Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero no me hayan extrañado mucho por acá, tengan ustedes ¡otro capi de la historia!

Gracias a mis 2 lectoras que siempre están al pendiente de todos mis proyectos sailor moon ¡gracias tsuki y smilesx! Muchas gracias.

Mmm, costó un poco, debí hacer una modificación al cuento no sustancial pero si, muy necesaria ¡descuiden! ¡Seguirá el mismo hilo!

A partir de aquí, comenzaré a trabajar con los otros personajes en cuentos, haciendo hasta lo imposible, por lograr que todos tengan 2 títulos protagónicos ¡ya veremos como sale!

¡déjenme saber su parecer!¡con un animado REVIEW!

Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, utilizo a sus personajes para nuestro placer y beneficio.

Cenicienta.

Que cosa, mas horrible, para cualquier humano, que ser víctima de un resfriado común con una amigdalitis, de paso, sin poder comer cosas solidas ¡que mal la pasaba la princesa Black Lady! Quien lloriqueaba de puro aburrimiento, había sido consentida por casi todos los miembros de su familia, y he allí, la palabra casi, ya que su hermano mayor, faltaba en el conjunto, estaba allí, tosiendo y con una voz tan pequeña que casi no podía hablar, la garganta no le dolía ya, producto del antibiótico que se tomaba, la puerta de su dormitorio se abrió y un Diamante contento entró.

-hola Rini, te he traído helado, torta suiza y tuti fruti, soy muy bueno ¿verdad? Black Lady hizo un enérgico gesto de cabeza, Diamante se sentó, ella tomó el helado y comenzó a comerlo.

-hermano. Dijo con su susurrante voz –estoy aburrida, quiero que me leas. Diamante le sonrió.

-claro pequeña Rini, dime ¿Qué quieres que te lea? Black Lady señaló el odiado librito rojo, que el príncipe Diamante, no veía desde hace tiempo, Diamante se levantó de la cama.

-no, no, nonononononononó y no, nunca, jamás, olvídalo, bórralo de tu cabeza, no voy a leer esto. Black Lady puso cara de perrito regañado.

-por favor. Susurró casi sin voz, Diamante se negó –se lo hubieras pedido a Zafiro Rini. Dijo de malhumor.

-hermano, ya Zafiro jugó cartas conmigo todo el día. Diamante la taladraba –y podría entrar contigo en ese maldito libro, yo no tengo porque ir, mi experiencia allí, fue muy, muy desagradable. Rini, tenía la cara mas tierna que puedan imaginar, quien la viera, con Diamante al lado, juraría que ella era la indefensa damisela y el, el feroz dragón que la encarcelaba.

-por favor. Suplicó con su voz susurrante –no y no. Dijo el príncipe Diamante, Black Lady bufó.

-o lo haces…o destruiré tu colección privada de vino. Diamante la miró anonadado.

-no te atreverías. Dijo con reto, Black Lady lo miró con el mismo reto –pruébame. Dijo con su susurrante voz, Diamante gritó su frustración, tomó el libro rojo y buscó el índice.

- ¿Cuál quieres? Preguntó con irritación, Black Lady señaló un título.

-cenicienta. Dijo por fin, el libro brilló y ambos desaparecieron.

Diamante se vio con una bata azul con un lazo en índigo, el cabello a media espalda, aún era un chico –no, no, no, no, no, ¡noooooooooooo!por Nix ¡por Nix que Hades se la lleve al inframundo y la posea!¡como puedo ser un maldito chico y ser!¡y ser la mugrosa chica de las cenizas! Se levantó de la cama, miró su alrededor.

-debo huir, debo huir de aquí. En ese momento, los pajarillos llegaron a sonar sus canciones, Diamante se cruzó de brazos.

-solo doy serenatas ¡no soy un maldito pajarillo cantor! Pero los pajarillos, seguían repitiendo una y otra vez, una y otr vez las canciones, Diamante concluyó que para salir, debería llegar hasta el final.

-ojalá seas Lucifer Black Lady ¡porque si lo eres!¡me divertiré mucho correteándote! Exclamó mientras comenzaba a cantar:

-soñar, es desear…que el maldito libro me deje ir. Pero la canción se detuvo, el suspiró y recomenzó:

-soñar es desear la dicha, de muestro por venir, lo que el corazón anhela, se sueña y se suele vivir, si amor es el bien, deseado, tu dulce sueño llegará, no importa quien por el camino, mas claro está el destino y tu sueño se realizará. Cuando estuvo decentemente arreglado, se miró al espejo, llevaba una camisa blanca, con un chaleco y pantalones negros, un delantal y…

-Nix ¿Por qué me castigas? No creo ser el mas malo de tus hijos. Dijo el heredero al trono pasándose las manos por el cabello.

- ¡un pañuelo en mi cabello!¡esto es en serio! En ese momento, escuchó una campanilla.

- ¡Ceniciento! Llamó la voz de…-hay madre. Dijo el príncipe Diamante tragando saliva.

-esa era la voz de Esmeralda.

Otra campana se oyó ¡Ceniciento! Gritó la voz de su propia hermana.

-que si te mato ahora, ¡Black Lady Li! Exclamó el príncipe bajando a la cocina en su camino, los ratones…Diamante tubo que abrir mucho los ojos, Zafiro, Lita, Amy, Rey y Mina junto a Sammy, el hermanito de Endimiun, Kelvin, el moso de cuadra del palacio lunar, Andrew, el chambelán del palacio lunar y Artemis, el consejero real de la reina, que como todo mundo, podía adoptar una forma animal cuando necesitara esconderse, estaban al lado de una ratonera donde estaba un ratoncito muy tímido, de color marrón.

-oh no ¿Zafiro? El ratoncito parecido a Zafiro con la camisa roja y el gorro rojo, trepó hasta el hombro de Diamante.

- ¡Ceniciento!¡Ceniciento!¡mira lo que hemos conseguido! Exclamó con voz chillona, Diamante sonrió.

-un buen bocadillo para el gato, si quieres mi opinión. El ratoncito, tomó la misma actitud que habían tomado los personajes en el cuento de navidad, no prestarle atención al no ser ese el diálogo que correspondía.

-no Jack, dime ¿Qué encontraste? Zafiro, saltó del hombro del príncipe y se acercó a la ratonera, donde el otro ratoncito, temblaba de miedo, Diamante suspiró.

-pobrecito, está temblando de miedo. Dijo mientras desataba la ratonera, el ratoncito corrió, el príncipe bufó indignado.

- ¡vaya!¡asquerosa bestia de las alcantarillas!¡te libero y eso es todo lo que obtengo! Exclamó el príncipe ofendido, pero ningún cambio se produjo, Diamante suspiró.

-tranquilo, nadie te hará daño. Dijo, los ratoncitos se acercaron al otro ratoncito desnudo.

-Nix contrólame y llévame al Hades. Suplicó el muchacho mientras escuchaba:

-ven no tengas daño, Ceniciento es muy bueno, es bondadoso. El ratoncito se acercó a todos, Diamante forzó una sonrisa.

-buscaremos el aderezo para que te coma el gato amigo. Dijo divertido, como esperaba, nada pasó, puso su palma hacia arriba, el ratoncito se trepó a ella, Diamante regresó a su cuarto.

-menos mal, que como acá soy un costurero sin oficio, siempre tengo ropa extra. Los ratones no dijeron nada, así que, debió repetir el diálogo nuevamente, pero de manera correcta, le puso unos zapatitos, un gorrito verde y una camisa amarilla que se le subió.

-te queda grande. Dijo el príncipe de la luna negra con una sonrisa, el ratoncito se acomodó la chaqueta.

-bien Jack ¿Cómo lo llamaremos? Preguntó, Zafiro, comenzó a darle nombres –ya está ¡Gustavo! Exclamó Diamante con falsa alegría, el ratoncito sonrió.

-pero de cariño, te diremos Gus. Zafiro se acercó, como se notaba que no se parecía mucho a su versión real, por lo extrovertido.

- ¿te gusta gusgús?¿verdad? el ratoncito nuevo asintió, Diamante rió.

-cuando salga de aquí, me encantará informarle a mi hermanita, que su novio, es todo un ratón he Darien. Tras haber dicho eso, el príncipe Diamante repitió el diálogo correcto se fue a la cocina, murmuraba y se quejaba comenzando a hacer el desayuno, una tercera voz, se unió a las otras 2.

- ¡Ceniciento! Llamó Circonia –baaaaaa ¡esto no puede ser peor! Exclamó el príncipe, colocó las 3 bandejas, una en su cabeza y se fue hacia los dormitorios de sus hermanas y su (hermosa)madrastra.

-buenos días Drisela. Dijo el príncipe a Esmeralda –y ojalá te pudieras quedar atrapada en este maldito libro ¡para no verte nunca mas! Como esperaba, Drisela/Esmeralda, se quedó congelada, el repitió el saludo.

-buenos días Drisela. Ella pareció descongelarse –vaya ¡hasta que al fin llegas! Tengo mucha ropa sucia ¡la necesito lavada antes del mediodía! Diamante se alejaba hacia la puerta, dijo arrastrando las palabras:

-si Drisela. Llegó al dormitorio donde esperaba ver a la persona que lo había metido en todo ese embrollo, cuando entró, dejó la bandeja en el suelo y se abalanzó sobre su hermana.

- ¡tu!¡por tu culpa estoy haciendo el papel mas vergonzoso de toda la historia de libros encantados! Black Lady lo miraba.

-cuando elegí el cuento, se supone que Cenicienta sería yo, no tu. Diamante rió.

- ¿no lees el prólogo? o ¿por estar tan enferma se te redujo el cerebro al tamaño de un guisante? Rini se enfureció.

- ¡no me digas esas cosas!¡Diamante tonto! El rió - ¡el que lee siempre obtiene el maldito papel principal! Si hubieras querido este papel, me hubieras puesto a mi a escuchar y no estaríamos metidos en este soberano problema. Black Lady rió.

-si, bien dicho genio…la próxima, haré mi propio cuento, en fin, creo que tendremos un problema. Diamante alzó las cejas.

- ¿Cuál problema Lady? Preguntó Black Lady rió –tu eres Ceniciento, obviamente Serena será la princesa del baile pero…¿Cómo encajamos mi dulce hermana y yo en ese problema? Diamante la miró.

-vaya, bien pensado, una buena pregunta, a la cual, no le tengo una buena respuesta, supongo que en estos locos casos, el libro improvisará. Rini rió.

- ¿improvisar? Preguntó, Diamante se encogió de hombros, le dio su desayuno –supongo que si, porque sinó, te hubiera asignado a ti de mi hada madrina. Black Lady asintió pensativa.

-me pregunto ¿Quién será tu hada? Diamante negó.

-ni idea… abrió mucho los ojos, Black Lady se rió con ganas - ¿no podremos tomarle una foto? Preguntó sosteniendo su barriga.

-supongo que el maldito libro, tendrá registros de las personas, quizás, puedas conseguir las imágenes. Black Lady asintió muerta de la risa.

-yo también jajajajajaajaj ¡que divertido! Diamante bufó.

-lo que digas Rini. Dijo mientras se alejaba, se preguntaba casi en la puerta de Circonia ¿Por qué el libro no había hecho a Black Lady actuar como los otros personajes? Suponía que, al ella también ser una persona real, podía saltarse el libreto con otra persona real pero sin omitir el hilo del cuento.

-buenos días ¡oh por Nix!¡que asco! Diamante retrocedió, al ver a Circonia con su rostro extra arrugado y un gorrito de dormir –guaj, guaj, guaj, guaj. Dijo, se obligó a seguir con el papel.

-buenos días señora. Dijo –pasa muchacha, rápido, anda. Susurró la vieja, el desayuno fue entregado y cuando se dio la vuelta, salió del dormitorio, estaba sacudiendo las cortinas, contando los segundos, repentinamente, Diamante cerró los ojos.

-3, 2, 1. El grito de Esmeralda se escuchó, un grito potente y largo.

- ¡mamá!¡mamá!¡mira lo que hizo! Gritaba como una loca entrando al dormitorio de Circonia con una taza, Black Lady la siguió partiéndose de la risa, le golpeó el pecho a su hermano.

- ¡que cosa le hiciste! Gritó falsamente molesta, ambas niñas llegaron hacia la cama de la madre mientras Diamante, con los puños apretados, esperaba afuera.

- ¡mira lo que me ha hecho esta tarada! Rugió Esmeralda - ¡me ha puesto un ratón en la taza! Diamante se indignó y justo cuando iba a responder, llegó al cuarto, abrió la puerta muy enfadado.

-oye tu, bruja, yo no te pondría un ratón en la taza, te lo pondría en tu ropa interior ¡sería mas beneficioso! Rini lo volteó a ver.

- ¡hermano! ¡Si peleas con la falsa Esmeralda!¡nos quedaremos atrapados en esta escena para siempre! Diamante suspiró:

-no Drisela, yo no. Black lady se acercó - ¡claro que lo hiciste! Dijo señalándolo con el dedo acusador, Diamante suspiró.

-levanta la taza Ceniciento. Ordenó con calma Circónia, Diamante se acercó y levantó la taza.

-Gusgús ¿Qué haces aquí? Preguntó con dulzura guardando el ratón –no se preocupen niñas, todo se solucionará. Ambas asintieron.

- ¡júm! Dijo Esmeralda yéndose satisfecha, Black Lady esbozó una risita.

-ahora, tu vas a ver. Dijo –cierra la puerta Ceniciento. Ordenó con calma Circonia, Diamante suspiró y cerró.

-veo…que te gusta hacer bromas. Dijo con calma tomando su te, Diamante bufó –mis bromas, son mejores que esas. Dijo, Circonia, se quedó congelada.

-no señora yo… comenzó - ¡cállate! Espetó la vieja, Diamante apretó los puños.

- ¡levántate de tu mullida cama y cállame!¡dinosaurio cretácico! Pero una vez mas, fue ignorado –no señora, yo no. Dijo arrastrando las palabras - ¡basta! Exclamó Circonia con fría cólera, rió suavemente.

-veremos en que podemos emplear ese tiempo, en algo útil. Diamante bajó la cabeza –le hacen falta unas trapeadas al suelo ¡hazlo! Limpia los adornos de plata, sacude las cortinas y ventanales. Diamante alzó la cabeza.

-pero señora, lo acabo de hacer. Ella lo interrumpió - ¡hazlo otra vez! Limpia la loza, lava la ropa, plánchala, trapea los suelos, ah si, se me olvidaba algo. Diamante miró fijamente al gato que le recordaba al adivino que una vez, quiso timar a su padre.

-dale a Lucifer un baño. El gato se agitó y Diamante rió con malicia.

-algo bueno, por lo menos. Murmuró para si, tras realizar un gesto de sumisión.

El ratoncito, le contó su aventura, antes de llegar a alimentar las gallinas, lo hizo y alimentó a los ratones, consiguió a su perra Háruka, la cual, se llamaba bruna y le preguntó si se quería desayunar al gato Lucifer, era en lo que siempre soñaba Bruna, la riñó y después de una pelea porque la perra, efectivamente trató de zamparse al gato, la castigó, luego se dedicó a hacer todo mientras escuchaba a lo lejos, las desafinadas melodías que Esmeralda cantaba en ese momento, Diamante se rió.

-ella es afinada, y acá es un asco en música. El se puso a cantar esa canción que en ese momento, le parecía ridícula.

-no voy a volver a caer en este maldito libro. Se juró después de su cantaleta magistral ser interrumpida por el gato, que adrede pasó con sus pies sucios por el suelo que el, trapeaba a mano, en ese momento, cuando iba a perseguir al gato con escoba y todo, la puerta sonó y vio a Rubeus como el mensajero entregando las invitaciones, Diamante agradeció y subió, cuando tocó la puerta, lo recibió un pulsar furioso de todas las teclas del pian a la vez.

-señora, han traído una invitación del palacio. Dijo con calma, las 2 hermanastras se la quitaron de inmediato.

- ¡niñas! Llamó Circonia –com. Pos. Tu. Ra, ante todo, com. Pos. Tu. Ra, déjame verla, los príncipes gemelos darán un baile. Ambas se asombraron.

- ¡un baile! Exclamaron a coro, Rini le guiñó el ojo disimuladamente a su hermano –así es niñas, para el rey dar el reino a sus 2 hijos, necesita que ambos tengan esposo y esposa. Diamante sacaba cuentas, Serena era hija única, de por si, ella no tendría un hermano, Andrew estaba descartado de puesto, era uno de sus ratones, Jedite, uno de los generales del mega verso, con el cual, el reino lunar luchó y ganó…mmm…podría ser: era rubio como su princesa, se parecían, en algo…o quizás…

- ¿Cuándo será el baile madre? Preguntó Rini –esta noche, están invitados todas las doncellas y los jóvenes casaderos. Las 2 abrieron mucho los ojos.

- ¿yo puedo ir verdad? Preguntó Diamante, Esmeralda lo miró "ojalá siempre me miraras con ese odio" pensó el príncipe

- ¡mamá no dejes que vaya! Vociferó Esmeralda - ¡es andrajosa! Agregó - ¡siempre está sucia! Agregó Rini, Diamante endureció la mirada.

-no veo porque no podría ir, la invitación dice: "todos los jóvenes casaderos del reino". Circonia asintió.

-es verdad, eso dice. Dijo meditando, las 2 se pusieron a gritar y a suplicar que el no fuera, Diamante ya estaba llegando al colmo (y rebasar su paciencia era difícil) cuando Circonia dijo: no veo porque no, siembre que termines tus quehaceres a tiempo. Diamante sonrió –lo haré. Ella asintió.

-y siempre que consigas algo que ponerte. Dijo, Diamante sonrió y asintió mientras salía del cuarto agradecido, al fondo escuchó, el si acaso que le hizo hervir la sangre.

Como esperaba, los quehaceres lo tuvieron ocupado todo el día, en la noche, ya sus hermanas estaban vestidas igual que su vieja, muy vieja, extremadamente vieja madrastra, Diamante llegó.

-el carruaje está aquí. Dijo con calma –Ceniciento ¿no pudiste encontrar algo para el baile? Preguntó con falsa pena Circonia.

-no. Dijo el fastidiado, se alejó de las 3 y fue a su torre, cuando llegó, sus ojos se abrieron por la sorpresa, unas galas principescas, estaban allí, hechas con materiales humildes pero elegantes y estaban allí, solo para el.

-gracias, muchas gracias amigos. Dijo mientras se vestía, corrió escaleras abajo, dispuesto a su humillación pública, la cual no se hizo esperar.

-odio, este maldito libro. Dijo enfurecido, cuando vio la cara de pena de su hermana que no contrastaba con la de felicidad de Esmeralda.

-mas nunca voy a leer este maldito libro. Susurró mientras se sentaba en el banco.

-no hay porque luchar. Dijo arrastrando las palabras –los sueños no se hacen realidad, me quiero morir, nada importa ya. Una sutil luz se veía detrás de el.

-nada bueno, me puede pasar a mi, nada. Una voz masculina, lo hizo quedarse frío.

- ¿nada hijo mío? No hay razón para que pienses así. Diamante pensando que quizás, burlarse de su padrino sería una buena idea continuó;

-no, claro que nada. Dijo, cuando se dio la vuelta, no pudo dejar de reírse, con un tutú azul, vestido como todo un bailarín de ballet, estaba su padrino, el poderoso general de los ejércitos, no conforme con eso, el tutú, tenía detalles en rosa, una estrella le sujetaba la trenza y los aretes, eran estrellas igual, Diamante lo miró, abrió mucho los ojos, lo siguió mirando y se echó en el suelo, a reír histéricamente.

-jajajajajajajajaajaja ¡soportar esta humillación! Definitivamente ¡vale la pena! Jajajajajajajaja. Cuando logró componerse, recitó los diálogos que le tocaban, y pudo largarse a reír, cuando su padrino muy alegre y distraídamente, tras recuperar su varita se puso a cantar, vividi, vavidi, bu, al mejor estilo del musical, Diamante reía tanto, que las lágrimas le saltaban de los ojos, y no pudo dejar de reír, hasta que la canción culminó. Y sus ratones, su perra y una calabaza estaban convertidos en una carroza, conductor, caballos y un chambelán, hasta Lucifer, era su caballo, Diamante comenzó a decir que no podría ir así al baile, que como haría si no tenía traje ni nada y su padrino, Phanton, le colocó el mejor traje de la vida.

-voy a recordarlo, quizás, pueda reproducirlo. Dijo, cuando miró en sus pies, botas de cristal, se acercó al espejo, sonrió.

-nada mal, verdaderamente nada mal. Confirmó viendo su reflejo, Phanton le advirtió del conjuro que cesaría a la medianoche, el asintió y se fue en su carroza.

Al llegar al palacio, vio a los invitados, pudo divisar a una chica vestida con los mismos colores que el.

-esa debe ser, mi contraparte femenina, para poder llevar a buen término el rollo en el que me metió mi amada hermana. Rió - ¡miren nada mas! Pero si es Ojo de Pez ¡yo sabía que le gustaba!...entonces…el príncipe. Es… divisó a Ojo de Tigre y a Serena en un rincón del salón, acercándose a la alfombra a recibir a las doncellas y a los jóvenes casaderos, cuando se inclinaron sus hermanas ante el rubio, este las ignoró, vio al padre de Serena, el rey Keit al lado de su propio padre, como el gran duque y su padre, el rey, Diamante sonrió.

-hasta en los cuentos eres rey padre. Murmuró orgulloso, se rió de Rini disimuladamente cuando le pasó por el lado, ella le sacó la lengua, el gran duque comenzó a recitarle al rey, como en una supuesta hipótesis, todo lo que Diamante y Ojo de pez hicieron, cada uno se acercó a su pareja, el círculo fue grande para contenerlos a los 4 y tras ese vals, ambas parejas salieron hacia los jardines en un ambiente romántico estaban las parejas, cuando las campanadas sonaron.

-demonios, ya es tiempo. Dijo el príncipe, se despidió apresuradamente mientras el conjuro comenzaba a deshacerse, sus botas de cristal, se convirtieron por un instante en sus zapatos de sirviente, uno se le salió en las escaleras, pudo recuperar uno pero el otro no, y ante esto, ambos zapatos, volvieron a ser botas de cristal, montó en su carroza y partió del palacio a todo galope de los caballos.

-esto gano, por ser el héroe del cuento, donde la protagonista es una niña. Se dijo gruñendo mientras regresaba a dentro, al día siguiente, limpió muy distraído y no era para menos ¡estaba enamorado! De su hermosa princesa, que lucía magnífica con ese vestido, rojo, dorado y blanco, cuando llegó el chambelán del rey con el padre de Serena, el gran duque, quien debía probar la zapatilla y la bota de cristal, al Circonia darse cuenta, dejó a Diamante encerrado en su torre.

- ¡maldita perra! Rugió el joven tratando de romper la puerta, los pajaritos, los ratones y la perra, consiguieron la llave y se la dieron, logrando así, que el pudiera salir de su habitación con la bota amarrada debajo de su delantal, llegó justo cuando Rini terminaba una vergonzosa humillación de la medida de la zapatilla.

-jajajajajaja, te cambiaron el tamaño de los pies por obra del libro jajajajajaja. Se reía Diamante - ¿seguro que no queda ninguna otra doncella o joven? Circonia negó.

-esperen, esperen un minuto, aún falto yo. Dijo Diamante - ¡es un tonto!¡es un sirviente! Decía Esmeralda - ¡está loco!¡siempre está sucio! Agregaba Black Lady, el rey Keit se envalentonó.

-debo probarle la bota. Dijo, cuando iba hacia el, Circonia atravesó un bastón y el tropezó cayéndose la bota de cristal, el rey Keit se arrodilló desolado.

- ¡oh no!¡no!¡no!¡no!¡no!¡el rey!¡me cortará la cabeza! Gemía el pobre hombre destrozado, Diamante lo miraba.

-no debe angustiarse. Dijo - ¡por que no! Preguntó con una exclamación el rey Keit.

-porque yo, tengo la otra bota. Dijo, todo mundo se quedó asombrado, se la puso y la escena cambió, salía el casándose con Serena y Ojo de Pez, con Ojo de Tigre, cuando se besaron en los carruajes diferentes, la imagen se tornó blanca.

Diamante y Black Lady, aparecieron sentados en la cama de esta última, esta mejor, mucho mejor - ¡vaya!¡el encanto del libro me curó el resfriado! Exclamó feliz.

-que suerte. Dijo Diamante con malicia –hay hermano ¡no dirás que no fue divertido! Fueron Cenicienta y Ceniciento ¡Ojo de Pez y tu!¡podrían hacer la comparsa en el próximo carnaval! Diamante se acercaba mas a el.

-no lo creo. Dijo mientras tomaba a su hermana en brazos, Rini lo miró asustada.

- ¡que vas a hacer! Preguntó mirando el cielo, que desde hace un rato, antes de entrar al libro era de un intenso negro.

-asegurarme, de que mas nunca me harás leerte un maldito libro encantado, en ningún cuento de niña. Dijo mientras llevaba a Black Lady al jardín y la metía en la piscina helada.

-dulces sueños, Anastasia. Dijo mientras desaparecía y con telepatía cerraba las puertas de todos los accesos al palacio mientras a lo lejos, los gritos y gimoteos de Rini, daban el contrapunto perfecto, para una justa venganza fraterna.