Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En está historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?
Después de que Lissa fuera coronada reina las cosas parecen ir bien hasta que misteriosamente Rose recibe una amenaza de Robert por la muerte de su hermano. Cuando las cosas para ella no podrían empeorar descubre que el fantasma de Victor la atormenta y no solo eso, el vinculo entre Lissa y Rose podría no haber desaparecido. Ahora Rose deberá descubrir todos los secretos que se ocultan a la vista y a la vez proteger a Lissa de los Strigoi e incluso de Robert.
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Ritchelle Mead
~ Instinto de Sangre ~
Capítulo 2:
La pesadilla
.: Rose :.
Un leve, pero agradable besó a la altura de mi oreja me hizo sonreír sin y necesidad de abrir los ojos yo ya sabía quien era el culpable de haberme despertado. ¿Quejarme? Oh no, claro que no. Estaba demasiado complacida de sentir esos labios sobre mi piel que no me importaba haber sido despertada de mi sueño placentero y descansador.
– Roza, despierta – Un suave acento ruso me susurra a mi oído – Roza, ya es hora de levantarse
Gemí de mala gana mientras intentaba acurrucarme a la cama con la idea de que aferrándome a las sabanas no podrían levantarme. Su risa resonó suavemente cerca de mi oído.
– Roza... –
– Déjame dormir – Presione mis parpados con más fuerza.
– Venga, hay que levantarse. Llevas mucho tiempo durmiendo y ya es hora –
Abrí mis ojos lentamente y me moví de forma que sin tener que levantarme el rostro de Dimitri estaba a solo pocos centímetros del mío. Le sonreí levemente antes de sentir la presión de sus labios sobre los míos. Era un besó dulce, suave y cálido.
– Vamos, nos esperan abajo – Sonrió levemente. Se encontraba sentado en mi cama con ambas manos apoyadas en la cama de modo que me dejaba acorralada en ella.
– ¿Dónde está Lissa? –
– Ella despertó mucho antes que tú – Rió divertido – Ya levántate Roza, nos esperan para el almuerzo
Nuevamente sentí sus labios sobre los míos. Esa calidez, esa suavidad, ese sabor... todo era... espera.. ¿¡ALMUERZO!?
– ¿Cómo que almuerzo? – Me separé bruscamente y me senté alterada – ¿Qué hay del desayuno?
Dimitri me sonrió levemente – Te has quedado dormida y te lo has perdido – Con un ademan me indico el reloj de la mesa de noche. Lo mire sorprendida.
– Me he perdido la comida más importante del día – Dije sorprendida – Oh diablos. No puede ser cierto, yo tengo que desayunar
– Calma glotoncita, almorzarás –
– Primero: no me llames así. Y segundo: ¿cómo quieres que me calme? – Pregunte de mala gana – No voy a almorzar, quiero mi desayuno
Dimitri rió entre dientes y se puso en pie. Yo lo mire de mala gana, obviamente no iba a poder hacer nada. No puede ser que me haya perdido mi preciado desayuno, bueno, al menos me queda el almuerzo y a cena. Obligada me cambie de ropa, pero me negué a salir de la habitación sin un desayuno.
– Vamos Rose, nos esperan – Rió divertido por la actitud infantil que había tenido – Si tienes hambre comerás en el almuerzo
– Probablemente me asquee por ver a los alimentadores – Rodé los ojos.
– Vinieron cuando dormías – Gruñí nuevamente. Rápidamente eche un vistazo en la habitación. Lissa tenía todo tan ordenado, incluso ha ordenado mi desorden de anoche. ¿Qué le pasa?
– Si tienes tanta hambre, ¿por qué no bajas sólo? – Pregunte mirando mi tentadora almohada.
– Porque tu madre dijo que ya era de que despertarás y aparte no te dejaré – Se encogió de hombros.
Mi madre. ¿Mi madre? ¡Mi madre! Claro, ya recuerdo. Rayos, me desoriente un poco. Era nuestro tercer día en la cabaña de campo para unas "vacaciones" que Lissa había querido tanto. Eso explica por que mi habitación estaba ordenada, comparto habitación con ella.
– Vamos Rose – Dimitri me extendió la mano. Sonreí levemente y la acepte, pero tras haber cruzado esa puerta enseguida me detuve.
– Desayuno –
Él rodó los ojos y sin que me diera cuenta hizo un movimiento rápido que le permitió acorralarme en la pared con ambas manos sujetas por las suyas a la altura de su rostro. Me sonrió divertido, como si esperara sorprenderme y lo cierto es que sí lo hizo.
– Almuerzo –
– Desayuno –
Dimitri me sonrió de una forma un poco malicioso. Seguí pidiendo mi desayuno y para callarme Dimitri me besó con intensidad. Le correspondí el besó olvidando que había estado hambrienta hasta hace solo dos segundos. Si tenía hambre ahora, no era por comida, era por besarlo. Ese beso intenso comenzó a tornarse demasiado apasionado, juro que si no fuera porque una voz se aclaro la garganta ya me habría llevado devuelta al señor perfecto a la habitación.
– Oh siento interrumpir – Mire gire a la derecha para poder ver a quien me había hablado, aunque por su voz ya sabía ya que era Lissa. Me miro con una sonrisa sonrojada de haber interrumpido, Dimitri enseguida tosió mientras me soltaba y tomaba una postura un poco más seria. Lo mire divertida y luego a Lissa.
– Hey, por favor dime que es mentira lo del almuerzo –
– ¿Qué? – Me miro confundida. A mi lado Dimitri rió entre dientes, pero no dijo nada – Chicos, Adrian se está impacientando y Alberta se niega a que empecemos sin ella. Gracias a Dios Dimitri que lograste sacarla de la cama, ahora vamos a comer
– ¿Desayuno? – Pregunte esperanzada.
– Almuerzo – Respondió Dimitri divertido.
Gruñí al ver que Lissa había asentido. Me perdí el desayuno. Nada puede ser peor. Tuve que aguantarme las bromas sin humor de Adrian, que obviamente seguía enojado conmigo por lo de Dimitri, aún no sé como es que vino si tan enojado estaba. El almuerzo... eh, estuvo bien, aunque hubiera sido mejor con mi desayuno en mi estomago en lugar de sin él.
Nos encontrabamos en la casa de campo a una hora de la corte. Era una cabaña de dos pisos muy sencilla y hermosa, grande también. En la primera planta a la derecha de la puerta de la entrada se encontraba un sillón viejo, cómodo, que se encontraba junto a otros dos sillones, enfrente una chimenea con la leña quemada. Encima había una pequeña barra muy parecida a una cornisa, pero contenía unos objetos. Detrás del sofá estaba el comedor, en donde estábamos nosotros, una mesa grande con las suficientes sillas para cada uno de nosotros, y a la derecha estaba la cocina. Una mesa nos separaba. Al lado de la cocina estaba la pared que la dividía de las escaleras. En la planta de arriba se encontraban las habitaciones y mi madre con Alberta se preocuparon de dividirlas. La estúpida regla de mi madre de nada de mixtos me tenía aún molesta, pero bueno, ya no importa. Veamos, las habitaciones quedaron así: Lissa y yo compartíamos una; Dimitri y Christian otra; Eddie y Adrian; Mia y Jill; Mi madre y Alberta.
Supongo que la regla de mi madre se refiere a una precaución de relaciones sexuales, eso o querer evitar un embarazo. Honestamente era lo que menos me preocupaba ya que prefería mil veces tener que despertarme en los brazos en Dimitri y perderme el desayuno a no tener a Dimitri, pero si mi desayuno y honestamente... hoy apenas si lo tuve a él. Realmente dormí como oso, Mia no mentía, ni siquiera escuche a Lissa despertarse y salir ni a Dimitri cuando entro.
Luego del desayuno yo estaba sentada en el sofá mirando la leña quemada abrazada a las rodillas y con el mentón apoyado. Lissa, por su parte, estaba con Christian en el campo. Era de día, obviamente ellos no iban a durar mucho tiempo allí afuera, pero apenas era el atardecer, en pocas horas anochecería y no importaría de todos modos.
– ¿Sucede algo? – Levante la mirada y vi a mi madre tomar asiento a mi lado con una taza en las manos – ¿Quieres? Es chocolate, Mia lo ha hecho
– No tengo hambre – Negué con la cabeza.
– Que extraño, estoy segura de haberte escuchado quejar de no haber desayunado –
No respondí. Nuevamente mi mente vaga en la tercera nota de Robert. No quería decir nada para no preocupar a nadie y mucho menos a mi madre y Lissa, pero realmente no sé si yo iba a poder resistir eso. Cuando no respondí ella me miro preocupada.
– Rose... –
– ¿Abe va a venir? – Intente cambiar de tema, pues sabía que preguntaría que sucede. Mi madre y yo no eramos unidas, al menos no demasiado, pero está más que claro que la situación en nosotras había mejorado desde el año pasado. Ahora podíamos pasar un tiempo en una habitación juntas sin querer matarnos la una a la otra, eso es algo bueno. No sé que habrá sido, pero por un lado me alegra aquello.
– No – Negó con la cabeza antes de tomar un sorbo – ¿Quieres que venga?
Guarde silenció. Abe aquí... no, no parecía la mejor idea.
– ¿Tiene cosas que hacer, no? – Sonreí levemente – Es un mafioso con negocios ilegales
Abe. Mi ahora conocido padre. Dieciocho años sin saber de él, por Dios, eso debe ser un récord. Al menos para Jill fueron quince, eso son tres años menos, pero yo... bueno, ni que fuera la gran cosa ahora.
– ¿Qué está mal? – Pregunto ella con un tono suave, inusual en ella.
– Nada – Cerré mis ojos suavemente – Sigo cabreada porque no desayune – En parte no era mentira, pero no era la gran cosa – Y ya me está dando hambre
– Realmente eres un barril sin fondo – Rió ella entre dientes antes de beber un poco – Deberíamos encender la leña
Mire hacia la ventana y negué con la cabeza – Aún hay sol, me pregunto si a las criatura de la noche se les ocurrira jugar afuera hasta tarde – Sonreí al ver a Jill jugando con Adrian a la pelota. Hicieron un equipo doble: chicas vs chicos y aunque Lissa no estaba muy de acuerdo decidió aceptar. Un momento... ¿Cómo sé yo que Lissa no está de acuerdo? Diablos, esas sensaciones de nuevo. Debe ser a que estuve tanto tiempo con el vinculo que probablemente se me hace mucho más sencillo reconocer el estado de animo de Lissa.
– ¿Criatura de la noche? –
– Ah lo siento, es el termino de Sydney – Sonreí levemente – Lo uso para molestarla cuando estaba conmigo, pero ella ya no está aquí
– Oh sí, tu padre se encargo de eso – Me estremecí un poco. ¿Se encargo? ¿Qué quiere decir? ¿Acaso le hizo daño? Espero que no, no soportaría saber que por mi culpa Sydney tiene problemas. Probablemente Adrian tiene razón, solo me preocupo por mis asuntos sin importar a costa de quien lo hago – Oh no te preocupes. Hizo que le devolvieran su trabajo en Nueva Orlean's, claro que también pidió que tuviera algo así como un reconocimiento por haberte ayudado a demostrar que eras inocente y además de ayudarte a encontrar a Jill, una Dragomir perdida
– Él... – Trague saliva – ¿Él no le va a cobrar eso como favor?
– No, era como una recompensa nada más – Sonrió levemente mi madre. Eso me tranquilizo, al menos Sydney estaba bien.
Quería estar con Dimitri ahora, pero él se encontraba montando guardia con Alberta fuera de la cabaña así que no podía. Suspire pesadamente y luego mire a mi madre confundida. Ella estaba aquí y no montando guardia, a menos que lo haya hecho de día, lo cual no sería de extrañar. Dos dhampirs en guardia de noche era mucho más seguro que uno de día ya que los Strigoi no atacan de día por el sol.
– Debería estar entrenando – Dije mirandola con una sonrisa – ¿No tenemos un salón de entrenamiento? Seguro que Eddie querrá combatir conmigo
Mi madre me miro seria.
– ¿No quieres que lo hagayo mejor? –
Trague saliva nerviosa. Una pelea con ella. ¡NUNCA EN LA VIDA! La primera, única y última vez que pelee contra ella termine en la enfermería con un ojo morado por haberla insultado y ella lo hizo a posta. No pienso arriesgarme de nuevo y mucho menos sabiendo que hay un sexy guardián aquí.
– No quiero terminar con el ojo morado – Me levante del sofá y busque a Eddie con la mirada, pero me detuve en seco al ver a Victor sonriéndome. Trague saliva y sacudí con fuerza mi cabeza repitiéndome a mi misma que él estaba muerto, el vinculo entre Lissa y yo no existe, no estoy besada por las sombra y sobre todo... no veo fantasmas.
– Rose, ¿te sientes bien? – Me gire a la entrada y fruncí el ceño. Lissa me miraba agitada, como si supiera que algo iba mal puesto que se veía angustiada. Pude sentir que realmente estaba preocupada, angustiada y sobre todo nerviosa por algo.
– Iba a ver a Eddie – Dije simplemente – Ah, pensé que jugaban afuera
– Ah sí, pero ya me aburrí así que iba a darme una ducha. Los demás siguieron con su juego – Dijo Lissa con una mueca molesta porque Christian hubiera preferido estar jugando con Jill y Adrian que estar con ella.
– Oye basta – Dije molesta cosa que llamo la atención de Lissa, mi madre y de Mia que venia bajando.
– ¿Con qué? – Pregunto Lissa confundida.
La mire confundida también.
– Nada –
Los celos. Ella estaba celosa y yo lo sabía sin necesidad de verla. ¿Por qué?
– Iré a tumbarme, creo que estar aquí sin hacer nada me vuelve loca. ¿Mencione alguna vez que me volví claustrofobica? Tal vez lo mejor es salir de aquí, sí, es mejor eso, iré a trotar – Salí de la cabaña rápidamente. Me sentía alterada por alguna razón y como no sabía la razón iba a culpar a Victor.
– Hey, Rose – Alzó la mano Jill – ¿Quieres jugar?
Mire a la niña fijamente por unos segundos y luego la ignore. Recuerdo que hay un lago cerca, a unos pocos metros al sur así que decidí ir. La brisa que sopla cerca de ese lago iba a tranquilizarme y a despejar mi mente de mis problemas y confusiones. No pienses más en tonterías.
Me senté a la orilla del lago y respire hondo.
– ¿Cómo es posible que estés tan tranquila? – Escuche aquel acento ruso que me encantaba tanto – Eso debe ser un récord. Tres días sin hacer nada
Reí entre dientes – Hey Camarada, pensé que estabas de turno
Dimitri no respondió, se sentó a mi lado y me sonrió – Vimos que ignoraste a Jill con una expresión de angustia, vine a ver que sucedió. Janine está cubriéndome
– Janine – Musite.
– ¿Celosa? – Pregunto riendo entre dientes. Lo mire como si estuviera loco y eso le saco una carcajada.
– Pensé que hablabas enserio – Me reí mientras lo abrazaba. ¿Celosa yo? Eso ni en sueños y mucho menos de mi madre. No porque se la llame por su nombre de pila significa que sea algo como para que estén involucrados, no que horror, solo son... ahm... ¿amigos? Mi madre acepto mi relación con él, le pareció extraño, pero la acepto y mi padre... oh Dios, no quiero ni recordar todas las amenazas y advertencias que le dio.
– Yo hablaba enserio – Sonrió – Y valió la pena
Me reí un poco y luego lo rodeé con mis brazos. Dimitri me sonrió divertido y luego... me perdí en un besó. Nuevamente sentía ese sabor que caracterizaba a Dimitri, uno que no tenía una descripción solo por ser él. Pensar lo mucho que lo amaba me hacía sentir en el cielo. Dimitri suavemente se dejo caer de espalda en la hierba mientras nos besábamos. La postura no era incomoda, yo estaba sobre él con las manos apoyadas en sus hombros y Dimitri me rodeaba por la cintura con sus brazos mientras besábamos con pasión.
– Ejem – Me separé de él y levante la cabeza levemente con las manos aún apoyadas en sus hombros.
– Hey – Sonreí algo nerviosa. Mi madre estaba frente a nosotros cruzada de brazos.
– Va a oscurecer. No me respondes el celular y pensé que te sucedió algo – Me miro preocupada, otra cosa inusual.
– Puedo cuidarme sola – Le recordé – Además Dimitri está aquí...
Ella me miro, pero no respondió. Por un momento pensé que lo que ella quería era realmente interrumpir mi tiempo con mi novio, pero luego me di cuenta de que sinceramente estaba preocupada por mí. Mi celular no había sonado aunque... oh esperen, se me ha quedado en la habitación y está en silencio, eso explica todo. Aunque mi boca como siempre arruino todo.
– Tal vez deberías preocuparte por proteger a los Moroi en lugar de mí – Pude ver un destello de furia en sus ojos.
.: Lissa :.
Me mordí el labio inferior mientras Mia me miraba estupefacta. Intente no pensar en lo que acababa de confesarle, pero me era casi imposible. Ella no dijo nada por unos minutos. Sentada en la cama de Rose parecía meditar en lo que acababa de decirle.
– Mia, tienes que prometerlo – Hable con la voz temblorosa.
– Yo... yo no entiendo – Me miro sorprendida – ¿Cómo paso?
– No lo sé – Negué con la cabeza – Para mí también es un misterio, pero pensamos que es mejor no decirle a Rose
– ¿No decirle? Ella ya lo está notando – Dijo alarmada – Tú has visto como se puso hoy, obviamente está pensando en que se vuelve loca
– No se volverá loca. Ella no lo sabrá – Dije con firmeza – Rose ya me protegió durante mucho tiempo y ahora es mi turno de protegerla a ella
– Sí, pero... –
– ¡UHG! – La puerta de la habitación se abrió de golpe y pude ver a Rose enojada. Nos miro molesta y sin decir nada más se dirigió al baño para luego dar un portazo con fuerza. Mire a Mia preocupada y le murmure pidiendo que por favor guardará el secreto a lo que ella acepto a regañadientes.
– Ehm Rose – Golpeé suavemente la puerta del baño – ¿Estás bien?
Probablemente la pregunta estaba mal. Yo sé que ella estaba enojada, demasiado enojada y a la vez se sentía culpable, pero no puedo entender porque. La puerta del baño se abrió y la vi salir con el cabello mojado y un rostro demasiado enojado.
– Uhg de todas las personas del mundo, de todos enserio yo tengo la peor suerte – Se quejo. Se cruzo de brazos. Miro a Mia – Fuera de mi cama
– Hey, tranquila – Rió Mia – ¿Qué te paso?
– ¿Qué qué me paso? – Eso la irritó. Trague saliva y retrocedí preocupada – ¡Mi madre paso!
– Más especifica por favor – Dije sentándome en mi cama nuevamente.
– Bueno, estaba en el lago con Dimitri... mmm... haciendo cosas cuando ella se apareció – Se sentó en su cama en forma de meditación cruzada de brazos – Primero pensé que ella solo había ido para interrumpir, luego pensé que estaba preocupada y al final... Metí la pata, nos peleamos, como siempre, y...
– ¿Qué hiciste? – Pregunte temiendo lo peor.
Rose trago saliva y me miro culpable. No lo había notado antes y probablemente nunca lo hubiera antes, pero... es como si estuviera vulnerable. Rose no es así, es la persona más fuerte que conozco y ahora se notaba tan vulnerable, tan pequeña.
– Creo que tengo una boca grande – Ahora volvía a ser la misma de siempre. Maldijo por lo bajo y luego se dejo caer de espaldas. Mia, quien aún estaba su lado sentada, la miro divertida.
– Puede ser, pero no dices cosas malas sin una intensión – Intento reconforarla, pero sé que no funciono – ¿Qué paso luego?
– ¿Recuerdas como termine con el ojo morado? – Asentí lentamente. ¿Cómo olvidarlo? Rose insulto a su madre diciéndole un par de cosas que no debería, sobre su padre, quien entonces ella no lo conocía así que entones los insultos parecían buenos, para ella, pero a posta su madre la golpeó en el ojo mientras practicaban.
– Ay Dios, no lo hiciste – Dije preocupada.
– Tenía que... – Gimió escondiendo la mirada en sus manos – Ella comenzó y no iba a dejar que me ganará
– ¿Y no te moreteo el ojo? – Pregunto Mia sorprendida. Hice una mueca pensando que tal vez eso no era lo mejor, es decir, preguntar aquello.
– Hey, yo solo dije un par de cosas y ella se lo tomo a mal. No es mi culpa – Miro a Mia y luego mascullo algo que me dio a entender que solo lo hizo para defenderse, aunque el tono que uso no fue bueno.
– Bueno Hathaway – Mire a Mia esperando saber que iba a decirle – Ve el lado positivo. Tu madre aún estará ahí por ti
Sentí una punzada y sé que Rose también la sintió. La madre de mía había muerto por un Strigoi en un ataque. Ella había estado deprimida, lo que es raro, nosotras eramos enemigas mortales y hasta este incidente recién comenzamos a ser amigas. La pandilla de criaturas de la noche como le dice Rose. Creo que es una broma con la Alquimista. Pero, volviendo al tema, Mia tiene razón. Peleadas o no, Rose siempre va a tener a su madre consigo para apoyarla y al igual que Mia podía entender el dolor de perder a alguien. Mis padres.
– Lissa – Me miro Rose, sorprendida. Trague saliva. Ella lo sintió.
Justo cuando pensé que Rose iba a decir algo más la puerta se abrió. Me sobre salte un poco, pero me tranquilicé al ver a Adrian. Estaba tan preocupada por Rose que ni siquiera lo sentí venir.
– Solo tú entrarías sin tocar – Dijo Mia sonriendo.
Pude notar, por la expresión de Adrian, que no estaba de humor para una broma. Él miro fijamente a Rose que no lo estaba mirando, creo que tenía la mente volando en algún lado de por allí. Me mordí el labio inferior queriendo saber la razón por la que estaba Adrian aquí, sé que en cuanto Rose se de cuenta la tensión crecerá.
– Su aura – Dijo Adrian mirando a Rose sorprendido.
La mire confundida, pero enseguida sentí como si la oscuridad nuevamente, como antes, la estuviera absorbiendo y ella no se daba cuenta. Eso era más sorprendente aún. Me asuste enseguida y la sacudí con fuerza, enseguida ella volvió a la realidad y me miro confundida.
– Rose... – Dije sintiendo mi corazón salirse – Dios, me asustaste
Ella se estremeció, pero no dijo nada. Cerró los ojos suavemente y se dejo caer de espaldas en su cama nuevamente. Tanto Mia como Adrian me miraron de una forma desaprobadora. Claro que ellos estaban en contra de lo que ocultaba, pero si tenían algo de racionamiento entonces no le dirían nada. ¡Hasta Dimitri se lo oculta!
Adrian abandono la habitación y también lo hizo Mia. Una vez que me quede a solas intente buscar un tema de conversación que no hiciera que Rose se preocupará demasiado.
– ¿Y... Cómo estuvo el paseo con Dimitri? –
– ¿Paseo? – Pregunto confundida. Se sentó en la cama y me miro.
– Dijiste que estabas con él –
– Oh sí – Sonrió – Estuvo bien... hasta que ella interrumpió
Trague saliva.
– Rose, será mejor que te calmes – Dije preocupada – No me gusta lo que estoy sintiendo
– ¿Sintiendo? – Me miro alterada – ¿Cómo que sintiendo? ¿El vinculo?
– No – Dije – Tu hostilidad por tu madre
– Ah – Se tranquilizo un poco – ¿Crees que odia la idea de que salga con Dimitri?
Fruncí el ceño.
– A cualquiera le molestaría que una alumna salga con su profesor – Me crucé de brazos mirándola molesta.
– Ay por favor. ¿Hasta cuando vas a seguir molesta? Ya te lo dije, no podía contarte – Se quejo algo indignada – Se suponía que era un secreto
– Y yo podía haberlo guardado bien – Dije ofendida – Además te hubieras ahorrado todos mis intentos por conseguirte un novio
– Uhg con novio secreto o sin no tenías que intentar buscarme un novio – Dijo de mala gana.
– Yo quería que fueras feliz – Me encogí de hombros mientras cerraba los ojos suavemente. Sentí un almohada en mi cara y cuando abrí mis ojos vi a Rose sonreírme maliciosamente. Rápidamente le devolví el almohadón golpeándola en la cara y en cosa de segundos una pelea se inició.
Por un instante sentí que mi edad se había reducido a diez de la nada. Cuando Rose y yo eramos más pequeñas solíamos jugar de la misma forma sin preocuparnos por nada, sin pensar en las peleas ni en los problemas amorosos ni mucho menos... nuestro problema con el vinculo y el espíritu. Solo nosotras dos jugando y riendo como dos niñas pequeñas.
Me acerque a ella a toda velocidad, pero ella siempre, siempre, iba a ser más rápida que yo y gracias a eso logro esquivarme con rapidez y golpearme con la almohada en la espalda. Caí en su cama y enseguida la golpeé. Pronto las risas se convirtieron en carcajadas que llamaron la atención. Nuestra puerta estaba cerrada y nadie sabía que sucedía aquí dentro, solo que nosotras dos peleábamos.
Luego de que una almohada de Rose me derribará ella se puso en pie en la cama y alzó los brazos al techo gritando que era la mejor peleadora del mundo, pero tan rápido como subió, cayo. La golpeé en la zona de atrás de las rodillas y al doblar las rodillas cayo al suelo. Me preocupe un poco porque se hubiera hecho daño, pero se puso en pie tan rápido que me golpeó con una almohada.
– Hey, hey, hey – Nuestra pelea fue interrumpida por la voz de Christian. Rose y yo nos dejamos caer en mi cama llena de risas mientras la multitud había entrado en la habitación para ver que estaba sucediendo.
– Wow, que desastre – Comentó Jill.
Una vez que logramos respirar Rose se encogió de hombros restandole importancia al desastre que causamos. Ella se puso en pie para poder levantarse de la cama, pero nuevamente cayo al suelo luego de que la golpeara con la almohada.
– Te lo merecías, señora reina del mundo – Dije riendo suavemente. Rose me miro con una expresión vengativa y antes de poder hacer algo para atacarme su rostro paso a estar en alerta. Todos nos preocupamos. Yo esperaba, por los cielos, que Rose no haya tenido esa sensación en el estómago que dice que le advierte de los Strigoi.
– Rose, ¿qué está mal? – Pregunto Dimitri preocupado.
– Todo – Dijo seria mientras se ponía en pie – Algo malo está sucediendo
– ¿Son Strigois? – Pregunte preocupada.
– No, mucho peor – Dijo ella mirándome con una expresión sombría. Temblé un poco y Christian se me acerco preocupado, pero con esa mirada de "no dejaré que te hagan daño". Rose apretó los puños y me miro seria, sombría, cosa que me asusto.
– Rose... –
– ¿Qué es? – Pregunto su madre preparada para sacar su estaca.
– Tengo hambre – Murmuro por lo bajo.
Abrí mis ojos sorprendida. Todo en la habitación se sumió en un silencio y Rose me miro con una expresión infantil y divertida. Apreté una almohada con fuerza y la golpeé en la cara con tanta fuerza que llego a caer de espaldas en la cama mientras reía a carcajadas.
– Eres una idiota – Suspire aliviada – Me asustaste
– A todos – Comentó Jill aún asustada.
– Ay perdón – Dijo Rose levantándose de la cama y corriendo fuera de la habitación. Pude sentir que el haber tenido nuestra pelea de almohadas hizo que optará por una personalidad despreocupada e infantil, pero sé que en cualquier momento volverá a ser temeraria y peligrosa. Eso es lo que más temo.
.: Rose :.
Lo sentí. Lo sentí. Lo sentí. No fue mi imaginación, estaba aquí, realmente estaba aquí. Victor. Apreté mi puño contra la pared luego de haberme detenido en el penúltimo escalón para llegar a la primera planta. Mi vista estaba fija en el suelo. Recordando como sentí la presencia de Victor en nuestra habitación hace tan solo unos minutos. Si no quería preocupar a nadie lo mejor era mentir. Aunque sí tengo hambre, pero el punto aquí es que no solo él estaba allí... Mason... Tatiana. Los fantasmas están allí nuevamente.
Entre en la cocina y saque lo necesario para poder hacerme un sándwich, pero mi mente aún divaga en lo que había sucedido. No podía quitarme de la mente la idea de que Victor estaba allí y no precisamente por Lissa, estaba allí por mí. Lo sé, lo siento dentro de mí. Shadow-Kissed. Nada más que eso.
– Rose – Mire hacia la entrada de la cocina, el marco más bien ya que no había puerta y el mesón dejaba visible el living – ¿Estás bien?
– Sí – Sonreí levemente – Camarada, ¿cocinamos pizza?
– No lo creo – Negó con la cabeza, serio – Rose, ¿qué te molesta?
Mire a Dimitri fijamente y luego camine a la isla de la cocina dejando el pan y los ingredientes en ella. Luego mire a Dimitri.
– Hey, enserio que no es nada – Sonreí – Estoy bien. Te dije, tengo hambre
Me miro dudoso. Obviamente no estaba convencido de que así sea.
– Roza, por favor –
Me mordí el labio inferior al oír mi nombre en ruso. Trague saliva. Intente no caer.
– Camarada, enserio – Sonreí levemente – Tengo hambre y si no haremos pizza me haré un sándwich
Él me miro fijamente en silencio. Apenas si parecía que estaba respirando. Pase una mano por su rostro, entonces note que apenas reacciono y que había estado pensativo. Sonreí levemente y mire el sofá.
– Podemos dejar de lado la comida e ir a acurrucarnos en el sofá – Dije sonriendo.
– Dudo que quieras dejarla de lado – Rió suavemente.
– Es un sacrificio que estoy dispuesta a correr – Sonreí levemente tomándolo de la mano. Dimitri no puso objeción al desastre en la cocina, encendió la leña y nos sentamos frente a la fogata. Me acurruque con cuidado en su pecho con las piernas flectadas en el sofá. Dimitri me sujetaba con fuerza en un hombro, casi como si tuviera miedo de algo, pero es imposible, ¿no?
El ambiente era cálido gracias al fuego. El sofá bastante cómodo, tenía colores verdes que casi parecían de militar, pero es lo de último. Frente a nosotros había una pequeña mesa de centro que nos separaba de la chimenea y debajo de ella una alfombra color burdeo. Los El suelo, por supuesto, era de madera y las paredes también. Bastante rustico salvo por los muebles. Lo único aburrido es que no había televisor ni wifi.
Cerré los ojos suavemente al sentir la mano de Dimitri enredarse en mi cabello, peinandolo suavemente.
– ¿No tienes que estar de turno? – Pregunte. Aunque no quería que se fuera sé que era inevitable, él había prometido que también iba a estar cuidándonos así que Eddie y yo no deberíamos preocuparnos. Pero tanto como él, sé que es imposible no hacerlo. Dimitri, por su parte, no respondió y solo me acerco más a él.
Victor me miraba fijamente con una expresión maliciosa, en comparación con otros fantasmas que me miraban tristes, creo que él realmente muerto o vivo no cambiaría para nada. Intente retroceder, pero a mi alrededor todo había desaparecido. Era como un maldito encierro. Yo no era claustrofobica hasta que pase unos días en la maldita presión por culpa de Tasha. Realmente me lo había pasado muy mal.
Intente no pensar en la claustrofobia y comencé a caminar por la oscuridad a tientas en busca de una luz, algo que me saque de aquí.
– Diablos – Dije entre dientes al ver que nuevamente Victor se ponía en mi camino. Me di la vuelta y ahí estaba nuevamente. Intente voltear y nuevamente estaba ahí. Por donde miraba aparecía.
– ¿Qué diablos quieres Victor? – Exigí saber con toda la rabia del mundo. Él cambio su expresión de maliciosa a triste, apunto a su corazón lentamente. Ésto me hizo recordar a Andre, el hermano mayor de Lissa, quien me había apuntado en la misma zona una vez. Yo pude deducir que él quería que yo volviera al mundo de los muertos. Me había escapado de la muerte una segunda vez y supongo que es razón suficiente para que los muertos me odien, sin embargo hasta ahora no había tenido ningún problema con eso. ¿Por qué?
– ¡NO VOLVERÉ! – Grite desesperada mientras comenzaba a correr. Por primera vez el miedo comenzó a invadirme, no recordaba esa sensación desde que lo mate, pero, joder, sentirlo nuevamente era horrible. ¿Qué me estaba sucediendo? Mis defensas... mis defensas estaban bajas.
Victor me cortó el camino y todo se volvió de luz nuevamente. La escena se remontaba a la vez que mate a Victor. Lo vi, lo vi, ahí estaba yo persiguiéndolo, lanzandolo contra la pared, nublada por la oscuridad y al final... matándolo. Mis ojos se abrieron como plato. Haberlo sentido era una cosa y verlo era otra. Apreté los puños con la intensión de irme de allí, pero una pared llena de fantasmas me lo impidió. Pronto todos ellos estabas rodeándome en un circulo y cada uno apuntaba a su pecho. Todos a la puerta.
Extrañamente escuche un cacarear horrible, busque con la mirada y vi allí a una gallina negra que me sonreía maliciosamente. No sé a que se debía, pero no dejaba de cacarear y me estaba destrozando los oídos.
Abrí mis ojos de golpe y me senté en medio de la cama con la respiración agitada. Una pesadilla. Solo eso. Una pesadilla. Espere a calmarme un poco y tome un reloj para ver que hora era. 6 AM de día. Nuestra noche. Le eche una rápida mirada a la habitación y pude ver que no estaba en la que compartía con Lissa. Más bien está tenía escrito hombre por todos lados, las paredes pintadas de un celeste casi azul, dos camas. Una de ellas estaba vacía y parecía que no la habían ocupado en toda la noche, aunque apenas había comenzado nuestra noche.
Volteé mi izquierda y vi a Dimitri dormido a mi lado. ¿Qué paso con la estúpida regla de mi madre? O mejor aún, me gustaría saber cómo diablos llegue aquí si estaba en el sofá. Esperen, ¿dormí toda la noche? Eso significa que tengo el horario humano. ¿Qué diablos está sucediendo?
Un cacareo. Mire hacia la ventana enojada. Había una maldita gallina que me había despertado y si mal no recuerdo hace dos noches, la primera vez que dormimos en esta estúpida cabaña también me mantuvo despierta toda la noche. Intente volver a dormir un poco, pero esa estúpida gallina me estaba estorbando. Apreté mis puños contra mis oídos y gruñí enojada. Salí de la habitación enojada.
– Juro que ahora si me las pagará – Dije entre dientes golpeando el suelo con fuerza. Al llegar abajo salí de la casa y pose la vista en el horizonte intentando buscar el cacarear.
– No me sorprende que ya hayas despertado – Escuche la inconfundible voz de mi madre – Dormiste toda la noche
La mire fijamente.
– Si, me quede dormida – Dije molesta. Nuevamente la escuche y volví a buscar con la mirada.
– ¿Qué sucede? –
– ¿De dónde viene el cacareo? – Pregunte de mala gana.
– Imagino que de la granja que está cerca – Dijo ella bebiendo un poco de algo, creo que es café.
Una granja. Supongo que tiene sentido debido a que estábamos en el campo. Pero nada justifica que esa maldita gallina me haya despertado. Busque con la mirada un objeto y sonreí al encontrar una pala. La tome en mis manos y luego salí en busca de esa gallina.
– ¿Dónde vas? – Pregunto mi madre sin moverse de su puesto de guardia.
– De cacería – Dije fríamente mientras seguía el estúpido cacarear.
Camine unos metros y logre encontrar al plumifero que me había despertado. Allí estaba, parado sobre una valla aún cacareando. Con una gran cresta roja en la cabeza y plumas color café por el cuello, al llegar al pecho tomaban un color parecido al negro mezclado con verde oscuro y en la cola negra con verde.
– Muy bien gallina, me has despertado por última vez – Alcé la pala.
– Eso no es una gallina – Dijo mi madre a mis espaldas – Es un gallo
Parpadeé un par de veces y sacudí la cabeza – ¿Qué importa? Ese cerebro de pollo me ha despertado por dos noches seguidas y ya no lo soporto. Creo que podría encerrarla y así poder comer los huevos que saque, sí eso podría hacer
– Es un gallo – Repitió mi madre divertida – No te dará huevos
– Janine no ayudes – Dije mirando fijamente a la gallina. Me lancé contra ella, pero de un saltó se alejo – ¡HEY, VUELVE AQUÍ GALLINA!
– Gallo –
– ¡Es igual! – Dije de mala gana.
.: Christian :.
Me reí entre dientes al ver a Rose terminar su trampa para el gallo aunque ella está convencida de que es una gallina. Sé que le encantaba la biología, pero la pregunta es si realmente prestaba atención en clases. Apenas eran la siete de la tarde y el sol se escondería pronto. Ella no había dormido nada de día, solo lo hizo de noche. Me parece que comenzará a acostumbrarse al horario humano en lugar del vampirico.
– Hey – Escuche la suave voz de Lissa – ¿Qué sucede?
Ella apenas había despertado, lo note, pero sonreía suavemente sentándose a mi lado en la entrada de la cabaña, justo en las escaleras. Todos estábamos afuera observando el quinto intento de Rose por intentar capturar el gallo, al parecer ya se sabe quien es más listo.
– Rose intenta atrapar un gallo – Reí divertido – Es su quinto intento
– Esa es una trampa muy fácil – Dijo Adrian aspirar el cigarrillo – No lo atrapara nunca
Sonreí levemente asintiendo. Rose había hecho una trampa sencilla con una caja, un palo, una cuerda y una carnada. El problema aquí era que el Gallo era mucho más inteligente que ella ya que no se acercaba a pesar de estar a dos metros de distancia. Rose estaba escondida tras una roca con la cuerda en la mano.
– Nadie cae en esa trampa – Se rió Mia divertida – Es demasiado obvia
– En especial para alguien que le ha ganado cinco veces – Jill soltó una carcajada.
– ¿Por qué está intentando atrapar un gallo? –
– Comenzó a cacarear a eso de las seis de la mañana – Explico la guardiana Hathaway – Ella se despertó enojada, malhumorada y además cansada. Dijo que en cuanto la atraparía iba a robar sus huevos manteniendola encerrada en la jaula, pero como ha fallado tantas veces termino diciendo que la iba a cocinar
– ¿Robar sus huevos? Es un gallo – Dijo Lissa confundida.
– Está convencida de que es una gallina, eso o realmente no le importa lo que sea – Dije riendo.
– ¡UHG! ¡MALDITA SEA! – Escuche a Rose quejarse y no pude evitar saltar en una carcajada al verla atrapada en su propia trampa. Con una trampa como esa... oh Dios, ella realmente tiene que estar cansada para no poder pensar con claridad. Nadie cae en una trampa así y mucho menos se atrapa a sí mismo – ¡YA VAS A VER CUANDO TE ATRAPE! ¡HE CAPTURA A STRIGOI Y UNA GALLINA NO VA A SER RIVAL PARA ROSE HATHAWAY!
– ¡Gallo! – Grito Janine.
– ¡LO QUE SEA! – Devolvió el grito Rose molesta.
– Necesita ayuda – Rió Eddie caminando hacia ella.
– Espera – Lo detuvo Dimitri. Lo mire confundido mientras él hacia un ademan con la cabeza hacia Rose que estaba, literalmente, peleando con el gallo a golpes. Todos comenzamos a reír a carcajadas, en especial cuando por accidente Rose tropezó y el cayo le araño la cara.
– Oh Dios – Se preocupo Lissa – Tengo que...
– Espera – Dijo Alberta sonriendo – Déjala, no se dará por vencida
El gallo comenzó a alejarse con una sonrisa diabólica en su rostro y Rose lo miro de mala gana. El sol ya se había ocultado y como estábamos todos afuera no habría peligro, pero algo paso. Pude notar que Lissa se tensó y que Rose saco su estaca enseguida. Todo se sumió en un silencio en el cual los guardianes parecían serios, como si la estaca de Rose hubiera sido una alerta.
– ¿Qué está pasando? – Pregunto Jill preocupada.
Yo pensé que Rose estaba por usar su estaca contra la gallina, pero no fue así. Justo cuando Jill termino de preguntar tres Strigoi saltaron de la nada hacia donde estaba Rose. Rápidamente nosotros nos pusimos de pie en el pórtico y la miramos preocupados.
– Eddie, lleva a todos dentro – Ordeno la madre de Rose – Dimitri vamos, Alberta...
– Tranquila – Asintió Alberta.
– ¡Rose! – Grito Lissa al verla peleando contra tres Strigoi. Tanto Dimitri como la Guardiana Hathaway corrieron en la ayuda de Rose, quien se notaba muy cansada e imagino que la pelea con el gallo tiene mucho que ver aquí. Nosotros entramos en la cabaña y Eddie enseguida saco su estaca mirando a nuestro alrededor.
– Será mejor mantenernos alejados de allí y no bajar la guardia – Le dijo Alberta a Eddie quien le asintió.
– Hay que proteger a Lissa – Dijo Eddie serio.
Claro, aquí somos cinco Moroi, pero antes que nadie estaba Lissa por ser la reina, aunque claro, obviamente a nosotros también nos brindarían la protección. El pánico de Jill comenzó cuando al mirar por la ventana vio al Guardián Belikov y a la Guardiana Hathaway acercarse, pero Rose no estaba con ellos. Me preocupe también y ni hablar de Lissa que palideció enseguida.
– ¿¡Dónde está Rose!? – Pregunto alterada.
– Necesitaremos estar alerta – Dijo la madre de Rose seria – Me parecen que son más de tres
Lissa se tensó enseguida, quizás por no tener respuesta. La abracé con cuidado y mire por la ventana. Me sentí aliviado enseguida cuando vi a Rose correr hacia aquí.
– Allí viene Rose – Dijo Eddie sonriendo.
– Juro que no fue mi imaginación – Dijo Rose apenas entro. Note que estaba cojeando un poco y Lissa no pudo evitar lanzarse en sus brazos.
– ¿Qué no fue tu imaginación? – Pregunto Mia preocupada.
Rose nos miro seria y luego suspiro.
– Que esa gallina nos delato –
– Gallo – Corrigó su madre.
– ¿No te cansas de eso? – Pregunto Rose enojada mientras con la ayuda de Lissa caminaba hasta el sofá – Uhg ese Strigoi va a pagar por esto
– ¿Lo dejaste ir? – Pregunto Dimitri sorprendido.
– No, se escapo porque la gallina, ¡Sí dices gallo te ataco!, se puso en medio ya que estaba camino a su maldita granja – Gruñó enojada – Grandioso, deje ir a un Strigoi, deje ir a una gallina, no dejo de tener la sensación de que el vinculo entre Lissa y yo aún esta presente y no dejo de ver a Victor
Me tensé un poco al escuchar lo del vinculo, pero rápidamente la mire confundida por lo de Victor.
– ¿Victor? – Pregunto Lissa nerviosa – ¿Has visto a Victor? ¿Por qué no nos has dicho? Podríamos ya haberlo capturado
Rose se tensó.
– Es mejor dejarlo de lado – Dijo Dimitri revisando el pie de Rose – No tienes una fractura, lo que es bueno
– Un esquince tal vez – Dijo ella preocupada – Oh ahora nunca atrapare a la gallina
– Gallo – Dije tranquilo. Ella me miro molesta y yo me encogí de hombros – Pensé que te gustaba la biología
– Da igual – Se quejo Rose mirando su pie – Duele
– Roza – Rodé los ojos al verla sonreír con un ligero sonrojo. Dimitri la miro serio y eso hizo que ella desviará la vista.
– Fue una pesadilla nada más – Murmuro.
– Estamos llenos de secretos – Dije molesto antes de recibir un codazo por parte de Lissa.
– ¿Creen que el strigoi siga afuera? – Mire a Jill tranquilo y le sonreír.
– Probablemente tienen miedo de los guardianes aquí –
.: Rose :.
Fruncí el ceño. Christian se equivoca, ellos están cerca y a la vez lejos. Mi alerta Strigoi no ha avisado sobre los Strigoi aún, pero por como arrancaron sé que están cerca. Mi madre y Dimitri lograron matar a dos y el tercero, que peleaba conmigo, logro escabullirse. Ese maldito desgraciado suertudo que logro escaparse antes de que yo lo estacara. Juro que cuando lo vea de nuevo las va a pagar.
Una vez que las nauseas se calmaron yo también lo hice. Los Strigoi habían desaparecido de la zona en la que nos encontrabamos. Alberta reviso mi tobillo y se aseguro que lo dejará descansando en una almohada. Luego de que el miedo se desvaneciera de los Morois cada uno fue a hacer algo, aunque mi madre y Alberta se pusieron en guardia fuera de la casa, y Dimitri se quedo conmigo.
– ¿Qué es eso de Victor? – Pregunto en un murmullo.
– Nada, ya te lo dije, una pesadilla – Intente desviar la mirada a Eddie y Mia que jugaban en la mesa junto a Jill con cartas y Adrian que estaba bebiendo alcohol como siempre.
– Rose, ¿qué es? – Pregunto serio – Sé que hay algo
Trague saliva y luego suspire.
– Escucha, no lo sé, creo que aún me atormenta el haberlo matado – Dije preocupada – Pero enserio, no hay que decirlo aquí, nos van a oír
– ¿Anoche soñaste con él? – Pregunto mirándome preocupado – ¿Cierto? – Estaba por mentir – Sé que sí, no dejabas de moverte cuando estábamos en el sofá. Es por eso que te lleve a mi habitación, tu madre y Alberta accedieron a dejarnos dormir juntos en la mía y de Christian y él durmió con Lissa. Pero solo fue porque tenías una pesadilla y no despertabas
Deje escapar un pesado suspiro y asentí lentamente. Odiaba ser vulnerable a él, pero no había nada que pudiera evitar para no serlo. Era como si Dimitri tuviera algún tipo de control en mí o algo por el estilo.
– Es tonto, yo sé que el vinculo se fue, pero no dejo de dudar de que así sea ya que de lo contrarió no estaría viendo fantasmas – Dije sacudiendo la cabeza levemente – El fantasma de Victor no deja de molestarme en mis sueños y aquí en la tierra. Juro que lo vi el día que exploto la computadora y luego cuando entramos en una sala para hablar con Jill y Emily
– Roza, el vinculo desapareció – Dijo Dimitri suavemente mientras me abrazaba – No tienes de que preocuparte. Debe ser solo...
– ¿La culpa? – Pregunte molesta – Ya sé, ya sé. Perdonate a ti misma, no tienes nada que temer
Dimitri me miro preocupado y luego suspiro. Pude ver algo extraño en sus ojos, no amor, sino... culpa. Que extraño, no esperaba eso.
– Solo deja de pensar en el vinculo, desapareció y probablemente imaginas los fantasmas porque no dejas de pensar en el vinculo – Dijo acariciando mi mejilla – Ya se acabo todo. Pero, si quieres sentirte tranquila... creo que tengo el collar que Sonya te hizo para tranquilizarte, puedes usarlo aún cuando no te hará nada... pero si así te sientes tranquila...
– Es real – Dije preocupada – Robert cobrara una venganza. Yo lo sé
– No, no lo hará – Dijo Dimitri abrazándome con cuidado – Robert no va a tocarte. Yo te lo prometo
Me deje abrazar pese a mi idea de que si Robert intentará hacerme daño Dimitri no podría evitarlo. Es un Moroi y la regla... Dios, la regla es protegerlos y no matarlos. Me quedaría así todo el tiempo de no ser por mi pie que comenzó a palpitar y eso preocupo a Dimitri. Me hubiera gustado mostrarle la nota para que supiera que hablaba enserio, pero Lissa estaba arriba con Christian y dudo mucho que ellos solo estuvieran hablando.
– Creo que hoy no es mi día – Dije mirando los arañazos – Esa gallina era mucho más fuerte de lo que pensé
– Era un gallo – Rió Dimitri besándome en los labios – Uno muy poderoso
– Me encargaría de él si no fuera por mi pierna –
– Bueno mi pequeña guerrera, fue divertida la pelea – Rió Dimitri pegando su frente a la mía – Debías estar muy cansada para perder
– Demasiado – Asentí lentamente – No te preocupes
– Realmente te ves cansada – Acarició mi mejilla – ¿Haz comido algo?
– No, quería espacio para la gallina – Dije suspirando pesadamente – ¿Podemos desayunar?
Él asintió lentamente. Me puse en pie como pude y camine hasta la mesa con su ayuda tomando asiento al lado de Eddie. Le sonreí levemente mientras tomaba una baraja de cartas. En tanto Dimitri estaba en la cocina.
– Siempre teniendo problemas Pequeña Dhampir – Rió sin humor Adrian – ¿Cómo sabias de los Strigoi?
Mire a Adrian incomoda, no por la razón de que tuviera mi alarma sino porque apenas si intercambiábamos alguna palabra luego de haber terminado. Trague saliva.
– Los vi corriendo entre los árboles – Mentí.
– Te atacaron por la espalda – Dijo Jill frunciendo el ceño.
Abrí mis ojos al sentir los pares de ojos sobre mí.
– Ah sí, es solo... – No sabía que decir, pero Mia me sonrió.
– Seguro que los vio moverse por los árboles, pero no vio la dirección y es por eso que la atacaron por la espalda – Respondió con una sonrisa de oreja a oreja.
Mire a Mia confundida, pero ya tenía una excusa. Yo solo asentí.
– No pensé que nos atacarían tres de una – Dijo Eddie dejando las cartas de lado – Eso no es normal
– Si tan solo tuviera una idea de porqué entonces podríamos tomar precauciones – Deje las cartas también y luego fruncí el ceño.
– Seguramente vinieron por Lissa – Dijo Eddie golpeando la mesa con el puño.
Mire las escaleras con la sensación de que Eddie estaba en lo cierto. Lo más probable es que vinieron por Lissa en lugar de los demás Morois, pero aún así, tres... tres Strigoi es muy poco, así como si solo pensaban que iban a fallar, sabían que eso iba a suceder y aún así se arriesgaron.
– Aquí tienes – Mie a Dimitri por primera vez a mi lado, sin haberme dado cuenta de cuando apareció por primera vez desde la cocina – Un sándwich
– Gracias Camarada – Dije sonriendo levemente.
– ¡Chicos! – Vi a Christian sonreír malicioso – ¿Qué les parece jugar a algo?
– Yo tengo que ir afuera a hacer guardia con las demás – Dijo Dimitri serio. Sin decir más salió.
– ¿Jugar a qué? – Pregunto Adrian intrigado.
– Verdad o desafió – Sonrió Christian – Rose, tú puedes elegir desafió e intentar capturar el gallo, seguro pierdes
– No me provoques Ozera – Dije de mala gana.
Christian rió entre dientes divertido. Se acerco a nosotros y yo me levante como pude para ir cojeando a mi habitación. Entre sin golpear y me sorprendí al ver que Lissa tenía un collar de plata en las manos.
– Hey – Fruncí el ceño – ¿De dónde has sacado eso?
– Ah... – Trago saliva – No importa. ¿Christian ya les dijo del juego?
– Sí y me niego a ser la burla – Dije de mala gana mientras caminaba a mi cama.
– Bueno, entonces podemos hablar de chicos – Dijo Lissa acercándose a mí. La mire fijamente sin decirle nada, ella acerco sus manos a mi tobillo y pude sentir la energía del espíritu actuar.
– No deberías hacer eso –
– Prefiero hacerlo – Dijo sonriendo – Ahora dime...
– No hablaremos de chicos – Reí divertida – Tú solo quieres sacarme información de Dimitri
– Bueno, tal vez porque no siempre hablas de él, pero he visto esa sonrisa de tonta enamorada en tu rostro todo los días – Dijo sentándose a mi lado.
– Mira quien llego a hablar – Dije riendo.
Lissa y yo nos reímos un poco y no sé como, pero terminamos hablando de Christian y de Dimitri. Justo cuando pensábamos bajar yo me quede de piedra mirando en una esquina a Victor. Trague saliva.
– Rose, ¿todo va bien? – Pregunto Lissa.
– Sí – Asentí lentamente cuando Victor desapareció. Salimos de la habitación para poder ir abajo. Yo había dejado de pensar ya en Victor para entonces y me iba a concentrar en el juego y en capturar esa gallina.
Continuara...
Bien ha sido un capítulo largo y espero que les haya gustado. Al parecer hay un secreto que se Rose no conoce, pero los demás sí. La pregunta no es cual es el secreto, sino porqué es secreto. Esperemos que las cosas estén bien. Pronto veremos el siguiente capítulo.
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