Todos los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es de Kasie West. Nada me pertenece.


Capítulo 2

—No, no tenemos muñecas Barbie, solo muñecas de porcelana —le digo al teléfono por quinta vez. La mujer no está escuchando. Está despotricando sobre como su hija va a morir si no puede encontrar a la reina de las hadas—. Lo entiendo. A lo mejor debería intentar en Walmart.

—Lo he intentado. Se les han acabado. —Murmura algo sobre creer que nosotros éramos una tienda de muñecas y cuelga.

Bajo el teléfono y le pongo los ojos en blanco a Alice, que ni siquiera se entera porque está tirada en el suelo sosteniendo su collar en el aire, mirando como oscila hacia delante y hacia atrás por encima de ella.

Alice Brandon es mi única y exclusiva amiga. No es que la gente en mi instituto sea mala o algo así. Simplemente se olvidan de que existo. Cuando me voy antes del almuerzo y nunca voy a sus reuniones sociales, no es muy difícil de hacer.

Alice es unos años mayor y trabaja al lado en un sitio que tiene muchos "y más". Es una tienda de antigüedades llamada Tesoros Escondidos a la que llamo Basura Obvia. Pero a la gente le encanta esa tienda.

En el mundo de la ciencia, si Alice fuera un huésped, yo sería su parásito. Ella tiene una vida. Yo pretendo que es la mía. En otras palabras, a ella de verdad le gustan cosas —música y ropa eléctrica vintage y peinados raros—, y yo pretendo que esas cosas me interesan, también. No es que odie esas cosas; es solo que realmente no me importan tampoco. Pero me gusta Alice, así que, ¿por qué no acompañarla? Especialmente porque no tengo ni idea de lo que realmente me gusta.

Doy un paso por encima suyo con un suspiro.

—¿Has averiguado ya las respuestas de la vida? —Alice generalmente utiliza el suelo de la tienda para hacer exploraciones filosóficas (una manera bonita de decir "argumentos consigo misma").

Gime y pone su brazo por encima de sus ojos.

—¿Qué estudiaría si fuera a la universidad? —Si fuera por ella, trabajaría en la tienda de regalos para siempre, pero la universidad es importante para su nunca-fue-a-la universidad-así-que-es-un-director-de-una-funeraria padre.

—¿Quejarte?

—Ja ja —Se ríe forzadamente—. ¿Qué vas a estudiar tú cuando vayas?

Ni idea.

—Los efectos a largo plazo de las exploraciones filosóficas.

—¿Qué hay sobre el arte del sarcasmo?

—Estoy casi segura de que me he ganado el equivalente a un máster en esa.

—No, pero en serio, ¿qué vas a estudiar?

Oigo esas palabras muy a menudo: "No, pero en serio" o "Con seriedad" o "Pero realmente". Esas son las palabras de alguien que quiere una respuesta real. Y no quiero dar una.

—No lo he pensado mucho. Supongo que seré una de esas personas "no-tituladas" por un tiempo.

Se vuelve a acostar en el suelo.

—Sí, a lo mejor es lo que haré también. A lo mejor mientras tomamos clases nuestro verdadero camino vendrá a nosotras. —Se sienta de repente con un jadeo.

—¿Qué?

—¡Deberíamos tener clases juntas! El año que viene. Tú y yo. ¡Eso sería genial!

Le he dicho mil veces que no voy a tomar clases de universidad el año que viene. Mi madre va a luchar contra ese plan (justamente ese es el por qué no se lo he contado), pero me voy a tomar uno o dos años sabáticos para poder ayudarla a tiempo completo en la tienda. Pero Alice se ve tan feliz que simplemente sonrío y le doy un asentimiento sin compromisos.

Empieza a cantar una canción inventada:

—Bella y yo tomando clases juntas. Encontrando nuestros verdaderos caminos… —Su voz se vuelve más suave y se vuelve en un tarareo feliz mientras se vuelve a estirar en el suelo.

Un par de niñas pequeñas que se acaban de ir lo han tocado todo. Mi madre insiste en que cuando alguien conoce el nombre de una muñeca es más fácil que se enamoren de ella. Así que delante de cada muñeca hay una placa. Ahora todas esas placas pequeñas con los nombres están arruinadas, cambiadas de lugar, tiradas. Es realmente triste que sepa que la tarjeta con el nombre de Bethany está delante de Susie. Muy. Muy. Triste.

El teléfono de Alice suena.

—¿Hola?… No. Estoy en La Pequeña Tienda De Los Horrores. —Así es como llama a mi tienda. Está silencioso durante un rato antes de que diga: —No sabía que ibas a venir. —Se sienta y se apoya en el mostrador—. ¿Lo hiciste? ¿Cuándo? —Dobla un mechón de cabello alrededor de su dedo—. Bueno, estoy más o menos libre durante ese espectáculo. —La voz se vuelve dulce e inocente—. ¿Entonces sigues aquí? —Camina alrededor de plataformas con muñecas y mesas con manteles drapeados hasta la ventana y echa una ojeada fuera—: Te veo… Estoy en la puerta de al lado en la tienda de muñecas. Ven. —Se guarda el teléfono en el bolsillo.

—¿Quién era?

—Mi novio.

—El novio. ¿Así que eso significa que lo voy a conocer al fin?

Sonríe.

—Sí, estás a punto de descubrir por qué dije que sí al segundo que me pidió salir la semana pasada. —Abre de par en par la puerta principal, y la campana casi se suelta de su gancho.

—Hola, bebé.

La envuelve con sus brazos y entonces ella se mueve hacia un lado.

—Bella, este es Jasper. Jasper, Bella.

No sé si no estoy mirando lo suficiente, pero definitivamente no veo nada en absoluto. Es flacucho con el pelo grasiento largo y una nariz pequeña. Un par de gafas cuelgan del collar de una camiseta de una banda, y una cadena larga cuelga del cinturón hasta la mitad de su pierna antes de desaparecer en su bolsillo trasero. Sin querer calculé cuantos pasos tuvo que dar entre la tienda de Alice y la mía y cuantas veces la cadena tuvo que chocar contra su pierna.

—¿Qué pasa? —dijo él.

Sí. Él dijo eso.

—Em… ¿Nada?

Alice me da una sonrisa amplia que dice: Ves, sabía que lo adorarías. Esta chica puede encontrar cualidades compensables en una rata ahogada, pero aún estoy intentando darle sentido al emparejamiento. Alice es preciosa. No la preciosa convencional. De hecho la gente normalmente se para a mirarla primero porque están asombrados por su retocado pelo negro ondulado, el pendiente de diamante en su barbilla, y su loca vestimenta. Pero entonces siguen mirando porque es maravillosa, con sus penetrantes ojos azules y la estructura ósea más bonita nunca vista.

Jasper ahora está girando en círculos, mirando a las muñecas.

—Wow, alucinante.

—Sí, ¿verdad? Es un poco abrumador la primera vez.

Miro alrededor. Es un poco abrumador al principio. Muñecas cubren cada centímetro de pared en una exposición de colores y expresiones. Todas mirándonos. No solo las paredes, también el espacio de suelo es un laberinto de mesas y plataformas y cochecitos desbordantes de muñecas. En caso de fuego no hay una salida clara hacia la puerta. Estaría apartando a bebés de mi camino para escapar. Bebés falsos, pero aun así. Jasper camina hacia una muñeca que lleva una falda escocesa.

—Aislyn —dice, leyendo la carta con su nombre—. Tengo este atuendo. Debería llevarme esta muñeca y podemos ir de tour juntos.

—¿Tocando la gaita? —pregunto. Me mira divertido.

—Nop. Soy el guitarrista de Sapos Crujientes. —Ah, ahí está. La razón de que Alice lo mantenga alrededor. Tiene una debilidad por los músicos. Pero puede conseguir algo mejor que un chico que parece que ha inspirado el nombre de su banda— Die, ¿estás lista?

—Síp.

¿Die? Se lo preguntaré más tarde.

—Te veo luego, Troglodita —dice él con una carcajada como si hubiera estado guardando eso desde el primer momento en el que nos presentaron. No tendría que preguntar por Die, después de todo. Es uno de esos tipos: Asignador de Apodos al Instante.

—Adiós.

Mi madre entra por la puerta trasera mientras ellos salen por la puerta delantera. Trae dos bolsas de comida.

—Bella, hay unas cuantas bolsas más, ¿puedes traerlas? —Se dirige directamente a las escaleras.

—¿Quieres que abandone la tienda? —Suena como una pregunta estúpida, pero ella es muy particular con el hecho de dejar la tienda sola. Primero, porque las muñecas son caras y si alguna de ellas fuera robada sería un desastre. No tenemos ningún sistema de video vigilancia o alarma en la tienda, demasiado caro de mantener. Segundo, mi madre es muy estricta con el trato al consumidor. Si alguien entra, se supone que no tengo que dejar pasar un segundo antes de saludar.

—Sí. Por favor. —Suena sin aliento. Mi madre, la reina del yoga, ¿está sin aliento? ¿Estaba corriendo vueltas?

—De acuerdo. —Miro a la puerta principal para asegurarme de que nadie viene y voy a la parte trasera para traer el resto de las provisiones. Cuando las llevo a arriba me tropiezo con las que dejó justo en la puerta y entonces dejo las mías en el mostrador de nuestra cocina del tamaño de una casa de muñecas. Ese es realmente el tema de nuestras vidas. Muñecas. Las vendemos. Vivimos en su casa… o al menos el equivalente en tamaño: tres habitaciones diminutas, un baño, una cocina en miniatura. Y estoy convencida de que el tamaño es la principal razón de que mi mamá y yo seamos tan cercanas. Miro alrededor de la pared y veo a mi madre despatarrada en el sofá. —¿Estás bien, mamá?

Se sienta pero no se pone de pie.

—Solo exhausta. Me levanté muy temprano esta mañana. —Empiezo a sacar las cosas de las bolsas, poniendo la carne y el jugo congelado de manzana en el congelador. Una vez le pregunté a mi madre si podíamos comprar jugo embotellado y me dijo que era demasiado caro. Tenía 6 años. Esa fue la primera vez que me di cuenta de que éramos pobres. Definitivamente no fue la última— Oh, cariño, no te preocupes de sacar las cosas de las bolsas. Lo haré en un minuto. ¿Puedes ir de nuevo a la tienda?

—Claro. —De camino a la puerta muevo las bolsas que ella había abandonado en el suelo hasta el mostrador también, entonces me voy. A mi cerebro le cuesta todo el trayecto de bajada recordar que vi a mi mamá aún en cama cuando me fui a la escuela esta mañana. ¿Cómo es eso levantarse "muy temprano"? Miro por encima de mi hombro a las escaleras, tentada de volver arriba y llamarla fanfarrona. Pero no lo hago. Me sitúo en mi sitio detrás del mostrador, saco la lectura asignada de inglés, y no levanto la cabeza hasta que la puerta principal tintinea.


Gracias por el buen recibimiento!

Díganme si les gustó o no. Ya conocimos a Alice y Jasper. el Sr. Rico no tardará en aparecer de nuevo ;D

Mi idea es actualizar diariamente. En total son 41 capítulos.