A/N: Aquí el segundo cap! Bueno, Wkesh preguntó en el capítulo pasado que cómo se conocían Eren y Levi y que eran el uno del otro. Aqui hay una explicacion, aunque poco a poco iran conociendo mas detalles! :D y también YukoSama preguntó si tendría un final feliz. Honestamente... Aun no lo se XD tengo varias ideas en mi cabeza sobre el final, pero aun no me decido XD sin mas preambulo, aqui dejo el cap y ya saben que cualquier cosa pueden preguntarme y tratare de responder sin spoilers ewe

Este cap contiene lemon! Quedan advertidos e_e (y me gustaría saber su opinión al respecto XD)

por cierto, también mencioné a una de mis bandas favoritas... My Chemical Romance :D (de hecho, el título del cap está basado en una de sus canciones) si no los han escuchado, se los recomiendo :)!


capítulo 2.

The Ghost of You


"Eren, Jean y Marco," mencionó la doctora Hange, ajustando sus lentes y apuntando algo en su lista; "sus reportes por favor."

Los tres se miraron incrédulos. ¡Habían pasado!

"Claro que sí, doctora," respondió Eren, tratando de aguantar las ganas de sonreír aunque el cubrebocas lo ocultaba. La doctora sonrió y se marchó a su oficina.

"Marco, tú sabes dónde está mi reporte. Llévaselo a la doctora mientras yo suturo el cadáver y limpio el material."

"Claro que sí, Jean," respondió el aludido mientras se lavaba las manos con Eren y ambos desechaban sus cubrebocas y guantes. El castaño le entregó su reporte a Marco y éste llevó los tres.

Eren salió del anfiteatro —donde se encontraban los cadáveres para las disecciones— y esperó a Marco, que llegó un poco después.

"Diablos, espero que la doctora Hange no diga nada sobre mi reporte. Lo hice muy aprisa, la verdad no pensé que fuera a pasar..."

"¡Qué dices! Si respondiste muy bien a todas las preguntas, Marco," aseguró Eren, haciendo que el pelinegro sonriera y rascara su nuca con timidez.

"Pues gracias, Eren. Tú también estuviste muy bien."

"Tengo que estarlo. No me puedo permitir obtener resultados regulares, aunque me cueste horas de sueño. Como sea, ¿desde cuándo el cara de caballo se porta tan amable? Siempre se queja cuando le toca suturar..."

La mirada de Marco se suavizó. "Eren, a veces le das muy poco crédito a Jean. Sé que es algo gruñón, pero aunque no lo aparente, se preocupa por sus amigos. Creo que no quiere que te sobreesfuerces después de lo del otro día," dijo, colocando una mano sobre el hombro de Eren. "Hombre, nos diste un susto de muerte a todos..."

"Ya, ya," lo calmó Eren, recordando ese día en que se había encontrado con Levi y se había desmayado de la impresión. Había decidido negar todo después. "Ya te dije que debió haber sido el estrés y la falta de sueño. Ya estoy bien."

"¿Seguro?" insistió Marco.

"Segurísimo," afirmó Eren, fingiendo una sonrisa. Marco no pareció del todo convencido, pero no agregó nada más. Siguieron platicando de cosas sin importancia hasta que llegó Jean.

"Oigan, ¿vamos a la cafetería? Muero de hambre," dijo. Marco y Eren se encogieron de hombros y se dirigieron al lugar. Pidieron algo de comer y mientras esperaban, Marco y Jean se perdieron en la tierra de los enamorados. Eren puso los ojos en blanco mientras se hacían arrumacos y miró hacia la pantalla de la TV, donde daban el noticiero.

Su mente divagó por un momento, recordando la manera en que se había encontrado con Levi y cómo desde ese día se le había hecho costumbre regresar a su casa y encontrarlo ahí, leyendo algo o limpiando —al parecer tenía una obsesión con limpiar, y siempre se quejaba de que Eren era muy desordenado. A pesar de eso, era fácil estar con Levi. No molestaba cuando Eren tenía que estudiar o cuando estaba durmiendo, y no causaba desorden en la casa. Ni siquiera salía, como si estuviera acostumbrándose al mundo terrenal de nuevo y le diera miedo salir al exterior. Eren se había debatido entre si debía decirle lo poco que sabía de él o no, pero había optado por guardárselo para no abrumarlo con información por lo mientras.

De pronto, una noticia capturó su atención: una nueva víctima de los asesinatos, cuyos restos se habían encontrado hace unos días apenas.

"Las noticias se ponen más escalofriantes cada día," dijo Jean a su lado, colocando su comida y la de Eren en la mesa. Después llegó Marco con su plato, también. Eren se había metido tanto en las noticias que no se había percatado del momento en que los habían llamado.

"Sí, bastante," Eren carraspeó. "Gracias Jean," murmuró lo más bajo que pudo y comenzó a comer su hamburguesa. La pareja repitió la acción.

"Por cierto," se decidió a preguntar Eren después de un par de bocados en silencio; "¿ustedes recuerdan a ese chico, Levi? El que encontraron hace poco."

Jean y Marco lo miraron con horror, como si fuera obsceno hablar del tema. Sin embargo, Marco tomó un trago de jugo y trató de parecer casual.

"Hmm, ¿hablas de ese chico de grado superior? ¿En qué semestre estaba? ¿Cuarto, quinto?"

"Séptimo," corrigió Jean en voz baja. "¿A qué viene la pregunta, Eren?"

El moreno se encogió de hombros, curioso pero intentando parecer indiferente. "Nada, sólo lo recordé. Séptimo... Veintidós años, ¿no? ¿Entonces ya tomaba clases prácticas en el Hospital?"

Jean carraspeó. "Veintiuno… Cumplía en Navidad, creo. Mis padres son amigos de su familia… Y sí. ¿Se imaginan cuando lleguemos a eso, e ir y venir del Hospital entre clases teóricas y prácticas?" intentó cambiar el tema a algo más alegre; "¡Será fantástico!"

Eren bebió un sorbo de su soda. "Sí, pero, ¿cómo había sido que murió?" insistió, haciendo que sus amigos se incomodaran de nuevo. Marco soltó su comida.

"Eren, ¿en verdad no lo recuerdas? ¡Estuvo en las noticias locales por más de una semana! ¡Quizá hasta un mes! ¡Si hasta le rindieron un homenaje de parte de la Universidad!" exclamó.

"¿Tú crees que me da tiempo de ver todas esas cosas con todo lo que tenemos que estudiar?" se quejó Eren, aunque esa no era la verdadera razón por la que desconocía las circunstancias. Cuando se había enterado que Levi había muerto, se había impresionado tanto que había decidido olvidarse del tema y evitar lo más posible cualquier información o memoria al respecto.

"Bueno, tienes razón..." Marco se rascó la nuca.

"...Sólo los huesos de Levi fueron encontrados. Literalmente, sólo quedaba su esqueleto. Una enfermera lo encontró en el Hospital General de Shinganshina, a donde iba a sus clases prácticas, junto con sus cosas," explicó Jean en tono sombrío. Apretó los puños con furia. "¿Pueden imaginarlo? ¡¿Qué clase de criminal sería tan inhumano como para no sólo asesinarlo, sino quitarle todos los órganos, los músculos... y dejarlo completamente limpio...?!" se llevó la mano a la boca, sintiendo repentinas náuseas. Disecar un cuerpo era una cosa, pero aquello era otro nivel. "Y en un hospital... Sin duda, debió haber sido un médico el que hizo eso. Sólo un médico podría hacerlo."

"Lo que yo no entiendo es porqué rayos a las víctimas siempre les hace falta algún órgano o algo por el estilo. En el caso de Levi fue extremo, pero todos los asesinatos tienen eso en común," razonó Marco.

"Lo sé. Sólo espero que encuentren al psicópata que está haciendo esto pronto. Mientras, tenemos que cuidarnos. Más en el ambiente en el que estamos," recalcó Jean.

"Qué triste. Y con eso de que era un estudiante de honor y todo el rollo. Hubiera sido un gran doctor," se lamentó Marco.

"Yep. Nunca hablé con él, pero era bastante popular aquí. Y murió tan joven... Los Ackerman deben estar aún devastados por ello."

Eren levantó la cara. "¿Ackerman?"

Jean bufó. "Sí, ese era su apellido."

"Ya veo," susurró Eren, entristecido.

"En fin, ya casi es hora de Bioquímica. Vámonos o llegaremos tarde," indicó Jean, mirando su reloj y recogiendo su charola vacía. Marco y Eren lo imitaron y fueron al aula, aunque bien sabía el moreno que no iba a poder concentrarse en las clases por lo que restara del día.


Por alguna razón, aquel vagón del subterráneo siempre estaba semivacío a esas horas de la tarde. Eren entró y se sentó en el asiento al lado de la puerta, donde usualmente lo hacía. Unas cuantas personas más entraron y, por la puerta opuesta, llegó él.

Levi era un joven de la facultad de Medicina de la Universidad de Trost, al igual que Eren. Eren lo había visto varias veces. Sin embargo, nunca se habían hablado: el joven era de algún semestre más avanzado que Eren. Últimamente se lo había estado encontrando en el subterráneo de regreso a casa, y normalmente sólo se saludaban con la mirada y cada quien se metía en sus asuntos.

Levi se sentó en el asiento opuesto al de Eren, de manera que quedaron frente a frente. Como siempre, se miraron y Levi hizo un gesto de saludo con la cabeza. Eren siempre sentía ganas de hablarle, pero nunca sabía de qué. Así que sólo devolvió el saludo con un gesto de su mano y sacó un libro para distraer su mente de la presencia del joven que le afectaba tanto.

Comenzó a leer, aunque era más apariencia que nada, porque no estaba entendiendo realmente. A veces miraba de reojo al joven pelinegro, que había sacado un cuaderno y escribía algo en él. De lo que Eren no se daba cuenta, era de que Levi hacía lo mismo: cuando Eren no lo veía, le miraba a escondidas.

En una de esas, levantaron sus miradas al mismo tiempo y, sorpresivamente, se encontraron.

Eren sonrió con nerviosismo. "Hey."

"Hey," respondió Levi, disfrazando su ansiedad con una máscara seria. Hubo un silencio incómodo, el subterráneo hizo una parada y bajaron dos o tres personas, dejando a los muchachos casi solos a excepción de una pareja al fondo del vagón. El joven pelinegro colocó una mano en su cuello, pensando en algo que decir. Miró hacia el libro de Eren y el marcatextos en su mano.

"¿Estudiando duro?" inquirió.

Eren dio un respingo, atrapado con la guardia baja ante el intento de conversación de Levi. "¡S-sí!" exclamó con excesivo entusiasmo, y maldijo por dentro. "Umm, mañana tengo que dar clase, así que tengo que entender muy bien..."

"¿Quién te da Anatomía?" preguntó Levi.

"La doctora Hange. ¿A ti te dio ella?"

"Ajá," asintió. "Está para el psiquiátrico, pero como doctora es excelente. Aprenderás mucho con ella."

Eren se sorprendió un poco ante la expresión. La doctora Hange era muy respetada y aunque fuera algo inusual, nadie se atrevía a decir ese tipo de cosas sobre ella. Sin embargo, parecía que este joven era de esas personas que no temen en decir lo que piensan.

"Ya veo..." musitó Eren, bajando la mirada. Frunció el ceño cuando se topó con las letras de su libro otra vez. "Ugh, odio esto. Quisiera poder entender todo de una sola vez, pero a veces no lo logro y tengo que leer como mil veces, y pierdo mucho tiempo..." bostezó.

Levi arrugó el ceño. "Tal vez deberías descansar un poco antes de estudiar."

"No puedo," respondió Eren de inmediato, como si la idea fuera obscena. "Tengo que ser el mejor."

Levi arqueó las cejas ante el cambio de actitud en el moreno. "Bueno," suspiró, poniéndose de pie y sentándose en el asiento al lado de Eren ante la sorpresa de éste último. "No hago esto seguido, mucho menos para mocosos como tú pero... ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar?"

"¡¿De verdad harías eso?!" lo miró Eren con los ojos desorbitados. Entonces recordó que tenía que mantenerse calmado. "Eh, no quiero causarte inconveniencias."

Levi bufó, fingiendo molestia.

"Pregunta algo antes de que cambie de opinión, mocoso."

"De acuerdo..." Eren bajó la mirada, reprimiendo una sonrisa. "Esto sobre el plexo solar, ¿lo ves? No logro captarlo..."

Levi se acercó más a Eren para leer el párrafo señalado y las imágenes. El corazón de Eren comenzó a latir más rápido con su cercanía, y trató de calmarse y concentrarse. La oportunidad de estudiar con alguien de otro grado era poco común, además de que no quería decepcionar al joven.

"Ah, es fácil," dijo Levi finalmente. "Mira esta imagen, es mejor para entenderlo..."

Y así comenzó a explicarle. De vez en cuando le hacía preguntas para verificar los conocimientos de Eren, y de vez en cuando era éste el que preguntaba las cosas que no entendía. Después de un rato y de varias paradas Levi había explicado las partes más difíciles del texto y aclarado las dudas de Eren. Hubo otra parada, y la pareja que los acompañaba bajó. Ahora estaban solos.

"Así que... Creo que es todo. ¿Algo más que no hayas entendido bien?"

Eren miró al libro de nuevo, percatándose de que el tema era mucho más fácil ahora. "Wow..." murmuró. "Gracias, emm..."

"¿Ahora qué?" inquirió Levi, notando el nerviosismo de Eren, quien se rascó la nuca y sonrió a manera de disculpa.

"Esto es algo incómodo pero, me acabo de dar cuenta que no nos hemos presentado..."

Levi cruzó los brazos. "Hm. Extraño, porque yo sí sé cómo te llamas."

Los ojos de Eren casi se salen de sus órbitas. "¿Eh?" brincó en su asiento. "¡¿En serio?!"

"Tu padre es conocido en el ambiente de la medicina, Eren."

"Ah, claro..." el entusiasmo de Eren disminuyó notablemente. Suspiró. "¿Y cómo te llamas tú, entonces?"

"Levi," dijo el pelinegro.

Eren asintió y lo meditó por un segundo.

"¿Sólo Levi?"

El aludido frunció el ceño y arrugó la nariz, como si fuera un tema poco agradable. "Sí, sólo Levi. Lo demás no importa."

Eren no quiso insistir más. Apenas conseguía hablar con él, así que aunque se muriera de la curiosidad, no quería presionar las cosas.

"De acuerdo. Gracias, Levi..."

"De nada, supongo."

Surgió un silencio entre ellos. Eren se movía nerviosamente en su lugar, todavía quedaba tiempo para llegar a sus paradas y quería seguir hablando con Levi, pero no sabía de qué. Y tampoco sabía que a pesar del semblante tranquilo de Levi, el sentimiento era mutuo. Después de un pequeño instante, Levi suspiró y buscó algo en su mochila.

"¿Quieres escuchar música?" dijo, sacando un par de audífonos y ofreciéndole uno a Eren. "No lo sé, pero apuesto a que tienes un gusto de mierda. Tal vez esto te dé algo de cultura."

El rostro de Eren se iluminó y una gran sonrisa apareció en él. "¡Suena bien!"

Levi conectó los audífonos a su iPhone y puso música en aleatorio. Comenzó a sonar Welcome to the Black Parade, de My Chemical Romance.

"Oh, ¡me gusta esta canción!" exclamó Eren. Levi lo miró.

"¿De verdad?"

"Sí, es como un clásico, al menos de ellos. ¿No?"

Levi se encogió de hombros. La verdad es que era una de sus canciones favoritas.

"Supongo que podrías llamarlo así."

Eren sonrió, tarareando al ritmo de la canción. "Bueno, hay gente que dice que Three Cheers es su mejor álbum, pero yo prefiero The Black Parade."

Levi se sorprendió de que Eren pensara lo mismo que él. "Wow… yo también. Parece que no tienes un gusto de mierda después de todo," reconoció.

Eren rio un poco. "Y tú tienes buen gusto, Levi."

Levi le dirigió una sonrisa sarcástica, apenas perceptible.

"Lo sé, mocoso."

Continuaron escuchando y hablando de música por un buen rato. Al parecer, sus gustos no eran tan diferentes. A ambos les gustaban cosas como el rock o el punk, aunque también algunas canciones acústicas o baladas. Pero sólo si realmente tenían significado, dijo Levi y Eren coincidió.

El subterráneo se detuvo una vez más. Levi interrumpió la canción que escuchaban y guardó sus audífonos mientras Eren lo observaba con expresión pesarosa.

"Bueno, esta es mi parada," indicó Levi, poniéndose de pie. "Hasta luego, Eren."

"¡L-Levi, espera!" gritó Eren, y sin pensarlo lo tomó por la muñeca para detenerlo antes de que saliera. Levi volteó a verle, atónito. Eren evitó su mirada y se sonrojó.

"Me gustas... mucho. Desde que te vi," soltó. Ni siquiera sabía por qué lo había dicho, simplemente las palabras abandonaron su boca. De seguro Levi ahora pensaría que era ridículo, o peor aún, ¡un acosador! Se golpeó la frente con la palma de su mano, ¡eso no había estado nada bien!

De lo que no se dio cuenta, era de que Levi lo miraba con los ojos como platos. Ver a Eren ruborizándose así y haber oído esas palabras de él lo habían tomado con la guardia baja, y sorprendentemente, su corazón latía como loco.

Se inclinó hacia Eren y retiró su mano para dejar un dulce y etéreo beso sobre sus labios. Eren abrió los ojos ante el suave contacto, podía haber durado sólo un segundo pero despertaba emociones que nunca había sentido.

"Tú también me gustas," murmuró Levi al separarse, mirándolo a los ojos.

"¡¿E-en verdad?!" exclamó Eren con inmensa alegría. Entonces recordó que debía contenerse un poco. "Digo, te veré mañana entonces, ¿no?"

Levi sonrió levemente y se encogió de hombros.

"Supongo. Hasta mañana, mocoso," se despidió, despeinando los cabellos castaños de Eren cariñosamente y saliendo del subterráneo.

"Hasta mañana... Levi..." musitó Eren para sí cuando las puertas se cerraron y se quedó solo en el vagón. Sonrió inmensamente. ¡No podía esperar a ver a Levi de nuevo!

...No obstante, no lo vio. Ni en la facultad, ni en el subterráneo. Se deprimió un poco, pero trató de recordarse que de seguro había tenido mucho trabajo o tarea. Sí, eso debía ser. Y después de todo, podía verlo al día siguiente y agradecerle porque la doctora Hange incluso lo había felicitado por su clase. Sin embargo, sus esperanzas fueron destruidas al día siguiente, cuando la noticia que invadía a la facultad de Medicina era que Levi había sido asesinado.

Y por primera vez Eren supo lo que era tener un corazón roto.


"Levi, ¡necesito hablar contigo!" gritó Eren al llegar de la Universidad, azotando la puerta con impaciencia. Levi se encontraba viendo un viejo concierto de My Chemical Romance en la TV, irónicamente.

"¿Hm? ¿Qué pasó, mocoso?" inquirió, apagando la TV al verlo tan alterado.

"¿En verdad no recuerdas nada?" preguntó Eren con desesperación. "¿No me recuerdas a mí?"

Hubo un momento de silencio donde sólo se miraron, y entonces Levi suspiró y dijo:

"Nos besamos, ¿verdad?"

El corazón de Eren dio un vuelco.

"L... ¿Lo sabías?"

"Sí," admitió Levi, evitando su mirada. Eren apretó la mandíbula.

"¿Desde cuándo?"

"Desde que nos encontramos," confesó el pelinegro.

"¡¿Qué?!" espetó Eren, furioso de repente. "¡¿Cómo que lo sabías?! ¡¿Acaso me has estado mintiendo todo este tiempo?!" apretó los puños, decepcionado; "Levi, ¡confié en ti! Maldita sea, ¡te he dejado quedarte conmi—!"

"Eso es porque no tienes otra maldita opción, así que no vengas y me eches la culpa de tus pendejadas, ¿de acuerdo?" rezongó Levi, poniéndose de pie y dándole la espalda para ignorarlo, logrando que Eren se enojara aún más.

"¡No son pendejadas!" gritoneó, rojo de indignación. "¡Te acepté en mi jodida casa, creyendo tu maldita historia cuando resulta que son engaños! ¡¿Qué es lo que quieres entonces?!"

Levi lo vio por encima del hombro. "Nada. Sólo que me dejes en paz, bastardo."

"¿Bastardo? ¡Mira quién habla! ¡Ni siquiera me quisiste decir tu apellido esa vez, en ese jodido subterráneo! Hasta apenas me voy enterando, ¡¿y sabes cuál es?! De seguro sí, y mentiste también en eso, ¡Levi Ackerman!" escupió, tirando la mochila al suelo. Ante la mención de su nombre completo Levi se quedó congelado, y volteó poco a poco a ver a Eren, quien respiraba con dificultad por la ira.

"Eren..."

"...Te asesinaron en el Hospital General de Shinganshina hace unas cuantas semanas, donde ibas a tus clases prácticas," soltó Eren. Levi frunció el ceño y un destello de furia cruzó su rostro.

"Cállate, mocoso..." advirtió en voz baja y amenazadora.

"Sólo tus huesos fueron encontrados..." siguió Eren sin prestarle atención. Levi se le acercó y lo tomó por la camisa, azotándolo contra la pared.

"¡Dije que te calles!"

Pero Eren continuó. "...Lo más probable es que haya sido un médico. Eras un estudiante de honor. 21 años, séptimo semestre..."

"Detente, ¡mierda! ¡No quiero escucharte!" Lo azotó una vez más y cubrió sus orejas con sus manos, desesperado y sacudiendo la cabeza, mas Eren no paraba…

"...Fuiste una de las primeras víctimas, ¡¿y sabes qué?! ¡Ocurrió justo un día después de cuando te confesé mis sentimientos en el subterráneo!"

"¡Está bien, pedazo de escoria, es suficiente! ¡¿Quieres pelea?!" explotó Levi, zarandeándolo ferozmente. Eren ahogó un grito de sorpresa, pero se mantuvo firme.

"¡No! ¡Lo que yo quiero es la verdad, Levi Ackerman!"

Levi lo azotó una vez más, mucho más fuerte. "¡¿Quieres la miserable verdad, entonces?!" Eren asintió, haciendo que Levi gruñera y lo soltara. "¡Estoy demasiado asustado como para tratar de recuperar mis recuerdos, es por eso que estoy aquí!"

"¡¿Eh?!" exclamó Eren. No se había esperado tal reacción, y ahora Levi le daba la espalda, como si estuviera avergonzado de su confesión.

"¡Lo que oíste!" espetó. "Soy como un patético niño asustado con miedo a descubrir la verdad, ¡es por eso que ni siquiera me he esforzado por buscar mi identidad!"

"Levi..." murmuró Eren, arrepentido. Levi se sacudió como si tuviera frío, de pronto se veía tan pequeño.

"Sabía que fui asesinado," dijo con voz lúgubre. "Es decir, tengo la apariencia de alguien joven y saludable. La única explicación para una muerte tan temprana era esa, pero me aterra descubrir quién fue mi asesino o cómo lo hizo. No me siento listo, es por eso que me he conformado en seguir con esta maldita no-vida sin sentido. Y deduje que era médico o algo parecido. No por nada puedo entender tus libros tan bien, y cuando los leo siento como si ya tuviera esos conocimientos desde antes..."

"Entonces... ¿En verdad no sabes nada de ti mismo?" preguntó Eren, sintiendo remordimiento de sus palabras impulsivas.

"No," confesó Levi. "Ni siquiera recuerdo bien ese día del que tú hablas. Sólo recuerdo... La sensación de tus labios en los míos, pero el momento es borroso... Por eso decidí omitirlo. No pensé que fuera de tanta importancia para ti," suspiró. "Lo siento."

"Está bien. Yo también lo siento," se disculpó el moreno de corazón. Levi volteó a verle.

"Eren... Por favor no indagues más sobre mí," rogó. "No quiero saber. No sé por qué tengo tanto miedo, pero... es como si... como si una parte de mí me aconseje que es mejor no saberlo, porque duda que podría soportar el dolor... aunque... yo..." Levi rodeó su cuerpo con sus brazos, evitando la mirada de Eren. Se veía tan frágil y asustado, inclusive estaba temblando ligeramente. Eren se compadeció de él y, sin pensarlo demasiado, se acercó y lo abrazó con todas sus fuerzas. Escuchó un jadeo de sorpresa de parte de Levi y se separó para mirarlo a los ojos. Levi le devolvió la mirada, inseguro; y Eren se inclinó y besó sus labios.

Eren pudo sentir como se tensaba entre sus brazos, mas no se detuvo. Depositó pequeños besos en su boca y comenzó a mover sus labios hasta que poco a poco Levi respondió al contacto. Estuvieron así, dándose pequeños y amorosos besos por un momento, cuando de pronto Levi soltó un sonido gutural y mordió el labio inferior de Eren, haciendo que jadeara. Eren frunció el ceño y, mientras sentía como los brazos de Levi rodeaban su cuello, pasó su lengua por los labios del pelinegro. Levi abrió la boca, acelerado, y permitió que Eren introdujera su lengua en la cavidad. Pronto comenzaron una batalla por la dominancia. Levi repitió la acción con su lengua, a lo que en respuesta, Eren lo atrajo más hacia sí con desesperación. Se separó un instante para tomar aire y cuando sus labios colapsaron de nuevo, Eren movió sus caderas impulsivamente, de modo que Levi pudo sentir el creciente bulto en su entrepierna y resolló. Eren se separó de inmediato.

"Lo siento," murmuró, dándose media vuelta para que Levi no pudiera ver lo avergonzado que estaba. "No puedo evitarlo. Es sólo que... Te deseo tanto desde hace tiempo, y ahora estás aquí, y... ¡Mierda! Te siento tan real, que mi corazón no p-puede aguantarlo y-y yo..."

"¿Eren...?" susurró Levi, sin poder creer lo que estaba oyendo. Tal vez no podía verlo a los ojos, pero su lenguaje corporal le indicaba que el moreno estaba siendo sincero. Y eso lo llenó con una sensación de abrumadora calidez.

Rodeó a Eren por detrás y desabrochó sus pantalones, provocando que riera nerviosamente.

"¿Q-qué estás haciendo?" preguntó, inseguro. Levi bajó sus bóxers lo suficiente como para exponer su miembro al aire, obteniendo una mirada incrédula y avergonzada como recompensa. Pero no lo detuvo, y poco a poco comenzó a acariciar el miembro semi-erecto de Eren.

"Dijiste que me deseas," dijo Levi, mordiendo su oreja y haciendo que Eren temblara. Las manos de Levi eran la perfecta combinación de virilidad y delicadeza, lo cual era extraño. Sus caricias tomaron un ritmo más rápido, casi rudo, pero que excitó a Eren aún más.

"Uhn... Lo hago... ¡Te deseo!" exclamó Eren vehementemente, echando la cabeza para atrás. Levi depositó un beso en su espalda y de repente Eren se soltó para darse la media vuelta. Levi parecía sorprendido de que hubiera interrumpido su trabajo, pero antes de que tuviera tiempo de replicar, Eren lo besó pasionalmente y lo empujó con una fuerza inesperada hacia la cama.

"Estás muy pesado," se quejó Levi cuando azotaron sobre el colchón. Eren besó su cuello, arrancándole suspiros. Levi revolvió su cabello, excitado; y entonces Eren le mordió.

"¡Ah! ¡Pequeño cabrón!" soltó Levi, adolorido. La piel se rompió, mas Eren se extrañó al no sentir el sabor metálico de la sangre. Clavó sus dientes más profundamente, causando que Levi maldijera unas cuantas veces más hasta que le dio un buen tirón en el pelo para separarlo.

"No va a sangrar, idiota. Estoy muerto, ¿recuerdas?"

Eren lo miró confundido. "Entonces... ¿Cómo es que puedo sentirte?" inquirió, posando sus manos en su cadera como para hacer énfasis en que estaban ahí y ahora, como si temiera que no fuera cierto. Levi bufó; sabía que Eren se había enamorado de él en vida, pero ahora las cosas eran diferentes y si no podía aceptarlo, no podían ir más allá.

"Puedo corporeizarme, estúpido. Aunque no es lo mismo," explicó. "Nunca volverá a ser lo mismo. ¿Puedes vivir con eso?" espetó finalmente, arqueando una ceja. Eren desvió su mirada y por un momento Levi pudo leer la tristeza en su rostro, pero finalmente lo asimiló y se inclinó para darle un beso en los labios.

"Sí, puedo vivir con eso," dijo. Levi asintió, acariciando su pelo, y Eren besó su cuello, su pecho y su abdomen. Se detuvo por un momento, posando su mano sobre el hueso de la cadera de Levi que alcanzaba a notarse y acarició el elástico de su ropa interior, admirándolo y percatándose de que Levi había estado usando su ropa.

"Deberías comprar camisetas más chicas y pantalones menos ajustados," señaló Levi como si leyera sus pensamientos. Eren sonrió a medias, Levi era pequeño pero más robusto que él. Desde el punto de vista de Eren, tenía el cuerpo perfecto: era musculoso, pero no de una manera exagerada; y su estatura le daba un cierto toque adorable, al contrario de el moreno que tenía una altura ideal, no obstante a veces se sentía algo escuálido. Lo que no sabía era que Levi lo encontraba perfecto tal como estaba, de la misma manera que Eren lo veía a él.

"De acuerdo, compraré ropa a tu medida," cedió Eren, divertido. Poco a poco fue bajándole los pantalones para exponer su miembro y lo besó cuando estuvo descubierto, haciendo que un escalofrío recorriera a Levi.

Sin despegar sus ojos de él, Eren abrió la boca y poco a poco fue engullendo el sexo de Levi, haciéndolo gemir. Eren se sorprendía de sus reacciones, Levi parecía tan sensible a pesar de que no fuera enteramente un humano, a pesar de que la sangre ya no existía en su cuerpo. Era como si fuera simplemente un conjunto de espíritu, piel e impulsos nerviosos, y eso era suficiente para Eren. Después de todo, lo amaba por su alma, no por su cuerpo o estado.

Recorrió con su lengua toda la extensión de su miembro, lo besaba, lo exploraba. Y aunque ya no podía probar el sabor de la semilla de Levi, era suficiente con escuchar los sonidos de placer que emitía y observar la manera en que su rostro se contraía, sin sonrojarse, por la sensación húmeda y caliente de la lengua de Eren rozando la parte más íntima de su piel.

"¡Eren!" gimió Levi, y tiró de su cabello con fuerza para romper el contacto. Eren jadeó, sorprendido y ruborizado, pero entonces Levi lo atrajo hacia sí y conectaron sus labios una vez más. Levi tocó el sexo de Eren, obteniendo un gemido ronco en respuesta, y frotó la punta con su pulgar. Estaba húmeda, y Eren se retorció.

"Por favor," susurró ahogadamente en su oreja; "si haces eso... No voy a aguantar..."

"Entonces métemelo ya," ordenó Levi, serio. Eren lo miró con los ojos desorbitados y sonrojado hasta las orejas.

"¡¿Qué?! ¡L-Levi!"

El aludido se encogió de hombros sin vergüenza alguna. "Métemelo antes de que corras."

"P-pero... Aún tengo que lubricarte... y..."

"Eren, soy un jodido fantasma. No necesito que me lubriques."

Eren levantó la vista, visiblemente apenado. "¿N-no?"

Levi sacudió la cabeza, queriendo burlarse de su inocencia, pero se resistió. Eren realmente estaba preocupado por él y eso era adorable.

"No."

"B-bueno," aceptó Eren. De cualquier forma, se puso de pie y sacó el lubricante de un cajón ante la mirada interrogante de Levi. Se encogió de hombros. "Mejor estar seguros."

"Como quieras," bufó Levi. Eren se mordió el labio inferior nerviosamente y expandió el lubricante por su miembro erecto ante la sorpresa de Levi, que había esperado sentir sus dedos dentro de él. Eren respiró un poco más rápido y Levi sintió un intenso deseo de ayudarle y masturbarlo, mas era obvio que Eren no tenía mucha resistencia así que decidió controlarse. Cuando el moreno hubo acabado con su tarea, se posicionó sobre Levi de nuevo y lo invadió poco a poco. Ambos gimieron ante la sensación calurosa y placentera, aunque Levi sintió un poco de dolor, si bien nada de qué preocuparse. Cuando Eren lo hubo invadido por completo, unieron sus labios una vez más y comenzaron el vaivén de sus caderas.

"¡Ahh, Levi!" exclamó Eren con los ojos cerrados. Echó la cabeza para atrás con la siguiente estocada, tratando de penetrar más profundo. "L-Levi, soy virgen..."

"¡¿Qué?!" espetó Levi, sorprendido y dando un respingo. Sin querer movió sus caderas y una descarga recorrió a ambos, causando que gimieran en respuesta. "¡¿Y escoges éste momento para decirme?!" jadeó.

"N-no importa," resolló Eren, adquiriendo un ritmo más rápido y desesperado que hasta la cama empezó a moverse. Levi respiraba agitadamente aunque no lo necesitaba y comenzó a tocar su miembro. "S-se siente... ¡b-bien!"

"Ah, ah, ¡sí! Más, más, ¡¿es eso lo mejor que puedes hacer, mocoso?!" respondió Levi frenéticamente, sacudiendo su miembro con más ímpetu mientras Eren lo penetraba más rápido y más profundo cada vez. Con la otra mano enterró sus uñas firmemente en la espalda del moreno hasta sentir un líquido caliente recorrer sus manos. Eren soltó un aullido de dolor, mas no detuvo la velocidad de sus embestidas.

"L-Levi, ¡m-me voy a correr!" exclamó, y apenas terminó la oración Levi pudo sentirlo llenándolo por completo y él también explotó en un orgasmo seco, arqueando la espalda y soltando el nombre de Eren. Contempló su expresión con la vista nublada por el placer: las mejillas de Eren eran de un color rojo brillante y el sudor perlaba su frente y hacía que algunos cabellos se pegaran a ella. Sus ojos estaban cerrados y su boca entreabierta, suspirando su nombre. Levi sintió sus músculos relajarse y Eren se dejó caer mientras ambos se reponían y respiraban agitadamente.

"No puedo creer," susurró Levi cuando hubo recuperado el aliento; "que no me hayas dicho que eras virgen."

Eren tardó un poco más en recuperarse. Finalmente abrió los ojos, con la vista desenfocada y suspiró.

"Lo siento," dijo. "No quería que me tuvieras lástima."

"No haría eso," respondió Levi, acariciando sus cabellos amorosamente. Era normal que estuviera cansado después de su primera vez.

"¿...Levi?" susurró débilmente.

"¿Hm?"

Eren expulsó su ahora flácido miembro del cuerpo de su amante, y se arrimó junto a él. Lo miró a los ojos.

"Te amo," confesó. Levi jadeó. "Te amo desde hace mucho, no me importa quién o qué seas. Sólo quiero hacerte feliz."

Levi parpadeó, incrédulo pero extrañamente satisfecho. Sonrió un poco, despeinándolo.

"Estás totalmente zafado... Pero gracias."

Eren sonrió con cansancio, escondiéndose en su cuello. "Sí."

"¿Sabes?" murmuró después de un rato, dibujando con el dedo sobre el pecho de Levi. "Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras. Es más... Quédate para siempre, conmigo. Te prometo que ya no investigaré nada más si no quieres..." suspiró con la voz pesada por el sueño, "pero quédate conmigo. Siempre serás bienvenido aquí," finalizó, rodeándolo con el brazo. Levi besó su cabello, por alguna razón también comenzaba a sentirme muy cansado y soñoliento, aunque los fantasmas no necesitaran dormir.

"Es bueno saber eso. Gracias, Eren," musitó, y sintió a Eren asentir levemente contra su piel antes de que su respiración se hiciera más lenta y cayera en un profundo sueño.

Levi soltó un pesado suspiro, exhausto. "Te... quiero. Te quiero tanto," confesó aunque Eren ya no lo escuchara, antes de percatarse que su cuerpo estaba comenzando a desaparecer.