Los personajes de Dragon ball z no me pertenecen ;u; son propiedad de Akira Toriyama.


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Nota: Este capítulo estaba listo desde hace muuuuucho tiempo, pero no sé por qué razón no lo había subido._. hoy que revisaba mis archivos me acordé... xD le cambié ciertas cosillas, y no quedó tan largo como quería, pero bueh.


Capitulo 2


Jueves 19 de diciembre, 6 días antes de navidad.

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POV Vegeta.

El despertador sonó, motivo suficiente para levantarme, despabilarme y tomar una ducha.

Al terminar, procedo a vestirme con mi traje de oficina. Salgo de mi habitación en dirección a la cocina, donde se encuentra mi hermana Odette, y los pequeños demonios en el desayunador.

– ¡Buenos días padre! –el estridente grito de ambos pequeños me hizo cubrir los oídos y, sorprendido por el 'apodo' que no había escuchado desde la tarde de ayer; me acerco y les dedico un gesto en la cabeza.

–Hmp –susurré con molestia recordando lo acontecido.

–Buenos días hermanito, ¿uh?... –me inspeccionó Odette– ¿Te sucede algo? Luces más serio de lo normal.

–Nada que te importe –le respondo a esa entrometida que tengo por hermana mientras me sirvo un café.

Veo que sólo rueda los ojos y hace una mueca. –¡Ush! qué carácter, ¡Ya cásate!

Tomo una tostada y de soslayo noto que uno de los mocosos me observa con obvia curiosidad. –¿Qué? –pregunto tratando de ser lo menos brusco posible.

–Padre ¿entonces vas a casarte?

Yo sólo gruño por lo que dijo, es gracioso de hecho, pero no voy a reírme ahora

– ¿Te casarás con la señorita Ai? –me cuestiona Midori con esos ojos brillantes que heredó de su madre, y lo único que hago es atragantarme con el café.

¿Cómo se le ocurre a esa mocosa?

Odette sólo ríe burlándose de mí con los comentarios del par de mocosos. –Deberías escuchar a tus hijos Vegeta, digo, nuestros sobrinos, dan buenos consejos –la muy cínica sólo se ríe y guiña un ojo, a veces me pregunto si no será adoptada.

Termino de beber mi café al mismo tiempo que Odette se marcha a su habitación, supongo que a arreglarse, mencionó algo sobre una posible presentación en Milán, no entiendo mucho de moda, ni de lo que dice; Odette es la destartalada de la familia. Mientras el dichoso evento no sea un pretexto para verse con el futbolista ese que disque es su novio según la prensa... y disque es su amigo según ella; aunque en su página oficial tenga fotos junto a ese... amigo... ¡bah! ¡Amigo mi celular!... y ni siquiera estoy seguro de que me caiga bien. Miro mi reloj de muñeca y veo que son ocho menos diez.

–Apresúrense a comer mocosos, se hará tarde para la escuela –Y a mí en la oficina pero, en realidad no importa mucho, soy el director y de vez en cuando puedo darme ciertas libertades con todo marchando perfectamente. Tengo un par de asistentes eficientes que no muestran agotamiento ni ninguna clase de distracción para mi beneficio. "¡Cómo puede usted, oh poderoso director, olvidarse de las obligaciones con su propia empresa!" Sin saber por qué, las palabras dichas por la maestra retumban en mi cabeza, poniéndome incomodo. ¿Pero qué puede saber esa otra mocosa? Bah.

Midori se levanta de la mesa y veo que se acerca conmigo.

–Adiós padre, que tengas lindo día –dice con esa voz cantarina mientras me abraza y deposita un beso en mi mejilla– Saludas de mi parte a la señorita Ai –pongo los ojos en blanco ante el comentario y sólo agito su cabello sin deshacer ese peinado de dos colitas al que está tan acostumbrada.

Ren también terminó de comer, pero él sólo me dirige una sonrisa. –Adiós padre –también agito sus cabellos en respuesta.

– ¡Pórtense bien mocosos! –les exhorto antes de verlos desaparecer de mi vista. Termino de comer mi pan con mermelada y mi café, observo nuevamente el reloj... si, es algo tarde ¡Bah! da igual.

Voy hasta el estudio por mi portafolio, el cual no he abierto desde que me fue entregado por la educadora, y finalmente me dirijo al ascensor para bajar hacia el garaje. Busco las llaves de mi auto y desactivo la alarma del mismo. Finalmente subo a mi Porsche negro y conduzco hasta mi oficina... esa Odette y sus comentarios, sólo le mete ideas a los mocosos "Padre ¿vas a casarte con la Señorita Ai?" Grrr... ¿De dónde sacan que pienso casarme con su maestra?

"Saludas de mi parte a la señorita Ai". Saludar. Primero que si me caso con ella y después que la haga de mensajero… ¿Saludarla? ¿Cómo rayos pensaba hacer eso? ¿con qué motivo? Me da asco de sólo imaginar. Apenas si les dirigía unas palabras a mis padres por las mañanas, y la mocosa quiere que, exultante, vaya y le dé los buenos días a esa muchacha insolente (además desconocida) que insinúa que no me esfuerzo lo suficiente. Debería despedirla. ¿En qué área estará?... ahora que lo pienso… ¿¡cuándo comenzó a trabajar para mí!? Tendré que resolver eso; pero lo más importante… ¿Qué influencias malignas tiene ella con mis mocosos para que sacaran tal conclusión? Ella influyó un poco en su reacción a la muerte de mi hermana, lo acepto pero, ¡no es para tanto! ¿Y por qué no puedo dejar de pensar en ello? ¡DEMONIOS! Llevo dos horas sentado frente a mi escritorio, ¡y ni siquiera he encendido el computador!... ¡DIABLOS! ¿Por qué carajo no me la saco de la cabeza?

–Señor Ouji, es necesario que tenga esto en su poder –una de mis asistentes, Yusura, entra sin tocar y me pasa un sobre amarillo.

–Gracias –agradezco, y no me resulta extraño, no con ella. Esa mujer tiene un carácter tan dulce, que resulta empalagoso, casi como miel; es imposible infundirle malos tratos. Incluso me recuerda un poco a mi madre.

– ¿Todo bien, joven Vegeta? –noto preocupación en su mirada y en su tono, pero es cauteloso, como si yo fuera un típico joven con problemas de esa difícil edad, y su madre entrando al rescate.

Suavizo la mirada tratando de serenar mi mente y sacar esas dudas de mi cabeza. Debo dejar de cuestionarme sobre la moral de la maestra y concentrarme en el trabajo de mi empresa. Inevitablemente recuerdo el día anterior, y el porqué de la visita inesperada; resolver esa duda no se me escapará.

– ¿Quién mandó a esa muchacha a mi casa? –expreso más como reproche que pregunta, recargándome en la silla de cuero.

–Oh ¿se refiere a la señorita Bulma? ¿Causo problemas joven Vegeta? –responde intrigada y realmente interesada. ¿Bulma? ¿qué no era… Ai?

–Ai.

–Es la misma, Bulma Ai Briefs es su nombre completo –Ella conoce la situación por la que pasa mi destruida familia, y sabe que la cautela es, más que nada, una prioridad–. Lo que sucedió con su maletín ayer fue que, Yukana se dio cuenta e insistió en llamar a alguien o ir ella misma, pero tuvo un leve accidente y tuvimos la necesidad de mandar a Bulma, que en ese momento nos acompañaba. Le pido disculpas si resultó inoportuno.

Existe confianza. Así que era eso… un momento…

– ¿¡Qué le pasó a Yukana!? –No soy un hombre que se preocupe por cosas tan simples como el accidente de una anciana, pero es un factor importante para mantener esta empresa donde se encuentra. (Además significa enfocarme en otra cosa) Y no quiero represalias.

–Oh. Usted no se preocupe, fue una ligera lesión en el tobillo; nada alarmante –responde risueña, como si no se tratara de su hermana–. La muy necia no quiso quedarse en casa, y ahora se queja por cualquier cosa. Se lo advertí.

–No lo noté al entrar –desde que llegué a las ocho con quince, no me he parado de esta silla para chequear con ella los informes de cada departamento del día anterior; cosa que debería haber hecho antes de salir. Entré directamente al encierro.

–Bien, debo verificar ciertos informes.

Observo que se marcha y me quedo pensativo unos segundos antes de volver al presagio inicial: ¿¡Por qué la mujer es tan importante!?


Nota final:

Gracias por leer y por sus reviews ;u; la universidad me tiene muy ocupada, pero espero poder escribir y tener el final para esta navidad (que era la idea inicial para el año pasado y no se pudo xD) :(

saludos.