Nota del autor: Les dejo el segundo capítulo de esta historia, les comento que son 6 en total; ya he finalizado el fic, solo me falta revisar los capítulos para poder traérselos. Si les ha gustado el fic, no duden en comentar; eso me motiva a seguir escribiendo. :)
Capítulo 2
Para iniciar, Baird se puso su ropa de trabajo, la cual consistía en un overol color azul. No se había molestado en tomar una ducha, pues de todas formas acabaría sudado y lleno de grasa; la ingeniería era un infierno y siempre acababa sudando como cerdo.
-Odio a esos imbéciles. –Gruñó.
Al salir de su camarote y aun con los parpados pesándole, juró haber visto a Anya dirigirse sigilosamente hacia su habitación; le pareció extraño verla cerca de los camarotes de los hombres pues era demasiado temprano para empezar el día, apenas eran las 4 de la mañana.
-Bah, como sea. –Murmuró mientras se estiraba y lanzaba un gran bostezo, para enseguida tomar las escaleras que llevaban a ingeniería.
Llegó a donde se encontraba la maquinaria que hacía funcionar el barco, normalmente había gente ahí, ya fuera de día o de noche; se "suponía" que era para que mantuvieran al Sovereign sin problemas, pero eran tan estúpidos que ni siquiera podían hacerlo bien.
-Muy bien, ya estoy aquí, ¿Qué trasto averiaron esta vez? –Exclamó con tono burlón.
-Es uno de los rotores, no está funcionando bien y el motor ha estado perdiendo potencia. -Explicó el jefe de ingenieros.
-Está bien, manos a la obra. –Dijo mientras con empeño comenzó a desmantelar la parte exterior de la carcasa donde se encontraba el rotor.
Pasaron un par de horas y el rubio ya había encontrado el problema, no se le dificultaba en absoluto reparar las cosas; esa era su pasión.
-Aquí está, es esta mierda la que está jodida. –Dijo, mostrando una pieza. –Pondré el repuesto ahora mismo pero también tendré que reparar éste.
Realizó el trabajo en menos de 30 minutos. Cuando terminó, notó como le gruñían las tripas.
-Creo que ya es hora del desayuno, espero no tener que comer otra vez de los estúpidos vegetales de Dom; estoy harto de esa mierda. –Habló para sí mismo. –Me llevaré este cacharro para repararlo. –Le dijo al jefe de ingenieros.
Mientras se dirigía hacia el comedor, examinaba detenidamente el pedazo de metal tal cual cubo de rubik.
. . .
Eran las 4 y algo de la mañana, como Sam notó al echar un rápido vistazo a su reloj con los párpados entreabiertos; Anya intentaba entrar sigilosamente a la habitación pero el rechinido de la puerta de metal la delataba atrozmente, al despertarse y frotarse los ojos con sus manos no pudo dejar escapar una leve risa mientras veía a Anya tropezar de la impresión de ser descubierta.
-Y bien, ¿qué tal la cena de ayer? –Preguntó la morena mientras esbozaba una sonrisa traviesa en su cara.
-Pues a mí sí me dan de cenar bien, no creo que tu pequeño sea capaz de llenarte. –Dijo la rubia en contraataque hacia la burla de la morena, haciéndole notar el tamaño físico del rubio con el de Marcus.
-Pues puede ser más pequeño pero es perfecto, no me gustaría tener semejante masa de músculos sobre mí haciendo todo más tosco y estorbando por doquier. Respondió defendiendo al rubio, aunque no sabía por qué lo había hecho, ese idiota no merecía ser defendido.
Anya se quedó callada por lo que Sam esbozo una sonrisa aún más pronunciada al saber que había dado en el clavo: la había callado.
-Muy bien, ya basta. –Dijo la rubia para cambiar el tema. -¿Y qué ha pasado? He notado que ya no has desaparecido por las noches.
-No lo sé, ya han pasado más de dos semanas desde la última vez que dormimos juntos, además no tenemos nada, solo acordamos tener sexo sin compromiso, aunque… –Dijo la morena, titubeando al final; para luego sacudir la cabeza.
Mientras Anya arreglaba su equipo para comenzar el día, miraba el cuerpo semidesnudo de la morena.
-Sí, me doy cuenta, ya no tienes esos moretones en los pechos y ya te puedes sentar correctamente. –Dijo mientras soltaba una pequeña carcajada. –Ya parecía que estaban casados, siempre dormías con él, ni siquiera lo disimulaban.
Y era así, la mayoría de la gente que los conocía ya se había enterado de lo que pasaba en el camarote de Baird casi todas las noches, y no es que estuviera demasiado ocupado trabajando con su herramienta por la noche.
-Ya cállate, hablaré con él, hace mucho que no me ha pedido nada de eso. –Dijo la morena.
-Está bien, que tengas suerte con tu conquista. –Le dijo a Sam en tono burlón.
Sam preparó su ropa y se dirigió al comedor, cuando repentinamente se encontró con Baird subiendo del área de ingeniería mientras parecía estar muy concentrado en algún cacharro que llevaba en las manos.
-Hey tú, ¿Qué haces por aquí? -dijo la morena para llamar la atención del rubio.
-Voy a comer. -Respondió sin prestarle mayor atención.
"Vaya bastardo, ni siquiera me prestó atención." Pensó Sam.
-Muy bien "Cabo ocupado", ¿Se puede saber por qué ya no he recibido más invitaciones para ir a tu cuarto? -Le cuestionó la morena.
-Está abierto, si quieres puedes ir ahora mismo, aunque no creo que encuentres nada entretenido para ti. –Respondió Baird sin quitar la mirada del artefacto que llevaba en las manos.
-Muy bien, ya basta, sabes de que hablo, hace más de dos semanas que no me has pedido sexo, ¿qué piensas?, ¿que solo puedes utilizarme y botarme? -Le reclamó la morena con desesperación.
-Recuerda que no tenemos ningún compromiso, lo habíamos acordado; además, ¿para qué querría perder valiosas horas de descanso con un pedazo de carne que solo se postra en la cama para que le den placer? -Respondió el rubio disgustado por las "malas" noches que había pasado con la morena. –Ahora, si te parece déjame en paz; tengo mucho trabajo y ya me cansé de aguantar idioteces; ya tuve suficiente con los pendejos de ingeniería.
-¡Maldito bastardo, púdrete! –Gritó Sam mientras solo pudo ver como el rubio seguía su camino hacia el comedor.
. . .
-Que idiota, todavía que es pésima amante viene a reclamarme como si tuviéramos una relación, que se joda. -Habló para sí mismo mientras llegaba al comedor.
Antes de llegar, pudo notar el olor que más le desagradaba, era el mismo maldito guiso de verduras que servían cada día, estaba colmado de lo mismo, tenía ganas de engullirse un buen trozo de carne a la parrilla o desayunar huevos con tocino, hacía tiempo que Carmine no paraba de hablar sobre el tocino y tenía bastantes ganas de comerlo otra vez. Tomó su plato y con disgusto tomo un lugar en una mesa solitaria; no le gustaba comer con nadie más. Antes de que pudiera llevar una porción de comida a su boca sonó una voz por el parlante; era Michaelson quien llamaba a su pelotón.
-Pelotón Delta-dos, repórtense en el puente de mando, repito, Delta-dos al puente de mando.
-Demonios viejo, me has jodido el desayuno. –Exclamó Baird para sí mismo mientras rápidamente tomó dos cucharadas enormes del guiso y se las llevó a la boca, mientras se paraba y tomaba un pedazo de pan para llevárselo en el camino.
. . .
Después del desagradable encuentro con el "Cabo Bastardo", Sam había pensado dirigirse al camarote de Dom para estar un tiempo con él; estaba despechada pero sabía que Dom no le haría caso, el seguía amando a su esposa aun estando muerta. Mientras se dirigía hacia allí, se escuchó la voz de Michaelson en el parlante llamando a Delta-dos.
-Demonios, espero que no sea una misión, no soportare a ese imbécil. -Murmuró Sam, pensando en el rubio.
Al llegar al puente de mando notó que el rubio y Carmine ya se encontraban ahí, entró en el puente y se puso al lado de Carmine. Supuso que Baird apenas había notado su presencia.
"Espero que siga así de callado… ese hijo de puta." Pensó Sam.
Unos minutos después llego Cole, quien se colocó a un lado de su amigo.
-Vamos, ¿por qué tan serios?, estoy seguro que le patearemos el culo a muchos luminosos.
-Basta Cole, les he pedido venir para asignarles una misión, necesitamos suministros. -Dijo Michaelson mientras le echaba un vistazo a un mapa.
-Demonios, otra estúpida misión para buscar comida. -Refunfuñó Baird.
-Te equivocas cabo Baird; creo que esta misión va a ser de tu interés. En unas horas pasaremos cerca de Vectes una vez más, a su astillero para ser preciso, necesitamos que encuentren lo que puedan, entre ello combustible, piezas útiles, y cualquier dispositivo y/o vehículo que pueda ser de utilidad, tengo entendido que necesitas piezas para reparar a Jack, puede ser la oportunidad para que puedas hacerlo, por eso les asigné esta misión.
-Genial, tendremos que aguantar al sabelotodo en esta misión. –Murmuró Sam.
-Hey, gracias a mí el barco sigue en una maldita pieza; mientras que tú solo te la pasas meneando el trasero por todo el lugar. -Gritó Baird a la morena.
-¡Basta ya! –Intervino Michaelson antes de que Sam se le echara encima al rubio. –Se comportan como niños; ya son adultos, dejen a un lado cualesquiera que sean sus problemas, ya los resolverán esta noche. -Finalizó con un extraño cambio de tono en su voz burlona.
-¿Pero que cara...? –Exclamó Sam hasta ser interrumpida por Cole.
-Vamos amigos, hay que prepararse para salir, les aseguro que nos vamos a divertir mucho. –Dijo con una gran sonrisa en su cara como era habitual en el mientras con sus manos tomaba y agitaba de los hombros a Sam.
-Basta Cole, se va a encabronar si la sigues agitando. -Dijo el rubio con voz seria y fría mientras salía del puente de mando y se dirigía al área de camarotes.
La morena se quedó perpleja ante el comentario del rubio, al parecer el señor insensible la conocía más de lo que ella creía.
-Tienen una hora para prepararse, el KR-07 los estará esperando en la plataforma 2. -Dijo Michaelson para finalizar con la orden.
Cole fue el primero en salir de los tres que quedaban dentro del puente de mando; Sam se iba a dirigir a su habitación cuando volteó a ver a Clayton y se le quedó mirando con incredulidad, Carmine ya tenía su equipo puesto y también su característico casco.
-Ehh, Carmine, ¿cuándo te pusiste la armadura y el casco? Preguntó Sam muy interesada.
-Justo cuando Michaelson comenzó a llamarnos, yo ya estaba preparado. -Respondió orgullosamente.
En ocasiones Carmine era un tanto extraño, cosa que divertía ocasionalmente a Sam, sin embargo esta vez dejó pasar la situación y se dirigió a su habitación para ponerse la armadura.
-Nos vemos después Carmine. -Dijo Sam al tiempo que salía del puente y Carmine le respondía levantando la mano.
