¡NOOOO! No se me da el romance ._. solo terminare este y lo dejo -.-


Lunes, el bendito lunes…Rinto se sentía feliz…realmente feliz, hasta el punto de sonreír, algo que no hacia comúnmente ¿y porque estaba tan feliz?, porque todo el domingo "Cenicienta" fue a la cafetería, claro, con sus amigas, pero no quitaba el hecho de que él se sintiera incomodo. Rinto quería volver a su vida normal, sin la presencia de Lenka. Y si eso significaba, el ser un ratón de biblioteca, no ayudar a sus padres o incluso tener una novia provisional, lo haría.

Llego a su facultad, y todo fue tranquilidad, sus clases, platica/pelea con Mikuo, una breve llamada de Gumiya. Si…se sintió tan tranquilo y feliz…hasta que decidió hablar.

-Mikuo, ¿conoces a una chica llamada Lenka?-.

-¿Lenka?-.

-Sí; rubia, bajita, ojos azules, voz chillona, cara de niña de prepa y cuerpo de universitaria-. Describió, Mikuo cerró un momento los ojos, recordando.

-Sí, la conozco-. Respondió, viéndolo -¿Por qué preguntas?-.

-Pues…en la fiesta baile y hable con ella… y el sábado llego a mi cafetería y me reconoció, y fue el domingo también. En pocas palabras, ¿Cómo puedo dejar de que vaya a la cafetería?-. Mikuo lo miro…en realidad, Rinto era directo en cuanto a lo que quería.

-Ni idea-.

-¿No que la conocías?-.

-La conozco, pero no soy su amigo, ni a conocidos llegamos-. Respondió, volviendo la vista a su libro que desde hace rato leía. Rinto bufo, y cruzo sus brazos, solo le restaba ponerse la misma mascara, de que no sabía nada acerca de "Romeo" y "Cenicienta", y darle su lugar al tiempo.

De regreso a su hogar, obviamente tenía que entrar por el establecimiento, para subir las escaleras y llegar a su cuarto. Al entrar, ahí, en el mismo lugar, estaba Lenka, pero ahora estaba sola.

Lenka, al ser hija de familia adinerada, le pidieron/exigieron que estudiara una carrera técnica, ya que según sus padres, una señorita no debía estudiar tanto, solo dedicarse a su futura familia…al principio no le agrado, pero acepto…la rubia en serio era muy romántica, y creía en el amor a primera vista, soñaba que en el futuro estaría en el altar, y después tendría hijos. Pero, para su desgracia no lograba encontrar algún hombre que quisiera formar una fuerte relación familiar…hasta que conocía al hombre de sus sueños en esa fiesta; no espero que una persona así existiera en verdad, y fuera de los cuentos de hadas. Desde que estuvo frente a "Romeo" se enamoro…y decidió que aunque tuviera que derribar montañas y abrir el mar en dos, haría que él se enamorara de ella, y se casarían. Y el beso que le dio esa noche, la entusiasmo más.

Pero todo se fue a la borda, cuando no logro encontrar al día siguiente al chico. Pero volvió a sonreírle la suerte cuando lo encontró en el café…Admitía que eso de decir que era él, solo porque ella lo decía era tonto, pero estaba segura que era "Romeo", porque sintió el mismo calor interior cuando lo vio…

Después, de sus lecciones diarias, dadas por su madre y tía de cómo ser una buena mujer y madre, prima, sobrina, hija, etc. Fue directo a la cafetería, y se exalto cuando no lo vio…pero sonrió al verlo entrar por la puerta principal…lo vio hablar con los dueños, y subir unas escaleras…pero no lo vio bajar. Y se decepciono. Pago la cuenta de su vaso con agua y salió del lugar.

-Pues claro…es como cualquier persona normal, asiste a la escuela…-. Pensó. Después de todo, él chico no era como ella.

Desde el segundo piso, Rinto la veía irse, por el vidrio de su ventana.

Y para Rinto, la semana paso de manera diferente…normalmente para un estudiante los días de escuela pasaban lento, pero para él pasaron volando, y ahora era sábado; y estaba ateniendo. Cuando su peor, y por no decir, bella pesadilla llego.

Era demasiado temprano, así que había poca clientela; Lenka, como siempre pidió un vaso con agua. Rinto se lo llevo, para luego recargarse en la barra, y leer un libro, de la escuela.

Lenka lo veía desde su lugar. Parecía que el rubio estaba estudiando medicina. Y lo estuvo viendo, hasta que una rubia llego e irrumpió al chico. Los vio, parecían tener mucha confianza, la recién llegada, abrazo y beso en la mejilla a Rinto, y parecía hablarle de varias cosas. Lenka, sintió celos.

Mientras Rinto, leía ese odio libro de medicina, si no fuera porque Mikuo le pago para que le hiciera ese informe de medicina, no lo leería, después de todo, no estaba en esa carrera. Hasta que llego alguien.

-¡Rinto!-. Levanto la vista, y vio llegar a Lily, su prima. Se abrazaron, y la chica le beso la mejilla -¿Adivina qué?-. Pregunto.

-…Que, ¿Al fin dejaste de chocar el auto cada que intentas estacionar?-. La chica negó fuertemente con la cabeza.

-¿No ves algo diferente en mí?-. Se alejo un poco, y Rinto la escaneo con la mirada…hasta que se fijo en un anillo que traía Lily, en la mano izquierda.

-¿Te vas a casar?-. Pregunto, incluso mostro la sorpresa. Lily asintió. Desde hacía unos años salía con alguien, y al parecer, decidieron formalizar la relación. –Felicidades-.

Al cabo de un rato, y que Lily hablara también con sus tíos, se fue. Lenka la siguió con la mirada.

-¿Y ella quien era?-. Se pregunto mentalmente, miro de nuevo a Rinto, y decidió pedir. Realizo una leve seña, y el chico fue a ella. –Me gustaría pedir, un helado, y un pastel-. Dijo con una sonrisa.

-¿Un pastel?... ¿Entero?-. Pregunto Rinto, y la chica asintió. Su y regreso, con un pastel, de tres leches. La verdad llevo ese porque fue el primero que vio, junto con el helado. Y frente a él, la chica devoro el helado, y comenzaba con el pastel. –No puedo creer que en tu cuerpo quepa eso, y no engordes-. Dijo, y se fue. Lenka, se sonrojo; por la vergüenza que le causo el ser vista devorar la comida, y que él le dijera eso…

Cuando la chica acabo, él volvió a acercarse.

-¿Algo más? ¿Un pay? ¿Otro helado? ¿O un pastel de fiesta?-. Pregunto, con algo de sarcasmo, la chica bajo el rostro y negó con la cabeza. Rinto alcanzo a ver que la chica estaba roja de las mejillas. Rinto se fue.

Se sentía mal, por ser grosero con ella, pero si con eso lograba que ella dejara de ir. Lo haría…lástima que su conciencia no se lo permitía. Así, que le llevo un café. Lenka, solo lo miro sorprendida.

-La casa invita…y perdón, por lo que dije antes-. Desvió la mirada, para después irse, no quería hacerse amigo de ella, entonces ¿Por qué era amable con la chica? Se regaño mentalmente, y dio de golpes contra la barra.

Lenka al verlo irse sonrió, en definitiva, era algo grosero, pero era una buena persona. Pero luego se sorprendió al verlo golpearse contra la barra.

Al final del día, la chica se fue, después de pagar la cuenta, y regalarle una sonrisa a Rinto. Que se dejo llevar y le respondió de igual manera, solo cuando la chica iba lejos, él se dio cuenta de lo que acababa de hacer y se hundió en su infortunio…al parecer, Lenka estaba logrando quitarle su máscara. Suspiro y miro la puerta.

Domingo en la mañana…y el cielo era negro, se escuchaban los truenos, y se veían rayos a lo lejos, en ese bello día de marzo, iba a llover. Para algunos la lluvia era deprimente, para otros divertida, para algunos…una buena escusa. Lenka sabía que iba a llover, así que solo tomo un suéter delgado, y salió de su hogar, fue caminando lentamente, incluso se detenía a ver algunas cosas. Esperando a que cayera el agua…y como fue, el agua cayo, primero en gotas delgadas y frágiles, para después ser fuertes y pesadas, la mayoría sacaba sus paraguas, pero Lenka corrió y se refugió bajo el techo de un negocio.

Rinto fue a casa de Mikuo, para entregarle el ensayo, y cobrar su dinero. Su madre le dijo que iba a llover, por lo que llevo un paraguas, a la mitad del camino cayo el agua. Normalmente a Rinto no le molestaba la lluvia, a decir verdad, le gustaba. Ya que desde pequeño salía a jugar cuando llovía. A lo lejos vio una cabellera larga y rubia, que reconoció al instante; Lenka. Conforme se iba acercando se pregunto ¿La ayudaba? ¿La ignoraba?... y maldijo su caballerismo. Se acerco a ella.

-¿No traes paraguas?-. La chica lo miro, y sonrió.

-Lo olvide-. Contesto, Rinto suspiro y extendió un poco su paraguas.

-Ven, te acompaño a donde sea que vallas-. Dijo, Lenka se coloco junto a él, y caminaron un poco -¿A dónde vas?-.

-A tu cafetería-. Contesto Lenka, su acompañante solo suspiro.

El camino fue en silencio total…interrumpido por algunos estornudos de la chica. Al llegar a la cafetería, Lenka se dio cuenta que estaba cerrada. Entraron y Rinto dejo el paraguas en la entrada.

-Espera aquí-. Le dijo y se fue, espero unos minutos y regreso Rinto, con unas toallas. Se las doi, la chica se seco principalmente el cabello. Rinto fue a la cocina y preparo dos tazas con chocolate. Cuando regreso, Lenka ya estaba sentada. Se sentó frente a ella y le dio una taza.

Solo el Tic tac del reloj se oía, no hablaban. Lenka lo veía a momento, pero Rinto solo veía por la ventana.

-¿Y que hacías en la calle sola?-. Pregunto Rinto, viéndola.

-Pues…nada, Neru no pudo venir conmigo, por eso vine sola-.

-Neru es tu amiga de la otra vez ¿No?-. La chica afirmo con la cabeza. - ¿No tienes novio que te acompañe?-.

Lenka dio un ligero brinco, obvio que no tenía novio…apenas si la noche de disfraces había tenido su primer beso. Se sonrojo y miro al chico, para negarle con la cabeza. Rinto solo dijo "ah". Lenka recordó a la chica de la otra vez, y se aventuro a preguntar.

-¿Y tú…donde está tu novia?-.

-¿Mi novia?-.

-La chica de la otra vez-. Rinto solo la miro confuso –Tú sabes…la rubia…que te…abrazo…-. Dijo, desviando la mirada.

-¿La chica…?-. Miro el techo, tratando de recordar –Ah, no es mi novia-. Lenka lo volvió a mirar –Es mi prima, vino a decirme que se va a casar-.

Lenka sintió un peso menos encima, no podía dejar de pensar que esa chica, era novia de Rinto. Pero de nuevo llego el silencio, ninguno hablaba. Rinto no tenía nada que decir y Lenka, no sabía que decir.

Rinto tenía por seguro que no le daría la razón a Lenka, de que él era ese "Romeo" que ella buscaba, así que cualquier cosa negaría, o mentiría. No quería arriesgarse.

-¿Romeo?-.

-¿Sí?-. Contesto Rinto, viendo a la chica…tan ensimismado estaba en sus pensamientos, que al final él solo se delato. Lenka sonrió, y Rinto, fue rodeado por un aura azul oscura.

-¡Sabia que si eras tú!-. Grito triunfante la chica, Rinto suspiro y la volvió a mirar. Ya qué sentido tenía el mentir. Él solo había aceptado ser "Romeo".

-Sí, soy yo. Ahora que te lo he afirmado ¿Qué harás?-. Pregunto, y Lenka se quedo en silencio. No había pensado en qué hacer después de descubrirlo.

-Pues…quería…saber si tienes novia-.

-No-.

-¿Sales con alguien?-.

-No-.

Y el rato siguiente fue de preguntas y respuestas, aunque Rinto respondía "si" "no" "a veces", pero respondía al final.

-Rinto-. Llamo una voz, y giraron la vista hacia las escaleras, donde una señora rubia ya grande de edad vio a los jóvenes. –Perdón, no sabía que estabas con tu novia-. Dijo con una sonrisa y se fue.

-¡No es mi novia!-. Defendió el chico, pero su madre ya se había ido, con esa idea en la cabeza. Rinto se calmo. No tenia caso seguirle la corriente a su madre.

–Bien, Lenka, o Cenicienta, o como quieras. Quiero dejar en claro, lo de esa fiesta, fue…una broma, no quiero que te la tomes en serio. Y perdón si llegaste a pensar que llegaríamos a ser algo más. Pero no estoy interesado en nadie, no en este momento, y tampoco en un futuro-. Dijo, con un tono bastante frío, y sobrio. Después de ese comentario dejo de llover. Y de nuevo el espacio se lleno del sonido de las manecillas del reloj. La chica se levanto, y se fue, sin decir nada. Rinto sintió un poco de remordimiento, pero sabía que era mejor dejar las cosas en claro.

De nuevo lunes, realizo sus actividades diarias, pensando que todo iba a volver a ser normal, pero cuando bajo a la cafetería, se encontró con un enorme adorno de rosas amarillas con claveles. Se acerco y lo miro.

-¿Papá, te peleaste con mamá?-. Pregunto, su padre rio, y puso una mano en el hombro de su hijo.

-Lee la tarjeta-. Dijo con una sonrisa, Rinto, arqueo las cejas, y tomo una tarjeta de color rosa que estaba en el centro.

"Me dolió lo que dijiste… ¡Pero no pienso rendirme! Ahora sé quién eres, y como eres, también se que no tienes ningún compromiso, así que no me daré por vencida y ten por seguro, que te voy a conquistar. Dicen que en la guerra y en el amor todo se vale. Así que tomare poder de cualquier recurso, para que te enamores de mí.

Atte: Lenka"

Leyó, y la tarjeta se resbalo por sus manos. Estaba choqueado. Cualquier chica se habría resignado si le hubieran dicho eso, pero al parecer Lenka no era una chica normal. Miro de nuevo el endemoniado adorno florar ¿Las cosas no debían ser al revés? En definitiva, los tiempos cambiaban. Tomo su mochila y tomo rumbo a la puerta principal.

-Espera, ¿Qué aremos con el adorno?-. Pregunto su padre, Rinto miro sobre su hombro.

-Tíralo, quémalo, regálalo, consérvalo, haz lo que quieras con el-. Dijo y se fue. Su padre suspiro, y recogió la tarjeta, la leyó. Sonrió, en definitiva, se divertiría viendo como avanzaba o retrocedía esa relación.

Llego a la escuela, y vio un tumulto de gente en su asiento, se acerco y las personas se hicieron a un lado; y en su lugar…estaba un oso gigante de peluche, color blanco, con un lazo amarillo atado al cuello. Se le resbalo la mochila del hombro.

¿Cómo sabia a que escuela iba? ¿En qué salón? ¿En qué facultad? ¿Y donde se sentaba? Tomo el peluche del cuello, y lo comenzó a estrangular. Sus compañeros se alejaron unos pasos de él. Y habría "matado" al oso, si no fuera porque su profesora Luka llego y lo detuvo.

Al llegar el almuerzo, fue a la cafetería del lugar…y de nuevo otro regalo indeseado llego. Las cocineras le sirvieron una comida 5 estrellas, creada por chefs de los mejores lugares. Rinto no lo podía creer…

Cuando se alegro cuando fue de regreso a su hogar…pero tuvo que llevarse el "bendito" oso de peluche a casa, en el trayecto la gente lo veía raro; pero pensaron que se lo iba a regalar a su novia, aunque en verdad se lo habían regalado a él.

Al llegar, todos los presentes en la cafetería lo miraron asombrados. Rinto frunció el seño al ver el adorno florar aun ahí. Se acerco y coloco el oso ahí junto, y se sentó en la barra. Se tapo la cara con las manos.

-Disculpe-. Sus padres miraron a la entrada, y estaba un repartidor de paquetes. -¿Aquí vive alguien llamado Rinto Kamagine?-. Pregunto, los señores señalaron a su hijo, los clientes lo vieron, y Rinto levanto la mano. El repartidor se acerco a él.

-¿Sería tan amable de firmar aquí?-. Dijo, extendiendo una tabla y una pluma, Rinto lo miro, y miro la camioneta del repartidor estacionada fuera de su hogar.

-¿Qué es?-. Pregunto.

-Lo siento, no le puedo decir-. Se disculpo el repartidor con una sonrisa apenada. Rinto suspiro, y firmo; aunque estaba seguro, que tenía que ver con Lenka.

El señor repartidor salió, y abrió la parte trasera de la camioneta, y de ahí saco, una caja grande, una pequeña y una larga y delgada. Entro de nuevo al establecimiento.

-Aquí tiene-. Se lo entrego a Rinto, él chico lo acepto, y el repartidor se fue.

Como si fuera fiesta de cumpleaños, todos rodearon al chico, Rinto se sintió incomodo…pero la curiosidad era mayor, así que abrió la caja más grande y pesada: un traje…como el que había usado en la fiesta de disfraces…no, era el mismo de aquella vez. Se escucharon unos "ah, qué lindo". Abrió la caja pequeña, y era un juego de llaves, aunque nadie sabía que era así que no dijeron anda, y el tercero, era un cuadro; era él y Lenka, cuando la beso esa noche en la fiesta. Escucho varios "Que hermoso" "es bellísimo" y otras cosas. Y vio una tarjeta en el cuadro, la tomo su madre y leyó en voz alta.

"Esto solo es el comienzo, no me importa que tenga que hacer para ganarme tu corazón, pero te juro que aunque tenga que comprarte el mar pacifico, lo hare. El traje es el que usaste para la fiesta, también viene el antifaz, las llaves son de un auto, que mañana te será entregado. Espero te gusten estos insignificantes regalos…el cuadro lo pinte yo.

Atte: Lenka"

Termino de leer, y todos los presentes comenzaron a hablar de que el amor, los regalos, y varias cosas más. Y se dieron cuenta todos, no hubo alma alguna que no se dio cuenta, que Rinto, estaba completamente rojo del rostro, no sabían si era de vergüenza o de otra cosa. Después de eso dejo las cosas a un lado, y subió a su cuarto. No volvió a bajar.

Al día siguiente, un lamborghini de color amarillo llego a la puerta de su casa. Todos en la ciudad quedaron estupefactos de tan costoso regalo…y así fue la vida de Rinto y sus padres por unos dos meses…aunque también, no hacían falta unas tarjetas, que desde poemas y algunas palabras iban dedicadas al rubio.

El regalo más reciente, fue un estéreo, que también fue llevado por paquetería.

-Espere-. Le dijo al repartidor, y le entrego una carta, el señor lo miro extrañado. –Entréguesela a la chica que ha estado mandando esto-. El señor asintió y se fue, Rinto miro el interior de su hogar…estaba lleno de regalos costosos e invaluables.


Saludos xD