Título: Sacrificio
Pareja: Rem/Misa
Fandom: Death Note
Advertencias: Enorme cantidad de Spoiler, Shojo ai super leve.
Dedicatoria: A Manuel, porque me metió la idea en la cabeza. Otra cosa. Quedó empalagoso, demasiado. Pero en fin¿qué se le va a hacer? se encoge de hombros
Disclaimer: Death Note no es mío, si lo fuera, no sería tan grandioso.


Sacrificio


Si los shinigamis pudieran tener hijos, Misa Amane hubiese sido su hija perfecta. Y su padre hubiese sido Zyerasu, esta segura, porque ambos tienen el mismo destino y ambos sentían lo mismo. Y no sabe exactamente a qué se refiere cuando tiene la certeza de que es el mismo sentimiento, porque es un sentimiento imposible para ella. Para él no, pero para ella sí. Además, es un poco triste y algo más de patético saber que el sentimiento es unilateral.

Por momentos guardó la esperanza de que algo ocurriera. Uno, dos, tres días. Esperó y esperó. Amane Misa no tiene padres y deseaba que ella la tomara como figura materna. Porque lo es, porque cumple la función que en el mundo humano las madres cumplen. Entra a la habitación de Misa en las mañanas, cuando la luz apenas comienza a colarse y la mira dormir, porque pronto comenzará su día. ¿Suena frívolo decir que el día de una modelo es ajetreado? frívolo o no, lo es, porque Rem la ha acompañado varias veces. Misa es bonita y su voz es aguda -quizá demasiado - pero hasta el trino de los pájaros suele ser de un agudo molesto, pero ¡oh! qué bien cantan. Igual la pequeña en cuyos ojos brilla el carmesí del poder que tienen todos aquellos que han dado la mitad de su vida.

Cuando entiende por qué hace eso, Rem siento algo parecido a la depresión. Kira le ha quitado a la rubia y es curioso creer que puede estar sintiendo también celos, porque Misa ha dado la mitad de su vida para ayudar a un hombre que mata criminales. ¿Por qué? Agradecimiento, porque los padres de la chica fueron asesinados y Kira vengó aquellas muertes. Rem sabe que no ha sido nada personal, pero deja que misa se admire y se maraville cada vez que lee el diario y ve en las noticias que los asesinatos del Dios Kira siguen tan abundantes como antes.

Rem la observa tirarse en la cama, abrazar una almohada y sacarse las botas sin preocuparse de que rompan algo al volar en direcciones desconocidas. Su semblante no cambia, pero el de Misa sonríe y comienza a hablar y a planear y a contarle a Rem sus planes. Quizá la considera una compañera, piensa Rem, y con eso es suficiente para ella, porque al menos sabe que no le es indiferente. Al día siguiente, Sakura TV muestra el primer mensaje de Kira y Misa observa, esperando que no halla inconvenientes, que sí los hay pero si eso ha resultado en llamar la atención de Kira, es suficiente. Hay una respuesta y comienza el juego que termina cuando Amane descubre quién es el Kira Original.

Rem lo odia.

Es manipulador, es un asesino que miente, un hipócrita, un estafador. Rem lo sabe, pero se abstiene de decirlo porque sabe que su Misa no es estúpida y que debe haberse dado cuenta también. Desilusión y frustración hacen mella en la shinigami, porque Misa está enamorada y lo ve perfecto, porque Light es guapo -debe reconocerlo -, inteligente, su familia es linda y para colmo, es Kira. Es Dios. Un Dios maligno, un Dios frívolo, caprichoso. Y para salvar a Misa de las garras de Kira, sólo puede amenazarlo, aunque sepa que eso no le devolverá a la pequeña. Quizá siente que ella es su responsabilidad porque protege lo que queda del amor de Zyerasu. Quizá, realmente es su responsabilidad porque quiere que lo sea. No lo sabe. El mundo humano es confuso.

Los papeles cambian nuevamente y ahora Misa está cautiva y ella no puede hacer nada para salvarla. Le queda confiar, confiar en Light Yagami, en el mismo que va a asesinarla, en el mismo que sólo piensa en su pellejo y que sería capaz de matar a Misa si no fuera porque ella está ahí y lo matará si eso pasa.

Encerrada, destrozada, Misa desea morir. Lo grita y lo sigue gritando aún después de que le sea colocada la mordaza. A Rem se le encoge el corazón o dónde sea que residan los sentimientos y busca otra alternativa, la única. "Renuncia" le dice y le asegura mil veces que Light va a rescatarla. Misa, incapaz de asentir, llora y Rem quisiera limpiar esas lágrimas, limitándose a darle una caricia, pequeña, breve, un roce que L mira curioso al otro lado de las cámaras. Y Rem se marcha y ya no hay nada que hacer, porque en la mente de Misa nunca existió.

Desde el principio supo que moriría por ella, algo en el acto de Zyerasu le decía que había una razón para ello y pronto la descubrió. También ella la había visto, junto a Zyerasu a través de esa abertura, pendientes de la chica, observando sus gestos, sus sonrisas, sus llantos, viéndola vestir de luto, viéndola cambiar el negro por el rojo encendido. Su vida, toda su vida documentada, una cuenta regresiva que una vez acabada fue reiniciada, como un reloj de arena al darse vuelta; en un acto de pureza, de amor. Curioso que ella, Rem, la que ni siquiera era capaz de darse al vicio de las manzanas, pereciera por algo tan estúpido como los sentimientos humanos.

Pero así es. Dirige sus últimos pensamientos a Misa, esperando que sea feliz, que Light la haga feliz, que le permita vivir engañada, que deje de manipularla. Pide imposibles y si pudiera, lloraría mientras lentamente va escribiendo en la libreta. Elle Lawlieth. Escondida, disminuida y sola, cierra los ojos mientras su existencia se va desvaneciendo, mientras su cuerpo se hace simple polvo. Piensa y se convence. Aquel sentimiento que le perturbó desde el principio, desde que vio los ojos brillantes de la chica, fue el mismo. Para Zyerasu, para ella. Simplemente, amor.


No es lo que quise plasmar, no del todo, pero el intento ahí está. Espero les haya al menos entretenido. Thanks.