Gundam Wing no me pertenece; todos los derechos estan reservados por Hajime Yatate y Sunrise.
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De Vuelta
Capítulo 2: Plática
Tenían poco rato de que habían llegado a la antigua habitación de Heero. Todo el camino el muchacho se limitó a llevarla de la mano y en silencio.
Ambos se habían sentado uno al lado del otro en la pequeña salita del cuarto.
—Relena, yo…
El corazón de Relena le dio un vuelco al escuchar su nombre. Heero la miraba profundamente, y comenzó a acercarse hacia la joven Darlian.
Cuando Heero fue consciente de lo que estaba a punto de hacer volteó el rostro nervioso lo que hizo que Relena diera un respingo.
—Yo… siento haberme ido asi sin decir nada pero tenia cosas que arreglar y no quería ser una molestia para ti, perdón por preocuparte.
—Cla-ro Heero todo está bien.
—Debo irme de nuevo.
—¿Porqué? Pensé que habías regresado para quedarte —contestó Relena confundida
—¿Tienes algo que decirme Relena? —lanzó Heero directamente.
—No…
—Bueno entonces ya es hora de que me vaya.
—Te acompaño.
Ninguno de los dos habló el resto del camino, esta vez Heero iba adelante y Relena le seguía los pasos con la cabeza gacha.
Relena se sentía decepcionada de sí misma, si tan solo las palabras salieran de su boca… ¿Por qué no podía decírselo?
Al llegar a la plataforma Wing Zero los esperaba resplandeciendo imponente.
Heero se dio la vuelta para encontrarse con los vidriosos ojos de la heredera Peacecraft, se acercó a ella y depositó un beso en la frente de la joven.
—Adiós —pronunció el castaño.
—No te vayas… —susurró la joven casi imperceptiblemente.
Heero subió hábilmente las escaleras y entró a su Gundam.
Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de la rubia sin que ella pudiese detenerlas. Heero accionó a Wing Zero y este comenzó a despegar despacio.
—¡Heero no te vayas! —gritó la joven echándose a correr al lado del Gundam aunque sabía que era inútil, el ruido de las turbinas del mecha ahogaba sus súplicas. Todos los empleados que se encontraban en el lugar voltearon asombrandose de ver a su jefa correr tras Heero Yuy—. ¡Heero vuelve! ¡Por favor no me dejes! ¡Te amo!
Era el fin, Wing Zero despegó; Heero Yuy se había marchado.
.-.-.-.-.
No recordaba muy bien como era que había llegado a su cuarto, sólo se acordaba de haber llorado amargamente en los brazos de Noin, quizás ella las había llevado hasta ahí durante el trance en el que había caído. Tampoco se dio cuenta cuando se quedó dormida.
Aún escuchaba el sonido estrepitoso de Wing Zero en su cabeza, la imagen de la partida de Heero Yuy se repetía cientos de veces.
Relena se desperezó un poco. No tenía ánimos de nada, aparte de que no quería toparse con todos los empleados que presenciaron su confesión.
De pronto el teléfono sonó justo como aquella mañana.
—¿Diga? Oh… Hola Noin
—Señorita Relena le recuerdo que su hermano la sigue esperando
—Si, dale mis disculpas y dile que voy para allá.
La joven Vice Ministro de Relaciones Exteriores suspiró y se armó de valor para salir. Igual que había hecho en la mañana se detuvo y miró la ventana del trasbordador, pero en ese momento pecho le lo dolía más que otras veces.
Relena tomó el elevador para dirigirse a la oficina de su hermano Miliardo Peacecraft.
Las puertas se abrieron y ella dio un brinco. Heero estaba al final del pasillo con las manos en el bolsillo y una pequeña sonrisa.
—¿Pero que…? Heero…
Esta vez fue Heero quién se dirigió hasta donde Relena estaba.
—Te oí… cuando despegué te oí gritar —dijo el joven mientras le acomodaba a Relena un mechon de cabello rubio detrás de la oreja—. Por eso volví… ¿Podemos hablar?
—Si, sólo tengo que ir a ver a mi hermano —contestó la muchacha asombrada por la actitud de Heero.
—Te espero afuera.
Relena entró a la oficina donde su hermano y cuñada la esperaban.
—Miliardo ¿podemos hablar un poco mas tarde?
El joven Peacecraft esbozó una sonrisa que hizo que su hermana se ruborizara.
—Está bien, ve aarreglar lo que sea que tengas que arreglar con Heero Yuy yo estaré esperando mientras hago algunas otras cosas.
Noin soltó una risita y le dio una palmada en el hombro a Relena.
—No tiene de que preocuparse señorita Relena, lo digo por los empleados e incluso su hermano —le dijo Noin tranquilizadoramente—. Era algo un poco obvio todos lo imaginábamos, asi que vaya con él y de su mejor esfuerzo
Relena que, estaba asombrada por la obviedad de sus sentimientos sólo asintió y salió d ela oficina.
—¿A Dónde quieres que vayamos para platicar?
—¿Podemos ir a tu oficina?
—Claro.
El corazón de ambos latía desmedido y nervioso cuando por fin tomaron asiento dentro de la oficina.
Tenia rato que Relena notó que Heero evitaba mirarla ¿Por que?
—¿Pasa algo? —se atrevió a preguntar la rubia.
Él no respondió.
—Si lo que te dije es un problema para ti, olvídalo, no pasa nada yo voy a estar bien puedo prometértelo —Relena ya había pensado en la posibilidad de no ser correspondida, de que todas las atenciones que Heero tenía para con ella sólo eran producto de la buena amistad que habían trabado.
—No… te equivocas no pienses de esa forma —Heero dio vuelta para encontrar los bellos ojos de Relena que resplandecían suplicantes—. Yo también... eres correspondida —dijo por fin el joven ruborizándose de inmediato y haciendo que Relena se llevara las manos a la boca asombrada—. Pero yo no soy como los demás, tú sabes que fui entrenado para la guerra, para no sentir, mi actitud respecto de algunas cosas no puede cambiar y no quiero hacerte daño por eso. Yo no puedo pedirte que me aceptes así porque tú mereces alguien que…
—Te acepto, así como eres, te acepto —interrumpió Relena acercándose al piloto Gundam—. Sé que píensas que eres frío, que eres cómo una máquina ¡eso no es así Heero! —el joven que se sorprendió de las palabras de Relena abrió los ojos de par en par —. Yo he visto que puedes ser tan humano como cualquier otro, lo sé porque tu me ayudaste a construir la paz de la tierra. Inclusive este amor, esto que siento en este momento no puede ser más cálido que otra cosa ¡Así que si piensas que no puedes sentir estas equivocado porque tú me haces sentir muchas cosas!
Heero se había quedado sin palabras, Relena lo entendía, ella creía en él más que si mismo. El chico acarició la mejilla de Relena y la atrajo hacia si hasta que inevitablemente los labios de ambos se encontraron.
Por supuesto que ella correspondió. Aquello significaba la culminación y comienzo de algo.
El fin de la lejanía de Heero Yuy de ella y el comienzo de una nueva vida para ambos.
Porque él estaba de vuelta.
Este fanfic se escribió en el 2008 y fue editado en el 2012.
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Princesa Saiyajin presentó…
Endless Waltz, Endless Love.
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