Advertencias: Viajes en el tiempo... Acompañado del mentado "¿...y sí?" ya saben, lo normal. AU, muy lejos de mantener el canon, sinceramente no me gustaron todas las parejas y los muertos que dejaron un mal sabor al final de libro. Es algo loco que Harry Potter se casara con Ginny solo por que se parece a su mamá ¿¡enserio!?. Leerla corre bajo su propio riesgo, al menor síntoma de malestar suspenda la lectura y siga las instrucciones indicadas tras la portada... espere, no es un libro, pero igual si se siente a morir mis más sinceras condolencias.

Disclaimer: Mis ojos no mienten, en la portada queda claro que el universo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling, yo solo hago uso in-edito de sus personajes y sin fines de lucro para el desarrollo de este fan-fiction. Dudas o sugerencias, en la cajita de comentarios.


"I want you..."


I: CAÍDA

Harry salió rápido del baño, miró de reojo a Hermione quien se acomodaba todo con un movimiento veloz de su varita.

No se detuvieron a hablar, no se interrumpieron a ellos mismos mientras fuera resonaban los estruendos y las explosiones, aún con el temblor del lugar en el que se hospedaron aquella noche, aun con los gritos y el nombre de las maldiciones lanzadas. Aun con eso ambos se tomaron de las manos y se desaparecieron al sostener a la vez un cepillo dental.

Fuera de allí, las calles eran un total caos. Las casas eran consumidas por el fuego, y los magos que habían tenido una relajante vida -hasta ese momento- se hallaban sobre el suelo, o bien muertas o bien rogando clemencia. Los niños no paraban los gritos, las lagrimas no causaban consuelo.

Los mortifagos habían atacado de nuevo. Mermando parte de la población mágica que se oponía al señor obscuro.

Había -para ciertos mortios- una satisfacción latente en observar el sufrimiento ajeno. Causar tal sufrimiento era un plus, todo fuera en nombre del señor tenebroso. El típico lema de un loco degenerado con notables traumas en su pasado, traumas que tal vez formaban parte de su presente.

..

Aparecieron en un bosque cercano de la zona, Hermione había trazado una ruta de escape difícil de seguir, el cual consistía en permanecer lo menos posible en un mismo sitio, el traslador les ofrecía la seguridad de la que una aparición no se podría esperar.

Harry miró como Hermione observaba al suelo, la nieve cubriendo todo.

—¡Por Merlín!—exclamó ella por lo bajo, tratando de encontrar lo que buscaba con la mirada. No tardó en hallarlo y tomar la mano de Harry para acercarlo al objeto.

Esta vez sabía por la bruja que se trasladaban a la península de Ceredigion, lugar que al parecer -palabras de Hermione- llegaba ser silvestre e impresionante.

Solo Merlín sabía lo que ellos harían una vez allí. La cuestión era ¿Lo lograrían? ¿Podrían revertir el transcurso de la guerra y enmendar los errores? ¿Habría oportunidad de traer a los más importante de vuelta?

Harry sabía que como a él, el corazón de Hermione daba tumbos contra su pecho. Su sangre corría caliente por sus venas y sus entrañas eran un revoltijo monumental.

Los nervios de ambos eran evidentes, mientras el sudor en las frentes escocia las heridas obtenidas en su huida. El pasto verde sobre sus pies, y sobre este las Runas inscritas con sal rodeadas por pequeños círculos, que a su vez respetaban un patrón con la rosa de los vientos al centro. Cada punto cardinal remarcado en un latín perfecto.

Se soltaron las manos, sabiendo que todo eso era más que inevitable. El transcurso de la historia mágica estaba destinada a dar un giro argumental que no estaba enteramente definido.

—¡Harry!—llamó la joven mientras desmantelaba parte del baúl, sacando en el trayecto algo parecido a un matraz aforado el cual descorchó sin pena ni gloria, el liquido en su interior de un color parecido al zafiro.

Harry se había acercado a ella sin vacilar. Entre sus manos lo que parecían ser tubos de ensayos, cada uno con un liquido de color diferente, asi como en aroma, consistencia y densidad. No tardó en verter la solución del primer envasado, siguiendo un patrón que le parecía desesperante, acató cada indicación de Hermione. ¡Sabía que al más mínimo error todo se iría al carajo, y una mierda que él no quería más de eso!

El temblor en su cuerpo le hizo detenerse por un momento, el sol caía demasiado pronto a su parecer, y el tiempo solo parecía agotarse. Pero era la paciencia una virtud que debía tenerse con las pociones, más si se implicaba el uso de runas a una ecuación ya de por sí difícil de entender.

—Continua por favor.

Y así lo hizo hasta verter en su interior la última gota.

Lo siguiente que supo es que la joven le jalaba al centro de todo y tomaba su palma izquierda -entre sus pequeñas manos- abriendo en ella una pequeña herida en canal, la sangre brotó de inmediato y de una forma que le pareció alarmante.

Y al levantar la mirada de su herida y ver en los ojos de ella su reflejo, supo que debía hacer lo mismo con Hermine.

Imitó el acto, y pronunciando las runas que tuvieron que memorizar para emprender ese viaje supieron que no habría poder humano en el mundo que los hiciera desistir de sus decisiones.

—... etiam temporis transit per nos frequenter.

El matraz que aun sostenía Hermione cayó entonces sobre el circulo en el que estaban, y fue cuando la Rosa de los vientos tuvo el mayor sentido en el anagrama.


Tom despertó a causa del infame frió que gobernaba las instalaciones del orfanato. No era suficiente abrigo el dormir con una bufanda, calcetines y tres abrigos de lana en deplorables condiciones. ¡Que decir de las mantas!

Deseaba que el cobijo del sol del medio día no fuera solo un deseo, pero la realidad ya estaba marcada y apenas pasaba de la media noche aún.

Desganado y sin ánimos de acurrucarse en su fría cama, se desperezo bajando del lugar.

—¡Demonios!—exclamó al sentir el frió traspasar la tela que cubrían sus pies.

No podía ser peor.

Fue entonces que un ruido atronador y un resplandor extraño le hicieron volverse hacia la ventana, tan veloz que escuchó el crujir de sus huesos.

Esta vez no se permitió ser cauteloso, aún temiendo por su vida en una inevitable guerra. No se percató entonces de que solo él era quien estaba alarmado. Absoluto silencio en el orfanato y él asomando su cabeza por la ventana.

Entonces observó atónito cómo la luz aún seguía al otro lado del portón, cubriendo algo... ¿A alguien tal vez?

Tom y su insufrible deseo por el conocimiento le hicieron bajar a observar mas de cerca. Ignorando el frió y el silencio alarmante del lugar, llegó a trompicones y miró, asombrado, pasmado, ilusionado. Un sin fin de emociones y no sabia que hacer al ver como la luz menguaba dejando sobre el lodo cubierto de nieve un par de cuerpos.

Quiso alcanzarlos, y de esa manera estiró -sin darse cuenta- su mano hacia ellos.


Harry fue él primero en reaccionar con el frío. Movió sus dedos, sus brazos aplastados contra el peso de Hermione.

Suspiró, el vaho formado por su aliento caliente contra el frío de la noche. Abrió con pereza sus ojos y notó entonces la falta de sus lentes.

—Hermione—la llamó, intentando levantarse.

Él estaba agotado, casi drenado de energías, y aun reteniendo parte del conjuro en si mismo. Hermione -pensó- seguramente lidiando con la otra mitad de aquella maroma. Sintió como si hubieran pasado horas al intentar levantarse, y sufrió de la sensación de estar siendo apuñalado por cientos de agujas por todo su cuerpo, y eso solo para sentarse. No quería pensar en ponerse de pie.

—¿Quienes son ustedes?

Giró demasiado rápido su rostro en dirección al sonido de la voz, encontrándose de frente con un niño delgado y en extremo blanco. "Es ridículo que ese pequeño no pueda sentir frío", se alarmó ante la falta de abrigo que presentaba sobre su cuerpo.

—¿Quien eres tú?—cuestionó en respuesta, no gustándole la forma en la que el menor le miraba molesto agregó: —, hemos terminado aquí solo por casualidad— pidiendo a Merlín que el pequeño no les hubiera visto aparecer de la nada.

Demostró no estar conforme con esa respuesta.

—Harry—escuchó entonces su nombre y observó a la joven castaña intentar separarse del abrazo en la que la sostenía—, ¿Donde estamos?

—Orfanato de Wool—, respondió Tom.

Hermione lo miró, y reconoció de inmediato los rasgos que Harry habría notado de no ser por la ausencia de sus lentes.

En un pequeño susurro Hermione habló: —Es él.

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Notas D. Vie :

Esto me sorprende tanto como a ustedes, debo admitir que aunque aclare que no serían actualizaciones diarias al menos trataría de no demorar tanto así que aquí va lo que les parecerá tal vez una excusa: mi pequeña lap se desmadró... sí, así como es sucedió un incidente cuando este cap. ya estaba programado para ser subido a la semana de haber yo iniciado con el proyecto. Como no hay más compus en mi casa, ya que por alguna razón la otra en servicio se jodió por un apagón, púes no hubo forma de que yo pudiera volver a escribir el segundo cap. Este mes pude solucionar ese problema. Solo espero no tener más de este tipo de incidentes.

Con respecto a sus dudas y lo que suponen que será... al principió me incliné por la idea de una pareja especifica, pero, en vista de estos amantes del... púes dejaré que con el tiempo se vayan armando una idea.

No hay nada seguro, solo espero que no desistan de esperar algo bueno y más largo de lo que hoy he subido (risa), espero que comprendan ese problema que tuve. Si me sorprendió la cantidad de comentarios. Los amo todos. Y espero recompensar mi tardía actualización pronto.