Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen ni son idea mía.


Triangulo Amoroso.

Capitulo 2: La Florería.

Sakura esperaba el momento de salir de la Academia con una sonrisa; sabía que Itachi estaría en la puerta esperando por ella, o por Sasuke, pero este último no importa mucho.

¿Que le traería hoy? ¿Alguna rica golosina? ¿O la invitaría a tomar el té a su casa? Le encantaba ir a su casa porque era enorme y el jardín estaba lleno de enormes flores que Itachi le dejaba recortar aunque a su madre Mikoto no le gustara la idea de que destrozaran su jardín.

Le gustaba estar de la mano de Itachi porque de esa manera se sentía segura, cómo cuando su mamá le daba la mano, sabía que la cuidarían, quizás será por el hecho de que él es mayor que ella o por haberlo espiado mientras entrenaba y ver que era un ninja muy habilidoso.

Ese día la pequeña Sakura se dispuso a comparar a ambos hermanos Uchiha por alguna razón desconocida, conclusión: Eran muy lindos los dos, por supuesto eran hermanos y se parecían mucho, eran muy buenos ninjas, aunque Sasuke estaba muy por debajo de su hermano mayor, en tanto a como la trataban, Sasuke siempre fue frío e insensible con ella, haciéndola sentir inútil o haciéndole creer que no estaba a su nivel, en cambio, Itachi desde el primer día en que la conoció le mostró una sonrisa, le fue amable y con el tiempo se fue ganando su cariño, es obvio que al terminar de comparar a estos hermanos, el que se llevaba el premio era Itachi...

¿A quien elegirías tu? ¿Al frío y que te maltrata, o al amable y cariñoso? Si eliges al primero, eres simplemente masoquista...

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Sasuke miraba fijamente a su compañera de banco, que parecía no darse cuenta de su mera existencia. A decir verdad Sakura no era fea, si prestabas atención su frente no era tan grande y sus ojos verdes eran encantadores. El de pelos negros se ruborizo al darse cuenta de que esos pensamientos significarían que a él le gustaba Sakura. La niña a la que siempre había ignorado, que creía inferior a él, la pesada que siempre quería llamar su atención, ahora que a ella ni si quiera le interesaba su existencia...

¿Le gustaba? Por favor, ¿Qué tenía ahora Sakura que antes no pudo ver? Sacudió la cabeza, como negando y reprendiéndose a sí mismo por tales pensamientos. Aún no podía entender porque ahora el desinterés de ella en él. Pero sea lo que sea, la tendría, volvería a enamorar a la pelirosa como que se llamaba Uchiha Sasuke.

Él era orgulloso y no le gustaba rendirse, conseguiría a Sakura de una forma u otra pero, ¿Cómo? Algo tenía que ser de él esta vez y no de su hermano, que siempre conseguía lo que él quería. Claro, no hay que olvidarse de su querido hermano Itachi, quien era el ñoño orgullo del Clan Uchiha, ese que se había graduado de la Academia a los 7, que tenía toda la atención de papá y que ahora quería también quitarle a la adorable niña pelirosa, Itachi siempre se las arreglaba para, consciente o inconscientemente, quedarse con lo que él más quería.

"¡Esta vez no Niisan!" Pensó Sasuke con la mirada fija en Sakura.

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Itachi recién volvía de una misión y se estaba quitando parte del uniforme ANBU. Hoy cómo todos los días iría a buscar a su hermano a la Academia y a ver a Sakura, la llevaría a la florería para escoja un ramo de flores que el pagaría, ya que la idea de seguir cortando las flores de su madre no era muy buena que digamos.

—¡Ita-kun! —Gritó su madre desde el jardín y de inmediato su hijo corrió allí para ayudarla con lo que sea que pasara.

—¿Si? —Dijo casi sin aliento al correr tan rápido hasta el jardín.

—¿Qué les pasó a todas mis flores? —Preguntó señalando la hilera de rosaledas que ni una rosa tenían y yacían destrozadas y secas.

Por el rostro dela mujer, se podía adivinar fácilmente que no estaba para nada contenta. A Itachi no le convenía que su madre no estuviera contenta.

—Emmm, no lo sé... —Mintió el Uchiha.

Grave error. Las madres se dan cuenta cuando sus hijos mienten.

Salió corriendo a buscar a su hermano, pues el regaño de dos horas de su madre sobre no cortar sus flores lo hizo atrasarse. Llegó y su hermanito estaba, aunque no lo crean, hablando con Sakura, más bien hablando sólo y tratando de obtener su atención, parecía funcionar, claro hasta que Itachi llegó y a la niña se le iluminó la cara, salió corriendo y dejó a Sasuke hablando sólo. Itachi extendió sus brazos y él y la pequeña se fundieron en un tierno abrazo.

—¿Quieres ir a comprar flores hoy? —Preguntó el pelinegro.

—¿A dónde? —Se extrañó la niña.

La propuesta era ciertamente extraña, ya que generalmente obtenía flores del patio de la casa del Uchiha. Itachi la alzaba en sus brazos y ella arrancaba todas las flores que quería de las ramas más altas de los árboles.

—A la florería Yamanaka. —Contestó con una sonrisa casi invisible.

—¡Si! ¡Ahí esta mi amiga Ino-chan! —Se emocionó.

—Hola, Niisan —Interrumpió una voz detrás de ambos.

Un pequeño Sasuke, con cara de perro, interrumpió los planes de su hermano mayor.

—Hola Sasuke-kun —Le devolvió el saludo su aniki—. ¿Irás a entrenar hoy?

—No —Negó sonriente—, quiero ir con ustedes a la florería —Dijo con una sonrisa maliciosa en la boca.

Su hermano, al contrario, se le había esfumado la sonrisa. Sabía lo que estaba tratando de hacer su otouto, y no se quedaría de brazos cruzados.

—¿Pero dentro de poco no tienen un examen?

—Si tenemos examen, entonces Sakura-chan tampoco puede ir —Replicó el menor.

Itachi sonrió falsamente; su hermano era más astuto de lo que creía, para todo esto Sakura sólo contemplaba a los hermanos discutir sobre ella, eso no le pareció bueno, quería que se llevaran bien entre hermanos.

—Entonces, todos vamos a la florería —Respondió Itachi, al mismo tiempo que tomaba la mano de Sakura.

Mientras, Sasuke se ponía a la izquierda de la pelirosa, quedando ella entre medio de ambos hermanos. Una posición no muy cómoda.

Itachi en el camino les compró dulces a ambos, así mantuvieron las bocas cerradas y el viaje fue en silencio. Durante la caminata, Sasuke, tímidamente, fue acercando su mano a la de Sakura, para así poder tomarla, y justo cuando estaba apunto de tomarla...

—¡Sasuke-kun! ¡Sakura-chan! —Gritó una pequeña rubia eufórica a modo de saludo.

Ino se acercó a saludar a Sakura, luego saludó respetuosamente a Itachi, a quien no conocía, pero se parecía mucho a Sasuke, y por último fue colgárse del cuello del niño con cara de perro, al que se le habían frustrado los planes de darle la mano a Sakura gracias a una rubia pesada.

Sasuke estuvo un rato para deshacerse de Ino, mientras tanto su hermano y Sakura entraban felices y sonrientes a la florería. La Yamanaka estaba ayudando a su padre con la florería con un pequeño delantal blanco con flores amarillas. Itachi, al ver que la niña no podía sola con un par de cajas grandes, primero se ofreció a ayudarla, pero después se le ocurrió otra idea mucho mejor.

—Sasuke-kun, ¿Porqué le ayudas a Ino-chan con estas cajas? Mientras yo voy con Sakura a ver que flores quiere comprar... —Dijo Itachi.

Su hermano menor sólo rodó sus ojos y se dispuso a ayudar a la rubia, quien al parecer estaba muy feliz con la idea, mientras Itachi iba con Sakura.

—¿Y, Sakura-chan? ¿Hay alguna flor en especial que te guste?

—No me decido, todas son muy bonitas —Admitió la pelirosa.

Sasuke miraba toda la escena desde lejos, abarrotado de cajas pesadas que iba pasándole la rubia, con creciente odio. Itachi se agacho para quedar a la altura de Sakura.

—Tu también eres muy bonita, al igual que esas flores —Le dijo sonriéndole.

Ella le devolvió la sonrisa completamente sonrojada.

—Gracias, Itachi-kun —Contestó la niña, algo apenada.

—De nada. Tómate tu tiempo y elige la flor que quieras —Sentenció.

Ambos se quedaron callados y morándose fijamente.

—¿Qué pretendo con esta niña casi 5 años menor que yo? —Pensó Itachi— ¿Qué quiero lograr viéndola todos los días? Es que simplemente no puedo dejar de verla, es una necesidad, es cómo si mis ojos pidieran a gritos ver los suyos. ¿Qué siento por esta niña que hace que deje que destroce mi jardín? No sólo me encariñé con ella, no pude ser sólo cariño, estoy seguro de que hay algo más, pero debo averiguarlo...¡No! es una niña pequeña, ¿Cómo le haría eso para ver que es lo que siento por ella? Ni si quiera debe saber besar, no puedo, va contra todo sentido de la moralidad...

Hubieran seguido hipnotizados viéndose el uno al otro si no fuera porque a Ino, que tenía más de 40 ojos puestos en toda la florería y no se le escapaba ningún acontecimiento, se interpuso entre ellos. Ella ya había visto la forma en que el Uchiha miraba a la inocente de Sakura, pero también había visto cómo Sakura lo miraba a él, eso no podía ser bueno, hay cosas que están prohibidas, enamorarse de alguien mucho mayor que tu es una, pero no podía ser tan malo, después de todo, si Sakura se olvidaba Sasuke, ella tendría el camino libre para conquistar al Uchiha menor.

—¿Ya eligieron alguna flor? —Preguntó la rubia.

—No, aún no Ino-chan, pero seguiré buscando... —Contestó la de ojos jade.

Después de un rato de escuchar a Ino hablar de los distintos tipos de flores, sus nombres, significados, etc, Sakura se decidió por una ramita llena de flores de cerezo, esa flor que una vez Itachi puso detrás de su oreja y luego acaricio su mejilla, ese fue un día inolvidable, así que con esas flores lo recordaría.

Sasuke, después de liberarse de esa jaula de cajas con mercadería pesada, es que, ¿Cuánto podrían pesar un par de flores? Bueno, les sorprendería. Se dirigió hacia dónde estaban los demás para ver que flor había elegido Sakura, era la misma flor que crece en un árbol del patio de casa, pero no le prestó mucha atención. Itachi procedió a pagar las flores. Salieron de allí y esta vez fue Sasuke el que la invitó a tomar el té con dangos a su casa, a pesar de que no le gustaban los dangos, es más, le daban asco. Sakura se sorprendió mucho, ahora, justo ahora que estaba perdiéndole el interés, viene a invitarla a su casa.

Fueron a la casa de los Uchiha y Mikoto los recibió bien cómo siempre, luego les sirvió el té a todos y después les dio dangos, excepto a Sasuke, todo quedó en silencio.

El ambiente estaba tenso. Sakura se sentía algo abrumada metida entre ambos hermanos. Itachi estaba tenso pero no por el ambiente, esa noche tenía algo que hacer, algo muy importante para el resto de su vida y la de su hermano, quizá también para Sakura.

Sasuke pensaba en cómo hacer para iniciar conversación con la niña a su lado, a pesar de que casi toda la clase lo veía atractivo y si él si quería podía conquistar a quien quisiese, no tenía idea de cómo, porque jamás había puesto sus encantos en práctica. ¿De qué podía hablar? ¿Cómo hacer para acercarse a ella cómo más que sólo amigos? Tampoco es como si tuviera la valentía para ello.

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Itachi llevaba a "la niña de sus ojos" hasta su casa de la mano. Llegaron al destino e Itachi se agacho para estar a su altura. Sakura lo había notado muy serio todo el camino.

—Sakura-chan —El pelinegro acarició su mejilla, a lo cual sus mejillas respondieron enrojeciéndose— Yo... —No encontraba palabras para pedirle algo muy sencillo, pero a la vez complicado— Yo... Esta noche hay algo que debo hacer que quizás no entiendas, pero es necesario que lo haga.

—¿Porque lloras Itachi-kun? —Dijo una asustada y triste Sakura al muchacho delante de ella, que tenía los ojos llenos de lágrimas.

—No importa el porqué. Lo que quiero decir con esto es que, quizá no nos veamos por un largo tiempo...

—¿¡No me volverás a ver?! —Chilló con una voz que delataba que se estaba por quebrar en llanto.

—¡No! ¡No digas eso! —Le orden+o abrazándola, luego de un rato la soltó— Algún día volveré a verte pero, por un tiempo no podremos vernos —Le dijo, y tomó su rostro con ambas manos— Quiero que sepas antes de irme que eres muy especial para mi —Dijo acercándose lo suficiente para sentir la respiración de la pelirosa.

—¿I-Ita-kun? —Dijo extrañada la niña.

El pelinegro miraba como hipnotizado sus ojos jade, mientras que ella se estaba incomodando por la profundidad de esos ojos negros.

—No olvides Sakura-chan: no importa que te digan de mi y las pruebas que te den, no les creas, yo soy este Itachi que esta aquí, el verdadero —Le advirtió—. Debo darte algo antes de irme para que no me olvides —Dijo Itachi.

El mayor apretó sus labios con los de Sakura por un largo rato. La niña se limitó a sonrojarse y a quedarse inmóvil, para luego dejarse llevar por el dulce beso que le estaba dando el pelinegro. "Ya estoy seguro; debo decírselo" Pensó el Uchiha.

—Te quiero, Sakura-chan —Le confesó, para luego desaparecer.