Título: Enfrentando el pasado

Sumary: Kyoko se fue hace cinco años del Japón, pero ha llegado la hora de su regreso. ¿Qué fue lo que la llevó a esa decisión? ¿Qué ha pasado en su ausencia? Todo ha cambiado y ella también, es momento de enfrentarse al pasado…

Ranking: K+

Género: Romance/Humor/Comedia/Drama

Advertencia/Recomendación: Quizás un poco de OoC/Reediciones molestas/Saltos temporales/Semi-UA

Cantidad de palabras: 2,022

Disclamer: Skip Beat! No me pertenece, todos sus derechos de creación son propiedad de Yoshiki Nakamura…

.

.

.

"Una historia que viene desde atrás,

Creo que seguiré mi camino…

A través del horizonte,

más allá de un futuro aún no visto…

Yace mi verdadera felicidad y confianza"

.

.

.

Reencuentro problemático

Por suerte el avión llevaba un retraso de varios minutos debido al clima, el calor había provocado fallas en los motores y todos los pasajeros fueron llevados a otra sala para abordar, no querían exponerlos en un avión peligroso y más aún, no les convenía hacer enojar a la famosa Ningyo, quien siempre velaba por los intereses de su representada, la famosa actriz de películas estadounidenses Mogami Kyouko.

Cuando la pelirroja por fin las alcanzó se encargó de darles un buen regaño a ambas niñas que huyeron como prófugas, hablando de cosas como cuidar la imagen, buen comportamiento de una niña, respeto para las demás personas que viajaban, la imposibilidad de actuar así en un lugar público, e incluso terminó dándoles consejos para buscar un buen marido…

Kyouko fugazmente se preguntó si "Cásate con un hombre rico" era un buen consejo. Ah, y vagamente también se cuestionó como habían acabado en aquél tema…

Pero la representante fue callada con una sonrisa inocente de ambas, la felicidad que desprendía cada rasgo de su rostro, la emoción en los ojos ámbares fue suficiente para emblandecer la dura actitud de la mujer, quien apenas lo dejó notar. Su típica imagen de mujer de negocios no debía quedar arruinada con dos jovencitas inmaduras.

Cuando abordaron el avión supo que la pequeña pelinegra no decía mentiras.

Su asiento estaba justamente al lado de Kyoko, en primera clase, la primera fila. Y por suerte el otro pasajero no se presentó al vuelo, lo que les dejó más espacio para acomodarse.

Enju platicaba con ella como si se tratase de una adulta, aunque aún conservaba los comportamientos típicos de su edad. Los leves berrinches, cuando inflaba sus cachetes, pero siempre provocaba una enorme y sincera sonrisa en Kyoko.

Aún no entendía porque le causaba tanta nostalgia esa niña…—Kyouko-sama, me encanta platicar con usted…—Expresó con un leve sonrojo en sus mejillas. Al voltearla a ver descubrió un hermoso brillo en sus pupilas verdes que le recodaba tanto a él. —…Mis padres se pasan la mayoría del tiempo viajando, no están conmigo…—Se entristeció un momento, pero tomó valor y con una sonrisa sostuvo sus manos.—Pero, él siempre me habla de usted, Kyouko-sama…—Se sentó en su cómodo asiento de primera clase, mirando con firmeza cada movimientos de la joven, cada palabra de su padre era verdadera, ella le producía tal fascinación que no entendía el motivo.

— ¿Te habla de mí? —Cuestionó realmente sorprendida la oji-dorada. Nunca pensó que un hombre llegara a hablarle de ella de ese modo. —Me sorprende eso siendo yo tan joven…—Expresó, tratando de hacerse la desentendida.—Ni siquiera sé si soy realmente una actriz. —Alzó los brazos, exagerando sus expresiones y con una sonrisa nerviosa.

Acomodando la pesada maleta en el portaequipaje, empezaron a preparar todo ágilmente para sentarse en su sitio, al lado de la pelinegra.

—Para mi padre eres mucho más que eso…—Susurró Enjupor lo bajo, siendo completamente ignorado su comentario. La aludida le regresó una sonrisa y por fin estuvo en su sitio, en el preciso instante salió la azafata con las ordenes comunes para los vuelos.

Indicaciones sobre las mascarillas de presión, en caso de turbulencia, la manera de acomodarse el cinturón terminaron de aburrir a la infante que quedó dormida, ante la molestia de la pelirroja, que terminó por sentarse en el lugar vacío junto a ellas.

Kyoko realizó una reverencia pidiendo disculpas y la mujer sólo la ignoró, seguramente era de las mujeres que detestaban a los niños. O al menos eso pensó ella, antes de verla volver con una manta, aunque su expresión aún era de fastidio. Volvió a agradecer y la cubrió, sin dejar de mirarla, tenía tan extraña sensación cuando estaba con ella…

Rememoró una vez más en su mente los rasgos de la niña, sus ojos de color verde esmeralda, sus rasgos tan adorables, el cabello negro tan lacio, cayendo delicadamente sobre sus hombros…

Por el momento, tenía la sensación de conocerla, pero ya no se preocuparía más por eso, las horas se le harían eternas y no conseguiría saber que la pequeña tenía tanto parecido con él…—Un momento…—Se dijo impactada, ahora recordaba a quien se le hacía tan familiar. — ¿Sería posible que ella sea…? —Repasó por enésima vez la figura de la niña, pensado en las posibilidades que ella fuera aquella dulce niña que conoció el mismo día en que nació. —Le preguntaré en cuanto despierte, después de todo…

—Es menos peligrosa de ese modo, aunque yo no me fiaría tanto de su carita dulce…—La suave voz la reconoció al instante. — ¿Te has dado cuenta de quien es?

—Sí, es ella…—Susurró despacio, tomando consciencia de quien era aquella pequeña de ojos verdes.—Aunque cuando la conocí, cuatro años atrás, no me imaginé que él le pondría este nombre…

—Lo mismo digo.—Interrumpió la pelirroja.—No te imaginas el trabajo que nos costó a ella y a mí misma convencerlo de lo contrario… que esta pequeña no llevara tu nombre…

—La verdad nunca me imaginé tal actitud en él, como si con ello fuera a remitirse de algo que no existía, traición…

— ¿Sabes? —Endulzó su voz, llamando la atención de la ambarina. —Sé que has madurado, pero no eres la misma niña que conocí, tan enérgica y amable que daba terror…—Hizo una pausa para ver el rostro de la aludida, sin evitar soltar una pequeña risa.

—Es que cuando te conocí, gracias a mi senseiKuuHizuri, apenas tenía los dieciocho años cumplidos…—Un poco del aura maligna que creó desde aquella vez, por culpa de Shoutaro, se liberó. Pero la pelirroja no se inmutó, fueron varios años para acostumbrarse a esa manera tan especial de verla molesta. —Y cuando me propusiste viajar con él, a Hollywood, un año después como una actriz de segunda en una de sus películas, no me imaginé que tendría que quedarme allá…

—Fue más por motivos personales que trabajo… lo sabía, nunca te creí eso de independizarte tan rápido…—Un poco más de la esencia maligna brotó de su ser, dejando el ambiente tan tenso, Ningyo juraba ver las chispas de fricción en el aire. Ladeó su vista para enfocarla, pero lo calmo de su expresión, eso si era de terror. ¿Cómo podía hacer esa atmósfera tan pesada y a la vez mantener esa imagen tan frívola? —Tengo entendido que cargas con un problema emocional relacionado a dos hombres…—Entrecerró los ojos, negándose a verla esta vez, los demonios de ella ya comenzaban a rodearla sin piedad, encargándose de contaminar su aire… era más prudente y divertido dejarla con esas últimas palabras.

—Oye, ¿y a donde fue el encargado de Enju? —Cuestionó, cambiando el tema. La mujer sintió a los demonios alejarse poco a poco, volviendo a conformar el aura oscura que desprendía su ama. —No debería dejar sola a su protegida, si es hija de él… pobre hombre…

—Ese hombre dijo que las órdenes de su ama eran que se perdiera…—Siguió sin abrir sus ojos. —Intenté convencerlo de que se quedara junto a nosotras, pero estaba tan deprimido que se encerró en el baño, diciendo algo sobre su cabeza degollada por su jefe…

—En verdad lo lamento por él…

—Aunque parecía feliz de algo…—Interrumpió la pelirroja. —Cuando ustedes dos huyeron me comentó algo que me dejó intrigada…

— ¿Qué cosa es? —Reclinó más su cabeza en el asiento, acomodando su cuerpo y a la niña que recaía sobre sus piernas, profundamente dormida y ajena a la situación. La mujer realizó una pausa que le puso algo nerviosa. Los demonios pequeños pusieron su oído más afinado, interesados en la plática. —No me dejes en suspenso, por favor.

—Él dice que le alegra haber traído a su joven señorita a conocerte. Ya que no es común que esa mocosa sonría, ni se divierta…—Los ojos de Kyoko se agrandaron con la compasión, Enju tenía una situación muy difícil, como la que ella sufrió alguna vez. En su dolorosa infancia. —…Como tú lo sabes, su madre viaja mucho y no le pone la debida atención, aunque más que nada, es muy joven como para hacerse cargo de ella.

—Me alegra que pueda ayudarla en algo, se parece tanto a su padre… sin embargo es caprichosa por parte de ambos. —Acarició la coronilla azabache. Pero un movimiento inesperado la sorprendió, la manita se coló por la manta que la apresaba de manera suave y se unió a los dedos de la joven. Sintió tanta ternura por ella que inmediatamente correspondió al noble e inconsciente gesto.

—Te diré que yo pensé lo mismo que él. —La mirada dorada fue desconcertante, por lo que se apresuro a aclarar. —Me refiero a ti, cuando te vi huir de esa manera supe que Kyoko había regresado, hace tanto tiempo que no te veía de esa manera tan jovial y alegre…

—Supongo que…—Un bostezó escapó de sus labios, sintiendo el cansancio de las largas horas de vuelo. Entrecerró sus ojos, llevando su mano a la boca color carmín para acallarse. —…Le debo las gracias a ese idiota…—Finalizó con una sonrisa, antes de cerrar sus ojos completamente, perdiéndose en un mundo de sueños.

Fueron horas, pero el horario no lo hizo notar. Habían partido cerca de la noche, temprano en aquel país, pero llegaron allá en la noche, casi un día entero les había tomado el viaje. Todos los pasajeros habían quedado dormidos en el avión, hasta la mujer de ojos carmines quedó en estado de shock. Eso fue lo que más le divirtió a la recién despierta Enju, que se mostraba bastante maliciosa con la travesura que había planeado.

Kyoko se acercó con cautela a ella, sin hacer ruido, la tomó del antebrazo y la arrastró de nuevo a su asiento, con todo y los esfuerzos que hacía la pequeña por liberarse. Pero el vuelo estaba por aterrizar y no quería que hubiera problemas con ella, además, si su representante se enteraba de lo que planeaba… mejor no pensarlo, la niña hubiera aprendido a tener miedo de sus actos, y ella a cuidar más sus palabras.

Las instrucciones se dieron por el altavoz, todo mundo se abrochó sus cinturones, quedando en completa calma. A pesar de verse como una fiera, Enju le temía a las turbulencias, por lo que se abrazó fuertemente a Kyoko, cerrando sus ojos fuertemente.

Todo pasó en unos instantes, para cuando los volvió a abrir, la ambarina le sonreía, extendiendo su mano para ser tomada. Asintió con su cabecita y la tomó, dejándose guiar en el descenso por las escaleras. Inmediatamente los flashes de las cámaras la cegaron por momentos, frente a ella un ejército de reporteros y prensa que buscaban la exclusiva de su llegada.

Se sintió algo avergonzada, no es que ya hubiera hecho demasiadas películas o tuviera grandes estelares, pero la excelente promoción que le daba la pelirroja, aunado a lo mucho que la querían sus fans por sus papeles en Japón a lo largo de tres años de carrera, impresionando por sobre todo, a la critica por la variedad de papeles que era capaz de desarrollar. Y el rumor de ser la alumna de Tsuruga Ren, el mejor actor del país.

Algunos de los reporteros desviaron su vista a la jovencita que tomaba de la mano tan fervientemente a la actriz. La habían reconocido como lo que era la hija de un famoso cantante proveniente el Japón, ahora ya internacionalizado. —Miren quien va con ella…—Susurró uno de los reporteros.

—Esa niña es la hija del cantante…

— ¡Papá! —Gritó la niña, llevando a la actriz por el lado derecho de las escaleras. Los reporteros les abrieron pasó al ver la feroz mirada del hombre que esperaba al otro extremo. Una extraña emoción se desarrolló en Kyoko, como si la calidez de un antiguo sentimiento y su aura maligna se mezclaran con cada paso que daban. — ¡Papá, es Kyouko-sama! —Volvió a gritar inundad por la alegría. Al final del camino se erguía un hombre que pareció reconocer.

—Es él… él…—Repitió frenéticamente, asustándose por la verdad de sus palabras. El hombre de cabello rubio sonrió arrogantemente al verla tan confusa. Finalmente llegaron al frente de ese hombre. Su altura era mayor a como la recordaba, aunque sus facciones hubieran madurado, seguía siendo tan guapo como antes, o quizás más. Enju aligeró el agarre de su mano, y arrebató la mano del oji-verde. Uniéndolas en un agarre que ella le pareció grato.

—Kyoko…

—Shoutaro…

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

N/Kou: Gracias a quienes se tomaron la molestia de leer, perdón la tardanza. Realmente quería subirlo el viernes, que es mi descanso, pero me ofrecieron doblar turno con sueldo doble del día por el "buen fin" (que de bueno no tuvo nada para mi -.-U fue una pesadilla tanta gente) y pues si no es el viernes no tengo oportunidad hasta el martes xD Ni siquiera tengo casa y ya mantengo a una familia, la de mis padres -.-U

Próximo capítulo prometido el viernes, que este si voy a descansar :D Los amo, en serio, no creí que hubiera ningún comentario después de todo el tiempo que llevaba sin actualizar ToT Quisiera responderles de uno por uno pero tengo el tiempo contado, en una hora debo ir a trabajar xD ¡Besos galletosos, los amou!