Bueno bueno... son casi las 12, asi que el magico 31 de Julio esta casi por terminar, pero es imposible para mi dejarlo pasar así como así... por eso es que traigo este segundo cap, que es continuación del anterior y de mi otro fic "Feliz Cumpleaños mía", en el cual tendran la continuacion de este cap, en su respectivo 3 de Septiembre xDDD... sí, se que es algo confuso, pero es para aumentarle al misterio... en fin... ojala sea de su agrado... Es con todo mi amor, a mi bello Harry... (por parte de toda mi familia: Mis 4 bellos hijos, Sirius y Yop xD)

en fin, me tengo que ir, porque muero del sueño... así que nos vemos...

cuidense,

Andrea I. Black


Feliz Cumpleaños, Harry

Segunda Parte


Prefiero besarte lentamente el día de hoy

Aunque la paciencia no vaya conmigo.

Prefiero acariciarte suavemente y reconocer tu figura,

A pesar de que tu nombre sea lo último que pronuncie.

Hoy no busco lo de siempre,

Esta noche no espero conseguir placer de tu vientre.

Hoy no, mujer amante.

En esta noche, sólo busco un poco de paz

Paz que está adherida a la piel entre tus senos.

Y me he perdido en las memorias pasadas,

Arrullado en el silencio y el sinsabor del alcohol,

Pero tu voz lo interrumpe.

Tu respiración rompe mi silencio.

Y no estoy seguro si esto es lo que quiero,

Si busco ahogarme en medio de recuerdos

U obligarte a que me hagas olvidar ciertas cosas.

Pero por ahora me conformo con abrazarte por las caderas,

Y recorrer lentamente toda tu piel.

Supongo que soy lo que llamarías un desesperado,

Al pedirte que cantes al tiempo que gritas,

Mientras te arranco la tranquilidad a la fuerza.

Y puede que lo sea, querida.

Pero eso no impedirá que evite que te alejes esta noche,

O al menos, hasta arrebatarte un tanto de ese cariño

Cariño que se que me pertenece,

Aunque me lo niegues siempre.

Y sé que al amanecer me obligaré olvidar tus susurros

Perderé el camino que recorrí con mis dedos en tu piel

Y te lastimaré, te lastimaré al no poderte dar nada más que estás horas

Aunque te robe todo lo que pude sin darte nada a cambio.

Eres libre de odiarme, y despreciarme

Eres libre de aborrecerme y maldecirme,

Pero te prohíbo regresar a mi lado, no ahora que eres débil

No ahora que te llamé en susurros,

No ahora que te he dado rostro y nombre.

No ahora que no puedo evitar amarte.

Otra vez sus dedos fluían por las palabras, sorprendido al reconocer que no le había quedado tan mal su pequeño intento de poesía. Y ante eso no pudo evitar sonreír amargo. Ella siempre lograba sacarle lo mejor de sí, aunque no hubiese nadie más para verlo.

Enrolló el pergamino con cuidado y lo selló mágicamente, antes de observarlo una última vez. Hay habían quedado las promesas de noches pasadas y los recuerdos de aquellas horas arrebatadas al mundo, donde eran dueños de sus vidas y de sus cuerpos. Donde eran libres, más allá de las ataduras a las que se habían sometido. Donde eran libres de amarse, por poco más de una hora al año. Pasó el pergamino por su nariz, y lo olió, percibiendo ese característico aroma a tinta seca. Adoraba ese aroma, al fin y al cabo era uno de los que la rodeaban.

Observó con ojos pesarosos a su fiel amiga, antes de acariciarla lentamente y atar el mensaje a una de sus patas. Con dificultad susurró su nombre, aunque en realidad no hacía falta. Esa lechuza sólo había visitado un destinatario en varios años. Ella, siempre era y había sido ella.

Se quedó unos segundos observando a su lechuza surcar el oscuro cielo de Julio, perdiéndose entre las nubes grises y tormentosas que se aproximaban. Al ver que ya no podía seguirla con la mirada, cerró la ventana. Al fin y al cabo, no podía arriesgarse a enfermarse sin motivo.

Se recostó en la cama, dejándose caer sin cuidado. Se colocó de medio lado, observando la otra mitad de la cama y no pudo evitar aspirar las sabanas. Suspiró con pesar y embarazo. Sabía que no estaría el olor de su pelo en las sabanas, pero eso no evitaba que él lo buscara desesperado. No. Ya no se llenaría esa habitación con el perfume de ella. No después de lo del año pasado.

Y no podía evitar sentir como se estrujaba algo en su interior, e intentó convencerse que no eran más que pendejadas suya, a pesar de estar plenamente consciente de era su esperanza la que se marchitaba lentamente.

Se sintió indefenso de nuevo, pero no importaba. No importaba que Hermione no regresara a ese lugar sin fronteras y sin sociedad. A ese pequeño espacio, sin prejuicios o limitaciones. No importaba realmente. Al fin y al cabo, le había regalado un par de horas llenos de recuerdos que debían bastarle toda una vida.

Aunque estos no le quitaran el sinsabor eterno que le pesaba en la boca. Se volvió a acomodar en la cama y cerró sus ojos. Intentando recordar su pequeño ritual de despedida, donde se negaba a verla alejarse de él. Y no pudo evitar dejar correr una lágrima, porque ahora sabía que no volvería a pasar por ello. Ya no necesitaría más de él y de esas dolorosas despedidas, que ahora sabrían a gloria si pudiera conseguir una más.

Si pudiera conseguir una última vez. Un último instante de libertad con ella, entre sus brazos. Y casi creyó estar enloqueciendo cuando sintió que su olor a libro, tinta y pergaminos nuevos le rodeaba. O cuando un roce tan ligero como el mismo aire, le acarició la mejilla. Y se obligó a no abrir los ojos, porque sabía que se encontraría con nada frente a sí. Pero cuando creyó sentir nuevamente ese sutil roce, no pudo evitar abrirlos y encontrarse, decepcionado, con que no había rastro de ella frente a sí.

-Feliz Cumpleaños, Harry.- escuchó que le murmuraban al oído. Y sin poder creerlo, se giró sobre sí, encontrándola allí. A unos cuantos centímetros de si, con una sonrisa pequeña en sus labios, y su ojos reflejándolo.