El norcoreano detuvo su paso. ¿Acaso lo llamó "Hyung"?. En éste planeta había sólo una persona que podía llamar al temible Corea del Norte de esa manera: Corea del Sur.

Ignoró el llamado de su hermano menor, y siguió con pasos firmes. Pero depronto se escucharon unas carcajadas desde el otro lado de las rejas. Su hermano estaba riéndose mientras sostenía su barriga.

-¡¿Qu...?!- se dio la vuelta.

-Hyung, ¿acaso viniste a contemplar el paisaje sureño porque me extrañas?- se burlaba -Estoy feliz.

-¡Ja! Yo también estoy feliz- contestó sarcástico -¡Cómo no voy a estarlo si hoy es el aniversario del día en que logré separarme de ti!

-¿Por eso estas feliz?- dijo algo desilusionado -...pues yo estoy feliz porque has venido hasta la frontera a contemplar mi territorio, había pensado que nunca volverías a contemplar el sur.

El norcoreano se sorprendió de el porqué de la alegría de su hermano. Quería saltar las rejas para ir y abrazarse con su hermano menor, pero su dignidad le impedía. ¿No podía dejar de pensar que si iba con su hermano, los demás se burlarían de su debilidad?.


Al regresar a su casa, se sentó sobre su cama, y comenzó a dar golpes a su fiel almohada de seda. Nuevamente, se sentía incompetente.

-Hyung Soo, vine a visitarte aru...

La puerta de el dormitorio se abrió repentinamente, y del otro lado entró el chino con una sonrisa en la cara; que se borró luego de ver que el norcoreano estaba golpeando su almohada.

-¡¿China?!- se puso de pie, arrojando la almohada al suelo -¡¿Quién te ha dejado entrar?!

-Perdóneme, señor...- respondió una voz asomándose.

-Losiento aru, quería sorprenderte. Le dije que no te avisara- dijo apuntando al soldado.

El coreano suspiró y se sentó nuevamente, pidiéndole al soldado que se retirara. El chino cerró la puerta y se le acercó inocentemente, mostrandole la comida que trajo.

China tenía puesto su traje mandarían rojo, por lo que aparentaba no haber venido ha comerciar o a hablar de cosas militares. Además, tenía esa cara de idiota, por lo que en realidad lo había venido a visitar sólo porque estaba aburrido en su casa.

-¿En qué piensas aru?- un nikuman que emanaba vapor apareció sobre su cara, rompiéndole los pensamientos.

-En nada...- dijo tomando el bollo de carne en sus manos.

-¿Nada aru?- dijo sospechando -¿Porqué me estabas mirando tan fríamente?

-China, ya le dije que no venga a mi casa para matar el tiempo, yo estoy muy ocupado

-¿Y porqué estabas golpeando la almohada aru?- dijo observando el objeto.

Hyung Soo quedó mudo de tan avergonzado que estaba por haber dejado ver a China, cómo se desquitaba.

-¿Tiene que ver con Yong Soo aru?- el norcoreano se sorprendió de cuánto le conocía.

China se le sentó al lado, confirmando que la respuesta a su pregunta era "Sí".

-¿Quieres desahogarte contándome qué es lo que te pasó?- sonrió China, en ese momento, el coreano pensó, que China sí parece una madre.

El norcoreano se desahogó, le contó a la antigua nación lo que sentía por su hermano menor, y lo que sentía por sí mismo.

El silencio de sus alrededores era profundo, debés en cuando se escuchaban las pisadas uniformes de alguna unidad de militares, pero luego se desvanecían en el sonido de la nieve. Claramente hacía frío. Yao estaba por tomar las sábanas gruesas que estaban en la cama sobre la cual estaban los dos sentados.

-Me odio a mí mismo...- terminó.

El chino se sorprendió de las palabras de él, parecía que estaba hablando junto a una persona que se estaba por suicidarse.

-Acuéstate aru- pidió el chino.

-¿Qué?- se mostró confundido el norcoreano.

-Estas muy estresado aru- dijo tomándolo por atrás de los hombros -Te aré mis masajes especiales.

En ese momento Corea del Norte abrió los ojos como platos, había recordado cuando una vez, hace mucho tiempo, su hermano menor le hizo unos masajes en la espalda (que, por cierto, casi termina quebrándole la vértebra a la península del norte). Ahora se sentía mucho peor, estaba comenzando a comparar esa escena con ésta escena.

-Déjeme, no necesito de sus cariños- dijo fríamente retirando bruscamente las manos del chino -Gracias por venir a escucharme, ya puede irse...

Con ésto, Hyung Soo se retiró de la habitación, sin antes tomar su gorro. Yao se quedó sentado, con el plato de nikumans a medio terminar.

-Creo que cree que yo vine a convencerlo de que vuelva a estar con Yong Soo- dijo triste -aru.


P.A: Hola! Bueno, para explicar, los nikumans y los bollos de carne son lo mismo (era obvio e.e). Puse NIKUMAN porque no se como se llama en chino ·3· Un bollo de carne es... aparenta ser una bola de masablanca, o un pan con una forma peculiar, que adentro (en este caso) tiene carne :D Pueden ver alguna imágen de Yao con esa comida.