ACTO II… EL SUEÑO


Al día siguiente Black Star, Tsubaki, Death The Kid, las hermanas Thompson y todos sus amigos despertaron en un cielo gris y tormentoso yendo a darle el último adiós a su camarada, era domingo en el Shibusen, Shinigami hizo una ceremonia de despedida al cuerpo, se sentía en parte responsable por el deceso ya que debió prever las circunstancias originales y la dificultad de aquella misión, pero aun así admitió que cada vida y alma perdida era un precio que pagar por la enorme responsabilidad sobre la cual su organización recaía, además de sus amigos unos cuantos compañeros de clase que de vez en cuando escucharon su nombre y algunas chicas que pensaban que él si era un chico cool se acercaron para depositar una flor en su ataúd, el resto solo observo impertérrito, el lugar estaba cargado de emociones ese día, por un lado Black Star todavía no podía creer que su mejor amigo hubiera muerto, al principio creyó que se trataba de una broma, pero cuando lo vio con sus propios ojos sintió un terrible dolor, pero recordando su típica personalidad cool, reunió todas sus fuerzas para tratar de mantener un rostro sereno en aquella hora trágica, aunque sus puños oprimían con más fuerza solo de pensar que ya no volvería a ver a su mejor amigo, que ya no podría estrechar su mano, o bailar al son de alguna tonada amistad mientras cerraba los ojos tratando con todas sus fuerzas de no llorar era consolado por Tsubaki quien le tomaba de la mano con fuerza, Death Kid recordó la primera vez que lo vio, pensando que él habría podido convertirse en una gran Death Scythe, mientras que Patty parecía no mostrar algo de delicadeza en el lugar siendo regañada con el codo por Liz.

Después de la ceremonia Shinigami enseño el alma de Soul con su ya típica forma y encerrándola en su puño la envió a descansar en paz, era lo menos que podía hacer para enmendar su error, en vez de dejarla desaparecer. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio y todos se retiraron apenados a sus casas.

Y mostrándose algo enojados por la inasistencia de cierta persona… Que se encontraba encerrada en su habitación y de la cual no salió durante dos días seguidos al entierro.

Al tercer día, ella todavía se encontraba recostada en su cama, con la almohada mojada aunque las lagrimas ya no brotaban de su rostro, porque creía ya no tener más que derramar, y ahora junto con la tristeza venía la culpa, la culpa que exprimía su corazón en pena preguntadosé una y otra vez como pudo haber cometido semejante error que le había costado la vida su compañero… ¡No! … A su amigo, su arma. Aquél al que hace unos años había decidido entrenar para convertirla en la siguiente arma de Shinigami y la que superaría a su papa, al cual evitaba cerrando con llave la puerta de su apartamento.

-Maka-chan… me escuchas, ¡¿estás ahí?!- se escucho decir desde la puerta.

Pero ella no contesto, ni siquiera centro su conciencia en su llamado.

-Soy Tsubaki, abre la puerta… vamos- volvió a decir.

Mas ella seguía perdida en sus pensamientos, pero la insistente voz de su amiga hizo que saliera de su trance por unos segundos.

-Vete… Tsubaki, quiero estar sola- apenas pudo decir con débil voz.

Ella hizo silencio por un momento pensando que debía decir para consolarla.

-Han pasado tres días desde que estas aquí… Me estoy a empezando a preocupar- dijo de nuevo desde la puerta la kunoichi.

Mas el silencio que siguió a la contestación era una clara respuesta de negación.

-¡¿Estás bien?! Te estás alimentando- pregunto.

-Estoy bien… ahora vete- volvió a contestar con la misma voz apagada.

-Algo me dice que no es verdad, Maka-chan, ¡por favor abre!, para que podamos hablar- dijo.

-¡YA TE DIJE QUE ESTOY BIEN!- dijo enérgicamente tratando de sonar ruda la pelirrubia. –Por qué quieres hablar conmigo… ¡¿acaso no me odias?!, como todos en la escuela, como Black Star o Blair!- pregunto serenándose.

-¡Eso no es verdad!- contesto. –Maka soy tu amiga, no puedo ayudar si no me hablas- dijo de nuevo con la voz en lástima.

La respuesta se dejo esperar con una pausa silenciosa breve…

-Lo sé… gracias- dijo maka desde el otro lado. –Pero quiero estar sola… así que por favor, vete!- le dijo por última vez antes de callar definitivamente.

Tsubaki se entristeció de nuevo por su amiga, mientras se daba la vuelta para regresar por donde vino ante la mirada seria de su técnico que había estado apoyado contra la esquina de las escaleras escuchando toda la conversación como esperando a que su arma pudiera hacer que la tonta que había dejado morir a su mejor amigo abriese la puerta para decirle un par de cosas, mas al ver que esto no sería así se retiro en silencio junto con la kunoichi.


Ya eran las 5 pm y parecía que otro día perdido en su vida se iba, su cuerpo débil por la falta de alimento comenzó a dolerle una vez más por las heridas todavía abiertas, y en especial por una muy profunda en su corazón y en su mente. Varios recuerdos de su vida pasaron por su mente, el día en que Papa se convirtió en una Death Scythe, aquella fea pelea que tuvieron su papa y su mamá, los interminables días de ella espiando a su padre y sus constantes infidelidades, hasta aquel desgraciado día en el que su madre decidió separarse e irse, fue ahí cuando decidió no ser más la hija de papi y tratar de humillar a su padre creando un arma superior a él, en eso su mente se iba derecho a aquel día, en una habitación oscura llena de retratos y un piano negro de cola…

-Hola… tu eres a aquel que llaman Soul Eater-

-¡¿Quien quiere saberlo?!-

-Yo, ¡por supuesto!-

-…Si- contestó después de mirarla de pies a cabeza por un momento.

-Me contaron que tienes sangre de arma-

-…Así parece-

-Y que piensas de ello-

-…No lo sé-

-Es extraño que haya un arma en una familia de músicos-

-Eso creo-

-Tú también eres músico-

-…-

-¡¿Qué pasa?!-

-Si tratas de invitarme a salir, lo siento pero no eres mi tipo-

-…?!-

-Me gustan las tías de grandes atributos-

-¡claro que no!- trató de olvidar aquel ultimo, a pesar de que se le podía notar una venita de furia ante la poca delicada respuesta en su cabeza.

-En realidad he venido a pedirte que seas mi compañero, soy una técnico de Shibusen y necesito un arma-

-…De acuerdo, pregunto. ¡¿Por qué quieres que YO sea tu compañero?!-

-haber… ¡¿déjame pensar?!-

-…-

-Porque creo que eres fuerte… porque eres un arma buena… y porque estoy decidida a crear el arma más fuerte del mundo, que supere a otra que yo conozco-

-de verás- contesto para luego darse la vuelta en dirección al instrumento frente a él.

-¡¿…Sabes tocar el piano?!-

No contestó la pregunta pues ya le parecería obvia la respuesta y comenzó a posar los dedos en las teclas y hacer sonar una melodía muy extraña y oscura. La tonada duro unos 5 minutos y luego se detuvo, para darse una vuelta en dirección suya de nuevo.

-Siempre creí que la música describe al tipo de humano, cada uno tiene una melodía distinta la cual lo define…- argumento. -¡Esta es la clase de humano que soy!, si puedes lidiar esto, entonces…-

Ambos quedaron en silencio.

-Eso fue raro- dijo ella interrumpiéndole.

-…-

-Pero me gusto, ¡¿quieres ser mi compañero?!- pregunto con una sonrisa extendiéndole su mano.-Mi nombre es Maka Albarn, mucho gusto-

-Hmph… de ser así entonces…- dijo para luego extender la mano y estrecharla con la suya –Iré contigo, Maka-

Esas últimas palabras la hirieron profundamente, mientras que su mente le recordaba escenas de batallas anteriores, momentos divertidos, mientras aquellas últimas palabras hacían eco en su mente torturándola de culpa, solo de recordar aquel momento en la que él le entraba su confianza. Aquellas escenas que nunca volverían presentarse en su vida, y cuando creyó que ya no tenía más lágrimas que derramar, unas nuevas aparecieron en sus mejillas mientras se encogía aun mas en su posición y abrazaba su almohada.

Soul…

¡Perdóname!


Después de unas horas más finalmente se durmió, encogida en la misma posición, como si el sueño fuera aliviar su dolor, pero en lo más profundo de su sueño pudo oír una voz…

Vas a estar bien… Debes resistir… Maka… No fue tu culpa…

DESPIERTA.

Sus ojos color jade se abrieron de par en par, para levantarse y echar un vistazo a su habitación, ya era de noche, no se imaginaba que hora podría ser, a decir verdad eso no le habría importado desde hace tres días, aquella voz que resonó en su sueño, era como un llamado… pero al escuchar su voz, por un momento su corazón se esperanzo de verlo allí parado frente a ella, pero no, no había nada.

De pronto una mano se poso en su hombro provocándole un fuerte escalofrío y una voz le hablo a su oído.

-¡BU!-

-¡WUAAAAAAAAA!- grito aterrada mientras se alejaba de la cama y caía al suelo el golpe en su cabeza le dolió mucho mientras se levantaba con los cerrados y se acariciaba el sitio del golpe.

-¡Pero qué torpe eres…!- le dijo una voz conocida.

Al oírla abrió los ojos de golpe y se encontró con una presencia fantasmagórica… o eso es lo que la lógica definiría en esta situación, pero no.

Frente a ella, de pie a un costado de la cama con su típica campera anaranjada y negra estaba él… su compañero, su amigo…

Soul…

Corrió hacia él y repentinamente lo envolvió en sus brazos mientras hundía su rostro en su pecho, este no hizo más que contener su agarre y posar sus brazos sobre ella, podía sentirlo, el calor de su cuerpo, los latidos de su corazón, era él… había vuelto.

-Soul… eres tú, en verdad eres tú?!- preguntó.

-…Si- contesto el peliblanco medio dubitativo.

-¡Soul! Perdóname Snif, todo fue mi culpa, tenías razón, deje que se me fuera a la cabeza- le dijo mientras hundía su rostro lo más que podía en su cuerpo el cual ya empezaba a humedecerse con unas cuantas lágrimas.

Él sencillamente respondió acariciando sus cabellos…


Pasaron unos minutos y ambos se encontraban en la cocina, sentados en la mesa la cual tenía un plato de curry preparado hace unos minutos el cual era degustado por la hambrienta técnico junto con un vaso de agua, después de acabárselo por completo se quedo cabizbaja frente al peliblanco quien había estado observándola todo el rato.

-¡¿Qué sucede?!- le preguntó.

-…Gracias, por la comida- contesto ella.

Luego quedo en silencio por un buen tiempo, hasta que Soul se puso de pie y se acerco hasta ella para colocar su mano en su cabeza.

-¡¿Que sucede?!-

-…Esto, es real…?!- preguntó.

-¡¿Y acaso eso importa?!- contesto él.

-Ya me lo imaginaba- volvió a decir.

-Estoy aquí para consolarte…- le dijo mientras bajaba su mano por su rostro en una caricia por su mejilla para tomar su quijada y llevarla hacia arriba.

-…y pedirte que ya no te martirices por ello- dijo mientras veía su rostro sonrojado y húmedo. -Lo que pasó, pasó. Y no se puede remediar- le dijo.

Al oír esto maka volvió a inclinar la cabeza zafándose de la mano del albino, este le oyó sollozar una vez más, sabía que era demasiado bueno para ser verdad.

-Soul, lo siento, lo siento mucho- dijo mientras se lanzaba nuevamente a abrazarlo.

-Mi tiempo por hoy se termina…- dijo él.

-Lo sé- dijo ella.

-Antes de irme, quiero pedirte algo- le dijo mientras sacaba de su bolsillo una llave pequeña y la ponía en su mano.

-Ve a Shibusen, usa esta llave y abre mi cajuela, ahí encontraras algo para de mi para ti-

-No puedo…- dijo Maka.

-¡¿Huh?!-

-No puedo volver allí-

-Maka, no puedes quedarte encerrada aquí para siempre, debes continuar con tu vida- le dijo. –Haz lo que te pido por mí, ¡¿vale?!-

-…Si- dijo mientras levantaba el rostro hacia el suyo, esforzándose por sonreírle.

A lo que él respondió limpiando una pequeña lagrima de su rostro en un gentil gesto.

-¡¿Algo más que pueda hacer?!-

-Si…- le dijo Soul.

-¡Que cosa!-

-DESPIERTA-


Sus ojos se abrieron de par en par, se dio cuenta de que estaba de nuevo en su habitación, cubierta con sus sabanas y vestida con su pijama con el cabello suelto.

-Todo eso… fue un sueño- se dijo para sí misma.

Solo de pensar en eso empezó a deprimirse encogiendo en sus rodillas con algunas ganas de llorar, pero luego recordó las palabras que salieron de su boca… de pronto se dio cuenta de que sostenía algo con su mano, la llevo al rostro para ver y vio una llave pequeña depositada en su palma.

-¡¿Cómo es posible…?!- dijo mientras un montón de emociones iban y venían de su mente, fue un sueño o fue real, era lo que se preguntaba.

Era como si por un momento, en el tiempo, él hubiera acudido en cuerpo y alma a consolarla… pero, ¡¿cómo?!. Luego recordó lo que le había pedido que hiciera, se levanto de su cama, se arregló y se enjuago la cara que estaba muy demacrada estos últimos días, volviendo de nuevo a la normalidad, eran las 8, olvido el desayuno y se dispuso a salir, pero por un momento se detuvo mientras tomaba la perilla de la puerta, si salía, debería enfrentarse a las miradas de sus compañeros, sobre todo a la de cierto peliazul que seguramente la esperaba.

Pero recordando lo que había ocurrido anoche, tomo valor y abrió la puerta…


En el Shibusen como era de esperarse, recibió algunas miradas acusadoras de parte de algunos alumnos que conocían a Soul, pero la mayoría había olvidado ya por completo lo que ocurrió, llego al salón luego de unos minutos y se sentó en su puesto, pero de pronto un trío se acerco a ella.

-¡¿Maka-chan, ya estas mejor?!- dijo Patty.

-Más o menos- le contestó.

-Patty, se algo más delicada al respecto- dijo Liz. –Perdónala maka, y siento mucho lo ocurrido-

-No hay porque Liz-san-

-Maka- dijo Death The Kid. –Quiero expresar mi más sentido pésame, si te sirve de consuelo, mi padre le permitió al alma de Soul descansar en paz-

-Te lo agradezco, Kid-kun- dijo ella.

De pronto sintió un escalofrío con una pequeña sensación de peligro en su espalda, giró la cabeza por su hombro y vio a Black Star observarla fijamente, tenía una mirada seria y casi amenazante, volvió a dirigir la mirada hacia adelante al apenas verlo.

-Black Star, por favor déjala en paz… está pasando por un momento difícil-

-Silencio, Tsubaki. Es algo que tengo que hacer- contesto severamente.

La clase dio inicio, pero antes de comenzar el profesor Stein la pregunto a Maka si se sentía bien, ella afirmo que pese a estar triste, era su deber seguir asistiendo a clases como la alumna modelo que era, una vez terminada esta, fue a donde los estudiantes guardaban sus cosas y abrió la cajuela de Soul con su llave, dentro encontró un paquete mediano violeta envuelto en un lazo lila.

-¡¿Que será esto?!- se pregunto curiosa.

-Maka- escucho decir a sus espaldas reconociendo la voz.

Volteándose para encontrar a Black Star parado a unos tres metros de ella.

-Quiero respuesta a una simple pregunta… y dependiendo de ella puede que no sea muy duro contigo- dijo.

-¡¿…Que és?!- dijo ella luego de una pausa de unos segundos.

-¡¿Que fue lo que ocurrió en verdad?!- preguntó. –Algunos dicen que fuiste tú la responsable… de que mi mejor amigo muriera-

-…Es verdad- contestó ella.

El ninja apretó el puño con tanta fuerza que se pudo oír el crujido de sus dedos, Maka cerró los ojos esperando a recibir algún fuerte golpe como el de aquella vez. pero no ocurrió nada.

-¡Black Star!- escucharon decir alto a sus espaldas, la voz proveniente de Kid quien apareció segundos antes.

-No te preocupes, Kid- le dijo el ninja. Maka levanto el rostro hacia él al oírle hablar de esa forma.

-Si fuera otra persona, ya te habría golpeado- contestó. Al oír esto ella abrió los ojos para confrontarlo una vez más.

-Pero tú… también eres mi amiga- le dijo.

-Black Star- dijo Maka.

-Solo cuéntame… que ocurrió-

Después de unos minutos de oír su versión de los hechos las cosas parecían calmarse entre los dos.

-Ya veo…- balbuceo el peliazul. –Él siempre actuó así…-

-Black Star, perdón. Sé que tu y Soul eran muy buenos amigos, lo siento mucho- dijo mientras se acercaba a él y le daba un abrazo para consolarlo.

-Vaya, veo que finalmente lo recibiste- murmuro.

-Te refieres a esto- le señala maka mostrándole el paquete envuelto.

-Me estuvo hablando de ello desde hace unos días, acerca de algo apropiado para darte este día- contesto Black Star.

-¡¿De qué hablas?! ¡¿Qué día es hoy?!- pregunto ella.

-No lo sé- dijo él.

-Deberías ir a tu apartamento y averiguarlo- dijo Kid.


Ya de vuelta en su apartamento, eran el ocaso y el sol comenzaba a dormirse sobre el horizonte, maka con el presente en la mano se dirigió a la habitación de Soul, entro en ella y se sentó en su cama, todavía podía oler su presencia en la habitación, pensó que sería el lugar ideal para abrir ese extraño paquete.

No resistió más la curiosidad y comenzó a deshacer la envoltura, tiro del lienzo que la envolvía, este cayó al suelo lentamente mientras maka abría el paquete para encontrarse con su contenido.

-¡¿Un libro?!- pensó.

Paso su mano por la portada mientras reconocía el título… era el libro que había estado buscando desde hace tiempo, hace unas semanas para ser más exactos, lo había visto de oferta en una tienda, hizo una reserva, pero luego se enteró de que este libro no podría llegar a Death City debido a restricciones en la distribución, se entristeció un poco por ello.

Jamás pensó que su difunto compañero podría conseguir aquello tanto buscaba…

-Soul…-

Levanto la mirada para dar un vistazo a la habitación mientras la pena la embargaba, hasta que su vista se detuvo en el calendario, encontró la fecha del día de hoy marcada con un bolígrafo rojo y señalada con flechas a su alrededor, maka se acercó al calendario en la pared mientras se esforzaba por recordar que se celebraba este día, de pronto finalmente se acordó…

Este día, fue el día en el que hace unos años, Soul había decidido venir con ella Death City y convertirse en su arma acompañante.

Dio unos pasos de vuelta a la cama donde había dejado el libro, lo abrió hasta llegar a la primera hoja, donde había un mensaje escrito en un papel que decía…

Me costó un ojo de la cara conseguirlo

Así que espero que te guste

No te preocupes en darme las gracias

Con verte leyéndolo es más que suficiente

Feliz Aniversario.

Soul.

Una lagrima cayó en el mensaje borrando ligeramente su nombre… después se le unieron muchas más mientras los sollozos de la rubia eran cada vez más agudos al derrumbarse en la cama, hasta que finalmente rompió en un llanto.

Mientras que afuera, en la calle una figura de cabello rojo la cual se disponía a subir por las escaleras hacia aquel cuarto, decidió dar media vuelta y regresar por donde vino.

-No es un buen momento para decírselo- pensó Spirit.

La noche que antes aparecía silenciosa, era interrumpida una vez más por los llantos del dolor, el dolor de perder a un ser querido y de recordar el hecho de que nunca más volverás a verlo, mientras la luna reía sádicamente como si disfrutara del dolor ajeno.

Fin del acto segundo…


ACTO FINAL 12-09

HOLA HOLITA!

Aquí estoy de vuelta… con un nuevo Acto. Espero que os haya gustado…

Lamento informarles que el final saldrá en diciembre debido a que estoy hasta el cuello de exámenes finales… pero por suerte saldré de vacaciones luego de ellos.

Agradezco a los lectores que continúan leyendo este fic, y por los reviews también…

Bueno sin más que agregar nos vemos hasta diciembre…

BYE BYE!