Finalmente! He aquí la continuación de mi Junato, Conocida Desconocida! La verdad es que me inspiré un poco gracias a un libro que estoy leyendo para el colegio, Las penas del joven Werther, se los recomiendo mucho, es de la época del romanticismo, muy profundo. En fin, los dejo con el fic =)
DISCLAIMER: Ni Digimon ni ninguno de sus personajes me pertenece. Esta historia es puramente ficcional, cualquier hecho coincidente con la realidad es pura casualidad.
Conocida Desconocida
Capítulo 2: La Teoría del Caos Según Jun Motomiya
De acuerdo, no es que de golpe me sintiera toda una científica, pero según tengo entendido la teoría del caos se basa en que un mínimo conflicto puede estallar en algo enorme y mucho peor. Pues así era como me sentía en este momento. No entendía aún como había podido irme por las ramas sin notar que era mi amado Yamato quien estaba del otro lado de la computadora. Ahora sabía porque Hikari me había hecho prometer que jamás diría mi nombre… y aún así, fui tan ingenua… tan tonta… ¿por qué no le había hecho caso a esa tonta promesa? Al parecer la Yagami-chan notó mi estado de confusión, porque no fue tan solo una la ocasión en la que me intentó animar.
-Ay Jun… debiste hacerme caso-suspiró la chica.
-Ahora Matt me odia…-sollocé, me sentía una niña tonta e incomprendida.
-No te odia… tan solo… debe estar algo confundido, piénsalo, hace mucho que no te ve y la última vez que lo hizo tenía un concepto totalmente erróneo y disparatado sobre quien eres, y ahora que te conoció…
-No lo sé… no creo… estoy segura de que me odia…
-Ay Jun… cuando te deprimes no hay nadie quien te detenga-se lamentó Hikari.
-No te preocupes por mí, estoy bien-dije y me puse de pie observando como la chica atendía su teléfono después de que éste haya sonado por tercera vez.
-¿Hola? Habla Hikari.
-¡¿Intentaste involucrar a Yamato y a mi hermana?!-se escuchó la voz de mi hermano menor-. ¿Te volviste loca?
-No, tan solo pensé que sería una buena idea.
-Pues no creo que haya problemas por parte de Matt pero…
-¿Pero?-se sorprendió Hikari.
-Sora está que arde, la quiere matar y no creo que dude en hacerlo cuando te vayamos a visitar.
-¿Sora? Rayos, no había pensado en ella… pero… ¿y Matt?
-Está en el séptimo cielo, algo confundido aún pero feliz al fin y al cabo-dijo alegremente Daisuke-. A ver… espera un momento…
Se escucharon varias voces y finalmente el interlocutor cambió. Al instante Hikari reconoció el varonil timbre de Yamato.
-¿Kari?-preguntó el rubio.
-Hai, soy yo.
-Yo… quería agradecerte por todo, no te preocupes por Sora, ya veremos que hacer con ella.
-Ay Yamato, no sabes cuanto me alegra-sonrió la niña-. Jun estará muy feliz.
-¿Eh? ¿Que yo qué?-pregunté, completamente perdida en la conversación.
-Ah sí, espera-rió Yagami para luego tenderme su celular-. Toma, es Yamato.
-Pero si él me odia…-dudé con algo de miedo.
-¡Claro que no! ¡Él te ama! Y ahora ¡Toma!-me dio su móvil y se marchó canturreando por el pasillo yo mire el pequeño aparato, aún dudando si contestar o no, pero al escuchar la voz de Yamato, tan nerviosa como la mía, decidí que sería injusto de mi parte el no hacerle caso.
-¿Yamato?...-susurré.
-¡Jun! ¡Dios, de verdad eres tú!-me sorprendí al escuchar el alegre grito de mi gran amor.
-Sí… soy yo… Yamato yo…
-¡No tienes nada que explicar!-me silenció el cantante-. Todo está bien ¿sí? Te lo prometo, estaremos juntos… no puedo creerlo, aún me cuesta trabajo creer que por tantos años me perdí de una chica como tú.
-Matt…-murmuré incrédula. Me amaba. No pude evitar que las lágrimas comenzaran a salir de mis ojos ni que mi voz se quebrara. Ya nada me importaba, tan solo el chico al otro lado de la línea-. Yo… lo siento tanto… no quería engañarte Matt… es solo que… Hikari me dijo que no te dijera quien era y ayer… cuando te fuiste de aquel modo… pensé que me odiabas…
-Claro que no tonta, no podría odiarte por una tontería así… no llores por favor… me parte el corazón y no te tengo aquí para abrazarte.
-Entonces… ¿Por qué te fuiste ayer?-lloriqueé.
-Ayer a la noche estaba en lo de Tai, y también estaba Sora, fue ella quien me desconectó la computadora, ahora estamos todos aquí y no puede hacerme colgar el teléfono, Ken y Miyako la están sosteniendo.
-Ya veo… lo siento mucho Matt… ¿Te dijo algo?
-Me pegó-rió Yamato-. Claro que no me dolió mucho ya que por más que de pequeña jugase al fútbol, ya ha perdido la práctica y el estado.
-¿¡Te pegó!?-me alarmé y de pronto sentí como una inmensa furia se apoderaba de mí. Todos mis sentidos se pusieron alerta y sentí ganas de destrozar a la tal Sora Takenouchi-. Eso no va a quedar así.
-No corazón, no te preocupes, no vale la pena-intentó calmarme él, sin éxito alguno claro.
-Matt, no voy a dejar que esa niña tonta vaya por ahí golpeándote porque algo no sale como ella quiere, ella fue quien terminó contigo, te lastimó, ahora tiene que aguantarse las consecuencias.
-Pero… Jun…
-No Matt, yo defiendo a mis seres queridos y tú entras en una categoría aún más especial, te amo…-declaré, enojada.
-Me hace muy feliz escuchar esas palabras provenientes de tu boca, porque yo también te amo y a la primera oportunidad que tenga me encontraré besando esos bellos labios que tienes.
Fue entonces que me dí cuenta de la realidad en la que me encontraba. Yamato Ishida, quien había sido mi amor platónico durante años era ahora mi novio. Podría protegerlo, disfrutar de sus besos, cuidarlo, amarlo… hacerlo feliz. Eso era lo que más deseaba, y era por ello que de pequeña me había vuelto tan fanática de él. Siempre había deseado expresarle mi acompañamiento de todas las formas habidas y por haber. Fue por eso que aquella extraña navidad, cuando lo ví protegiendo a aquella tonta pelirroja, que sentí que algo profundo se apagaba en mí, mi esperanza se desvanecía… fue entonces cuando desaparecí. Y ahora… aquí estaba, con el teléfono en la mano, escuchando las bellas palabras que la persona que más amaba tenía para decirme. Ya no había más Sora, ahora yo era lo importante para él. Si tuviera que explicar la felicidad que sentí en aquel momento, no encontraría las palabras adecuadas. Es tan increíble el amor, capaz de llevarte desde el mismísimo infierno terrestre hasta un eterno paraíso terrenal. Despierta todos tus sentidos, tanto internos como externos, pero a la vez hace que te olvides de ellos, dejándote guiar por el instinto. Amor… una palabra mágica y maravillosa, bella, hermosa, increíble y con millones de posibilidades. Mi vida no podía ser más perfecta en aquel momento, o eso pensé, hasta que tras colgar con Yamato regresé a mi habitación y encontré aquella marchita rosa azul. En aquel momento mi nube de amor calló en forma de lluvia con aquel fuerte presentimiento oprimiéndome el corazón, algo no estaba bien…
Se habrán dado cuenta de que la historia no termina acá, cierto? Los espero en el próximo capítulo!! Comenten mucho plis ^^
Helena Cullen de Hale,,
