Capítulo 2: Knowing You

Ya habían pasado las dos largas horas y la policía seguía sin aparecer. Ya no aguantaba más estar allí sentada al lado del correcaminos-actor de cabello largo... Era simplemente desesperante.

Miré hacia nuestro lado para comprobar, por enésima vez, el estado de nuestros automóviles, en especial del mío. Mi pobre New Beatle rosado... ¿por qué tenía qué pasarme esto a mí? Con lo bien que había empezado el día... Pero no, enseguida tuvo que cruzarse el idiota éste a toda velocidad y chocar contra mi coche nuevo. ¡Me las iba a pagar, y bien pagadas!

Coloqué mi mirada en el cielo y eso fue suficiente para saber la hora. O al menos conocer cuánto tiempo había pasado desde el fatídico accidente.

Suspiré.

No podía estar más tiempo sentada, así que me levanté y empecé a caminar lentamente, para distraerme un rato. Aproveché también y me dirigí al auto, de dónde saqué mi bolso tratando de no cortarme con los bordes filosos del metal rosado y lo colgué de mi hombro. Noté como aquel chico no apartaba su mirada de mí ni un instante.

-¿Qué estás haciendo? -la mirada denotaba curiosidad.

-¿Necesitas un gráfico para explicarte que estoy sacando mi bolso? Necesitaré mi celular y la documentación... Además de los papeles de mi coche, supongo que los necesitarás para pagar los gastos del seguro de MI vehículo. -sonreí maliciosamente para mí misma.

-¿Perdón?

-Así es, fuiste tú el que iba como un loco por la carretera y chocaste, así que, me tendrás que pagar. Y no intentes llevarme la contraria porque te advierto que será peor para ti. –murmuré, mirándolo profundamente a esos ojos oscuros suyos.

- ... Dios, está bien, pagaré yo. Sería lo más justo después de todo. – me sonrió y yo aparté mi mirada de la suya.

-Perfecto.

Al rato, volvió a hablar, en su voz se notaba la curiosidad extrema y un poco de nerviosismo.

-Por cierto... A-Aún no sé... Tu nombre.

-No creo que sea importante eso ahora, pero como presiento que no pararás hasta conseguirlo, te lo diré. Me llamo Anna Kyouyama. -mi respuesta fue frívola y seca.

El chico imitó mi gesto de antes, se levantó. Caminó con lentitud, dirigiéndose hacia dónde estaba yo. Se detuvo cuando ya estuvo lo suficientemente cerca de mí para decirme algunas palabras.

-Bonito nombre, Anna. Por tu apellido, parece ser que no eres de por aquí, sino de alguna zona de Japón, supongo. –simplemente asentí– Yo nací allí también, pero la mayor parte de mi vida la he pasado aquí, ensayando y actuando en las mejores películas de estos tiempos...

¡Oh, ya estaba fanfarroneando otra vez! Seguía intentando hacerme creer que era un actor famosísimo y que todo el mundo quería estar con él, ninguna mujer se resiste a mí, era lo único que faltaba que me dijera. ¡Por favor! Me imaginé que sería el típico chico sin trabajo, dinero, ni vida social al que sólo le hacían caso los pocos amigos que conservaría de la infancia. Conocía muy bien a la gente así; todo eran unos fracasados por naturaleza. Aunque solían haber excepciones, como en toda regla.

Y viendo el coche que conducía... Tenía entendidoque es muy difícil conseguir uno así, y sobretodo pagarlo. Por mí que lo había robado, por eso iba a tanta velocidad. Buen motivo.

-¿Ya estás otra vez con eso? –exclamé, interrumpiéndolo– Mira, sigo sin creer que seas tan popular como dices ser, pero bueno, puedes continuar fingiendo si quieres. –añadí, dejándolo un poco incrédulo. Al parecer no se lo esperaba, pero aun así, continué– Que, aunque sea nueva en Malibú, no tienes por qué hacerme creer idioteces de semejante clase.

-Piensa lo que quieras, pero...

Intentó seguir hablando, pero se detuvo por el sonido de un coche patrulla que se acercaba hacía nosotros. ¡Por fin! Después de más de dos horas allí parados, la policía había llegado. Salieron dos agentes del vehículo y anduvieron a paso ligero hasta encontrarse a nuestro lado. Uno de ellos, nada más ver al chico que me acompañaba, mostró una sonrisa de oreja a oreja y comenzó a decir cosas que sonaban raras a mis oídos.

-¡Hao!. ¡Hao Asakura! No lo puedo creer, Dios... Soy gran fan tuyo... -le faltaba la respiración- ¡¡No sabes la cantidad de veces que he visto tus películas!! Hay partes que incluso las aprendí de memoria. –le pidió un autógrafo a Hao.

Entonces comprendí todos sus intentos penosos de hacerme creer que era famoso. Suspiré por millonésima vez en el día; realmente tenía razón.

Él debió de leerme el pensamiento o algo parecido, porque en ese momento me miró disimuladamente con cara de te lo dije.

-Por fin han llegado. No saben el tiempo que llevamos aquí esperando. Pensé que hasta tendríamos que buscar algún sitio por aquí para alojarnos y todo. –dije, molesta–Pero bueno, ahora todo parece tener solución. Y bien¿con qué grúa cargarán nuestros coches? -miré a mi alrededor tratando de encontrar una figura que se pareciera a lo que yo conocía y recordaba como grúa.

Pensé que los patrulleros eran ahora las grúas, con esto de la tecnología, todo era posible.

-Espere un momento, señorita. –contestó uno de los policías educadamente–Nosotros no nos encargamos de eso, sino del papeleo de los autos. Pero no se preocupe, que por el camino llamamos a una grúa para que se encargue de los vehículos.

-Muchas gracias por todo. Ah, y en cuanto al los gastos y el seguro de ambos coches, ya me ocupo yo. –habló Hao.

Después, se acercó a los dos agentes y les comentó un par de cosas. En primer lugar, no quería que el tema del accidente saliera en los medios de comunicación. Según él, atraería más a la prensa y el acoso por su parte aumentaría muchísimo, cosa que a mí me traía sin cuidado. Era problema suyo; además, yo ya tenía bastante con mis propios asuntos. Al principio los agentes se quedaron callados, sin saber que decir o hacer. Pero la cosa pareció cambiar cuando Hao sacó de su bolsillo un par de billetes que repartió a los policías. Entonces, ambos asintieron.

¿Cuánto podría ser esa cantidad?. ¿Diez mil, tal vez?

Él sonrió.

-¿Les quedó claro? Si por desgracia para ustedes, llegara yo a ver algo de esto en las noticias...

-No se preocupe, no diremos nada. –dijo uno de ellos, guardándose el dinero con el que los había chantajeado.

Yo, en cambio, continuaba en mi sitio callada. Como había dicho antes, eso no era problema mío, aunque reconozco que ése método para convencerlos era de los más sucios que había visto desde que llegué a Malibú. Bueno, supongo que él no será el único que usa esa técnica tan útil en dichas ocasiones.

¡Oh, por favor!. ¡Estaba en los Estados Unidos!. ¿Qué era lo que estaba esperando? Tenía que acostumbrarme más a las calles y a ese tipo de soluciones que se daban. Estaba en el país de los gángsters y todo eso, y yo me asustaba de ver que alguien le pasaba un par de billetes al otro. Realmente debía salir de mi burbuja de la física imaginaria lo más rápido posible.

Minutos después, arreglamos con los agentes todos los problemas del seguro y pagamos (mejor dicho, Hao pagó, por suerte) por adelantado, los gastos de la reparación de los autos, ya que nos aseguraron que pasarían inmediatamente al mecánico encargado de ésta. Por su bien, esperé que fuera cierto...

Y antes de marcharse de nuevo montados en su coche patrulla, uno de ellos nos dijo:

-Si viven lejos de aquí, será mejor que busquen algún sitio para pasar la noche. Los llevaríamos encantados, pero tenemos un caso urgente fuera de la cuidad y no podemos perder más tiempo. Cuídense. Ah, y gracias por al autógrafo. –añadió, dirigiendo esa última frase a Hao, quien le respondió con un ademán con la mano.

"Sí seguro, como si fueran los dos únicos policías en todo el país¡¿por qué mierda no nos llevan?!" pensé mientras tenía un berrinche imaginario.

Ambos nos quedamos allí, viendo como por fin el auto de los agentes se alejaba de éste sitio perdido en la nada. Vaya¿qué podíamos hacer en ese momento, en esa situación? Estaba claro que no iba a quedarme allí durante toda la noche, pero tampoco sabia a dónde podíamos ir, ni siquiera conocía la zona.

¡Qué gran día para chocar automóviles! Me giré para ver al chico que me acompañaba, justo para observar como se alejaba del lugar.

-Oye¿qué se supone que haces?. ¿Adónde vas? -pregunté algo asustada.

-Está claro¿no? No pienso quedarme aquí a dormir, así que me voy a buscar algún hotel para pasar la noche. ¿Vienes conmigo? –sonrió.

Ni siquiera tuve que pensarlo. Agarré de nuevo mi bolso y me dirigí junto con Hao a buscar ese sitio para poder descansar al anochecer. Ni loca me quedaba yo allí sola, y no es que tuviera miedo ni nada parecido, solamente es que desconocía aquella zona y no sabía por dónde volver, eso es todo. Además, me vendría bien darme un buen baño al llegar al hotel... si encontrábamos uno, claro.

Bueno, después de todo, algo de miedo tenía... ¿Qué pasaría si un animal salvaje sale de la nada y comienza a perseguirme para comerme? La oscuridad no era la mejor amiga que tenía en ese momento.

Y los minutos pasaban y por allí no aparecía el dichoso hotel. Lo único que se apreciaba era la gran cantidad de coches que veíamos pasar por la carretera y en dirección contraria a la nuestra. Oh, extrañaba tanto mi New Beatle rosa... Si no hubiera pasado nada de esto podría estar ya en mi apartamento¡en vez de ir vagando por la carretera a no sé cuántos kilómetros de mi casa!

¡Dios!

"Aunque... Entonces no me habría encontrado con Hao y... Un momento¿pero en qué estoy pensando? Dios, necesito descansar, y pronto" pensaba mientras seguíamos en nuestra búsqueda de tan deseado hotel. Caminar me hacía mal, definitivamente, parecía que estaba ebria de tantas idioteces que vagaban en mi mente. Por momentos quise caer sobre mis rodillas y comenzar a llorar como una niña pequeña, con la diferencia que nadie preguntaría qué era lo que me pasaba, y nadie me cargaría en sus brazos para llevarme a casa.

Ese día no había sido favorable del todo. A pesar de haberme levantado con el mejor humor del mundo... No funcionó, no definitivamente.

Pasó una hora y media.

-¿Te sucede algo? -preguntó.

Mi marcha se había aminorado y mis pies eran arrastrados por el pavimento. Estaba deshecha, no tenía dónde tirarme a dormir un rato y tampoco tenía mi iPod. Parecía que habíamos estado caminando en la dirección opuesta, bueno, al menos para mí. Nos chocamos de frente, eso significa que ambos teníamos direcciones totalmente opuestas. Y justo teníamos que estar caminando para el lado que a mí no me correspondía.

-No, no me sucede nada, solamente tengo hambre, sueño, frío, miedo y estoy tan cansada que me tiraría ahora mismo a dormir en medio de la carretera, eso es todo. -comenté de mal humor.

-Mmm... Es verdad, es muy agotador, ya es tarde en la noche... Creo que tendríamos que quedarnos a dormir a la intemperie nomás...

Agradecí al cielo divino y me hice a un lado de la carretera, un poco más adentro de la nada total. Encontré una roca y allí me senté.

Miré a Hao con la misteriosa luz de la luna, y pude ver en su semblante el cansancio también.

-Siéntate. -le pedí.

-No, está bien, iré a buscar algo para hacer la fogata. Tú, quédate aquí, Anna.

Vi su figura desvanecerse en la oscuridad.

Mientras esperaba, estuve pensando en todo lo que me había pasado ese día. Cómo habían cambiado las cosas. Aquella mañana había buscado el coche para ir a visitar a una antigua amiga del instituto. Al enterarme que ella vivía aquí, no aguardé más y me dirigí hacia su casa, pero al final ni siquiera logré acercarme. Una veloz Chevrolet Corvette negra se cruzó en mi camino, causando un inevitable accidente. Y luego, para mi sorpresa, descubrí que el conductor del otro vehículo era, supuestamente, un famoso actor de Malibú al que yo no conocía absolutamente de nada.

Bueno, a veces hay cosas a las que no puedes detener. Sí o sí deben sucederte, supongo que son como pruebas que la vida, Dios, el diablo o quien sea te pone delante.

Y allí me encontraba yo, en medio de la nada, en una oscura y extraña noche, esperando a alguien que apenas conocía. Miré hacia el cielo que tenía encima y comencé a recordar cada constelacíón que formaban las estrellas. Me sentía pequeña cada vez que miraba al cielo nocturno. Siempre tenía la sensación de que me iba a desmayar si seguía mirándolo, así que me aferré bien de la roca que tenía como asiento.

-Veo que te gusta mirar el cielo; a mí también me gusta. -ya había llegado y había quebrado el sonido del silencio.

-Llegaste.

-Sí, aquí traje algo para encender la fogata... -los colocó en el suelo y sacó el mechero de su bolsillo. Prendió fuego todo de manera rápida.

El silencio volvió a llenar el espacio entre ambos, haciendo el ambiente algo incómodo y tenso. Tenía ganas de iniciar una conversación, sacar algún tema cualquiera a flote, pero quería que Hao lo hiciera primero. Y parecía que él estaba esperando que yo hablara de algo antes que él.

- ... ¿Quieres... Cenar? -pregunté.

-¿Tienes algo para comer? -me miró.

-Sí, aunque no sé si sirva como cena. -saqué la barrita energética sabor a chocolate del bolso. La dividí en dos partes lo más exactas posibles, pero, como siempre hay un pequeño error de proporción, me quedé con el trozo más grande. No me importó, yo también tenía hambre.

Comimos en silencio. Era incómodo, pero podía disfrutarse un poco.

-L-lo siento. Por haber desconfiado de ti y eso, me refiero. –le aclaré, al ver su cara de confusión. Entonces entendió y ladeó la cabeza, restándole importancia al asunto. –Creo que fui un poco grosera contigo.

-Déjalo, no te preocupes. No me conoces mucho, es normal que desconfíes de mí. Soy yo el que tendría que pedirte perdón, por lo del coche y todo eso.

-Bah, ahora ya da igual. Mientras sigas siendo tú quién pague los gastos, me conformo. –él rió. Giró su rostro para volver a ver el mío, todavía riéndose por mi comentario.

-Y entonces... ¿A qué te dedicas?

-Estudio física y ciencias exactas, pero más que nada me dedico a la física. Actualmente estoy cursando el último año en la facultad. Es entretenida, te hace pensar. -le extendí una mano- Ah, y perdón también por los insultos de antes.

-Tranquila, ya sabes que estás perdonada.

-Conque eres actor... ¿Ahora estás desocupado? -me encantaba ver esa combustión que tenía enfrente mío.

-No, iba justamente a aceptar un trabajo en una película, pero, bueno, veo que no lo conseguiré. De cualquier forma, no importa.

-Oops, también creo lo mismo. -bajé mi cabeza, sintiéndome algo culpable.

-¿Estás realmente segura que no me conocías de alguna película?

-No, disculpa, soy extranjera, como dedujiste antes. Japonesa, mejor dicho. Allá no era muy fanática de las películas y cosas así porque estaba muy conectada con la física. Siempre fue mi mundo, nunca me importó nada más. Y vine aquí para seguir estudiando... ¿Sabes? Me encantaría ser la próxima Albert Einstein. Ése es mi sueño.

Se quedó viéndome con su semblante sumergido en el asombro.

Era extraño que no le dijera Vine a Estados Unidos a triunfar en Hollywood o Vine a Estados Unidos a ser la modelo más famosa y cosas así. No, yo soñaba con ser la próxima Albert Einstein, y supuse que eso lo había sorprendido.

- Es extraño escuchar a alguien que diga eso. -me lo hizo saber.

-Sí, lo sé, todo el mundo me dice lo mismo. Supongo que tú también me consideras un bicho extraño. No te culparé si lo haces. -el dolor se notaba en mi voz.

-No, no lo hago, nunca te consideraría un bicho extraño. Al contrario, eres una piedra preciosa difícil de encontrar. -trató de hacerme sentir mejor de alguna forma.

-Es igual, Hao. Igual soy extraña, lo has dicho en otras palabras. No importa, olvidémoslo. Así que eres actor... Y... ¿Eres famoso?

-Lo suficientemente famoso como para odiar la fama. Imagínate.

-No debe de ser tan malo... Todo tiene su lado bueno y malo, es como una batería: su lado negativo y su lado positivo. Aunque sean distintos, siempre se atraen. Así que no debe de ser tan feo y maléfico como lo has hecho sonar.

-Es posible, pero yo aún no he encontrado el lado bueno. -había hablado en voz baja, apenas si pude escuchar su voz, y quise cerciorarme de que si lo que había dicho, era lo que yo había escuchado.

-¿Cómo dices?

-Shhh... -me silenció, colocó un dedo sobre mis labios- Hagamos silencio y miremos las estrellas, es más entretenido.

Obedecí sin prestarle mucha atención. Miré al cielo nocturno con asombro, con respeto y con curiosidad. Después de todo, como yo misma había dicho, todo tiene su lado bueno y malo, es como una batería: su lado negativo y su lado positivo. Y el lado negativo del accidente había sido el accidente en sí. El lado positivo: dudaba si era Hao o el tener la oportunidad de ver el cielo en una noche tan bella como esa.

Poco a poco, noté como mi vista comenzaba a tomar un color más oscuro que el del manto nocturno, hasta que mis ojos finalmente se cerraron. Me entregué por completo a los brazos de Morfeo... Y a los brazos de Hao Asakura.

------------------------------
Notas de las autoras:

.:Kasiel-16:.

Bueno, pues aquí os dejamos el segundo capitulo. Este se lo vuelvo a dedicar a mi Soul Sista argentina Megumi Asakura, que me hizo un estupendo regalo de cumpleaños por mis 14 años el día 16 de Marzo nn Eres genial. ¡Me alegra ver que éste fic nos está uniendo más como amigas! Espero que siga siendo así. En fin, nos vemos en el próximos capítulos. ¡Gracias por vuestros reviews! Ya sabéis, no dejéis de mandarlos. C-you! Ah, y perdonadnos por si hay alguna falta de ortografía, aunque el capitulo está revisado por nosotras.

.:Megumi Asakura:.

Oh yeah! Esta vez fue mi turno de hacerme la DJ y mezclar ambos capítulos xD Espero que haya salido bien, sino, simplemente me lo dicen.

Últimamente he estado demasiado ocupada con el colegio y demás, y realmente se me ha hecho imposible continuar todos los proyectos en FF. Pero aún sigo viva, gente (wii!! xD) y aquí les pido perdón por las demoras y todo u.u

Sí, también iba a decirles algo más... Ah! Sí! Gracias Sista!! Yo también creo que este fic nos une muchísimo como amigas y crecemos un poquito más en cuanto a escritoras. ¡¡Gracias por dedicarme este capítulo!! n.n

Además: qué sucederá cuando ambos despierten?? Aww... La respuesta, para el próximo capítulo, muajaja xD

Bueno, muchísimas gracias desde ya por leer este fic y les vamos a agradecer mucho más si dejan reviews, comentando qué les pareció mi nuevo empleo de DJ xD o qué les pareció el capítulo en sí. Ustedes saben, pueden opinar lo que quieran, nada nos haría sentir más feliz a Kasiel y a mí )

Me despido, bella gente, esta nota de autora se está haciendo muuuuy larga... (Debería aprender de Kasiel xD)

Erase and rewrite the pointless ultra-fantasy...