DISCLAIMER: Hey arnold (Craig Bartlett es el afortunado) desgraciadamente no me pertenece al igual que el pedazo de canción que se encuentra, cuyo nombre es "Un día mas de vida" la canta "Gloria Trevi", los uso sin fines de lucro.


Capitulo 2


Camine fuera de la iglesia, me sentía extraña. Para mi sorpresa mis pies me llevaron al viejo campo Gerald, todos estaba jugando beisbol como en los viejos tiempo.

"Hey Pataki ya era hora necesitamos un ampáyer"

"Lo siento chicos hoy no"

Les sonreí y seguí caminando, si bien no era mucho mi esfuerzo pero aun así era cansado.

"Eres una gallina Pataki, temes que te ganemos"

Dijo Harold en son de burla.

"Si tienes razón tengo miedo"

Miedo a que todos se dieran cuenta de lo que estaba pasando, miedo a llorar, miedo a derrumbarme y darme cuenta que nunca más podría estar con ellos otra vez… tanto miedo. Seguí caminando sin rumbo.

Llegue a la vieja escuela, la P.S. 118, el viejo Simmons estaba sentado en el patio, las clases habían terminado y el estaba melancólico y solitario revisando unos documentos. Entre y me senté junto a él.

"Helga… ¿Cómo has estado?"

"Bien, viejo… ¿Y usted?"

"Bien gracias, hacía mucho tiempo que no te veía por aquí"

"Usted sabe… estaba ocupada"

"¿Como están tus compañeros?"

"Igual de fastidiosos que siempre…"

"Deberías darles una oportunidad"

"Yo creo que no…"

Mi nariz comenzó a emanar sangre como una fuente.

"¡Helga!"

El viejo Simmons se puso pálido.

"Estoy bien… tranquilo esto es normal"

"Ven vamos a la enfermería… creo que aun esta la enfermera"

"Estoy bien…"

El me jalo hacia dentro de la escuela, una vez dentro la enfermera comenzó a aplicar compresas frías en mi frente.

"Esto no cesa, creo que deberíamos llamar una ambulancia"

Dijo la enfermera asustada.

"Ya le dije que es normal Simmons…"

"Esto no es normal Helga, algo malo te está pasando… deja llamo a tus padres ellos sabrán que hacer"

"Simmons tranquilícese… tengo leucemia…"

Fue la primera vez después de saberlo que lo decía en voz alta, aun seguía pensando que si lo ignoraba esto desaparecería. Simmons palideció más, si era posible.

"Debe llamar a tus padres"

"No es necesario… ellos ya lo saben… en un momento pasara… solo tranquilícense"

Ambos dejaron de hostigarme, yo seguía viendo un viejo bote de basura. Mi sangre votaba a borbotones en el.

"Te ves pálida cariño será mejor que…"

La sangre al parecer asustada con ser acusada con papa dejo de brotar.

"Ve… estos episodios son normales… será mejor que me vaya a casa…"

"Te acompaño..."

"No es necesario Simmons… todo está bien, puedo llegar sola, solo deje que use el baño para limpiarme"

Mi camiseta estaba llena de sangre, sería imposible quitársela. Camine al baño, moje mi cara con abundante agua, mi reflejo mostraba lo que venía viendo desde hacía mucho tiempo un rostro pálido y demacrado con unas ojeras como acompañamiento, ahora había un ingrediente extra mis ojos rojos de tanto llorar, debería conseguir unos lentes negros eso era seguro.


no me arrepiento
de lo que hecho
mas bien me pregunto
por que perdí tiempo?
por que dejé tanto para luego?
por que dejé tanto para luego?


En la entrada de mi casa fue una sorpresa completa encontrarme a Arnold.

"Hola"

Dijo sin dejar de ver sus zapatos, desde que habíamos terminado un año atrás no nos hablábamos muy seguido. Era un martirio para mí. Para él esto no había funcionado, para mí era todo lo contrario. Pero eso nunca se lo dije, solo acepte el hecho que él no me amaba tanto como yo lo hacía, solo era agradecimiento de parte de él por todo lo que había hecho por él.

"Hola..."

"Todos estamos preocupados por ti…"

"No tienen por qué…"

"Helga…"

"Arnold no se preocupen, pronto todo esto va a pasar… lo prometo"

"Si yo tengo algo que ver con esto lo siento yo no…"

"Créeme Arnold, no es tu culpa… es solo mía, ahora si me permites tengo que irme"

El se levanto y me tomo del brazo, fue cuando vio la camisa llena de sangre sus ojos se abrieron desmesuradamente.

"¿Volviste a pelear?"

"Si Arnold… volví a pelear"

Mis ojos se escabulleron de los suyos, buscando una salida.

"Helga cuando dejaras de ser tan… tan… tu"

"Pronto… lo prometo"

"Helga por favor…"

"Arnold, por piedad déjame en paz"

"Helga, si algo pudiera hacer…"

"Nadie puede hacer nada por un caso perdido como yo…"

Esa había sido su última frase, la frase con la que destruyo mi mundo.

"Helga… las cosas no…"

"No sigas Arnold, solo déjame sola quieres"

Con las pocas fuerzas que quedaban en mi, jale mi brazo y entre dando un portazo.

Bon y Miriam estaban en la cocina, tratando de comer.

"¿Querida eres tú?"

"Si Miriam, soy yo…"

"Ven a cenar cariño"

Camine a la cocina y me senté en mi lugar habitual.

"Como fue tu día…"

"No trates de que seamos una gran familia feliz Bob… nunca lo fuimos"

"Señorita no me hables así…"

"¿Cómo quieres que te hable? ¿Como la perfecta hija que nunca fui?"

"Helga por favor…"

"Miriam… estoy harta de que me traten como si me estuviera muriendo… oh espera si me estoy muriendo"

Me levante aventando la silla, ni Bob ni Miriam me detuvieron, en la escalera me tope con Olga, la cual como siempre se soltó llorando.

"¡Cállate ya Olga! Me tienes harta con tanto lloriqueo… soy yo la que se está muriendo no tu… ¡compórtate!"

La empuje y seguí a mi cuarto.


Continuara…