigo.

Ritsu.- nee Mio-chuan, no te preocupes, es solo un tonto juego mecánico, muy extremo pero inofensivo, anda vamos.- hablaba Ritsu amablemente tendiéndole la mano a Mio para que se levantara y las acompañara por las entradas al juego.

Yui.- si Mio-chan, no pasa nada; estaremos ahí contigo; también Azu-nyan va a subir con nosotras ¿verdad Azu-nyan?- decía Yui tratando de animar a Mio para que subieran a aquel juego.

Azusa.- Yui- senpai ¿Cómo está tan segura de que subiré yo también?- se quejaba la pequeña Tsundere.

Mugi.- ¿entonces tampoco quieres subir Azusa-chan? – preguntaba algo deprimida la rubia

Azusa- etto… bueno yo, no es que no quiera… bueno, solo iré porque ustedes quieren ir.- dijo la pequeña gatita un poco sonrojada, tratando de fingir que también quería subir solo porque las demás lo harían; cuando realmente quería hacerlo por su cuenta.

Ritsu.- ¿entonces Mio-chuan? ¿vienes?- preguntó curiosa la baterista- será divertido Mio, no seas tan tímida vamos- finalizó Ritsu para jalar a Mio hacia la taquilla donde vendían los boletos.

Mio.- ¡espera Ritsu! ¡Yo aun no sé si en verdad quiero subir!- se quejaba la pelinegra ante los jalones de la castaña.

Ritsu.- cinco entradas por favor.- la baterista pidió los pases para el juego mecánico que habían escogido.

Mio.- ¡esperen chicas ¿n-no n-no quieren i-ir m-mejor a ese de allá?!- preguntaba exaltada tratando de evitar que la siguieran llevando con ellas mostrándoles el carrusel.

Yui.- Mio-chan, ese no se ve muy divertido- se quejaba Yui inflando sus mejillas ante la opción que Mio señalaba.

El vendedor.- aquí tienen señoritas… cinco entradas para la montaña rusa- hablaba felizmente el señor que vendía los boletos para los juegos.- por cierto, no pueden subir con eso- aclaraba el vendedor señalando la guitarra de Yui, quien había sido la única en llevar su instrumento a la feria.

Yui.- ¡oh, guitah! Tendrás que quedarte en paquetería por un momento, perdóname, pero éste juego es para mayores.- decía la guitarrista dejando su instrumento en la paquetería de pertenencias.

El vendedor.- bien, que se diviertan señoritas, pueden pasar.- dijo amablemente abriendo una rejilla para que pasaran las chicas.

Yui.- ¡vamos Azu-nyan, hay que sentarnos enfrente!- gritaba eufórica la castaña jalando a Azusa de la mano.

Azusa.- ¡Yui-senpai espere!, no me quiero sentar enfrente…- dijo Azusa deteniéndose soltando la mano de Yui- es que… me da miedo…- decía un poco apenada.

Ritsu.- ¡jaja Nakano! ¿Así que después de todo si eres una gatita asustadiza? – Se reía Ritsu del comportamiento de la kohai.-¡pues nosotras tres nos sentaremos en frente!- hablaba segura jalando las manos de Mio y Mugi.

Mio.- ¡¿Qué?! ¡¿Estás loca?! ¡Yo no quiero ir al frente; demasiado con que lograran hacerme subir.- la pelinegra se soltó de la mano de Ritsu y se abrazó a sí misma un poco asustada.

Ritsu.- nee Mio-chuan, no seas tan aburrida, vamos al frente- suplicaba la castaña, más sin embargo, Mio no cambiaba de opinión.

Yui.- bueno, Mio-chan te puedes sentar con nosotras, Azu-nyan y yo nos sentaremos en el segundo vagón, hay asiento de tres personas.

Ritsu.- de acuerdo. Etto… Mugi ¿tú te sentaras_ - no terminó de formular su pregunta y Mugi la interrumpió.

Mugi.- ¡yo me sentaré contigo al frente Ricchan!- habló con mucha determinación. Ritsu sonrió orgullosa una vez más ante la decisión de Mugi; era tan como ella, siempre concordaban en todo, hasta en el mismo tipo de ocurrencias; quizá eso era lo que más le gustaba de la rubia, que podía ser tan ella sin temor a ser rechazada o golpeada como con Mio, logrando hacerla sonreír a costa de nada.

Ritsu.- ¡bien! Mugi y yo nos sentaremos al frente y ustedes tres atrás.- Finalizó la castaña tomando sus asientos.

Las cinco chicas se fueron a los lugares que habían escogido tras un debate de quien se sentaría al frente. Mugi y Ritsu se sentaron al frente como habían quedado y Yui, Azusa y Mio que aun temblaba tomando la mano de Azusa, se sentaron detrás de la baterista y tecladista de la banda.

Mugi.- ¡esto es emocionante!- expresaba Mugi bastante entusiasmada.

Ritsu.- ¡y apenas viene lo mejor!- dijo eufórica.

Azusa.- ¿Mio-senpai está usted bien?- preguntó un tanto preocupada al ver que Mio estaba temblando.

Mio.- no lo sé… Azusa mejor me quiero bajar…ayúdame, abre esto, ¡ábrelo!- la bajista comenzaba a ponerse nerviosa y el juego aun ni empezaba.

Azusa.- tranquila Mio-senpai, espere le hablaré al encargado.- la kohai apenas iba a hablarle al encargado del juego cuando la voz de Yui irrumpió en todo el lugar.

Yui.- ¡ya vámonos! ¡Arranca, arranca, arranca! – comenzó a decir, ocasionando que las demás personas en el juego comenzaran a repetir lo mismo en reclamo para hacer que el juego comenzara. El encargado presionó el botón para hacer que el juego comenzara. Los vagones del tren que recorrían la montaña rusa comenzaran a moverse, avanzando a la bajada del juego.

Mio.- ¡no, no, no!- se quejaba desesperada y asustada porque el juego mecánico ya había arrancado.

Azusa.- Mio-senpai, no se preocupe estará todo bien, sujétese de mi mano.- habló la gatita con una sonrisa tratando de relajar a su senpai.

Mugi.- ¡esto en realidad es lo máximo!- exclamó mugi bastante emocionada tomando la mano de Ritsu cuando se acercaban a la bajada lentamente; la baterista se sonrojó al sentir la cálida mano de la rubia tomar la suya y sonrió feliz y plenamente.

Mio.- gracias Azusa.- contestó la mayor de las pelinegras tomando su mano relajándose un poco ante el consuelo de su kohai.

Llegaron al inicio de la montaña rusa, donde empezaría el juego. Los vagones se detuvieron, Mio sintió un frio en el corazón al saber que el juego comenzaba, Azusa apretó un poco la mano de Mio sin lastimarla con una sonrisa ansiosa, Mugi también estaba bastante extasiada, Ritsu sonreía planamente esperando que el juego comenzara ya.

Yui.- ¡aquí vamos!- gritó y todos los demás aparte de ellas en ese juego gritaron eufóricos al unísono.

Mio.- oh Jesús…- fue lo único que alcanzó a decir cuando el tren de los vagones donde iban bajó a una velocidad impresionante.

La montaña rusa era un juego al que jamás se habían subido ninguna de las cinco jóvenes, lo cual estaban disfrutando al máximo, aunque Mio tuviese miedo, también disfrutaba de la experiencia que era única para todas. En el transcurso del juego Yui se la pasó gritando levantando las manos al igual que Ritsu y Mugi pero sin soltarse; Azusa también gritaba emocionada y Mio gritaba de miedo tapándose los oídos haciéndose bolita en su asiento lo más que podía. Finalmente el juego concluyó y se detuvo en el mismo punto de partida.

Las cinco chicas del Hokago tea time bajaron sumamente extasiadas en busca de más juegos con el mismo grado de adrenalina… a excepción de Mio quien quería vomitar y se bajó asustada.

Yui.- ¡hagámoslo de nuevo! – voceó hiperactiva.

Azusa.- Yui-senpai, démosle un respiro a Mio-senpai, aun está un poco mareada – habló la gatita calmando las ansias de Yui por querer subir a la montaña rusa de nuevo

Yui.- bueno está bien.- contestó haciendo un berrinche.

Las cinco chicas salieron de aquel juego y comenzaron a recorrer la feria admirando los payasos, enanos de show entre otros más que eran integrantes de aquella grandiosa feria.

Ritsu.- Hey Mio, ¿Cómo te sientes?- preguntó la castaña acercándose a Mio, quien momentos antes estaba mareada.

Mio.- ya mejor, pero tengo sed.- contestó amablemente la pelinegra.

Yui.- ¡yo quiero una banderilla!- gritó la guitarrista.

Mugi.- ahora que estamos en esto, yo también quisiera algo de tomar.- dijo sonriendo amablemente.

Ritsu.- ¿Azusa, tu también quieres algo?- preguntó Ritsu sonriendo ya que todas pedían.

Azusa.- etto… un algodón de azúcar…- musitó la gatita.

Ritsu.- ¡bien! Vayamos por la comida- hablaba en tono determinado hacia los puestos de comida y bebidas.

Terminaron de comprar las golosinas y bebidas que querían y siguieron recorriendo la gran feria, entraron a la casa de los espejos donde Ritsu y Yui; como siempre el dúo dinámico, hacían muecas y corrían tratando de alcanzarse chocando más de una vez con los reflejos de los espejos creyendo que era la contraria; jugaron a dispararle a los patitos para ganar algún peluche, subiéndose al toro mecánico, disfrutando de algún show de marionetas, jugaban en algún sorteo donde no ganaban pero se divertían todas; no pudo faltar y entraron a la casa del terror, donde los gritos que más se escuchaban eran de la bajista quien salió llorando porque casi tiraba la escenografía por buscar desesperada la salida, siendo consolada por Mugi y Azusa, y así pasaron por muchos juegos hasta que finalmente se les terminó el dinero y solo les quedaba para una entrada más.

Ritsu.- A ver… solo nos queda para una entrada más y ya hemos recorrido todo lo interesante, quizá deba comprarme otra banderilla- decía Ritsu dudosa.

Azusa.- además ya es un poco tarde.- habló la pequeña gatita.

Ritsu.- puedo llegar tarde, solo está satoshi; mis padres están fuera, se van toda la semana.- contestó relajada con ambas manos sobre su nuca.

Mio.- creo que por hoy ah sido suficiente.- habló con ese tono de seriedad característico de ella, después de recuperarse de todos esos sustos y juegos extremos a los que se subió en compañía de sus amigas.

Mugi.- ¡hoy ah sido un día grandioso, no pudo ser mejor!- voceaba felizmente la ojiazul para sus amigas con una sonrisa amable y entusiasmada típica de ella. Todas reían divertidas, meditando que quizá ya era hora de que regresaran a sus casas y que por aquel día ya habían tenido suficiente.

Yui.- no podemos irnos aun…- irrumpió Yui con tono de suspenso ante aquella agradable platica de sus amigas.

Ritsu.- ¿eh? ¿Por qué lo dices Yui? – preguntó curiosa la baterista.

Yui.- mira Ricchan… - habló con un tono de voz tenue y rasposa para darle suspenso al lugar que apuntaba con su dedo índice, a lo cual todas voltearon a ver.

Ritsu.- ¿la casa de la adivina Úrsula? – preguntó dudosa la castaña frunciendo el ceño.

Yui.- ¿suena genial no Ricchan?, quizá y nos diga que nos depara el futuro…- dijo moviendo sus dedos hacia Ritsu en tono siniestro con una linterna bajo su rostro, que no sé de donde la sacó.

Azusa.- Yui-senpai, su futuro es casi predecible a éste paso.- habló la gatita sarcásticamente.

Mio.- además de que no se ve muy confiable, ya es algo noche, quizá deberíamos venir otro día.- se quejaba la bajista, pues el lugar estaba muy retirado de los demás juego y no había nadie más cerca de ahí solo ellas.

Yui.- por favor Mio-chan, Ricchan, Mugi-chan, Azu-nyan entremos solo cinco minutos.- decía en tono de suplica para que entraran a ver que había de bueno en aquel lugar… la casa de la adivina Úrsula.

Ritsu.- yo creo que es algo tonto, además el nombre está muy chafa- decía Ritsu dudando si entrar o no.

Yui.- Ricchan… no me digas que te da miedo saber tu futuro…- habló nuevamente con tono de suspenso mirando sospechosamente a la baterista.

Ritsu.- claro que no, ¿a poco crees que la valiente Tainaka le teme a algo? Ni que fuera Mio- dijo Ritsu alagándose y riendo ante lo último.

Mio.- ¡Ritsu!- se quejó la ojigris.

Mugi.- yo creo que es una buena idea, no perdemos nada con entrar.- sonrió amablemente para todas.

Yui.- ¿ya ves Ricchan? Mugi-chan no tiene miedo.

Ritsu.- de acuerdo, de acuerdo, entremos a ver a la fantástica adivina Úrsula…- dijo Ritsu moviendo sus manos en forma alardeante.

Las chicas caminaron hacia aquella pequeña casita alejada de los demás juego un poco dudosas por el aspecto lúgubre y solitario que tenia aquel lugar. Abrieron la cortina y Ritsu entró primero seguida de Yui; mientras Mugi, Azusa y Mio entraban con cautela.

Ritsu.- ¿hola?...- preguntó un poco temerosa, sin obtener respuesta.- ¿hay alguien aquí?- habló nuevamente.

Mio.- bien, fue muy divertido, pero creo que no hay nadie deberíamos irnos- habló Mio dándose media vuelta tratando de dirigirse a la entrada, cuando un gato negro brinco de una repisa cerca de ella asustándola, regresándose de inmediato para abrazar a Azusa que estaba frente a ella.

Azusa.- tranquila Mio-senpai.

(¿?).-¿Arándano, cuantas veces te voy a decir que no asustes a nuestros clientes?- la voz de una mujer adulta llamó la atención de las chicas, quienes de inmediato se juntaron en circulo pegándose de espaldas, buscando por todas partes de donde provenía esa voz.

(¿?).-Tranquilas niñas, no se asusten, arándano es un maleducado; siempre asusta a la clientela.- la misma mujer habló nuevamente.- pero no se queden ahí paradas, ¿vienen a que les lea la mano, las cartas, un hechizo de amor para algún chico que les interese?- preguntaba aquella mujer que aun no veían curiosamente.

Ritsu.- ¿e- es usted la a-adivina Úrsula? – Preguntó la castaña.- así es pequeña.- contestó la mujer.

Yui.- ¿entonces puede darnos alguna poción mágica para pasar los exámenes?- preguntó Yui con voz temerosa.

Adivina Úrsula.-¿Qué? Claro que no, puedo darles unos libros para que repasen si quieren.- contestó algo abrumada. Una serie de luces navideñas de color azul se prendió dentro del lugar iluminando todo de ese tono. Había una mesa con una "bola mágica" según la adivina. Un par de repisas con unos frascos con sustancias que supuestamente eran pociones, y una mujer de aproximadamente 48 años con un pañuelo rojo en la cabeza y unas largas del mismo color; algunas figuras de la santa muerte y pedazos de hiervas y esas cosas, hasta una caldera enorme color negro.

Ritsu.- cuando pensé que esto podría ser interesante, me doy cuenta de que es una completa farsa…- musitó con una gotita sobre su cabeza.

Yui.- señora Bruja ¿puede adivinar nuestro futuro? – preguntaba curiosa Yui acercándose a la mujer que estaba sentada frotando una bola de cristal sobre su escritorio.

Adivina Úrsula.- ¿Qué dijiste mocosa? ¿Bruja? Soy adivina, no bruja.- se quejaba la mujer sintiéndose ofendida ante el comentario de Yui.

Mio.- discúlpela señora, es que está algo emocionada.- habló la bajista disculpándose por Yui.

Adivina Úrsula.- ya, ya no hay problema. Y ¿bien? ¿Alguien quiere un conjuro o algo?- preguntó algo aburrida.

Yui.- ¡yo quiero saber mi futuro!- exclamó Yui haciendo un escándalo.

Adivina Úrsula.- niña como eres ruidosa, pero bien, bien, si así guardaras silencio te diré.- la adivina miró con atención a las cinco chicas y miró su "bola mágica" sacó un juego de cartas que usan los adivinos y esas gentes que leen el tarot y le dio a cada una de las chicas a escoger una carta y les dijo que las pusieran boca abajo sobre la mesa. Las chicas siguieron sus instrucciones al pie de la letra. La adivina levantó las cartas, las cuales habían quedado en dirección donde estaban las chicas mirándola un poco dudosas, menos Yui que estaba emocionada.

Adivina.- bien, ya tengo lo que les depara el futuro, pueden acercarse una por una, las demás esperen su turno un poco más atrás.- habló la mujer mirando su "bola de cristal".

Ritsu.- ¿ahora qué va a inventar está loca mujer?- se quejó soltando un bufido

La primera en pasar fue Yui quien ya estaba impaciente por saber su futuro.

Adivina.- bien niña castaña, lo que yo veo para ti es felicidad en demasía, no sé si pasaras tu exámenes, pero puedo ver que estarás por mucho tiempo con esas niñitas que te esperan afuera. En especial con una de ellas.- dijo la mujer en tono suspensivo.

Yui.- ¡sugoi!- exclamó Yui y se levantó de la silla donde escuchaba a aquella mujer.- gracias señora bruja.

Adivina.- ¡adivina niña!, soy adivina, no bruja… eso lo dicen mis clientes insatisfechos- se quejaba la mujer irritada.

Yui.- gomen ne- se disculpaba la castaña.

Adivina.- bueno como sea la que sigue.- continuó la mujer. Así todas comenzaron a pasar una por unas, al parecer la mujer les decía cosas agradables sobre su vida en un futuro no muy lejano, pues todas salían sonriendo; hasta que finalmente llegó el turno de Ritsu.

Ritsu.- bien, aquí voy- dijo fingiendo alegría, pues pensaba que eso era una pérdida de tiempo y que todo era una farsa.

Adivina.- vaya, vaya pero que tenemos aquí… así que tú serás el centro de éste drama jeje- reía traviesamente la mujer.

Ritsu.- ¿el centro? ¿Del drama? ¿Qué drama?.- preguntaba confundida y curiosa la castaña.

Adivina.- deja de hacer tantas preguntas que me irritas, ¿acaso eres hermana de la otra castaña?- preguntó la mujer entrecerrando un ojo.

Ritsu.- ¿eh? no- contestó dudando porque le preguntaba eso.

Adivina.- bueno pensé porque son igual de impertinentes y ruidosas.- contestó la mujer.- bueno, mira niña, lo que yo veo para ti, en parte mucha felicidad al igual que tus amigas, ¿pero porque todo es felicidad?, no son muy interesantes- se quejaba la mujer adivina soltando un bufido.- pero vaya, vaya, tu sí que serás interesante… déjame decirte que tu vida tendrá un cambio que no esperabas, pero que en el fondo de tu corazón deseas para poder conseguir a la persona que amas cueste lo que te cueste… dependiendo si logras superar ese obstáculo, tu vida será llena de felicidad y el amor que anhelas y deseas te será correspondido…antes de eso pasaras por muchas trabas que la vida inconscientemente te pondrá gracias al cambio que sufrirás a tu favor…- decía la mujer en tono de suspenso dejando a Ritsu pensativa.- ¿verdad que la persona a la que amas está en este lugar?...- pregunto casi afirmando la adivina mirando a Ritsu con una sonrisa ladina y mirada sospechosa.

Ritsu.- ¿eh? ¿Cómo lo supo? ¿En realidad es adivina?- preguntaba curiosa y sorprendida la castaña.

Adivina.- pues claro niña.- afirmó ésta.- bueno eso es todo, la verdad no puedo decirles más porque sería aburrido.

Ritsu.- ¿eh?- preguntó confundida.

Adivina.- bueno, eso es todo, ahora me deben 1000 yenes, por favor deposítenlos en las bolsas de arándano.- hablaba la mujer; mientras su gato, que llevaba por nombre arándano, pasaba por las chicas con una pequeña bolsita a sus costados para cobrarles. Las chicas pagaron y comenzaron a salir una por una de la pequeña casita.

Yui.- ¡gracias señora bruja! – gritaba la castaña mientras salía de aquella casita corriendo siguiendo a sus amigas.

Adivina.- ¡adivina niña! Adi… hay olvídalo…- se quejo a lo ultimo la pobre mujer, harta de hacerle entender a Yui que era adivina y no bruja.

Las cinco jóvenes salieron de ahí en silencio algo pensativas sin pronunciar palabra alguna, mientras caminaban a la salida de la feria, donde ya no habían muchas personas y algunos juegos mecánicos y puestos de comida y bebidas ya habían cerrado.

Ritsu.- vio que todas sus amigas iban distraídas y pensativas después de salir de aquella casita de la adivina.- espero que no hayan creído todos esos disparates que dijo esa loca mujer- habló Ritsu rompiendo el silencio, llamando la atención de todas.

Claro que no, si claro que no- negaban todas regresando al modo pensativo nuevamente.

Llegaron finalmente a la división de sus caminos y se despidieron como normalmente, así cada quien tomó sus respectivos caminos hacia sus casa… Yui con Azusa, mugi tomó su tren y Ritsu y Mio se fueron juntas.

Ritsu.- vaya día ¿verdad Mio-chuan?- hablo la castaña.

Mio.- si, demasiada acción para mí- contestó la ojigris.

Después de un rato llegaron a la casa de Mio, pues Ritsu la acompaño como de costumbre dejándola ahí y ella regresando a su casa.

Ritsu.- bueno Mio-chuan, nos vemos mañana, que descanses, y ya no pienses tanto en eso que dijo esa mujer.- dijo Ritsu despidiéndose de la ojigris mientras se reía.

Mio.- claro que no lo hago, buenas noches Ritsu.- la bajista entró a su casa y Ritsu se fue.

La baterista iba caminando a paso lento hacia su casa, tratando de no pensar en aquello que la adivina le había dicho.

Ritsu.- ¡bah estupideces que dijo esa loca mujer! No sé porque estoy meditando lo que dijo si seguro son solo patrañas, ese tipo de engaños para atraer público, tsk!. La baterista iba quejándose por el camino mientras pateaba una piedrita. Finalmente llegó a su casa, subió a su cuarto, se dio una ducha, se puso una blusa amarilla de tirantes y durmió en bóxer. Se tiró en su cama y se quedó acostada.

Ritsu.- que tonterías….- musitó para quedarse dormida.

A la mañana siguiente Ritsu se levantó más temprano de lo habitual, pues tenía ganas de ir al baño. Se levantó toda despeinada y somnolienta y entro al baño porque quería hacer pipi . Entró y cerró la puerta. Pasaron alrededor de 20 segundos, cuando Ritsu salió corriendo del baño pegando de gritos con una expresión completamente asustada. Se miró al espejo y volvió a gritar tocándose su cara, su pecho, sus brazos y su entrepierna.

Ritsu.- ¿pe-pe-pero qué demonios paso?!- gritó bastante agobiada mirándose al espejo dando vueltas por su cuarto.- ¿Qué demonios es esto?, ¿Por qué?, ¡¿Por qué soy un chico?! – gritó dejándose caer sentada sobre su cama mirándose al espejo.

NOTAS FINALES: EH AQUÍ LA CONTI, EL SEGUNDO CAPITULO, DISFRUTEN, ME LARGO A DORMIR.