Segundo one-shot. Espero que os gusteeee! :3


Sueños

En ningún momento negó que la detective estuviera buena.

Fue algo que aceptó desde el principio, el día que la conoció —o creyó conocerla por primera vez— y tuvo que comparecer ante ella en la sala de interrogatorios. Pero no sólo estaba buena, sino que tenía agallas, carácter, determinación y, lo que más valoraba por encima de aquellas cualidades que acababa de descubrir, complejidad.

No era como un libro abierto. Era todo un homenaje al misterio en su pleno significado.

Por esa razón, al encontrarse sentado frente a esa mujer, cara a cara, sosteniéndole la mirada casi sin pestañear, no le extrañó que se pusiera a babear instantáneamente. Sería fácil soñar con una mujer así.

Quizá eso fue lo que le empujó a aparecer el día siguiente en la comisaría ofreciéndose a colaborar como asesor civil en el asesinato que les había llevado a encontrarse. Aquella detective alimentaba una curiosidad en él que supo que no se saciaría simplemente con escribir. Aun habiendo resuelto el caso, el escritor no se contentó con haber deducido parte de su historia. Aprovechándose de que estaba mimado por los grandes, consiguió hacerse un hueco en la comisaría.

Y así se convirtió en algo parecido a su compañero de batallitas. La policía gruñía sin demasiada sutileza, pero a él le bastaba con saber que el alcalde le dio su aprobación, lo cual era inviolable hasta para aquella feroz mujer. Estaba contento. Tenía una nueva saga con un nuevo personaje y además, iba a trabajar a pie de cañón. Eso era un caramelo para un hombre inconsciente como lo era él.

Por si no fuera poco, pasaría el periodo de documentación codo con codo con Kate Beckett, la misteriosa detective. Le ponía, para que engañarse. Sobre todo cuando desenfundaba la pistola.

Partiendo de eso, después de varios días juntos no le pareció inusual acabar soñando con ella. Ni la primera vez. Ni la segunda. Ni todas las siguientes. Le atraía física e intelectualmente; el escritor casi se estaba frotando las manos esperando el momento. Daba igual el contexto, siendo ellos mismos o jugando a ser Nikki Heat y Jameson Rook; el resultado acababa con ellos dos en la cama.

A veces se lo dejaba caer. No le importaba demasiado, no sería la primera vez que le decía con relativa discreción que su cama se le quedaba demasiado fría por las noches y había espacio de sobra para una persona más. Después de todo, nunca negó que no quisiera acostarse con ella.

En ningún momento negó que la detective estuviera buena.

Lo que si negaba es que quisiera algo más con ella. Negaba estar celoso cuando el federal chulito ese apareció pavoneándose para seducirla y volver con ella, negaba echarla de menos cuando no se cometían homicidios en semanas.

Negaba todo lo que llevase a Kate Beckett al terreno emocional porque eso eran aguas peligrosas, y lo último que necesitaba él era entrar en pánico al verse envuelto en esa misma espiral en la que lleva atrapado desde que el amor entró a su vida. Tuvo fe en salir dos veces, pero no quería tenerla una tercera. No quería ahogarse nuevamente.

Claro que, dadas las circunstancias y todo lo que había pasado en su vida anteriormente, ¿qué iba a garantizarle que no volvería a ocurrir? Así que siguió negándoselo, pensando que en algún momento se lo creería. Hasta que llegó el día en el que los sueños cambiaron.

El día en el que soñó con ella, sin más. Soñó con sus ojos y su sonrisa. Soñó con ella hablándole tranquilamente y revelando un poco de sí misma. Resolviendo el misterio. Soñó que dejaba de negárselo y lo aceptaba. Soñó que dejaba de mentirse a sí mismo.

Y cuando se despertaba, lo hacía sudando como si hubiera sido una pesadilla. Se sintió coronando la cumbre de la ridiculez. Y se acostaba negándoselo hasta caer dormido. Noche tras noche haciendo lo mismo y cansándose de apuntar mentalmente un "no" en todo lo referente a Kate Beckett.

¿Richard Castle? ¿Enamorado? Venga ya.

Lo peor fueron las pesadillas. Las de verdad. Soñar que dejaban de verse; que ella desaparecía. O peor, se moría. Soñarla con otro hombre. Soñar que no pueden estar juntos. Semana tras semana, se mezclaban con sueños en los que se daban la mano y se besaban sin tapujos. En los sueños eróticos no tenían sexo; hacían el amor.

Un buen día Richard Castle se levantó de la cama y en cuanto puso los pies sobre el suelo, decidió que era hora de madurar y dejar de prolongar lo inevitable. No negó que esa sonrisa que se le formaba o esas ganas de llorar eran a causa de haber soñado con ella. No negó que estaba celoso del policía ese de robos. No negó que el nudo en el estómago era porque tenía miedo de ver cómo entre él y la detective se formaba algo en lo que él no pintaba nada. No negó que todo ese conjunto de males que le quitaban el hambre y las ganas de salir a la calle era por el eterno dilema puedo, pero no quiero.

Decidió que era hora de arriesgarse.

Y cuando terminó ese caso que estaban investigando y la detective le pidió una razón para meterse de cabeza en una relación conociendo el principio, pero no el final; una razón para arriesgarse, el novelista le contestó:

—Porque es lo que quiere el corazón.

Y su corazón quería soñar con Kate Beckett hasta que lo onírico se hiciera realidad.


N/A: me habéis puesto super moñas con las review, en serio :_ de verdad que se agradecen cosas así, jo . Me alegro de que mis chapucillas os gusten :) y sobre todo, muchas gracias por tomaros la molestia de leerlas! T.T