Se puso de pie inmediatamente y con la varita preparada. Tardó unos segundos en reconocerles, pero no bajó su varita.

-¿Qué hacéis vosotros aquí?- gruñó.

-Vaya modales- dijo Rodolphus, pegando una patada a una piedra. La chica que estaba a su lado resopló y se escondió un mechón de pelo negro rebelde detrás de la oreja. El otro chico, el más joven que había con ellos negó con la cabeza. Y la cuarta figura los miró enfadado.

-No seáis así- les reprendió Lucius, acercándose a Severus y dándole unas palmadas en la espalda- ¿Es que no veis que está molesto y preocupado?- agitó un poco a Snape- Ha sido él de nuevo, ¿cierto?- preguntó el chico rubio, aunque sabía la respuesta.

Severus se dedicó a contemplar a su amigo. Cuan diferentes eran entre ellos. Lucius Malfoy, a sus 23 años, era atractivo, con su melena rubia recogida en una coleta, sus ojos grises, alto y bien formado. Él, en cambio, era delgaducho, pelo negro grasiento y con una palidez rozando lo enfermizo. Malfoy había sido su amigo y mentor desde que entró en Hogwarts. Al final, asintió con un golpe seco de cabeza.

-Si tan sólo tuviera un año más… un año más…- gruñó, apretando la varita. De esta salieron chispas rojas. Al darse cuenta que podía causar un desastre, haciendo magia fuera de la escuela siendo menor de edad, se obligó a tranquilizarse y guardó la varita en el bolsillo del pantalón.

-Pues tus súplicas han sido escuchadas, niño- dijo la chica del grupo.

Severus se la quedó mirando.

No se podía negar que Bellatrix Black era hermosa. Con su pelo negro ondulado, su sonrisa de superioridad, su cuerpo curvilíneo. Esos enormes pechos asomando por encima de su ajustado corsé... Era poderosa y habilidosa. Pero no tenía nada que hacer, comparada con…

No. Ella ya no estaba en su vida.

No se dio cuenta que Bellatrix se había acercado dónde él, casi pegados, con brusquedad le agarró de la cara y le dio un beso. Le pilló tan desprevenido que no hizo nada. Notaba el cálido contacto de los labios de la chica, pero no sentía nada. Ese beso no tenía ningún significado.

Su primer beso, ¿Y tenía que ser así, con ella?

Que desgraciado era.

¿Y a santo de qué le besaba, y delante de su futuro esposo?

Todo pasó muy rápido. Cuando ella se soltó, se acercó donde Rodolphus, que la rodeó la cintura con un brazo, aunque la chica parecía no hacerle mucha gracia.

-¿Qué demonios era eso?- preguntó Severus.

OoO

Para los que ya me conocéis, HOLA DE NUEVO. A los que no, encantada de conoceros ^_^
Me vino a la cabeza la idea de un Severus adolescente y sus desventuras. Esta vez, el cuerpo me pedía un cambio de registro. Nada de romanticismos ni lemmon en esta historia corta.
Iré actualizando una vez por semana. No la tengo acabada, aunque donde me he quedado frenada podría ser un buen final.
En cierto punto de la historia, os pediré un favor. Las sugerencias son más que bienvenidas.
Hasta el miércoles que viene.
Robin Fleur