Aquí les dejo el segundo capítulo.
La forma más fácil de explicar los cambios es que es la misma historia pero al mismo tiempo no.
Disfruten.
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de otra manera el rol de las mujeres sería más.
Un mundo dividido en 4 reinos, en donde lo que no se encontrara dentro de esos límites era considerado desconocido y quienes iban jamás se les volvía a ver.
Un mundo en donde los dioses y demonios eran nada más leyendas. Un mundo en el que Kami-Sama había abandonado a los hombres, 4 reyes luchaban por mantener sus reinos adelante.
Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van.
-José Ingenieros
-En el Norte-
-Hermano, ¿Por qué demonios aceptaste el cargo?, nuestro primo se pudo haber hecho cargo de esto.- Un par de jóvenes caminaba por los enormes pasillos del palacio del Norte. Se detuvieron en frente de uno de los ventanales que daba hacia las tierras del reino.
-Lo se Itachi, pero es mi deber como el siguiente en la línea y lo hago por ti, jamás dejare que ese imbécil tome nuestro lugar- Rencor, puro rencor era su voz, mientras que miraba la oscuridad que cubría el reino. Vio desde el pueblo que se encontraba más cerca del palacio, por donde salía humo hasta las montañas que dividían al reino del Norte con lo desconocido.
- Hermano, sabes que no estoy de acuerdo, pero que se haga aquello que tu voluntad mande. Futuro rey- Ante estas palabras el joven hizo una reverencia a aquel que sería el próximo en ser su señor.
-Itachi, no hagas eso…. Lo odio.
- Tendrás que acostumbrarte outoto, además recuerda que en dos días llegaran las doncellas de los 4 reinos para que elijas a aquella que deberá acompañarte como tu consorte. – Itachi no podía evitar ver con preocupación a su hermano menor. No quería que él se casara por obligación habría gozado verlo enamorado de una joven que lo amara por quien era no por el simple hecho de ser el rey del norte.
- No me lo recuerdes, en dos días estaremos rodeados de doncellas consentidas intentando deslumbrarme.- Su ceño se acentuó en su lisa frente. Mientras que cerraba sus ojos temiendo a aquel día, no había nada que odiara más el joven príncipe que un salón lleno de doncellas consentidas intentando llamar su atención. A duras penas podía soportar a su hermano y padre.
- No todas son iguales, hermano– Esto atrajo la atención del joven príncipe que vio a su hermano buscando una respuesta, ¿Qué jóvenes no eran iguales? – Las princesas del Sur
Sur esa simple palabra le traía miles de recuerdos que habían quedado enterrados. Espera, ¿Princesas?
-Itachi, solo hay una princesa del Sur.
-Tonto hermano… Son dos princesas, Ino y si mal no recuerdo Miko le decían a la más joven.
-Ah sí, creí que había muerto hace 8 años.
Itachi ante eso no dijo nada, hace 8 años había estado fuera del país y jamás había escuchado de la muerte de la joven princesa.
-No sabía. Entonces es por eso que el rey de aquellas tierras ya no nos visita. Honorable entre todos los hombres, que los dioses siempre lo acompañen.
- Si, aquel dobe no necesita la compañía de los dioses, con o sin ellos él siempre estará bien. – Una sonrisa ladina adorno el rostro inmortal del joven futuro rey.
- Si, lo olvidaba…- iba a continuar cuando un sirviente llego y se paró en frente de ellos argumentando que la cena se encontraba servida. –Vamos, otouto –
- Itachi, no me llames así- El joven príncipe repara una mirada peligrosa al pelinegro con quien caminaba, sin embargo este pareció no advertirlo ya que soltó una carcajada mientras que posaba sus brazos alrededor de los hombros su hermano.
-Como digas Sasuke-chan-
Itachi soltó una carcajada a pulmón abierto que inundo todo el pasillo, haciendo así un conjunto de ecos que se hicieron sonar a través del castillo llegando hasta los oídos de soberano del Norte, quien supo que sus dos primogénitos aún seguían en la flor de la juventud.
Pronto debía dejar aquel trono en donde hoy se encontraba sentado, ese ya no era su lugar y él lo sabía. Temía por el futuro, sabía que ser soberano y señor de las tierras del Norte no era tarea fácil, ya que aquellas tierras se encontraban siempre amenazadas por aquellos que guardaban en sus corazones el rencor y la avaricia.
-Kami-sama, nosotros que no te tememos, nosotros que no obedecemos a vuestros mandatos, nosotros que sufrimos sin tus favores, nosotros que somos el pilar de estas tierras y estos cielos. No les pido que se apiaden de nosotros, porque no lo harán, sin embargo escuchen esto que tengo que decirles: mi hijo menor tomara en 5 días el trono de estas tierras junto con aquella a quien elija, aquella mujer que este a su lado no será nada más una princesa, aquella que suba al trono de estas tierras junto con mi hijo, será la más bella, la más dotada de prudencia, de sabiduría, fuerza y de buen corazón, pues así ha sido siempre en este reino. Nuestro pueblo siempre ha elegido a la mejor desde Ayame esposa del gran gobernador Madara, aquel que conquisto estas tierras hasta Mikoto aquella que estuvo a mi lado hasta que su alma se separó de su bello cuerpo. Está no será la excepción.
Ante estas palabras una niebla espesa como la lana de un cordero y sin embargo tan suave como la seda comenzó a cubrir el cuarto del rey.
-Así es rey Uchiha, soberano de las tierras del Norte, no te equivocas al decir que la próxima reina de estas tierras será la más bella y fuerte de todas, sin embargo hay algo que deberás saber, para encontrar a la mujer correcta confía en los ojos de vuestros hijo, aquel que pronto será coronado, confía en su curiosidad, que eso lo llevara a aquella que pronto ha de ser la soberana del país y que junto a tu hijo llevara a este mundo a una nueva era. Recuerda que no todo es lo que parece.
Tras decir estás palabras la neblina comenzó a disiparse dejando ver en el centro de la habitación al viejo rey sentado sobre su trono. Esa voz me sonó conocida En su mente se grabó el mensaje de aquella deidad que había osado visitar su morada para darle aquello que podría cambiar la historia de ese país.
-Sur-
-¡Princesa!... Princesa por favor ¿dónde se ha metido?- Una joven de tez oscura buscaba en todo el castillo a la hija de sus amos. – ¡Princesa! Si no aparece en este momento llamare a sus honorables padres…
-Ya, ya… Aquí estoy. – De los árboles que había en el enorme jardín salía una esbelta joven en cuyos brazos níveos carga un conejo blanco.
- Princesa, no debería de escapar así, y mucho menos en estos momentos que eligen a la futura consorte del príncipe del Norte.
-Lo sé, pero a no es algo que a mí me importe.- Contesto la princesa despreocupada mientras acariciaba al conejo.
- ¿Cómo no? Usted es la próxima en la línea de succión y por ende la próxima en casarse. Princesa Ino. – La joven sirvienta ya estaba cansada de la actitud rebelde la princesa. Jóvenes de todo el reino y de otros reinos habían intentado pedir su mano, sin embargo ella siempre los rechazaba.
La susodicha poso sus ojos en el conejo que ya hacía en sus brazos. Tan delicado y sin preocupación.
- Lo sé, pero no seré yo su consorte
- Pero princesa, usted debe...
-Por favor, así déjalo, no seré yo, vamos a ver a mi hermana que debe de andar vuelta loca. – La joven princesa comenzó su camino hacia el palacio que se erguía monumental frente a las jóvenes. – ¿Sabes dónde se metió?
- Está en la biblioteca, no sale de ahí y no deja que nadie entre más que el joven rey y Yukino. – La joven doncella bajo la mirada hacia el piso, no quería ver a la joven, de hecho nadie la había visto en años, existen rumores de que había muerto. Había ocasiones en las que deseaba que esto fuera verdad. No puedo pensar así, es la hermana de la princesa.
Existía el rumor en el país que cuando la joven nació sus ojos no eran los del infante, sino los ojos de tiempos de antaño, pero los demonios ya no existen, ¿no?
La princesa Ino había visto crecer a su hermana rodeada de rumores, apagando desde joven sus infantes deseos. Malditos supersticiosos era lo único que podía pensar sabiendo que no podía hacer nada. Mientras que ella podía salir todos los días con completa libertad, su hermana era encerrada, viviendo día a día en la oscuridad de su cuarto o de la biblioteca.
- Ya veo, será mejor que nos apresuremos, qué pronto nos tendremos que ir.
El prox capitulo se va a publicar el sábado 16 de Mayo.
