—Solo tienes que ir allí y hacerte su amiga

Sakura parpadeo.

—Es muy amable de tu parte, Sasuke, pero creo que ya tiene suficientes amigos —Ambos miraron hacia la mesa donde se encontraba Hinata junto a Naruto, Ino, Shikamaru y Lee, cuatro de ellos reían mientras que Shikamaru se encontraba recostado sobre la mesa con una pequeña sonrisa en los labios.

Todos esos traidores, se la pagarían tan rápido que terminara con la Hyuga.

Pero por el momento tenía que concentrarse en el presente.

—Nunca se tienen suficientes amigos ¿No es eso lo que Naruto dice todo el tiempo?

—Sí, pero…

—Sakura —la interrumpió colocando una mano en su cuello, acariciándola levemente — ¿No quieres hacerme ese favor? Hazme feliz, te conviene —llegó hasta su oreja y la masajeó, haciendo que Sakura quedara anonadada.

Ese era su punto débil y en esos momentos agradecía haberlo descubierto.

—E-está bien —dijo entrecortada y se dio la vuelta robóticamente.

Cuando por fin llegó a la mesa y se sentó Sasuke podía ver desde la suya propia como la Haruno y la Hyuga se daban la mano.

Esto sería pan comido.

Quince minutos después Sakura se puso de pie, un poco –demasiado– feliz y se dirigió hacia el dando leve saltitos.

— ¡Gracias Sasuke! Tenías razón —casi-gritó Sakura y el pelinegro la miró confundido.

— ¿De qué hablas?

—Sobre que me convenía, tenías toda la razón —le dijo —resulta ser que su familia es propietaria de los Yodos más grandes del país, siempre he querido entrar en ellos, pero es muy difícil —se quejó, pero luego volvió a sonreír —pero me ha invitado, bueno, nos invitó a todos, pero ¿a quién le importan los demás? ¡Y fue gracias a ti! Eres un ángel —le apretó las mejillas y luego se dio vuelta, pero Sasuke la tomó de la muñeca.

— ¿Qué hay de lo demás? ¿Miedos absurdos, alergias, vergüenzas inminentes?

—No sé de lo que hablas —se encogió de hombros si siguió caminando justamente cuando la campana que anunciaba el fin del periodo de almuerzo sonó.

Sasuke gruñó y mentalmente se pateó la cabeza, realmente ¿Cómo se le ocurría mandar a Sakura? Ella era muy… buena.

Miró hacia la Hyuga y sus miradas se toparon por una fracción de segundo, y podía jurar que en sus ojos vio burla.

Tenía que intensificar sus esfuerzos.