Hola a todos, Myu de vuelta. Les pido disculpas por tardar a los que esperaban ver más de este fan fic. Como dije antes, esto no es un trabajo hecho por mi solo, sino que cuento con la ayuda de unos amigos.

Algo que me olvidé de incluir en el capítulo anterior son las edades de los personajes, que difieren mucho a lo que son las del anime. Iré colocando en esta sección las edades de los personajes a medida que vayan apareciendo. Siendo así, entonces: Saito = 20 años

Guiche = 32 años

Tiffania = 17 años


Al día siguiente…

Saito corría y jadeaba mientras escapaba de un vendedor enojado. Le había robado varios trozos de pan, así como algunas frutas. Corrió durante varios minutos hasta llegar a la avenida principal de la ciudad. Giró la cabeza para comprobar que ya no lo seguían. Giró en la esquina y prosiguió caminando. A medida que caminaba podía comprobar como el nivel estético de las casas se iba deteriorando. Llegando casi al final de la calle, se detuvo frente a una puerta de madera. Se podía notar de un rápido vistazo que esta estaba en muchas zonas podrida a tal punto en que parecía que una simple brisa la haría caer a pedazos. La empujó hacia adentro y entró en la casa. Dejó los víveres que había conseguido sobre una mesada cercana y dijo en voz alta:

- Ya volví hermana. Conseguí algo de comida.

Pudo escuchar unos suaves pasos que se acercaban hacia donde él se encontraba.

En ese momento Saito se despertó y comenzó a mirar hacia todos lados. Se encontraba en su apartamento. Produjo un suspiro bastante pronunciado y se tapó la cara con su mano.

- Otra vez el mismo sueño. Supongo que todavía no puedo superar lo que paso ese día. ¿Hace cuánto fue que sucedió, 12 años?- Mientras pensaba esto miró el reloj que se hallaba colgado en la pared. Las nueve menos cuarto.- No es momento para estar pensando esto. Será mejor que me levante. Guiche vendrá dentro de poco.-

Salió entonces de la cama y se dirigió al baño. Se cepilló los dientes y luego fue a la cocina. Al pasar por la habitación de Tiffania pudo ver que seguía durmiendo. Estaba sonriendo y parecía estar diciendo algo mientras dormía. De seguro estaría teniendo un buen sueño. Al llegar a la cocina se preparó el desayuno.

Luego de terminar de tomar un café se dirigió a la puerta frontal de su departamento. La abrió, tomó el diario y se dispuso a leerlo. Lo que vio en la primera plana llamó su atención. Era un artículo que tenía como título: ``Asalto a la gran empresa Flacro´´. El artículo explicaba que durante la noche anterior alguien sin autorización se había introducido en las oficinas de la empresa, knockeado a los guardias y utilizado la computadora correspondiente al jefe de la compañía. Informan que la alarma se activo y que la policía llegó al lugar en cuestión de minutos, pero que para cuando arribaron, no encontraron más que a algunos guardias dormidos. Además decía que tenían a la mejor detective de todo el departamento de policía siguiendo las huellas del intruso para poder establecer su identidad. Aún así el artículo remarcaba que no parecía que nada hubiera sido robado en el edificio, por lo que la policía se encontraba sin pistas sobre el posible ladrón.

Mientras Saito leía esto se sentía aliviado al saber que la policía no tenía ninguna idea de qué era lo que él se había robado o de que había sido él. Saito cambió de página, buscando la sección de deportes. De repente sonó el timbre de su puerta. Sabía quien era que se encontraba del otro lado de la puerta. Dejó el diario sobre la mesa y fue a abrir. Al ver a Guiche lo invitó a entrar y le hizo señas de que hiciera silencio.

- ¿Qué sucede? ¿Está la princesita durmiendo?- Preguntó Guiche.

- Sí, y no quiero que la despiertes. Toma, aquí tienes el disco. La próxima vez asegúrate de cobrarles un poco más, ¿de acuerdo?

- Está bien, está bien. Ya que estamos hablando de cobrar, aquí tienes tu parte. Usalo para llevarla al cine o al zoológico. No seas tacaño.

- No te interesa como decida gastar MI dinero.

*suspiro* - Tan amarrete como siempre. Deberías dejar de dar tanta importancia a la plata.

- No me molestes con eso tan temprano en la mañana. ¿Tienes algo interesante que hacer ahora? Si no es así, ¿que te parece jugar un poco a las cartas?

- Recién son las nueve y media, ¿verdad? Supongo que puedo jugar un rato hasta las once. Es hora de que termine con esa racha de mala suerte que vengo teniendo con vos desde la semana pasada.

Llegadas las once y cuarto…

Guiche miraba con fijeza la suma de dinero en la mesa y luego sus cartas. Tenía en sus manos un par de reyes y una pierna de ases. Tenía que igualar la suma que su adversario había apostado o aumentarla. Decidió igualar y luego mostró sus cartas con satisfacción en su rostro.

- Tengo full.- Y mientras decía esto se abalanzó sobre el dinero lleno de felicidad.

Saito entonces lo tomo del brazo y sacudió el dedo índice en señal de no.

Puso sus cartas sobre la mesa.

- Poker de tres. Parece que la victoria es mía esta vez, otra vez.- Le sacó a Guiche las manos de encima del dinero y se lo guardo en el bolsillo. Luego miró el reloj y dijo – ¿No tenías algo que hacer a las once? Son once y cuarto.

- Ah, es verdad. Mejor me voy por ahora. Pero no vayas a gastar ese dinero, que lo pienso recuperar la próxima vez, ¿me escuchaste?

- Muy bien. Te voy a estar esperando entonces. Hasta pronto. Fue un placer hacer negocios.

Esto último lo había dicho con la intención de hacer enojar a Guiche, pero este ni siquiera se dio por aludido. Se despidió y se apuró a tomar el ascensor. Una vez que Guiche se fue, Saito volvió a mirar el dinero que este le había dado.

- Bueh… Guiche tiene razón. Llevaré a Tiffania a algún lado. Después de todo, hace bastante tiempo que no la llevo a ningún lado.