2- Teoría de las puertas

Se despertó exaltado cuando sintió unos golpes en su brazo izquierdo. Abrió su único ojo, y le costó unos segundo reconocer a Hawkeye enfrente suyo. Tenía cara de preocupación, cosa bastante común en ella últimamente.

Después de haber pasado la noche entera releyendo el informe, se había quedado dormido ahí mismo en su escritorio.

-Parece que me quedé dormido – dijo Roy forzando una sonrisa – Gracias por despertarme.

-Roy, deberías irte a casa. Me tienes preocupada últimamente, ¿estás bien?

-Sí, claro, no hay razón para preocuparse. – dijo luchando para que esa falsa sonrisa no se desvaneciera. – Creo que si será mejor que me vaya a casa. De todas formas ya terminé con todo el papeleo. Cualquier cosa llámenme.

Antes de salir le dio un beso a Riza en la mejilla. Ella había sido un ancla para él. Lo había mantenido en la realidad, y había impedido que se hundiera en la desesperación. Ella había sido desde un comienzo su mayor apoyo. Era su impulso, sin ella no habría llegado ni siquiera a la mitad del camino.

Hubiera sido muy fácil amarla a ella, sabía que hubiese sido correspondido y habría tenido una vida feliz. Pero a fin de cuentas uno no decide a quien amar. Para él, Riza, era como una hermana. Nunca sentiría por ella la clase de amor que sentía por Ed.

Caminó distraído hasta su casa, habría podido ir en auto, pero caminar lo relajaba, y le daba espacio para pensar. Cuando ya estaba frente a la puerta de su cada sacó la llave de su bolsillo, abrió la puerta y entró a su casa, y salió, y volvió a entrar otra vez.

Entró y salió por esa puerta incontables veces, sólo para comprobar una teoría que se estaba formando en su cabeza. Tuvo suerte que nadie lo viera haciendo eso, sino estaría metido en un manicomio sin duda.

Atribuyó esa idea a un momento de genialidad, pero de verdad, como dicen "Lo esencial es invisible a los ojos.", y las ideas más simples son las últimas en ocurrírsenos.

En fin, lo que a Roy se le ocurrió fue lo siguiente: por una puerta uno puede tanto entrar como salir. Eso era todo, básicamente.

Por una puerta uno puede entrar o salir sin importar quien es uno. Tampoco influye realmente si la puerta es solo de salida, siempre se puede romper ciertas reglas y entrar por esa puerta.

Lo otro que descubrió, ahora que ya estaba más calmado, era que todas las puertas tienen que dar a algún lado. Una puerta que no lleve a ningún lado no tiene razón de ser. Y eso quería decir que Ed estaba en algún lado.

Si Ed estaba en algún lado podía volver… o tal vez él, Roy Mustang, podía ir a buscarlo. Anteriormente había dicho que daría todo lo que estuviera a su alcance para volver a verlo. No iba a quedarse sentado esperando que al chico se le ocurriera volver. Él iba a ir a buscarlo, aunque fuera lo último que hiciera.

La duda volvió a invadirlo, la única forma que conocía para abrir dicho portal era la transmutación humana.

Durmió como hacía tiempo no lo hacía. Ningún sueño lo perturbó, sino que sintió la magnífica paz que la esperanza siempre regala.

A la mañana siguiente fue a la biblioteca. Ahí pasó días y noches, lo cuales se transformaron en semanas y meses, buscando otra forma para abrir la puerta. La esperanza iba abandonándolo cada vez que abría otro libro el cual no contenía las respuestas necesarias.

Consultó con todas las personas posibles, pero ninguno supo darle una respuesta.

Apenas quedaban rastros de esa pacífica esperanza en él. Y sólo le quedaba una opción: realizar transmutación humana.

Acá concluye el capitulo dos, espero que lo hayan disfrutado, nos vemos pronto.

Cualquier comentario es agradecido.

Dernhelm