Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.

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Life Will Go On.

Marzo, 1972.

Hacía cinco semanas que había llegado a Forks, a vivir con mi padre. Desde entonces todo seguía mal.

Mi madre había muerto en un accidente de transito hacía dos meses, y sin más remedio había tenido que acudir a mi padre. Pero Charlie no era el mismo hombre que había conocido hacía diez años atrás. Ahora era rico, y no sabía de donde había sacado el dinero siendo simplemente el Jefe de la Policía Local. Estaba casado con una mujer odiosa, Marie, la cual tenía un hijo de mi edad que no me dirigía la palabra. Me sentía incomoda en esa casa llena de desconocidos y a los cuales no les importaba mi presencia.

Nada en mi vida estaba bien, de repente todo se dio vuelta. Sin mi madre me sentía perdida. No tenía a quién acudir, estaba sola en el mundo.

Ahora, era cuando me arrepentía de no tener amigos. Jamás me había preocupado el hecho de ser una persona solitaria. En Phoenix no había tenido ni un solo amigo, pero aquí en Forks había muchas personas que querían acercarse a mí. No estaba segura del porque, pero lo que sí sabía era que de la única persona de la que quería su compañía era de Edward Cullen.

No solo porque me había salvado, de una forma muy extraña, de que una furgoneta me atropellara. Sí no que todo en él me llamaba. Su actitud fría, su perfecta perfección, su forma de protegerme… Todo de él me intrigaba.

Era extraño. Sabía, de forma inconciente, que Edward era peligroso al igual que sus hermanos adoptivos: Emmett Cullen y, Rosalie y Jasper Hale.

Algo en ellos era diferente a los demás. No por las razones que todos pensaban, yo sabía que había algo realmente importante atrás de ellos. Como una especie de secreto que deberían llevar hasta la tumba, pero que al mismo tiempo los obligaba a no morir. No podría decirlo con exactitud, porque ni yo sabía lo que pasaba con ellos. Lo único de lo que estaba segura era que fuera lo que fuera, no me importaba. Quería estar cerca de él, mis sentimientos aún no estaban aclarados, pero estaba segura que no quería que se apartara de mi lado.

Me baje del viejo monovolumen que manejaba. Lo había encontrado detrás del garaje de la casa de Charlie. Había pertenecido a un viejo amigo de él, que perdió al casarse con Marie. A mi padre no le importo que lo usara, quería deshacerse de él.

Camine bajo la tormenta en dirección a la entrada del instituto. Busque con la mirada el auto de Edward. Me desilusioné cuando no encontré el Volvo.

Entre al aula de Biología, todavía sin quitarme la capucha de la cabeza. Había evitado a las personas durante el camino. No estaba de ánimos para hablar con alguien fingiendo que estaba bien.

Solté mi mochila, dejándola caer al suelo. Me senté en la banqueta y apoye mi cabeza sobre la mesada, tapando la luz con mis brazos. Deje que mis ojos se cerrarán.

Odie haberlo hecho. Había sido descuidada al hacerlo, pero hacía noches que no dormía por las pesadillas que tenía. Era irónico como, a pesar que no estuve presente en el accidente en donde mi madre perdió la vida, lo veía tan real como si hasta yo fuera parte.

Me estaba quedando dormida, pero no tenía ya la fuerza para levantarme. Necesitaba descansar, aunque sabía que no era ni el momento ni el lugar.

Antes de que me diera cuenta, ya estaba sentada en el auto junto a mi madre. Ella cantaba Life Will Go On, de Cris Isaak. La mire fijamente, mis ojos cargados de agua porque sabía que no podía hacer nada para detenerla. Ella no notaba mi presencia.

-¿Bella?.- escuche una voz aterciopelada a lo lejos.

Las luces de los autos se iban alejando, al igual que mi madre. La estaba perdiendo, otra vez.

-¿Bella?.- escuche otra vez, cerca de mi oído.- ¡Bella!

Entonces respondí al llamado. Me incorpore de golpe, sentándome. Sentí como mi cuerpo temblaba, mis ojos llenos de agua, y mi frente húmeda. Me sonroje al darme cuenta de que no sólo me había dormido en el aula, sino que había tenido una pesadilla.

Jadeé en busca de aire para reponerme del miedo que había sentido segundos atrás. Gire la cabeza y me choque con los desesperados ojos topacios de Edward. Él mantenía sus manos alrededor de mi cuerpo, sosteniéndome.

-¿Estás bien, Bella?.- suspiro para que sólo yo lo pudiera oír.

Me deje recaer sobre su pecho, sin emitir respuesta. Quizás no tenía suficiente confianza como para que me consolará, pero lo necesitaba. A él no pareció importarle, ya que me sujeto con más fuerza y apoyo su barbilla en mi cabeza.

-¿Quieres que salgamos de aquí?- mascullo en mi oído.

Asentí sin levantar la vista. Mis ojos aún fabricaban lágrimas. Edward tomo mi bolso y, sin soltarme, me ayudo a levantarme.

Todos en el aula nos miraban con curiosidad, me quería morir de la vergüenza, por suerte el profesor aún no había llegado. Salimos dejando atrás todos los cotilleos.

Cuando pasamos por enfrente de la dirección vi salir a Tomas, mi hermanastro. Me tense y frene el paso de golpe. Edward permitió el movimiento, pero podía sentir como me miraba desde arriba.

Tomas giro y al vernos se detuvo en seco. Paso su vista por mi cuerpo deteniéndose en donde las manos de Edward rodeaban mi cintura. Tomas me fulmino con la mirada, y Edward me estrecho más fuerte contra su cuerpo como si supiera cuanto Tomas me odiaba.

Fueron segundos que se me hicieron eternos. Por mi parte estaba reteniendo las lágrimas mientras Tomas seguía mirándome con rencor. Fue Edward quién empujo de mí para que siguiéramos caminando, alejándonos de mi hermanastro.

Respire con fuerza, y fue cuando me di cuenta que anteriormente había estado conteniendo la respiración.

Salimos al estacionamiento y me deje guiar por mi acompañante hacía su auto. Fue impresionante como, a pesar de todo, note que era la primera vez que él me tocaba. Estaba helado, como sí su cuerpo fuera el de un anfibio y no de un humano.

Abrió la puerta de acompañantes del Volvo, y me ayudo a entrar. Cuando se convenció de que estaba acomodada, la cerró y corrió hasta su lugar.

Espere a que se acomodara antes de hablar.

-¿Estas bien?.- no estuve segura de si mis palabras había salido de mi boca, o simplemente lo había pensado. De cualquier forma, Edward me miro.

Su rostro estaba contraído, tratando de mantener ocultas sus emociones. Lleve su dedo pulgar y el índice, y se apretó el puente de la nariz. Tiro la cabeza para atrás, apoyándola en el respaldo y cerró los ojos,

-Es peligroso.

-¿Quién?.- pregunte, sorbiéndome la nariz. Aunque había dejado de llorar por centrar mi preocupación en Edward, aún quedaban secuelas.

-Tomas.- sentenció como si fuera lo más obvio del mundo.

-Creo que exageras. Simplemente no soy de su agrado.

-Eso no te lo discuto.- contesto con la voz firme, seria.- Pero tú no oíste lo que pensaba. Es peligroso.- repitió.

Fruncí el ceño al entender sus palabras.

-¿Acaso tu sí sabes lo que piensa?.- espeté con rudeza.

Edward, tenso, se irguió en su asiento poniéndose en guardia. Soltó su nariz y, al abrir sus ojos – ahora negros como la noche – me miro.

-No estoy seguro de que puedo decir en mi defensa.- confeso.- Por eso no hablaré más.- mi quijada cayo. Estaba jugando conmigo. Me sentí frustrada.- La que tiene que hablar aquí eres tu.- me acarició la cara con dulzura, quitando los restos de las légrimas que aún quedaban. Suspire, y cerré los ojos- Bella.- su voz había cambiado notablemente. Ahora era suave, llena de preocupación.- ¿Qué paso en el aula?

No quería hablar, no quería sentirme débil frente a él. Al menos, no más de lo que ya me había visto. Quería que por primera vez, alguien estuviera a mi lado, pero que no sintiera lastima por mí. Quería que fuera porque le agradaba y no porque sintiera una obligación.

-Tu nunca respondes a mis preguntas.- intente escabullirme.

Edward soltó mi cara, y me odie por ello. Suspiro, y puso la llave en el contacto. Gemí ¿Qué estaba haciendo?

-¡No podemos irnos!.- chille, llena de pánico.

Sí mi padre llegaba a enterarse, estaba muerta. Sabía que Tomas se haría cargo de comunicarle que me había rateado de clases.

-Bella.- me miro nuevamente, mientras a ciegas prendía el motor.- No va a pasar nada. Sé que Mike Newton fue a hablar con la enfermera para que te cubriera…

-¡No!.- le interrumpí. No entendía que era toda esa cháchara de Mike, pero ese no era el punto.- ¿No lo entiendes, Edward? ¡Mi padre va a matarme!

El rostro de Edward se contrajo.

-No tiene porque enterarse.

-Lo hará.- le explique tratando de controlarme,- Tomas se lo dirá.- los ojos de Edward se abrieron en comprensión.

-¿Y sí arreglo ese problema, vendrías conmigo?.- no dude ni un segundo en asentir con la cabeza efusivamente.

-Eso no esta bien.- se lamente.- No deberías querer estar conmigo. No tendríamos que pasar tiempo a solas.- Sus palabras me hirieron, y quise llorar ¿Me estaba diciendo amablemente que no disfrutaba de mi compañía?

Gire mi cuerpo, dispuesta a salir de auto. Pero al toparme con la puerta, vi el seguro puesto. Con disimuló intente quitarlo, pero me fue imposible. Era automático.

Estaba enfadada. Muy. No sólo con Edward, sino con la situación y conmigo misma.

Fije la vista fuera de la ventana y me cruce de brazos. Edward estaba hablando por radio- teléfono, dándole indicaciones a alguien. Me asombre de que tuviera uno, ya que sin duda eran exclusivos...

... pensándolo mejor, no debí de maravillarme. Edward, al igual que su familia, parecía tener el suficiente dinero como adquirir un radio- teléfono y colocar uno en su automóvil.

Cuando acabo, puso el auto en marcha y salimos del instituto.

-Jasper se hará cargo de la situación.- hablo tranquilo.- Él se encargará de que Tomas no diga nada.

-¡Ja!.- solté.- No sé porque haces esto. Al fin y al cabo te estas tomando demasiadas molestias para una persona a la que no quieres tener cerca. No lo entiendo Edward, si tan repugnante te resultó ¿Por qué detuviste la camioneta de Tayler, y porque te preocupas de mí ahora? ¡No tiene sentido!

-¿Estás insinuando que me arrepiento de haberte salvado?

- que así es.- le espete, furiosa.

-¡No sabes nada!- grito, me encogí en mi lugar. Asustaba. Bajo el tono de voz cuando volvió a hablar.- ¿Estas loca? No me arrepiento de haberte salvado, ni de ser yo quien esta aquí contigo, ahora.

-Pues no lo demuestras. Parece más como si fuera una carga haberme salvado. Como si sintieras pena por mí y por eso estas aquí conmigo.

-¡Dios, Bella! No me arrepiento de haberte salvado.- notaba que estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no gritar. ¡No entendía nada! Todo era tan confuso…- Ni siento que seas una carga, ni mucho menos pena. Estoy contigo porque quiero.

-Sí fuera así.- dije haciendo referencia a sus últimas palabras.- No estarías diciéndome todo el tiempo que me aleje de ti. Sí no quieres que este contigo, es más fácil decirlo de una vez, que dar tantas vueltas.

-¿Es por eso?.- pareció aliviado. No entendía el porque.- No dije que no quiero estar contigo, simplemente que no es bueno para ti. Si fueras inteligente, te alejarías de mí. Soy peligroso, especialmente para ti.

-Te das cuenta de que no soy inteligente.- me señale, con sorna.- ¿Qué eres? ¿Por qué eres peligroso? ¿Cómo detuviste la camioneta de Tayler? ¿Cómo es que sabes lo que Tomas piensa? ¿Cómo…?

-¡Wow! Para, Bella.- dijo entre risas y me sonroje al darme cuenta de lo que había hecho. Era sorprendente como había cambiado todo. Hacía tan sólo dos segundos quería matar a Edward, y ahora me avergonzaba. Él lograba esas cosas en mí.- No estas preparada para esas respuestas.

-Sí lo estoy.- discrepe, mirando lejos de él.

-No, y no quiero poner más carga sobre tus hombros. Hasta donde estaba enterado, creí que íbamos a hablar sobre ti. No sobre mi extraña forma de ser.

-Sí tu no me das respuestas, yo tampoco lo haré.- refunfuñe como una niña cruzándome de brazos.

-Es lo justo.

-¿Entonce…?

-Una pregunta cada uno…

-Y no se puede no responder. Tampoco puedes mentir.- le interrumpí poniendo mis cláusulas.

Edward vaciló, nervioso, antes de asentir con la cabeza.

-Supongo que no me queda otra opción.- suspiro derrotado.

Sonreí con satisfacción y desenredé mis brazos, relajándome.

-Supones bien.

-Ok. Tengo la sospecha de que querrás empezar.- me miro de reojo antes de cambiar la velocidad del Volvo.

Descubrí que íbamos de camino a Port Ángeles. En otro momento hubiese discutido, pero necesitaba el tiempo para obtener mis respuestas, y el camino a Port Ángeles me lo daría.

-¿Cómo es eso que puedes leer las mentes? ¿Cómo lo haces? ¿Cómo es escuchar todo? ¿Sabes lo que estoy pensando?

-Creí que haríamos una pregunta cada uno.- se burlo de mí y no pude evitar rodar los ojos mientras me sonrojaba. Edward suspiro.- Sí puedo leer las mentes. No estoy seguro de cómo lo hago.- su seño se frunció inconcientemente como si estuviese pensando en ese momento la respuesta a mi pregunta. No dude en creerle. Él leía las mentes. Eso hizo que me sonrojara nuevamente ¿Sabría lo que pensaba de él? ¿Todo?.- Es extraño. Es como estar en un hall lleno de gente hablando todos al mismo tiempo. Nunca puedo parar de hacerlo, aunque trato de ignorarlo la mayor parte del tiempo. Me siento mal por invadir la privacidad de las personas, especialmente de mi familia. Pero esta fuera de mi control y término enterándome de todo, aunque más de una vez deseé no hacerlo.- Relajo sus hombros y note como la fuerza que estaba ejerciendo en el volante se aflojo. Sonrió y supe que era mi fin. Corrí la mirada rápidamente hacia la carretera y escondí mi cara entre mi cabello.- Tranquila, Bella. No puedo leer tu mente. Es extraño, jamás me había pasado. Pero contigo es como sí hubiese una pared en blanco.

-¿Por qué a mi no?.- estaba notablemente aliviada, y Edward lo noto ya que se rió suavemente.

-Mi teoría es que estas en otra sintonía. Es como si yo fuera una radio que pudiera captar todas las emisoras, pero la tuya se me va del radio.

-¿Hay algo mal en mí? ¿Soy un bicho raro?.- pregunte alterada.

-¡Ja!.- soltó una carcajada irónica.- Yo soy el que lee mentes, ¿y tu dices que estas mal? Eres absurda, Bella.

Me sonroje, aunque sonreí. Estaba tranquila de que Edward no supiera que pasaba por mi cabeza.

-De cualquier forma haz hecho más de una pregunta.- sonrió con suficiencia.- ¡Mi turno! ¿Qué paso hoy en clases, Bella? ¿A qué le temes?

Suspire. Sentía pudor al tener que responder que tenía miedo, pero necesitaba abrirme a alguien. Estaba desesperada por sacar lo que sentía. Edward quizás no era la persona correcta, pero era la única que había.

-Me quede dormida.- conteste con simpleza. Edward me miro de reojo, esperando a que continuara. Mire hacía otro lado y deje de pensar en mis palabras.- Suelo tener pesadillas desde que mi madre ha muerto. Veo el accidente como si lo hubiese vivido, pero no puedo hacer nada para detenerlo. Creí que viniendo a vivir con mi padre todo mejoraría… me confundí. Todo esta mucho peor. Charlie no es el mismo desde que lo había visto por última vez hace años. Es como si ahora fuese una carga, una intrusa en su nueva vida.

-Eres su hija, no una intrusa.- dijo Edward de forma seria.

-Ojala él lo comprendiera.

-¿Qué cambió en él, Bella? ¿Por qué dices que todo ha empeorado?

Rodé los ojos ante la curiosidad de Edward. Sabía que había hecho más de una pregunta. Pero no quería detenerme, y él tampoco me dejaría hacerlo.

-Él no es la misma persona. Ahora sólo le importa su nueva esposa, su hijastro y el dinero. Sus relaciones sociales, el sexo… ¿Sabes? Ni siquiera entiendo como es que siendo el Jefe de Policía de este pueblo de mala muerte haya pasado a tener una fortuna.- me ruborice por haber hablado de sexo tan deliberadamente, pero a Edward no pareció importarle.

-Quizás gano la lotería.- sugirió Edward, tratando de calmarme un poco con su estrafalario humor.

Le di el gusto y sonreí. Aunque estaba segura que es no era la razón. Sabía que era algo más profundo, pero no me importaba saberlo. Sólo quería volver a tener una familia. Quería que mi madre volviera, y aunque estuviera separada de mi padre, también lo quería a él. Quería que todo volviera a ser como antes.

Edward estaciono el Volvo en el aparcamiento de un restaurante en Port Ángeles. Miré el reloj, aún tenía tiempo para llegar a mi casa.

Suspire e intente despejar mi mente antes de bajar.

La vida continuaba, y yo con ella…

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Siento volverlo a subir. Estoy trabajando en el nuevo capítulo, pero cuando lo releía para ver por donde lo había dejado note varios cambios y no pude evitar arreglarlos. Al parecer mientras lo escribía olvide que estaban en los '70 y no en la actualidad. Lo siento mucho, pero pronto llegaré con el nuevo.

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¿Qué les pareció el chap? Sé que es probable que no diga nada de lo que esperan para este fic. Como comente anteriormente, se basa en otra cosa que en la relación de Edward y Bella. Pero quería dejar el primer capitulo para dejar claro ciertos aspectos de la vida de Bella, antes de empezar con lo que de verdad trata.

PROMETO que el próximo cap ya se va a descifrar mucho más. Hasta ahora sólo sabemos que Bella ha perdido a su madre, que Edward es vampiro pero que ella no lo sabe, que JACOB no aparece en esta historia, el odio del hermanastro de Bella hacía ella, sus miedos y dolor.

En fin, como dije antes este es un SHORT FIC como mucho calculo que tendrá 8 capítulos, pero mi promedio es hacerlo de 6 xD

Espero que les haya gustado y que me dejen su opinión en un hermoso RR.

MUCHAS GRACIAS POR LOS RR DEJADOS :)

MUSHIAS GRAX POR SUS RR :)

Nos leemos en el proximo chap, dejen rr :)

RECUERDEN QUE LOS RR ANONIMOS QUE REQUIERAN RESPUESTA O LO QUE SEA DEBEN DEJAR SU MAIL, YA QUE NO TENGO OTRA FORMA DE CONTESTARLOS. Y CUANDO DEJEN EL MAIL RECUERDEN PONER ESPACIOS ENTRE EL Y LOS NOMBRES ( ejemplo.89 Hotmail. Com)

Besop(L)

Hasta el crepúsculo…

Luchyrct

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