II. Negación

¿Quién diantres son esos muchachos que han aparecido de repente?

No tengo la más remota idea, pero no me dan mucha confianza. De hecho, nadie que esté a menos de quinientos metros de mí me crea confianza. ¿Acaso debería tenerla? Nadie la tuvo conmigo, nadie se compadeció de mí. ¿Por qué he de hacerlo yo?

Uno de los muchachos muestra demasiado interés en mí. Pero, ¿por qué? Tendré que averiguarlo. Hay algo en él que me resulta familiar y no sé qué es. Es esa manera de hablar, de tratar a los demás, de incluso mirar.

Se me pasa por un instante por la cabeza una idea bastante descabellada, pero me la quito de los pensamientos ya que es completamente imposible. Me echo a reír ante tal absurda idea. El muchacho me mira de forma extraña. No sé si es que sabe qué estoy pensando o si realmente sabe quién soy, a pesar de haberle dado un nombre que no era.

De pronto, en un arrebato de sinceridad, me confiesa algo que me hiela la sangre. No, no puede ser verdad. Hace demasiado tiempo que dejé atrás Ealdor y ella... ella no...

Ya no sé qué es lo que pensar.