La isla estaba rodeada por unas grandes formas rocosas cubiertas de maleza que daban la impresión de ser una fortaleza. Conforme la isla les dejaba ver su fascinante estructura el mar parecía ceder dejando ver el agua cristalina y una arena de hermosa blancura, la profundidad del hostil mar había quedado atrás.

-Parece que a partir de ahora tendremos que seguir a pie capitán.

Sentenció un chico de una coleta alta y cabello oscuro de nombre Shikamaru.

Sasuke miró la prominente selva que se alzaba ante sus ojos, aquella era la única entrada que su navegante había encontrado, la isla parecía hermética, como si la naturaleza la hubiese diseñado para proteger aquel tesoro de la mano del ser humano. Los cuatro jóvenes piratas se miraron entre sí, y con machete en mano comenzaron a abrirse paso.

El calor era sofocante, y aunque Sasuke trajera su largo cabello oscuro recogido en una coleta baja, por un momento maldijo su aspecto y mirando el arma que tenía en la mano deseo usarla para cortar su cabello; según la posición del sol ya tenían más de medio día dando vueltas por la isla, Naruto parecía bastante esperanzado y avanzaba al frente del grupo junto a Shikamaru que miraba un mapa que había comenzado a trazar desde que habían llegado a la isla. Detrás del capitán caminaba tranquilamente un pelirrojo que a pesar del sudor que caía de su frente no se inmutaba por el cansancio ni por las condiciones climáticas, Gaara era el médico tripulante del Levíatan, otro de los hombres abordo que se había interesado por la historia de Naruto y en cuanto supo al respecto de inmediato estuvo de acuerdo en viajar al misterioso lugar.

-No puedo creerlo- Shikamaru se detuvo abruptamente.
-Es tal y como lo recuerdo- un nudo se formó en la garganta del rubio, no podía contener la emoción.

Ambos se habían parado en seco sosteniéndose de dos grandes árboles, frente a ellos se encontraba una laguna; Sasuke y Gaara corrieron a cerciorarse si lo que los hombres veían no eran alucinaciones y con asombro sus ojos se regocijaron con una hermosa vista, el agua de la laguna era de un extraño color turquesa que nunca habían visto, a lo lejos se podían apreciar unas rusticas chozas que reposaban sobre el agua y estaban conectadas por un muelle, la atmosfera en aquel lugar era diferente al resto de la isla.

-Alguien no pasara el resto de su vida viviendo solo en una isla desierta- Gaara miró con sorna a Naruto.
-Ya estamos aquí, por favor no perdamos más tiempo.

Sasuke miró a su mejor amigo, entendía el tono de su suplica, no tenía más tiempo… cada segundo que ellos perdían, era un segundo que se le iba de las manos a ella. El capitán los miró con decisión y mirándolos a los ojos los hizo entender que era tiempo de avanzar, a pesar de no saber qué era lo que les esperaba.

Ignorante de toda situación, una joven de largos cabellos rosados dejaba que el viento jugara con ella, la brisa marina acariciaba sus mejillas, la sombra de un gran árbol frutal no dejaba que el sol dañara su delicada y pálida piel, sobre su oreja izquierda descansaba un hibisco de color morado aquella era su flor favorita, combinaba perfecto con el vestido blanco de mangas largas que usualmente llevaba.

-Sakura, despierta- aquella voz parecía lejana- eres tan floja…- su amiga rodo los ojos.
-¿Puedo dormir un poco más?- bostezó perezosa mientras estiraba los brazos.
-Tienes todo el día durmiendo, tu situación empieza a ser preocupante, eres como los jabalís que caza la señora Tsunade.
-Cómo te atreves a comparar a tu amiga con un jabalí- tratando de fingir enojo se puso de pie- sabes que no puedo evitarlo.
-Lo sé- Ino cambio su semblante por uno serio –y no era mi intensión despertarte pero esos sucios seres han logrado a entrar a la isla.

Sakura se impresionó al escuchar las palabras de su amiga, hacía más de cinco años que nadie había podido entrar a la isla. Al ver aquel barco pirata la noche anterior pensó que pasaría lo de siempre, que tratarían de entrar, al no poder hacerlo se rendirían y se irían, esa era la historia de la isla desde hace mucho tiempo.

-Eso no es posible Ino, hace años que nadie puede entrar en la isla, además muchas personas creen que nosotras estamos extintas, que somos una leyenda.
-No sé qué pretendan esos piratas, pero Tsunade me ha enviado por ti, quiere que todas nos resguardemos.
-Pero… si su insistencia es tanta, no crees que podrían tener algo urgente, quizás alguien importante a quien salvar y por eso estén aquí.
-No seas ingenua Sakura, por favor ya no lo seas ¡Son piratas!- la miró con reproche.
-Tengo un extraño presentimiento- se llevó las manos al pecho – vamos a ver qué sucede.

Ambas chicas se adentraron en la selva, conocían a la perfección la isla que podía ser la perdición para cualquier aventurero que no conociera todos los secretos que esta albergaba.

El capitán del Leviatán se encontraba sentado frente a una mujer rubia de cuerpo exuberante, su mirada transmitía su fuerte carácter, tenía todos los elementos que la hacían resaltar como la líder de la pequeña población que habitaba la isla; soló una mesa de madera los separaba a ambos, los demás chicos permanecían de pie.

-Gracias por recibirnos señora, el hombre que se encuentra frente a usted es el capitán Sasuke Uchiha, el hombre a mi izquierda es Shikamaru Nara el navegante de nuestra tripulación, el rubio es Naruto Uzumaki el segundo al mando y su servidor Gaara…
-Podrían dejar las formalidades a un lado- Sin dejarlo terminar lo interrumpió el haber escuchado el apellido Uchiha había hecho a Tsunade ponerse nerviosa, aquel apellido le traía malos recuerdos, esto no podía ser nada bueno- no entiendo cómo pudieron encontrar esta Isla, no aparece en los mapas, hace años que nadie había venido a perturbar la paz de este lugar y ahora ustedes…- respiro profundo tratando de recuperar la calma- no me trago su cuento de venir en son de paz ¿Podrían explicarme como llegaron aquí?

Naruto junto sus manos y pasó saliva, sabía que era ahora o nunca, con permiso de su capitán dio un paso al frente.

-Hace muchos años cuando yo era tan sólo un niño mi madre contrajo una rara enfermedad que ningún médico podía diagnosticar, su nombre era Kushina; mi padre en su desesperación busco ayuda por todos lados hasta que un viejo marinero le habló de esta isla, así que los tres emprendimos un viaje hasta aquí…
-¿El nombre de tu padre era Minato?
-Sí, ese era su nombre- Naruto se sorprendió al saber que la mujer recordara el nombre de su padre.
-Jamás olvidare a tu madre, su cabello rojo es algo que no se ve todos los días- suspiró, esto no le estaba agradando –pero nosotros no pudimos curar a tu madre.
-A pesar de que su enfermedad era mortal, pudieron prolongar su vida, yo vengo a suplicar su ayuda- se puso de rodillas ante los pies de ella –Por favor ayúdeme, mi prometida – de tan sólo recordarla sus ojos enrojecieron –necesito su ayuda para salvarla, temo que a ella no le queda mucho tiempo, ayúdeme a salvar a mi Hinata.
-Niño no hagas esto ¿acaso no tienes orgullo? –exasperada se puso de pie y les dio la espalda- es verdad que las mujeres que nacen en esta isla nacen con la cualidad de sanar heridas y ayudar a las personas enfermas, pero me temo que no puedo ayudarte, aquí ya no quedan más mujeres, y aunque las hubieran, creo que con tu experiencia anterior es mejor que dejes que la naturaleza siga su curso y dejes morir en paz a tu amada, es muy egoísta de tu parte querer que viva soló por no querer estar solo.

Aquellas palabras dejaron helado a Naruto ¿estaba siendo cruel con Hinata? ¿estaba prolongando su sufrimiento solamente por su egoísmo? Pero las reflexiones del chico no duraron mucho al escuchar un grito que lo trajo de vuelta a la realidad; Sasuke tenía la espada sobre el cuello de Tsunade.

-Tienes una habilidad que puede ayudar al mundo y te quedas escondida como una rata, eso es egoísmo puro- le acercó más la espada dándole a entender que no estaba bromeando- en cuanto entramos pude notar que las chozas fueron abandonadas rápidamente, así que no nos vengas con el cuento de que no hay más mujeres aquí, decide ¿nos ayudaras o tus queridas niñas quedaran sin su mentora?
-¡Sasuke!- Gaara lo miró impresionado, en todo el tiempo que llevaba a su servicio como médico en el barco, no lo había visto tan colérico, pero al ver la cara de Naruto y la situación en la que se encontraban decidió tomar la iniciativa- busquemos en los alrededores, no deben estar lejos.
-Suerte en su búsqueda- sonrió con sorna la rubia, estaba segura de que jamás encontrarían a sus chicas.

La pelirosa había escuchado todo a la perfección, su corazón se había estrujado ante las suplicas de Naruto, pero al escuchar la voz tan ruda y decidida del capitán, había sentido miedo, esa voz la sentía tan familiar que sus memorias temblaban, de pronto sus piernas se sentían débiles, su vista comenzó a hacerse borrosa; Ino al notar que los labios rosados de su amiga habían palidecido se asustó y la sostuvo para que no cayera al suelo. Ambas intentaron esconderse, pero dos hombres se interpusieron en su camino.

-Capitán, parece que hemos encontrado algo…

Hola a todos, quería agradecer a los que han leído mi historia hasta el momento, espero que este siendo de su agrado.

Saludos!