Sintió un escalofrío en el vientre. Retorció su cuerpo a la derecha. A la izquierda. Sus dedos se enredaron entre las sabanas. Sus pies eran acariciados por la suave tela, mientras sus piernas se movían para atrás y adelante.

Paso por paso sentía más placer en ir al colegio. Miraba atentamente como las chicas se derretían por él, entusiasmadas y añorando que el se girara y las saludara. Cierto… él era el chico más guapo de la escuela, podía tener a la chica más linda de la ciudad, pero no la quería. No. Él quería a solo una. Una que no tenía la atención de ningún chico. Una que no le importaba lo más mínimo y se veían sus curvas o no. Una con unos ojos negros penetrantes que lo hipnotizaban. Una que le había robado el corazón.

Siguió moviendo sus largas y fuertes piernas, próximo al cielo. Próximo al verla ahí, sentada leyendo un libro. Abrió sus castaños ojos al ver su destino. Corrió hasta él. Sintiendo la redonda fruta entre sus dedos. Cuando arribó, entró con sumo cuidado. Al poner tan solo un simple pié en el salón de clases, trillones de chicas se amontonaron para saludarlo, y para desmayarse una vez que él les sonreía. Dio un paso. Otro paso. Dejando a todas esas bestias del otro género atrás.

Sus ojos se deleitaron al verla. Su corazón dio un vuelco al ver que toda esa carne fresca, cubierta por las anchas y gruesas ropas se movía. Sintió un orgasmo al ver que levantaba el rostro para verlo. Dios… si que estaba en el cielo. Se aproximó. Sintió cómo sus manos temblaban por cada paso que daba. Sentía su aroma cosquillearle la nariz. Pero todo ese placer que sentía se vio interrumpido por una campana. Una maldita campana.

Todos los especimenes de compañeros que tenía se levantaron, los chicos felicitando y las chicas gritando. Todos salieron. Se giró para ver asustado como las multitudes salían del salón y cerraban la puerta. No…. No podía ser cierto. Lo habían dejado?... a él… al chico más popular de toda la ciudad…. Lo habían olvidado. Corrió hasta la puerta, la golpeó, tratando de abrirla. Pero sintió que un aire tibio y caliente abrazaba su pecho. Movió sus pies, girando sobre su propio eje lentamente. No podía ser…… lo habían dejado…. Con ella. Ahora si se sentía en el paraíso, pero sintió como toda su sangre se acumulaba en sus mejillas y mil cosquillas se alojaban en su vientre, sintiendo una presión en los pantalones.

La rubia había cambiado totalmente su posición. Vio la figura desde sus pies hasta la cabeza. Sus pies estaban descalzos, blancos como la nieve, cremosos. Sintió un fuerte deseo en ir a besarlos, pero se contuvo. Siguió admirando.

Sus perfectas y delgadas piernas estaban cruzadas. Sus generosos muslos no dejaban mucho a la imaginación. En la posición que estaba, sus piernas levantaban el género de la corta falda. Falda?... Nunca pensó en verla así. Con falda. Bueno.. no importa… siguió guardando la figura de la diosa en su mente.

"Falda?... nunca pensé en verla así. Bueno… no importa... Sigamos recreándonos. Oh dios mío!!!... eso… eso… bragas negras?... no siento mis piernas…."

Una blusa. Una blusa blanca, abrochada solo con dos botones bajo sus pechos, dejando ver el sostén negro y su pálido y apetitoso abdomen. Sus rubios cabellos cayendo graciosamente, como siempre sobre sus hombros… acariciándolos.

"quisiera ser cabello…o al menos ese sostén…. Hhm?... que pasa… se está levantando… oh… adiós braguitas…. Hooooola sujetador…. Espera… se esta acercando?... Dios mío moriré"

Hola Asakura…

Ho-hola Annita…

"estoy muerto?"

La rubia sonrió. Caminó sensualmente hasta quedar a menos de un metro del chico. Tomó la camisa blanca del moreno, y lo jaló. Juntó sus dulces labios con los tiritones del chico, quien estaba estupefacto, pero no desaprovechó la oportunidad, introduciendo su lengua en la boca de la chica. La ojinegra tan solo le correspondió, comenzando una batalla entre ambas lenguas, acariciando el pecho del hombre como una fiera. Se separó lentamente. Sonrío.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH / HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!-

Abrió sus ojos pesadamente al sentir el grito. Maldición al estúpido que lo interrumpió. Había soñado con ella….. de nuevo. Sintió un grito

Yoh!!! El desayuno está listo!!

Voy mamá!!!... –gruñido- quería seguir soñando….. pero estoy feliz porque la voy a ver en clases… jijiji

Respiró agitadamente. Estaba sentado en la cama, tratando de calmarse y sintiendo algo duro entre sus piernas. Cómo es posible de que soñara con ella…. ELLA. Él no estaba enamorado, no claro que no…. Menos de la chica Kyouyama.

Se levantó pesadamente. Caminó pesadamente hasta el armario. Abrió la puerta y se miró en el espejo. Dios si que era hermoso. ((¬¬ creído metro sexual)) Peinó su largo cabello con sus dedos y lo acomodó en su espalda. Bostezó y se restregó perezosamente el ojo. Sintió un llamado.

- Hao!!!... baja a desayunar!! Se te hace tarde!!!

gruñó – ya vooooy!!

El pelilargo se cambió perezosamente, acomodando en su fuerte pecho una camisa negra, no tan suelta, pero tampoco tan ceñida a su cuerpo, abrochada tan solo 4 botones, dejando 2 sin abrochar, que dejaban ver su bien formado pecho. Unos jeans negros y zapatos negros cubrían desde si cadera hacia abajo. Amarró su largo y sedoso cabello en una coleta alta, acentuando su perfección. Salió de su habitación y fue hasta las escaleras, ahí se encontró con su hermano, ambos bajaron lentamente, Hao con cansancio e Yoh con alegría porque vería de nuevo a Anna.

Se sentaron para desayunar casi al mismo tiempo, su madre les sirvió el desayuno y se fue a arreglar para ir a trabajar.

Yoh notó que su hermano estaba algo pensativo… curioso le preguntó.

¿Qué te pasa?

¿A mi? Nada… solo tuve… digamos que un sueño lindo pero a la vez extraño…

¿Uno de esos sueños pervertidos donde todas las chicas se mueren por ti? –dice burlonamente el menor.

Déjame decirte que sueño con eso todas las noches, pero este fue con una sola chica… una de esas que no son de desmayarse al ver semejante macho en frente de ellas… y en este sueño esa chica…- fue interrumpido por su hermano.

¿…Daba el primer paso?

Exactamente… ¿Cómo lo sabes? –lo miró con una ceja arqueada.

Soñé lo mismo, jijijiji-

¿Soñaste conmigo y esa chica?

No, soñé con una chica y conmigo, tu no existías- sonríe.

¡Ey¡respeta a tu hermano mayor!

Bueno, bueno, ya… ¡vamos al colegio! – se levanta y sale corriendo de la cocina dejando a Hao con una interrogante en el rostro.

Caminó pesadamente, suspirando agotada. Anoche Ren no la había dejado dormir. Estuvo preguntándole TODA la noche que qué había pasado con el Asakura menor. Qué le iba a decir?... "oh Ren… si supieras… tan solo me besó la mano como un príncipe azul y me confesó su amor eterno"…. Oh por favor!..."Nada Ren.. solo me preguntó la hora" no era tan censillo como eso… "oh… me dijo que le gustaba y que crees?... a mi también!! Creo que es a Hao a quien odio después de todo"…… no… no podía ser tan fácil.

Levantó la fría vista y vio al chico que ocupó sus sueños toda la noche. Vaciló si seguir caminando, o quedarse mirándolo a los ojos. La segunda opción parecía tentadora, pero la primera la convenció. No quería que empezaran que estaba igual de babosa por el Asakura como las demás.

Salió de sus pensamientos para comenzar a caminar, pero nuevamente fue sumida en ellos. Era un ángel…… ese cabello castaño corto que esta vez venía suelto, acariciándole los anchos y fuertes hombros…. Dios esos hombros la volvían loca, cubiertos solo con una camisa negra abierta dejando ver una playera naranja que en un costado traía el símbolo de una hoja de marihuana. Sus jeans negros hacían juego con la camisa, mientras sus típicas zapatillas negras con naranjo hacían juego con sus imperdibles audífonos, que le daban ese toque de chico entusiasta.

Un inesperado choque en su brazo derecho la despertó de su fantasía. Giró el rostro cautelosa pero inmediatamente, dispuesta a regañar a quien sea que fuese. Se sorprendió al ver a Horo, el hermano de su amiga de la infancia. El chico pasó uno de sus brazos por los delicados y cubiertos hombros de la rubia, moviendo su pulgar de arriba abajo en forma de caricia. Anna tan solo se dignó a sonreír. Aparte de Ren, Horo era el único hombre que la comprendía.

Horo, al ver el rostro sonriente de su mejor amiga, acercó sus firmes y delgados labios a los cabellos de ángel. La chica se sorprendió ante tal gesto, pero no lo reprochó, tan solo volvió su mirada hacia el castaño.

El moreno la veía. La miraba fijamente. En su mirada, un sentimiento de dolor y tristeza se asomaba. Anna se sintió pésimo. Sintió una estaca en su corazón. Acaso se había enamorado?... de él?... no lo podía creer. Y tampoco lo creía. Necesitaba una prueba que lo demostrara. No quería aceptarlo.

---------------- ConTinuaRa:we: xDDDDD nOn ------------------------------

Lo siento!!!!!!!!!! Se que nos quedó cortísimo!!!!! Pero yo ((HakuDekin)) estoy en exámenes!!!... y Roshi ((Haneko-Higurashi)) ya no me quiere, so… no quiere tener este fic conmigo ;O;

Prometo actualización pronto!!!!... gome de new!!! ;;

:- reviews!!

nOn