Bueno, después de casi 2 meses aquí está el segundo capítulo, espero que sea de su agrado. Iniciemos donde nos quedamos la última vez.

Capitulo 2: Bestias sueltas

-Ya es tarde Twilight… ¿de verdad crees que Zecora siga despierta a esta hora?- dice Fluttershy siendo empujada y jalada por Applejack y Rainbow respectivamente.

-Vamos querida- dice Rarity –un paseo nocturno por el bosque no ha matado a nadie- contesta de forma tranquilizadora.

-De hecho Rarity, en el último año se han reportado más de 30 desap…- antes de terminar, Twilight recibe una mirada fulminante de Rainbow –eh… quiero decir, Zecora ha vivido muchos años en el bosque y nunca le ha pasado nada- termina mostrando una para nada convincente sonrisa.

A lo lejos logran divisar la entrada del bosque, mientras que el miedo de Fluttershy crece con cada paso. Las chicas ya conocían de memoria el camino para llegar a la casa de su amiga cebra, por lo que la travesía no era del todo complicada a menos que se encontraran con alguna bestia como una manticora o los temidos Timberwolf.

No tardaron mucho tiempo en divisar la casa de Zecora cosa que calmo las revoluciones del corazón de la pegaso amarilla.

Nuestra hechicera favorita se disponía a tocar la puerta de la cabaña cuando esta, se abre lentamente.

-¿Soy la única que piensa que eso fue tétrico?- pregunto la pegaso celeste.

Nadie respondió. Pero Twilight sintió que algo no estaba bien y decidió entrar.

-¿Hola? ¿Zecora? vine a devolverte tus libros- no hubo respuesta, la cabaña estaba totalmente vacía.

Las seis ponis entraron buscando señal alguna de vida. Trataron de no mover nada que pareciese importante hasta que Rarity hablo.

-Twilight creo que esto es para ti– la modista pasó una nota a la susodicha, la cual la leyó en voz alta-

Buenas noches te desea Zecora, si estás leyendo esto es que estas consienten de la hora

Al bosque raíces y hierbas fui a buscar, pero la Cuti Marck Cruseiders me quisieron acompañar

Mas por la seguridad de las niñas no se deben preocupar, pues a mi lado seguras van a estar

-Eso explica a donde fue Zecora- dijo Twilight.

-pero ese trió esta en serios problemas- menciono Rarity entrecerrando la mirada al mismo tiempo que Applejack y Rainbow asentían con la cabeza

-Pero eso no explica como sabia Zecora que vendría precisamente hoy- pregunta la hechicera algo confusa.

-¡Twilight! Hay algo mas escrito detrás de la nota- señala Pinkie muy emocionada mientras la alicornio se dispone a leer el reverso.

Si te preguntas como tu llegada hoy pude adivinar, es que una semana después y de noche los libros sueles regresar.

Dash solo rio mientras Sparkle el seño fruncía.

En otra parte del bosque Zecora y las CMC buscaban hierbas medicinales y algunas otras venenosas. Las niñas emocionadas como siempre, por la posibilidad de obtener su tan anhelada Cuti Mark. Sin embargo la cebra les indico que ya era más que suficiente por hoy y las niñas se decepcionaron al contemplar sus costados aun en blanco.

Caminaron por el bosque lleno de arboles con formas de caras y gestos de mala intención, pero recordaron a Pinkie y la canción que ella les enseño. A demás con Zecora las niñas a salvo se sentían. Toda la alegría que sentían se disperso cuando Sweetie Belle escucho un crujido en los arbustos.

-¿Que fue eso? –dijo la pequeña unicornio alarmando al grupo.

-Yo no escuche nada- afirmo Apple Bloom algo temerosa.

-Cielos Sweetie, debes estar muy asustada- concluyo la pegaso de crin morada.

No estoy asustada, en verdad escuche algo entre la maleza- esta vez señalando la dirección.

Zecora miro en la dirección señalada y afilando la vista dijo sin vacilar.

-Niñas… detrás de mí- las potrillas asintieron no sin asomar las miradas llenas de curiosidad.

Atentas al peligro que pudiera surgir y con la mirada clavada en el arbusto distinguieron una pequeña silueta salir de las sombras.

-¡Hay! qué lindo- exclamo Apple Bloom al mismo tiempo que sus amigas suspiraban de alivio.

Estaban frente a un lindo conejito azul celeste, lo curioso de este era que poseía una cornamenta similar a la de un ciervo. Sweetie Belle se acerco para abrazar al pequeño pero la cebra hacia atrás de su cola tiro.

-A esa bestia acercarte no debes a menos que la muerte desees– canto su protectora sin dejar de mirar a la extraña criatura.

-Pero… es que es tan lindo…- respondió Scoot.

Zecora se encontraba en guardia frente a la pequeña criatura, cuando.

-Ahí está otro- señalo la potra pelirroja.

-Y otro- continuo la joven pegaso.

-Y otro más- dijo sonriente la pequeña unicornio.

Siguieron así hasta que una multitud de conejos se formo frente a ellas. Las niñas no soportaron más y tomaron a algunos entre sus cascos a pesar de las advertencias de Zecora que intento pararlas inútilmente.

-¡Auch!- grito Scootaloo –este conejo me mordió-

Al sacárselo de encima con una sacudida, el pequeño conejo se incorporo y soltó un audible chillido cual serpiente alertando a su presa, los demás conejos chillaron igual, las niñas ya comenzaban a asustarse cuando un conejo mas se lanzo contra Sweetie Belle, quien para su alivio fue salvada por Zecora quien se interpuso entre ella y su agresor propinándole a este una terrible patada doble en la cara.

-Vámonos de aquí niñas- no hubo tiempo para rimas ni frases elaboradas, solo para lo que debía decirse.

Mientras tanto afuera de la casa de Zecora tres de las seis amigas esperaban preocupadas pero afilando sus bocas para darles el regaño del siglo a sus hermanas menores, no solo habían entrado al bosque de noche y sin avisar a nadie, eso no era lo importante, lo importante era que se habían atrevido a desafiar su autoridad y eso no lo iban a tolerar.

-Cuando termine con ella sentirá como si su alma dejara su cuerpo- Dijo Applejack chocando su casco contra el suelo

-Pues después de mi regaño, va a sudar tanto que sentirá que todos los fluidos de su cuerpo la han abandonado- añadió Rainbow chocando sus cascos de forma amenazante

-Lo que no será nada comparado con la golpiza verbal que le propinare que hasta se quedara sin aliento- concluyo Rarity.

Mientras tanto, a unos quilómetros de distancia. Las pequeñas potrillas y Zecora corrían literalmente por su vida, la cual estaba amenazada por una serie de lindos y esponjosos conejitos carnívoros.

-He corrido tanto que ciento como si mi alma dejara mi cuerpo- dijo Apple Bloom casi como un jadeo.

-Yo eh sudado tanto que creo que todos mis fluidos corporales han dejado mi cuerpo- Dijo Scoot corriendo empapada en sudor.

-Pues creo que yo estoy por terminar de perder el poco aliento que me queda- finalizo Sweetie con la lengua de fuera.

-Niñas, tengo un plan, pero necesito que hagan exactamente lo que les diga- las tres potrillas asintieron –cuando cuente tres todos nos escabulliremos por la izquierda- una vez más las potrillas asintieron –uno… dos… ¡tres!-

Nada mas pronunciar la "T" las pequeñas saltaron lejos del camino hacia los matorrales, pero…

-¡Zecora!- gritaron las niñas al ver que su amiga continuo corriendo sin detenerse.

Ese fue un error pues llamaron la atención de tres conejitos rosados que apenas voltear se lanzaron contra las CMC. Las niñas corrieron al ver que los conejos se acercaban a ellas mientras Zecora suspiro y dijo para sí misma

-No sé porque me molesto, siempre pasa algo como esto- una vez dicho esto ella puso una mirada seria y aclarando su garganta y antes de hacer su jugada dijo –los Jacklopes vampíricos molestos pueden ser, pero que yo a su enemigo natural conozca es algo que no pudieron ver- acto seguido, Zecora comenzó a valar como una cabra.

Mientras tanto, las pequeñas potrillas corrían de los tres pequeños conejos colmilludos que el diente les quería hincar. Llevaban corriendo desde un buen rato cuando Apple Bloom que iba primera se tropezó con una rama que sobresalía del suelo y por consiguiente las de más chocaron con ella y las tres giraron por un rato hasta impactar con un árbol.

Los tres esponjosos seres las rodearon ansiosos de carne y sangre. Las pequeñas solo serraron los ojos listas para su fin cuando una sombra se abalanzo sobre uno de los conejo pisándolo fuertemente, al segundo lo mando a volar de un golpe y el tercero recibió una mordida. Las CMC vieron con horror como el conejo rosado era engullido casi sin masticar y pataleando sin parar, el que se encontraba bajo su pata fue levantada por esta y llevado a su boca sin oponer resistencia. Las pequeñas solo escucharon un crunch crunch proveniente de la boca de la bestia. Al final la sombra se dirigió hacia el último y lo devoro igual que al segundo. Por un momento el trió suspiro aliviado, pero su tranquilidad se fue tan rápido como llego al ver a la bestia salir de las sombras. Era una enorme manticora, lista para el plato fuerte. La bestia rugió hacia las niñas que no pudieron hacer otra cosa que abrasarse entre ellas listas para su fin.

Zecora seguía balando en todas las direcciones sin detener sus piernas, pero llego a un camino sin salida, estaba acorralada y bueno, sin salida, de repente escucho un gruñido por encima de ella y la cebra sonrió. Una sombra se lanzo de lleno contra los conejos y estos nada más ver a su atacante hicieron lo mismo llenos de furia acecina. Una especie de pantera despeinada con dientes de sable, un cuerno verde sobre su cabeza y patas traseras similares a las de un reptil entro en combate con los pequeños conejos.

-Cuando un jacklope intenta atacar, un chupa cabras es bueno para contrarrestar- se dijo a sí misma.

Se disponía a regresar por donde se había separado de las niñas cuando.

-¡Zecora!- escucho la cebra a lo lejos reconociendo la voz que clamaba por ella –¿donde están las niñas?-

-Hacia a mí la atención de unas bestias llame, pero desafortunadamente tras ellas algunas fue-

Sin necesidad de alguna otra palabra o rima, todas corrieron lideradas por Zecora hasta el punto donde vio a las niñas por última vez, esperando que esa no fuera realmente la última vez.

Las pequeñas seguían abrazadas entre sí temblando de miedo. La manticora por su parte solo las miraba y respiraba ansiosamente, olía su miedo y de verdad que lo saboreaba. La bestia abrió sus fauces para dar su cuarto mordico cuando sintió un leve dolor en su cabeza.

-¿Que te dije sobre molestar a potrillas indefensas?- dijo una rasposa y arrugada voz.

La maticora volteo molesta por el golpe y sus ojos se encontraron con los de un poni anciano, tal vez más viejo que la abuela Smith, pero no podía saberse debido a que portaba una capucha de la cual sobresalía una espesa barba de chivo. El anciano salió cerca del follaje junto a la base de un árbol. La bestia se disponía a protestar cuando el anciano abrió un poco su capa y un sonido metálico se escucho, la bestia renegó una vez más aparentemente reclamándole algo al poni y se alejo del lugar con su cena interrumpida.

Al darse cuenta que seguían vivas, las pequeñas abrieron los ojos lentamente y se encontraron con el anciano barbudo regresando a la maleza. Scootaloo fue la primera en reaccionar.

-¡Espere señor!- dijo la joven pegaso –Como… ¿Cómo hiso eso?-

El anciano no respondió y se alejo. Temerosas, las pequeñas corrieron tras su salvador. Pasaron varios minutos, pasaron varias horas y las pequeñas temerosas de que algo mas pudiera atacarlas, continuaron siguiéndole la pista a su extraño salvador mientras se internaban más y más en el espeluznante bosque.

Bueno, ese fue el segundo capítulo. Espero mejorar la trama para el tercer capítulo: El anciano y el castillo (El cual no tardara tanto como este). Nos leemos luego.