WILLIAM (hace algunos cientos de años)
Aquellos marineros habían estado exquisitos.
Luego de matarlos, William, el Sangriento, el Terror del Viejo Mundo, echó sus cuerpos inermes al río, para después, revertir su cara vampirica por la humana y limpiarse con un pañuelo de seda la boca de los rastros de sangre recientemente consumida.
Se había sentido bien aquello. Había entrado antes a una taberna, en donde los encontró y merced a fastidiarlos, consiguió lo que quería, que era hacerlos salir hacia la zona del puerto para, acto seguido, alimentarse (previamente, darles un par de puñetazos).
Amaba todo eso. Desde que Drusilla lo había convertido en aquel oscuro demonio nocturno, William disfrutó de muchas cosas que jamás podría haber soñado, como mortal, siquiera.
Pero ya se hacía tarde. Tenia que regresar a la guarida. Dru estaba allí, en compañía de ese idiota de Ángelus. Aquel pensamiento no lo dejaba tranquilo para nada, por cierto… Darla se encontraba fuera, en algún lugar lejano, de caza, y Dru estaba sola, sin vigilancia y a entera disposición de ese petulante.
William empezó a caminar rápidamente por las adoquinadas calles solitarias de Londres. Había algo de niebla y el clima era terrorífico para salir a pasear, pero él era un vampiro, ¿no? Se suponía que él era el Terror en persona…
Se distrajo un breve instante para mirarse en el vidrio de una tienda cerrada. Contrario a lo que se creía, los vampiro si se reflejaban en los espejos y vidrios…
Un muchacho apuesto, de cabellos largos y de un color que oscilaba entre el castaño y el rubio le devolvía la mirada. Un muchacho con cara de soñador y vestido como todo un caballero.
Se rió para sus adentros al recordar la clase de tipo que era cuando vivía como humano y apuró el paso. Llegó a la guarida (una gran casa en una esquina) y entró. El silencio y la penumbra apenas débilmente iluminada por un par de velas lo recibieron.
Frunció el ceño. ¿Dónde estaba todo mundo?
Un murmullo cercano le llamó la atención. Venia de un dormitorio contiguo… el dormitorio de Ángelus.
Sin pedir permiso ni anunciarse, William entró en el dormitorio y se encontró con algo que le dejo la boca abierta de la sorpresa. Acostados en la gran cama y debajo de unas sabanas, Ángelus y Drusilla hacían el amor.
-Vaya, vaya, vaya… ¿Qué tenemos aquí?- preguntó Ángelus, al verlo allí parado- Mi amor, creo que volvió tu novio.
Dru se rió, como una idiota, con su cabello revuelto y suelto, y sus ojos grandes y negros, expresivos, clavados en el recién llegado.
-Hola William… nos encuentras en un situación un poco… digamos que incomoda- Ángelus estaba disfrutando aquello.
-¡Maldito hijo de…!
William se adelantó con la clara intención de golpear a Ángelus, pero el vampiro dio un salto en su dirección y mas rápido que él, le propino un puñetazo en la cara, haciéndolo retroceder y caer al piso.
-Lección numero uno, William… Yo soy el Maestro y tú, mi Discípulo- dijo, sonriente- Si quiero acostarme con Dru, lo hago, porque, al fin de cuentas… yo la hice, ¿recuerdas?
En la cama y desnuda, Dru rió otra vez. William levantó la mirada, una mirada llena de odio y rencor, hacia Ángelus, que vestido solamente con un par de pantalones y con su larga cabellera suelta sobre sus hombros, enarcaba una ceja burlándose de él.
-Vamos, tonto- le tendió una mano para ayudarlo a levantarse- El suelo no es tan cómodo como esta cama, ¿sabes?- Ángelus señalo picaramente a la cama que compartiera con Dru, quien los miraba con un no disimulado deseo.
-¿A que te refieres?- preguntó, a su vez él.
Risas, Dru y Ángelus rieron, cómplices.
-¡Vamos, William! Creo que esto te va a encantar…
Pero no podía moverse. Se había quedado petrificado en su sitio. Comprendiendo esto, Ángelus lo atrajo hacia la cama lentamente, en donde una vez que se sentó, Dru se le acercó, moviéndose felinamente, y le deposito un beso en la boca.
Aquello fue el comienzo, solamente.
De un momento a otro, Ángelus se les junto y entonces, William vio como las manos de ambos iban y venían sobre su cuerpo, despojándolo rápidamente de todas sus ropas y acariciándolo.
Luego… luego empezó todo realmente…
Dru se levantó de la cama (siempre desnuda) y caminó hasta una silla cercana. Allí, se sentó y sonriendo maliciosamente, se dedicó a observarlos a ellos.
Al principio, William estaba sorprendido, pero luego, todo cambio… Ángelus lo envolvió con sus brazos, con sus besos y caricias… y aquello fue imposible de olvidar…
-Recuerda esto, William- dijo a su oído, en mitad del frenesí, del chocar los cuerpos de uno contra el otro- Somos lo único que tenemos… Somos lo único que queda. Tú y yo… siempre… para toda la eternidad…
ÁNGEL (época presente)
Culpa… Ese era el sentimiento que tenia en su interior.
Recordaba aquello, esa vez… pero también era cierto que no era él cuando pasó aquello… era Ángelus.
De todas formas, no podía achacarle todo a Ángelus, ¿no? Había cosas… sentimientos, que trascendían su status o condición. Era imposible negar lo que ambos habían hecho y tenido aquella noche, a pesar de los esfuerzos de ambos por mantenerlo en el mas absoluto secreto.
Nunca se lo había dicho a nadie. Salvo Dru, nadie más lo había sabido nunca… ni Darla ni… ni Buffy.
Y era este pensamiento, el haberle ocultado cosas como estas, lo que torturaba a Ángel.
-Lo recuerdo- dijo, casi con desgano- Dime… ¿Alguna vez tú se lo dijiste?
-Nunca- respondió Spike, entrecerrando los ojos- Nunca lo supo y nadie, excepto Dru, lo sabe. Y claro, tampoco es algo que vayas a contárselo a tus mejores amigos, ¿no?
-Spike…
-¡Lo siento, lo siento! ¡Demonios! Estoy hecho un asco- dijo meneando la cabeza y sonriendo tristemente- Si ella me viera ahora…
-¿Dónde están todos?
-Francamente hablando, no lo sé. Supongo que están encargándose del cuerpo… porque en algún lado hay que velarlo, ¿no? Ya sabes, todo eso del funeral y demás…
Ángel asintió. El funeral… ¿No era para eso que había venido? ¿A ver el funeral de Buffy? ¿A despedirse de ella?
-Siento lo que pasó- dijo Spike, luego de un rato de silencio- Tal vez, después de todo si fue el alcohol.
Sonreía. El vampiro con alma también lo hizo, pero no era una sonrisa alegre, sino triste.
-Somos lo único que queda- repitió Spike, alargando su mano hacia la de su compañero y aferrándosela- Pese lo que nos pese, nos odiemos cuanto nos odiemos… Pero cuando todos mueran… cuando el tiempo siga su marcha ciega e infinita… somos los únicos que todavía estaremos por aquí… sufriendo nuestras desdichas, eso si.
Era verdad.
Ángel reconoció que era verdad y al hacerlo, lloró. Se abrazó a Spike y entonces, ambos lloraron.
ÁNGEL & SPIKE
El día pasó volando.
Giles y el resto regresaron a la casa, donde se sorprendieron de encontrarse con los dos vampiros. Allí, les informaron que Buffy seria velada en una casa de velatorios cerca del centro de Sunnydale.
En todo momento, los dos pudieron ver que la más afectada por la perdida (a parte de ambos) era Dawn. Ellos habían perdido a un gran amor, pero la niña había perdido a su hermana.
Spike trató de consolarla. Sabia que tenia que hacerse cargo de ella, como se lo había prometido a su hermana, pero todo esfuerzo por levantar su ánimo era inútil.
A la final, la noche volvió a llegar y tanto Spike como Ángel fueron al lugar donde el cuerpo de la Cazadora reposaba, en espera de ser llevado al cementerio para su descanso final.
La casa velatoria era un antiguo edificio en el centro del pueblo. Apenas entraron, ambos vieron una gran cantidad de coronas de flores colocadas en diferentes partes y un numeroso grupo de gente reunida. Muchos (la gran mayoría) eran vecinos, conocidos de la familia de hace años, que enterados de la noticia de la muerte de la muchacha, acudieron al lugar para despedirla.
Trémulamente, los dos vampiros se encaminaron hacia el cajón de madera color caoba en el que el cuerpo de su amada descansaba. Allí se quedaron a observarla. Su piel lucia ahora tan blanca y pálida como la de ellos. Los ojos permanecían cerrados y todo su rostro mostraba una gran paz… una paz tan increíble que no parecía haber muerto fulminada por una energía extraña.
-Dios… es como si… como si…- empezó a decir Spike, pero no pudo continuar.
-…Como si durmiera- terminó la frase Ángel.
Así era. Parecía como si durmiera… como si estuviera reposando.
Ángel alargó su mano y tomó la de la Cazadora. Spike le acaricio el cabello dorado, mientras lloraba.
Sus amigos estaban allí. Willow abrazaba a Tara y ambas lloraban, sin consuelo; Xander y Anya también se encontraban sentados, en un rincón, mirando todo en silencio, con Dawn a su lado, estática y con los ojos rojos de tanto llanto y en otra parte, Giles, conversaba con algunos de los vecinos que se habían asomado a despedir a la difunta.
-Creo que decirte cuanto te amo en verdad, ahora seria inútil- dijo Spike- Pero quiero que sepas… que voy a cumplir con lo que te prometí… Cuidare de Dawn… la protegeré, a costa de mi propia vida.
Ángel permaneció en silencio, un silencio solemne y respetuoso. No era momento de intervenir con ningún comentario suyo… más bien, debería aguardar su momento de despedirse.
-Puedes estar tranquila, Cazadora… Seguiremos adelante y por ti, haremos que tu legado no sea olvidado nunca- dijo, y suspiró- Adiós, mi amor… te amo.
Spike deposito un beso en su boca y se dio la media vuelta. Se dirigía directamente hacia la salida de aquel sitio…
-¿Te vas?- le preguntó Ángel.
-Voy a dar un paseo por allí... es solo un rato… necesito estar solo.
Spike se fue y entonces, fue el turno de Ángel de despedirse de ella.
-Bueno… Yo, la verdad es que no soy bueno para esto- comenzó diciendo- Pero, la verdad es que voy a extrañarte… Yo… siento que tal vez… tal vez no debería haberme ido… tal vez si me quedaba… todo seria diferente… No lo sé…- hizo una pausa- Lo que si realmente sé, es que yo también te amo y siempre te amare. Fuiste lo mejor que me pasó en la vida y quiero pedirte perdón por todo el daño que te cause. Te pido perdón por todo el dolor y las penurias… Solo quería que supieras eso…
Ángel la beso en la mejilla. Se secó sus lágrimas y se dirigió hacia donde estaba Dawn. Ambos cruzaron una mirada inexpresiva hasta que la niña se levantó de su asiento y lo abrazó.
ÁNGEL & SPIKE (Un día después)
El cementerio estaba completamente en silencio aquella noche.
Dos figuras paradas delante de una gran lapida de mármol observaban la inscripción que estaba colocada en una placa de bronce en aquel pedazo de mármol: "Buffy Anne Summers, amiga muy querida y devota hermana… Murió por causas justas. Tu familia siempre te recordara".
-Me parece increíble que estemos viendo esto- comentó Spike, encendiendo un cigarrillo y fumándoselo. Le ofreció uno a Ángel, pero el vampiro con alma se negó.
-Si, a mi también me parece que esto es un sueño…
El manto de silencio volvió a desplomarse entre los dos y no seria la única vez que esto pasa. Nuevamente, volvieron a mirarse a los ojos, antes de reanudar la charla…
-¿Qué vas a hacer de ahora en más?- quiso saber Ángel.
-Bueno… creo que… Cuidare de Dawn y veremos que cosa me depara el destino- dijo, dejando salir el humo de su cigarrillo por la nariz- ¿Y tú? ¿Volverás a Los Ángeles?
-No… creo que… Necesito irme por un tiempo… Recorrer el mundo… tal vez ir hasta el Tibet… Siempre quise ver el Tibet.
-No te imagino como el Dalai Lama- comento el rubio, sonriendo irónicamente.
-Que gracioso.
Spike se encogió de hombros.
-Yo soy así.
Ángel asintió y se acomodó su gabardina oscura, listo para irse.
-¿Tú crees que si le hubiéramos contado sobre aquello…?- empezó diciendo Spike, pero Ángel lo interrumpió.
-No creo que lo hubiera entendido…- hizo una pausa- O tal vez si… ¿Quién sabe?
El vampiro con alma comenzó a alejarse por el cementerio. Spike suspiró y depositó un beso sobre la tumba de Buffy.
-Somos lo único que queda- dijo al frío mármol- Pero siempre te recordaremos… y te amaremos. Descansa en paz, Buffy… te lo mereces.
Spike apagó su cigarrillo y a continuación, se retiro del lugar, saliendo del cementerio lentamente y mirando al cielo repleto de estrellas…
…Mas adelante, le esperaba el futuro…
FIN
