Hola, aqui Shizufranch. Este fanfic esta en otras dos paginas con otro username: Franchrose y Shizukasama. Yo quería desde hace mucho tiempo subirla aquí también. No me gustan los fantasmas asi que comenten que les parece la historia según vaya subiendo cada capitulo.
Ahora bien, disfruten de la lectura.
I: Hikaru Yamanobe.
-Qué asco- exclame para mí misma al pisar popo de caballo- Es oficial, Hikaru eres un fracaso de cazadora- agregue después de arrastrar mi pie sobre la grama para quitar aquel apestoso y pastoso excremento de la suela de mis botas.
Las cosas no se podían poner peor, deseo desde este instante haber entrado en la maleta cuando le puse su destino tal vez así ya estuviera descansando sobre una cómoda cama, o algún futón dependiendo del estilo de esa academia- no me importa en cuanto tenga techo está bien.
Resulta que YO, una cazadora de elite nivel S me he perdido. Se supone que desde hace tres días debí de haber llegado a la Academia Privada Cross. Pero no, estoy caminando por unos senderos de tierra casi cruzando la línea de barro en medio del bosque.
Déjenme presentarme me llamo Hikaru Yamanobe y para no alargar mucho la historia, voy a la academia Cross porque necesitan a alguien más para el comité de disciplina u otro guardián. Mi misión consiste en cuidar que las chicas de la clase Diurna hagan contacto con la Nocturna, pues estos eran todos vampiros y yo señoras y señores-por si aún no lo captan- soy una cazadora. Aunque nunca pensé ser niñera de unas niñas con problemas hormonales.
En el pasado eran dos guardianes pero uno de ellos, Yuuki Cross o ahora Yuuki Kuran estaba temporalmente retirada porque había pasado al lado oscuro- ahora es vampira y no como cualquier vampiro sino uno Sangre Pura y hasta que se controle supongo que estará en el exilio por así decirlo.
Mi compañero será como dicen los documentos un tal Kiryuu Zero también un cazador nivel S. Así que supongo que somos colegas. Escuche que sus padres eran unos buenos cazadores y que su familia fue asesinada por un vampiro sangre pura… Seguro que no le fue fácil aceptar que su compañera era una sangre pura.
-¡Al fin, civilización! –dije en voz alta al ver unas estructuras a lo lejos, pero nada más. Ya que mi conciencia empezaba a fallar, tres días seguidos sin comer a pie sin ningún caballo o carro para transportarme fue duro. Mis parpados se cerraron justo delante de la puerta y caí al piso, después todo se volvió oscuro… Qué triste es pasar hambre.
"Genial, es el primer capítulo y ya me desmaye"- pensé ya desplomada en el suelo.
-¿Esta bien?, No despierta- dijo una voz la cual pude indicar que era de una fémina, pero mis ojos no querían abrirse, estaba muy cansada y mi hambre era atroz. Seguro mi estómago sonaba como el monstruo del lago Ness.
-No lo creo, su estómago hace ruidos y su rostro luce desnutrido, parece no haber comido en días- dijo otra voz pero esta era una voz ronca y masculina.
-Bueno Sayori-Chan, ¿Podrías buscar comida por favor?- dijo otra voz masculina, pero esta era amable y transmitía calidez, al rato de esta hablar escuche lo que podría ser el rechinido de una puerta al abrirse y poco después al cerrarse.
-Director, ¿Esta es la nueva estudiante?, ¿La que se supone que debió de haber llegado hace tres días?- ¿¡Qué, la voz amable es del director!?
Después escuche como se movían unos papeles.
-Sí, así es. Aquí hay una foto de ella- respondió y segundos después escuche como la puerta se abrió nuevamente.
Unos cuantos pasos el sonido de algo colocándose sobre madera, segundos después mis fosas nasales captaron un olor.
-¡Croquetas de pollo! –dije levantándome.
Y así es como se resucita a Hikaru Yamanobe señoras y señores.
-¡Umm, son de las buenas!-agregue más que feliz mientras saboreaba.
Empecé a devorar y no literalmente, las croquetas de pollo. Solo después de que me las acabe pude entonces mirar a mi alrededor y lo que me encontré, fueron tres personas pegadas la pared mirándome desde lejos como cinta adhesiva.
- Lamento esta manera tan extraña de conocerme, soy Hikaru Yamanobe, un gusto conocerlos –dije colocando mis manos sobre la camilla en la que me encontraba poniéndome de rodillas bajando la cabeza en forma de reverencia y disculpa- Lamento haber parecido un animal salvaje –dije después aun en la misma posición- Y también por ensuciar la camilla con el aceite de las croquetas de pollo, estaban deliciosas- me excuse.
Les costó cinco segundos asimilar mis disculpas y poco después escuche la risa salir de la boca de una de las personas, pero no era de burla sino de aparente diversión inocente.
-¿Por qué una estudiante de preparatoria es tan formal? Por favor levántate Hikaru-Chan –dijo el director y lo analice.
Kaien tiene el pelo largo de color paja y por lo general se lo ata en una cola de caballo. A pesar de que tiene más de 200 años de edad-según los reportes-, parece ser un hombre de unos treinta y cinco años. Kaien Cross tiene unos ojos muy amables detrás de aquellas gafas, ni parece ser aquel que fue llamado como el "Vampiro sin colmillos" reconocido por su fuerza y agilidad al matar vampiros. Un cazador retirado desde ya hace unos años, ahora director de este lugar.
-Lamento mi actitud salvaje, es que estuve tres días sin comer- volvía a disculparme.
-Pobrecita -no sé cómo llego el director tan rápido a mi lado y ahora tenía su cara u mejilla pegada a mi mejilla derecha, apretándola contra la de el- Es entendible tu comportamiento animal.
La penumbra negra de mi vergüenza no tardó en llegar y la risita de la chica que me trajo la comida tampoco, yo solo la vi ladeando mi cabeza. Entonces decidí analizarla también: Cabello castaño claro pasando casi a rubio hasta la mitad de su cuello y sus ojos eran del mismo color de su cabello. Sus ojos me enviaban sensaciones de que podía confiar en ella y que era tranquila, seguramente no era de aquellas estudiantes a las que tendría que apartar con una vara para perros.
-Disculpa, ¿Tengo rastro de aceite en mi cara? – me pregunto con total amabilidad.
-Lamento que mi mirada te haya incomodado, es que uno no se encuentra con alguien tan cálido como tú en estos días, pareces confiable- digo sonriendo y ella me imita- Por cierto, ¿Le molestaría soltarme director? – le pregunto con un tono de réplica mirándolo de reojo, estaba invadiendo mi espacio personal y el que le tenía permitido a las personas invadir.
-Ah, lo siento- se disculpó riéndose nerviosamente- Sayori-Chan, gracias por tu ayuda, te puedes retirar- le dijo a la chica y esta abandono el área, pero sin antes dedicarme una sonrisa y dejarme unas toallas húmedas para limpiarme las manos y la boca. Era un ángel.
-Zero-Kun, déjame presentarte a tu nueva compañera de trabajo, Hikaru-Chan –dijo el director ahora abrazando mis hombros con su mano derecha y apuntándome con su izquierda.
-¿Ha? –escuche decir a Zero.
No me había fijado en él, solo me había dedicado a inspeccionar a los dos humanos de la habitación, pero ahora mire a Zero.
Era un hombre alto, delgado un fuerte joven con el pelo blanco plateado y ojos color púrpura grisáceo, tenía tres pendientes, uno en su cartílago de la oreja izquierda –arriba- y dos a la derecha –abajo. Zero tiene un tatuaje-sello del cazador-, en el lado izquierdo de su cuello originalmente utilizado para suprimir su lado vampiro- o eso leí en su artículo. Aunque no tengo los datos de quien tiene la pulsera que hace que el sello actué. Sera algo que investigare más tarde.
Pero eso no fue lo que me llamo la atención- Su bella apariencia no fue lo que me llamo la atención- Fue el dolor y la profundidad de aquellos ojos, esos ojos color lavanda tenían una tristeza infinita...Tanto que dolía.
-Sera un placer…- iba a decir algo pero me interrumpió con un tono venenoso.
-¿Ella? –me apunto- Una chica supuestamente cazadora nivel elite que se pierde en el bosque, ¿Ella? Nunca lo será- Se acercó a mí y fijo aquellos ojos en mí, me miro de una manera altanera que desee patearle las pelotas y para culminar entro sus manos en los bolsillos de su pantalón- Esta chica nunca será mi compañera.
Entonces abandono la habitación-enfermería cerrando la puerta tras de él. La pena que sentí por unos momentos. El escenario que monte de pena y querer consolarlo a él, por pena o por deseos de ser una madre y dar calor humano. Se esfumaron como el aire. Ahora lo que sentía eran ganas de patearle la cara y dejarlo sin descendencia.
-Kiryuu Zero, ¡Te odio!
Regla número 1 de Hikaru-Chan: Nunca masacrar su orgullo.
To be continued...
