Entre historias y colmillos.
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Capítulo 2: Reglas, sellos y promesas.
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Se encontraban caminando a paso rápido y continuo. Misao tenía la mano puesta en la base de la espalda de la joven mujer. Mirando frente a ella como el pelirrojo y los demás de alto mando llevaban ritmo la sala de trono principal. Desde que pisaron tierra de los iluminados, todos los colmillos se giraron a ver a los guerreros y sobre todo a la mujer recién llegada. Todos sabían cuántos había en la zona, pero a ella no la podían localizar y eso hacía que se encontrarán a unos más intrigados ante la situación. La mujer solo miraba de reojo a los lugareños pero se negaba a elevar la cabeza por miedo o vergüenza. Misao lo sabía, lo había visto en el ligero cambio de sangre que habían tenido. Entre pura sangre, un cambio de sangre era una manera de permitir la aceptación. Ella te reconocía como suyo y tú como ella.
Con ese cambio ella había visto la masacre en la que esa mujer había sido puesta, trasladada de santuario a santuario siempre consciente de la oscuridad, nunca había visto el mundo exterior. La soltaban en una celda confinada en donde los vampiros que antes dominaban la zona creían poder pisarla por igual pero, apenas pisaba la zona de gladiadores; acababa con los vampiros capturados en cada santuario y de ahí la movían a otro, no entendía por qué lo hacían pero la doncella puso su mente a trabajar al momento en el que un hombre de cabello blanco la trasladaba, siempre era el mismo hombre quien personalmente la trasladaba y eso hizo que Misao se le erizaran los cabellos de la nuca, había una manera casi predatoria de ese hombre para con ella y Kaoru solo podía sentir miedo cada vez que lo veía. Podía sentir su miedo, su odio contra los licántropos pero solo le tenía miedo a este y Misao no podía poner el dedo en lo que era.
Kaoru. Era su nombre. Lo supo por una memoria lejana, muy lejana de una mujer y hombre sin rostro ¿Quiénes eran esas personas? Pudo notar un sello en su mente, que la evitaban de ver más allá ¿Quién tendría el poder de borrar una memoria? Bloquearla por lo que más podía decir. Miro con delicadeza a la mujer y sintió mucha pena por ella. En cuanto llegarán a su destino de ahí no sabría qué pasaría con ella. Misao haría lo que fuera posible para ayudarla pero aun así tenía miedo. Puesto su regente era un hombre de mucho poder. Su tío, Hiko Seijuro. Sabía que con solo ser de sangre pura podía salvarse, pero el problema se presentaba con su parte de licántropo ¿Cómo reaccionaría el líder de los iluminados? Primero, ella se sorprendió de saber que ella tenía sangre licántropo. Nunca paso por su mente que algo así fuera posible. Ugh, podía sentir la migraña empezando a colarse por la base de su nuca.
Un chillido llamo su atención y noto que su mano ya no sostenía la espalda de la chica pero si era ahora arrastrada por el brazo por Himura. Misao resoplo e iba a quitarla del agarre del hombre cuando Aoshi la tomo por el hombro.
-¿Por qué me detienes, Aoshi-sensei?-
-Misao-sama. Debemos esperar aquí. No puedo permitir que sus emociones interfieran con los asuntos-
-Pero…- Shinomori era uno de los pocos que aun la trataba como una niña, giro a ver la chica más cerca de la puerta donde Hiko esperaba y sabía que si no se movía, no podría hacer nada. Este hombre sin importar lo que diga la trataría como una niña. Si ella iba a ser considerada una candidata para ser la nueva líder tendría que aprender a poner a los de su sangre en su lugar. Tiro del hombro y miro al hombre que parecía extrañado con su acción -Shinomori-san… Ya no soy su estudiante, ni usted es mi maestro. No se tome libertades donde no van con usted-
-Misao-sam-
-Iré ahí con ella, con o sin tu aprobación. Es hora de que aprenda su posición- Y sin decir más, se alejó del hombre con mentón en alto. Una nueva mano se posó sobre el hombro del guerrero frio y observo como un par de ojos oscuros lo miraban divertido.
-Parece que la mujercita aprendió a defenderse ¿No lo crees?-
-Deja de molestarme, cabeza de gallo-
-¡Hey! Si ella te ofendió, bien pero. No lo tomes conmigo-
-Solo porque esa extraña nos ayudó, no significa que pueda dejar de ser un enemigo. Tiene sangre licántropo-
-¿No viste lo que hizo allá, Aoshi? Destruyo toda una tropa con solo mover sus dedos ¿Te imaginas que hará su parte de Vampiro?- Entre Vampiros y Lobos había mucha diferencia. Los lobos podían controlar los elementos del mundo pero, esto requería de una gran cantidad de energía y solo los pura sangre tenían este don. Mientras que los vampiros podían doblar la voluntad de su cuerpo con el mundo. Misao por ejemplo podía sentir las pulsaciones de los vampiros y licántropos, cómos si pudiera leer su aura; además tener la habilidad de mezclarse con la oscuridad a voluntad. Mientras que su hermano podía usar súper velocidad y la misma naturaleza de usar la oscuridad como Misao hacía. Era obvio que pronto tendría más habilidades en el momento que alcanzarán la madurez de su sangre, en luna roja y ahí ese poder se triplicaría cuando les tocará el momento de aparearse con su compañero. Aquel que su sangre llame. Se podía notar que aquella mujer tampoco había alcanzado la madurez de su sangre. Eso hacía más peligroso su naturaleza.
Aoshi despertó de su pensamiento en cuanto sintió como era también arrastrado a la habitación en donde Kenshin llevaba a aquella mujer. Observo como la arrojo en el suelo al momento que apenas estuvieron frente a Hiko, haciendo que todos se inclinaran en señal de respeto al momento que el regente se puso de pie espontáneamente debido a lo que acaba de presenciar.
-¡Kaoru!- Misao corrió a atender a la mujer que se negaba a levantar la cabeza y empezaba a temblar.
-¿Se puede saber cuál es el significado de todo esto? Uhm, baka deshi?- Hablo el hombre, a medida que la luz empezaba a darle. Tenía una estatura estoica, su mirada era afilada y denotaba conocimiento y peligro. Su cuerpo emanaba la verdad de su naturaleza. Un verdadero vampiro líder. Un sangre pura. Un predador alfa.
-Esta esclava estaba en la locación donde nos informaron que Soujiro-sama se encontraba. Ella fue capaz de derrotar a los licántropos- Hablo con suavidad calculadora el hombre que respondía por baka deshi a medida que se ponía erguido nuevamente.
-Ella es vampiro, tío-
-Entonces ¿Es manera de tratar a alguien que ha ayudado a los nuestros?-
—Es una licántropo, también—Sensei- El hombre detuvo su paso al momento de recibir la segunda noticia y observando primero al pelirrojo que se mostraba asqueado con el hecho, elevo una ceja. Miro a su sobrina quien le rogaba con sus ojos que no pensará sin prudencia y por ultimo vio el bulto en forma fetal contra el suelo. Esta mujer se notaba el constante abuso que ha recibido por parte de sus captores y sabía reconocer a un alfa, donde lo viera. Demostrando su naturaleza de licántropo, donde sea. Sonrió ligeramente a medida que se iba acercando y notaba el cuerpo temblar y él se detuvo en seco, cuando estuvo completamente frente a ella. La mujer tenía una esencia muy diferente a las que había conocido pero, había algo familiar en ella.
-Así que tu ayudaste a mi pupilo y escuadrón a dominar esa área ¿No es así?- Ante la voz, notaron como la joven paro de temblar en seco y ligeramente elevaba la cabeza del suelo, sin abandonar la posición fetal. Asintió ligeramente.
-¿Cómo lo hiciste?-
-Yo…-
-Es un licántropo, puede controlar el elemento del trueno- Hablo rápidamente el pelirrojo al ver como la mujer se tardaba en hablar. El estoico hombre pasó su mirada donde su pupilo y este inclino su cabeza al suelo. Realmente su pupilo era un hombre de poca paciencia y más cuando se trataba de un licántropo.
-No he pedido tu opinión, sino la de ella-
-Tío… Ella solo quería ayudar, no deseaba volver a ser prisionera- Era más que obvio decir que esta mujer si era una esclava, su aspecto era casi salvaje su cabello cubría con naturalidad y costumbre su rostro pero podía ver unos brillantes ojos azules que, nuevamente le traían un recuerdo lejano.
Se inclinó, apoyando una rodilla del suelo. La habitación soltó un sonido ahogado de sorpresa. Un alfa nunca se inclinaba ante alguien menos o igual. Era sencillamente, des natural. En contra de todos sus principios. Lo vieron extender su mano derecha, para tomar la mano de la joven y ayudarla a pararse, ella ya no temblaba pero parecía ahora más que nunca extrañada por lo que ocurría.
-¡Sensei!-
-Silencio- hablo con suavidad cuando ambos estuvieron de pie y pudo notar que en su rostro no había una pizca de miedo, al tenerlo de frente. Sus ojos delataban curiosidad mientras que su cuerpo delataba miedo. Se notaba que su espíritu se negaba a quebrarse como su cuerpo lo hacía. No dejaba que su naturaleza la dominará. Interesante.
-Yo solo deseaba que no me volvieran a capturar, señor- Pocos podían ver a los ojos a Hiko sin sentir miedo, y aunque su voz era un susurro que muchos podían notar como sumisión, no había una gota de ello en sus ojos. Sonrió para dentro.
-Dime pequeña… Me dejarías ver ¿Lo que hiciste?- Extendió su mano esperando una respuesta nuevamente, ella lo estudio a través de sus cabellos, sus ojos penetraban la melena negra que no permitía ver su rostro por completo y observo su mano. Casi por inercia, algo que nacía por su instinto extendió la cabeza hacia el frente, ligeramente inclinándola. El hombre de cabellos negros y melena larga extendió la mano y poso un par de dedos sobre su cabeza.
Misao miraba atenta. La habilidad de su tío, era poder ver en la mente de los demás. Por eso, nadie podía mentirle, ni intentar engañarlo. Todos y cada uno de tus más oscuros secretos, ese hombre lo podía saber. Cuando arrugo el rostro, ella supo que él había dado con el sello que en su mente estaba anclado. Luego había sorpresa, y observo el rostro de la mujer. Pocos lograban sorprender a este hombre ¿Qué habrá visto? Retiro con suavidad la mano y observo a Misao.
-Sobrina, lleva a nuestra nueva invitada a una habitación. Llama a tu dama de servicio para que la ayude a asearse y arreglarse. Estoy seguro que deseará algo así-
-¡Sensei! ¿No dirá que-?-
-Claro tío, enseguida- Tomo entre sus brazos a la mujer que no dejaba de ver a su tío curioso. Pero antes de poder girarla, Kenshin la tomo por el brazo haciendo que soltará un grito de sorpresa por la forma tan brusca en que la agarraba. El pelirrojo se podía notar que la deseaba fulminar con la mirada, su mano izquierda se agarraba al mango de la espada; deseoso de poder sacarla y atravesarla en su pecho. Ella reconocía esa sensación, la misma que muchos vampiros tenían al momento de querer atacarla. Vampiros deseosos de sangre. Ella no les tenía miedo, pero si entendimiento. Porque, no les culpaba esta naturaleza forjada por el cambia piel y ante ello. Ella a veces se obligaba a luchar con toda su fuerza, para al menos demostrarles honor. Aun cuando no sabía el por qué, su mente le susurraba que no debía juzgar a primera, sino entender y comprender. No paraba de ver al vampiro pelirrojo y este noto su visión mirándola tajante antes de mirar al líder vampiro.
-Es un licántropo. Esto no debe ser… No puede, no debe-
-¿Cuestionas mi juicio?-
-Yo…- Iba a replicar cuando lo vio tomando aire, mientras negaba con la cabeza la actitud de su pupilo, se acercó y aparto la mano del pelirrojo del brazo de la chica.
-Deja que nuestro huésped vaya a descansar y explicaré todo-
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El pelirrojo se mostraba irritado, golpeaba la mesa con sus dedos en un movimiento rítmico mientras que el hombre que había dejado ir a aquella mujer estaba ahí sirviéndose licor y aun no decía nada. Aoshi y Sanosuke también estaban sentados esperando con paciencia. Nunca antes ningún líder había dejado a un licántropo en la misma zona, no al menos desde hace siglos cuando los Cambia piel y los Iluminados estaban unidos contra un solo enemigo.
El hombre se sentó y se cruzó de brazos, mientras observaba su bebida interesado en ella más que del tema que hablaría.
-¿Algún reporte de Soujiro?-
-Al parecer lo han movido de localización según Misao-sama, según dejo un rastro y nos queda dos santuarios más en ese rastro; antes de proceder a los espacios más grandes- Hablo Sanosuke mientras alargaba sus dedos a la bebida sin que Hiko se molestará.
-Tal parece que andan jugando con nosotros y esperan hasta que estemos cerca para moverlo-Hablo con suavidad serena y fría Aoshi.
-¿Qué pueden decir de los demás esclavos?-
-Todos parecen haber salido, aunque solo pudimos recuperar a unos pocos. Muchos tienen miedo de ser recapturados sea vampiro o licántropo- Hablo Sanosuke mientras se servía algo de beber todo contento.
-¡Corta la burocracia, Hiko! ¡Habla de una vez!- El pelirrojo golpeo la mesa, y se ponía de pie de una buena vez mientras miraba fijamente al hombre, que solo bebía algo de licor.
-No juegues conmigo, muchacho- Miro fijamente al hombre de pie mientras que solo se interesaba nuevamente en su bebida, como si este fuera un tema trivial -Entiendo tu molestia con los licántropos Kenshin, pero te puedo decir que esta chica no es lo que parece-
-¿No? No sería igual que todos los demás licántropos con los que hemos lidiado ¿Eh?-
-Ella posee sangre pura- Pronuncio sin rodeos.
-¿Qué? Pero ¿Eso…?-
-¿Imposible? En la actualidad sí, pero… Hace muchos años no ¿o me equivoco Hiko-sama?- susurro Aoshi mientras miraba como el de ojos ámbar se sentaba molesto.
-No, no lo es… Como recordarán hubo una época en la que todos nos llevábamos en paz con los Licántropos- miro su bebida y su semblante se endureció -Eso significaba que entre vampiros y lobos también podíamos mezclarnos- miro al pelirrojo que apretaba sus puños y lo miraba algo perplejo, como si estuviera diciendo una blasfemia -Pero, esto solo era permitido entre pura sangres, de otra manera el cuerpo de la fémina no lo soportaba y él bebe moría de una u otra manera al igual que su portador-
-¿Entonces ella es muy antigua?- Hablo incrédulo Sanosuke.
-No, ella es muy joven, Sano. Quiero decir que aún no alcanza la madurez sanguínea… Lo hará la próxima luna. Esto quiere decir que es realmente joven- Repuso Aoshi.
—Y que sus progenitores eran puros en esta época, cuando ya la alianza se había quebrado- Continuo Hiko mientras miraba a los presentes.
-¿Hay algo malo con ello?- Se volvía a servir Sanosuke, mientras que el pelirrojo procesaba todo lo que le decían sin mirar a ningún punto consciente.
-Que en la época actual, ya no quedan tantas sangres pura… Al menos no licántropos femeninos… Cuando la alianza se quebrantó, todos los vampiros de antaño hicieron cacería y acabaron con las mujeres de sangre pura para evitar que la raza lobo pudiera reproducirse y superarnos en número y fuerza-
-Entonces ¿Puede que su padre sea lobo y su madre vampiro?-
-¿Conoces a alguna fémina que haya tenido un encuentro con algún licántropo?- Pregunto Aoshi algo molesto por la pregunta de Sanosuke.
-No, todas las mujeres de sangre pura ha sido tomadas y las que aún se mantienen puras según la data no han alcanzado la fecha en la que puedan procrear… Entonces…-
-Hubo alguna mujer licántropo pura por ahí y ¡Oh,si! Un vampiro traidor puro procreo con ella- Hablo por primera vez el pelirrojo, pudo sentir su sangre hervir ante la suposición pero, más que una suposición era una realidad. Algo que el pelirrojo no quería creer, ni mucho menos pensar. Sintió su respiración agitarse ante la memoria de que una abominación como esa este por ahí suelta. Aun si en la antigüedad haya existo o no una. Sencillamente debió dejar de ser.
-Kenshin-
Desde hace muchos años, cuando Kenshin fue encontrado. Su odio por los licántropos creció. Él era un vampiro nacido de un noble y una vampira regular. Pero fue arrebatado y obligado a trabajar todo gracias a un hombre celoso de esa unión y ante el nacimiento de este y fue entregado a los licántropos en compañía de su madre. Su padre, nunca lo busco. De pequeño su labor era sencilla, servir. Era ganado que se encargaba de sembrar para cuidar a algo más bajo que él: un humano. Fue abusado, física y mentalmente por otros licántropos quienes lo amenazaban con hacerlo con su madre si no se dejaba. Su semilla empezaba a brotar y crecer lentamente. Un día, mientras el dormía un lobo entro a la habitación buscando a su madre y él lucho por defenderla, aun cuando su cuerpo no tenía la fuerza para hacerlo.
Este lobo lo golpeo hasta dejarlo inconsciente pero aun en la oscuridad de su mente podía escuchar los gritos de su madre, en carne viva. Cuando despertó, lo único que pudo ver fue sangre y más sangre. Mientras lagrimas llenaban su vista y la nublaban, camino hasta el centro de la sangre y se topó con el cuerpo de su madre. Abierto de adentro hacia afuera como si una caja de sorpresas se tratará. Su rostro detallaba terror, terror por lo que sufrió pero su vista no se apartaba de él. Ella había muerto mirándolo en donde él se había quedado inconsciente. Y ahí floreció.
La semilla del odio había empezado a florecer. Espero lentamente, por la venida nueva de ese lobo. El que mato a su madre. Luego, fue ahí mientras lo trasladaban, un grupo de vampiros ataco. Ahí conoció a Hiko. Y mientras luchaban por su vida, él buscaba al hombre que mató a su madre. Tomando una hoja de cuchilla rota llego hasta donde él estaba. Completamente transformado en lobo, luchando contra Hiko, quien por obvias razones superaba en fuerza al hombre lobo. Él joven vampiro grito que se detuviera antes de que Hiko lo pudiera asesinar. No para detenerlo, no para darle una oportunidad. Sino para matarlo, con sus propias manos.
Ahí aprendió, que los lobos son bestias sin alma. Enamorados de su propio fervor por el poder, por su sed de supremacía, por su poder a querer dominar. Y fue por actuar sin pensar que ellos perecieron contra los vampiros, dándoles el triunfo y superación en número a los mismos.
-¡Kenshin!- El pelirrojo despertó ante la memoria y observo como todos lo veían extrañado.
-¿Si?-
-Se lo que estás pensando y te pido muchacho, piénsalo con mejor determinación-
-¿Cómo puedes saber lo que pienso?-
-Te conozco, sé que tu odio por los licántropos te lleva a lugares que yo no puedo alcanzar… Por eso te pido ahora que eres alcanzable, no hagas algo de lo que pueda terminar siendo un error. Ella es, aunque no lo admitas una vampiro de sangre pura y-
-Y también es un lobo, puro o no. Su sangre ya no lo es… Nada bueno sale de un licántropo. Ya has visto de lo que son capaces, tienen a tu sobrino- Se puso de pie -¿Acaso prefieres a un lobo antes que a tu propia familia?-
-¡No pongas palabras en mi boca que yo no he dicho, muchacho!-
-Entonces ¿Por qué la defiendes tanto?-
-En estos momentos no lo entenderías-
-La ciudad puede alzarse si saben de esto-
-Y no lo sabrán, nadie puede oler su sangre… Y mientras todos digan que es un vampiro, estará a salvo… Hasta que…-
-¿Hasta qué?... ¿Hasta que alguien se dé cuenta?-
-Solo, te pido un pido esto Kenshin; ten algo más de paciencia, nunca te he pedido nada-
-Yo soy fiel a los vampiros Hiko, toma eso en consideración antes de pedirme algo… Y ella, ella no es un vampiro-
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Las damas de compañía corrían de un lado a otro, buscando vestidos y accesorios. Mientras que en medio de la habitación una mujer renacía de la suciedad. Habían tenido que lavarle 4 veces para poder sacar lo sucio de ella. Todas palidecieron en emoción al ver lo blanca y porcelana que era su piel, a pesar de las heridas hechas cicatriz. Mientras cortaban y peinaban su cabello, lo halagaban sorprendidas de que aun entre la mugre y lo que tuvieron que cortar, la belleza se escondía, era largo y abundante. Cuando cortaron el cabello en exceso de su rostro gritaron de emoción al ver los brillantes ojos azules que relucían más brillantes que una joya. Todas estaban encantadas y Misao se veía complacida ante lo que sus ojos veían. La chica aún no se había visto al espejo y se veía extrañada ante la corredera que tenían las jóvenes y los halagos que le hacían. La de ojos aguamarina reía por lo bajo ante la cara de sorpresa que la joven tenía, realmente se ponía notar que nunca había sido a costumbre algo así y esto le ponía en pesar de pensar que tanto tiempo habrá realmente sido cautiva. No había miedo ante el tacto de un vampiro. Ella podía reconocer por instinto que su sangre era más que la de estos vampiros que corrían a su lado, más aun así no permitía que esa misma sangre nublará su mente y se portaba como si ella fuera igual a ellas. Incluyendo Misao.
-El azul le quedaría mejor-
-No mejor el rojo, hará resaltar sus ojos-
-¿Qué tal amarillo?-
-Es muy brillante-
No paraban de hablar mientras que Misao noto en ese momento como la joven observaba una pieza en un tono violeta que descansaba escondida en un mueble. La de la trenza camino hasta la prenda y noto lo sencilla y bonito que era el vestido. Cuando se giró, la pelinegra se sintió sobresaltada al ser descubierta y se escondió entre lo que ella estaba acostumbrada por su cabello que ahora solo era enmarcado por un flequillo y dos mechones laterales.
-¿Acaso te gusta este color?- La mujer se sobresaltó y todas pararon ante las palabras de su lady, tímidamente la chica dijo si y esta le sonrió -Pienso también que es un color muy hermoso, también es mi favorito…-
Y no quedo demás decir que las damas de compañía rápidamente se pusieron a vestirla, encantadas con la elección de su dama. Sonrieron cuando la vieron ya vestida, y decidieron darle algo igual de sencillo como una trenza que caía a un lado. Adornada por los mismos detalles que el vestido tenia, pequeñas florecillas blancas con un botón central en amarillo pálido. Colocaron solo un poco de rubor en sus mejillas, le colocaron un hilo de oro en su cuello y Misao casi grita al ver que se lo habían colocado pero, noto como ella o bien su piel no sufría ninguna quemadura o debilidad al oro. Se extrañó ¿Acaso no se había mostrado diferente cuando vio su espada de oro? Era realmente extraño, la de ojos azules solo se dejó llevar y apenas terminaron la pusieron frente al espejo.
La pelinegra tenía los ojos sobresaltados, sus labios estaban parcialmente abiertos mientras daba pequeños pasos intentando tocar el espejo incrédula de lo que veía, para luego tocar su propio rostro al ver que era verdad.
-Esta… ¿Esta soy yo?-
-Ujum… Realmente eres muy hermosa ¿No lo crees?- Se puso detrás de ella y poso ambas manos sobre sus hombros mientras apoyaba parte de su rostro en su brazo. La chica era un poco más baja que Kaoru.
-Nunca… Nunca antes me había visto-
-¿Nunca?- Ella negó.
-En los santuarios no hay iluminación, ni espejos, ni nada donde podamos reflejarnos… Los escudos y espadas que usábamos estaban desgastadas haciendo difícil la vista…-
-Eso es terrible-
-Aunque, mis ojos son azules… No entiendo porque me llamaban Ojos de plata-
-Uhhh Pues yo si… Cuando nos ayudaste, tus ojos se tornaron color plata… Muy hermosos pero, debo decir que amo más tus ojos azules… Son más accesibles- La pelinegra de ojos azules rio un poco ante el comentario -¡Oye! Te he hecho reír… ¡Vamos! Te llevare a comer debes estar hambrienta, te puedo sentir casi en el hueso-
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El pelirrojo sentía la rabia hervir en sus venas, por los momentos sentía una rápida ola de odio con un tilde de envidia por lo que veía escondido entre los muros del castillo mientras se asomaba discretamente por la ventana. Ahí estaba ella, a plena luz del sol. Justo hoy debía hacer sol para permitir el crecimiento de los cultivos. Los vampiros como Hiko podían hacer que el clima se doblará por así llamarlo, él despejaba las nubes un rato para que los cultivos que mantenían a los humanos sanos pudieran crecer con facilidad. Por todos los vampiros debían esconderse, él detesta cuando supo que también debía hacerlo. Poso la mano sobre su mejilla, esa misma marca era el resultado a esa misma exposición al sol. En su época, todos los vampiros podían salir a la luz del sol pero debido a que la sangre se vio mezclada, esta pureza se perdió. No por nada eran considerados los iluminados, hombres y mujeres de piel blanca como la luz con una súper fuerza sobrenatural, velocidad inhumana y eternidad a la carne. Solo pocos en la actual sociedad podían salir a la luz, Hiko era uno de ellos y aquella mujer sangre sucia, también. Había pasado ya un mes desde la llegada de esa mujer y no había descanso para Kenshin.
Nunca antes se había visto al regente de los vampiros salir al jardín en época de sol, ni mucho menos a interactuar con la naturaleza y el mundo que lo rodeaba. Pero, ahí estaba sentado bajo una sombra viendo a la joven de cabellos negros que parecía entretenida, casi encantada con la naturaleza que el jardín le proporcionaba. Aquellos vestidos que Misao le había proporcionado le quedaban de maravilla, y hasta el mismo pelirrojo lo admitía. Cuando la vio, casi queda sorprendido de sentir y notar lo que se escondía tras esa cabellera sucia y cuerpo manchado. Algún en su sangre por un momento cuando ella lo miro, hirvió. Rápidamente deshecho esa idea al no oler su esencia de vampiro y eso le hizo recordar "ella es el enemigo".
-Viendo a tu nueva fan- Era Sanosuke, quien venía a molestar.
-Deja de molestar, Sano-
-¿Qué andas viendo?- Puso los brazos detrás de su cabeza y asomándose ligeramente pudo ver al regente recibir lo que parecía una mariposa que la joven había atrapado, casi parecía una niña que recién había descubierto su mundo de fantasía. Como aquella historia, de la niña rubia que viajo al país de las maravillas. Sanosuke arqueo una ceja y observo al hombre a su lado -¿Acaso te gusta?-
-Pero que carajos hablas… Me encuentro cuidando al sensei, si esa mujer llega a intentar algo…-apretó el mango de su espada y sus filosos ojos brillaron por una fracción de segundos.
-Defender a Hiko-sama… Claro… Como si un hombre como él necesitará ser defendido- Se apoyó en la pared y miro de reojo a la pareja en el jardín- Aunque no era de esperarse que Jou-chan pudiera salir al sol-
-¿Jou-chan?- se giró incrédulo a ver al hombre de cabellos picudos.
-¡Ah! Si, pues…-
-Veo que el que ha entablado amistad ha sido otro-
-No es lo que parece Kenshin- El sol ya empezaba a ocultarse, ya pronto podría salir y alejarse de esa prisión así sea por un momento, lejos de esa mujer también.
-¿No?-
-Hay algo en ella, que me transmite lo mismo que Okina-sama me transmitía- Sanosuke casi nunca hablaba de Okina, porque hablar de él era recordar a su maestro Souzo, quien era otro de los hijos de Okina y era el legítimo heredero del clan de vampiros. Murió en plena revolución cuando Sanosuke se había ganado su puesto para ser su pupilo.
-¿Y eso sería?-
-No lo sé, es una… Sensación muy familiar, puede que sea su sangre de vampiro- se apoyó en el borde de la ventana de piedra al ver que el sol ya no podía lastimar.
-Ella es todo menos familia Sanosuke, espero entiendas eso… En el momento que nos descuidemos buscará matarnos… Tal como lo hizo contra todos esos vampiros-
-¿A qué te refieres?-
-Muchos de los vampiros que rescatamos pidieron ser movidos de ciudadela, al momento en el que uno observo que esta mujer estaba entre los rescatados…- cerro los ojos recordando el miedo del vampiro de baja clase y el terror a hablar abiertamente- dice que esa mujer mataba a los suyos apenas pisaba el campo de gladiadores, sin compasión ni tiempo…-
-¿Quién te dijo eso?- ambos hombres giraron para encontrarse a una pequeña mujer de mirada preocupada, sus manos estaban entrelazadas ante esa información, Kenshin se terminó de despegar de la pared y observo a la recién llegada.
-Decía que su sobrenombre era "Ojos de plata", y que su sangre es más lobo que vampiro-
-Eso es mentira Himura-san… Tú mismo lo has visto- dio un paso al frente la joven.
-¿Ver qué?-
-… Ella nos salvó ¿Cómo no pueden ver eso?-
-Quizás intenta engañarnos para luego atacar Misao-chan- hablo algo preocupado sin dejar de ver a la pareja que abajo estaba, que ahora conversaba de quien sabe qué.
-¡No! Yo lo vi… Ella, ella no es así Sagara-san, Himura-san-
-Lobo es lobo-
- Si ella… Si ella fuera más lobo que vampiro, me habría matado al momento que uso su habilidad… Al momento de haber probado mi sangre habría- ¡Ah!- sintió un brazo agarrarla con rapidez y observo los ojos filosos mirándola mientras que ella solo abrió los ojos y se preguntaba ¿Qué había hecho?
-Ella… ¿Probo tu sangre?- Abrió la boca, e intento separarse al darse cuenta de su error. Trago en seco al ver como el agarre se iba haciendo más fuerte a medida que su respuesta no salía.
-Solo lo hizo para recuperarse, luego me dio una gota de la suya para darme entender que podía confiar en ella-
-¿Y tú dejaste que tomara tu sangre?- La respiración de Misao se agito, tapo su boca al darse cuenta lo que implicaba nuevamente esa pregunta. Entre vampiros, hace muchos años se prohibió el consumo de sangre entre vampiros exceptuando el día de luna roja, donde conseguirías a tu pareja. Todo esto se debe a la época gris, cuando un grupo de vampiros se convirtieron en Rogues, una raza que se volvía loca por la sangre de vampiro, fue una clase baja la que se volvió loca debido a la escasez de sangre pero su evolución acelerada los hizo difíciles de acabar debido a la sangre de vampiro. Desde ahí se prohibió e intercambio de sangre entre cualquier especie. Misao sintió como la jalaban y lanzaba a los brazos de alguien- Aoshi, encárgate de que Misao-sama no intervenga- Misao giro su vista al notar como el hombre frio asintió, él también había escuchado todo y cuando devolvió su mirada al pelirrojo, este ya había saltado por la ventana.
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-Y entonces bebí tanto licor que por primera vez en mi vida tuve una resaca como la que los humanos solían tener- El hombre hablo ligeramente mientras reía ante su propio hecho, la joven a su lado sonreía y reía por lo bajo. Hiko no supo cómo ni en qué momento se había acercado a ese jardín, pero al verla mirando directo al sol, como si nada la afectará le trajo nostalgia pero fue rápidamente removida por una suave sonrisa que aquella de ojos azules le mostro al notar su presencia. Aunque todavía era tímida con el público, se mostraba abierta con aquellos como Misao o él, y por primera vez en mucho tiempo se sentía tranquilo, aunque sabía todo lo que debía hacer por obligación y responsabilidad esta joven mujer le hacía sentir como un simple vampiro y no al gran regente que muchos respetaban o temían. Aunque era demás decir que amaba ser temido a veces se volvía solitario.
Y desde que la joven lo había visto directo a los ojos, ni una chispa de miedo se mostraba. Luego cuando la vio aseada y libre de prejuicios de higiene, pudo notar que en sus ojos ella lo miraba como un igual, no creía que él como vampiro fuera más o que ella por hibrido fuera más. Eso. Fue refrescante.
-Yo no tengo mucha resistencia al licor, los únicos momentos que llegaba a probarlo era cuando ganaba un torneo y era la única de pie- miraba el horizonte con calma, parpadeaba varias veces como si intentara reprimir lagrimas pero Hiko podía sentir que su estado de ánimo no había sido quebrantado, era… Como si ella, ya hubiera aceptado lo que era. Sin saber si eso era bueno o malo.
-Esos días ya no volverán, pequeña- Giro su mirada también al frente, y se quedó por un momento observando el horizonte deseando que esta guerra acabara para que personas como ella, que han tenido un destino injusto puedan emprender un nuevo viaje. Sin miedo a donde les llegará el mañana. Frunció el ceño cuando sintió una nueva presencia y se giró sobre sus hombros cuando observo a un pelirrojo acercarse con grandes zancadas -¿Ocurre algo, estúpido pupilo?- sabía que el pelirrojo estaba molesto, muy molesto su ki estaba dando latigazos de rabia. Aunque ya lo había visto molesto por la decisión esta vez parecía más decisivo, miro a la joven a su lado que se había puesto de pie al sentir probablemente la energía del vampiro, más le sorprendió ver como ella tomaba un brazo y había un corte seguro en el mismo. El líder apretó mandíbula, poniéndose de pie se posiciono frente a la joven. Quien veía sin alguna emoción en sus ojos lo que estaba ocurriendo.
-Hiko-sama le pido se aparte de esa mujer-
-No volveremos a este tema, Kenshin-
-Esta… Esta arpía, se atrevió a beber sangre de otro vampiro… Y no cualquier vampiro… La de Misao-sama- La apunto con la espada y ella entrecerró los ojos al ver el filo dorado para luego mirar con extrañeza al hombre frente a ella.
-Kenshin, no te atrevas a hacer algo de lo que te podrás arrepentir…- se quitó de quedar frente a la mujer y camino hasta quedar frente a su alumno.
-Hiko-san… Lo mejor es que, se aleje…- la suave voz de Kaoru lo hizo detener su mano de posarse sobre la espada que tenía.
-¿Estas segura, Kaoru-san?- Nuevamente ahí estaba esa mirada, que demostraba cero miedo y una determinación que para él carecía de coherencia.
-Se lo que hice, yo sé que soy un licántropo, pero también soy un vampiro. Lo mínimo que puedo hacer es no huir de una batalla, cuando he consumido la vida de tantos quienes también intentaban sobrevivir a su pena… Y si esto puede calmar al vampiro frente a mí… Que así sea- Algo en Kenshin se descoloco ante las palabras que vocifera. Apretó su mango cuando noto que no había ni una pizca de remordimiento en sus palabras, no había rabia por la situación ni mucho menos miedo por él. Podía ver algo de ¿Lastima? Nadie le había mostrado lastima por lo que estaba por hacer y eso, eso solo lo enfureció aun más. Ella no sabía, no tenía idea de lo horrible que podía ser su especia, ella no podía mostrar respeto por un vampiro cuando ella misma acababa con aquellos que decían ser su igual y era una lástima para ella, que debido a su sangre de vampiro quizás en este momento de lucidez ella perdería su vida.
-Que así sea…- Ahí estaba, el infame Battousai. Aquel cuyo nombre los lobos temblaban y vampiros por igual. La paciencia de Kenshin siempre corría de un hilo rojo y eso hizo que ese defecto le otorgara un título que se quedaría años con él. Los ojos que podían cortar, brillaban como el oro y tenían fijo una presa. El hombre frente a él solo negó con la cabeza y se hizo a un lado. El ki de su alumno azotaba el suelo, y casi parecía encarnada en fuego. Se puso en posición de ataque y la joven no paraba de mirarlo. Y sin pensarlo más se lanzó a ella.
Todo parecía en cámara lenta cuando observo en su ataque como un nuevo cuerpo igualaba su velocidad, poniéndose al lado de la mujer la tomaba por la cintura y mientras la elevaba ligeramente esquivaba el ataque, quedando con las piernas en un ángulo, se giró con su espada para buscar al enemigo que se atrevía a quitar su objetivo, y fue detenido por una espada de oro con un extraño mensaje en la misma. Subió la mirada y noto que su nuevo contrincante tenía los ojos cerrados, su cabello era castaño oscuro y se partía a la mitad cayendo a ambos lados, sus ropas demostraban desgaste por el viaje pero había algo en como tomaba su espada que se le hizo casi reflejo. Se alejó de un solo golpe sin dejar de mirar al hombre.
-¿Quién eres?-
-Shougo…- El nombre no fue revelado por el hombre que aún mantenía sus ojos cerrados, pero apenas escucho a la suave voz llamarlo los abrió fijándolo en la mujer que aun tenia sostenida por el brazo. Esta alzo el brazo herido para acariciar su mejilla y sonrió llena de dicha- Creí que… Por un momento…-
-Lamento no haber llegado antes…- Las facciones del hombre se suavizaron cuando hablaba con la mujer y ahí fue que Kenshin capto que estos se conocían, mientras que intentaba asimilar que hacer un trio llegaba a donde ellos estaban, con una muy molesta Misao a paso veloz -¿Quién te hirió?- Kenshin sintió como el ki del hombre buscaba rodear y proteger a la mujer, y aunque su olor era muy leve se podía decir que era un vampiro. La cuestión era ¿Qué tan fuerte seria? ¿Por qué protegía a una hibrido?- No has consumido sangre en un buen tiempo-
-¡Mou! No es fácil Shougo, escape hace poco… Todo fue muy rápido…- los presentes observaron como el hombre inclinaba su cuello y movía el cabello de la zona con un movimiento de cabeza para darle acceso al mismo.
-Es por eso que no te podías defender ¿No es así?- la chica brinco en su agarre y giro a un lado- Bebe, ya…- Y casi a regañadientes la chica se acercó a su cuello y tal como hizo con Misao, ella bebió sangre. La herida cerró casi al instante y parte de su piel parecía iluminarse ante la nueva sangre recibida. Casi como si estuviera embelesada, el hombre la bajo y puso detrás de él- ¿Quién se atrevió a hacerle daño?-
-Yo…-
-Bien, entonces contigo ajustaré cuentas- Y tan rápido como fue, desapareció en el aire a un tiempo de respuesta de Kenshin casi milimétrico. Los instintos de Kenshin gritaban el parecido que había con el ataque, y que se sentía diferente pero igual contra quien estaba luchando. Los movimientos que hacía, eran fácilmente contrarrestados por el hombre de cabellos chocolate y viceversa. Sus Ki chocaban y buscaban dominar terreno solo con su energía, pero tan intrigados estaban el uno con el otro que no notaron cuando un nuevo ki se interpuso mandando sus espadas en direcciones contrarias. Despertando del hechizo de supremacía, miraron al dueño del ki y notaron a un muy molesto Hiko de brazos cruzados con la espada haciendo clic de haber sido puesta de vuelta en su vaina.
-Si van a pelear en algún lado, procuren que yo no esté presente-
-Pero, sensei…-
-Eres una deshonra Kenshin, atacar a tu contrincante sin que este armado- Haciendo referencia a Kaoru- y luego atacando a otro invitado más- Kenshin se desencajo ante las últimas palabras y observo como aquel hombre ya estaba retribuyendo la espada y guardándola en su vaina. Devolviéndose a donde el resto estaba.
-¿Invitado más?-
-Mi maestro me hablo siempre muy bien de usted, Hiko-sama- el hombre se inclinó con cordialidad al tiempo que la espada de Kenshin era devuelta a su lugar y la joven de cabellos negros y ojos azules se acercaba con naturalidad.
-Veo que mi hermano te enseño bien, Mutoh-
-Gracias, en honor a mi maestro era lo menos que podía hacer, aunque si me disculpa, milord. Mi nombre ahora es Shougo-
-Así oí-
-¿Tu hermano?... Quieres decir que, mi tío educo a este hombre ¿eh?- hablaba casi confundida la joven heredera.
-Sí, mi hermano se fue hace muchos años cuando la gran guerra exploto… Diciendo que no tenía sentido nada de esto y que los licántropos y vampiros tenían un mejor futuro, si se lo propusieran-
-Hai… Mi maestro me encontró, luego que se estableció, milord- observo a la joven que rezagaba tras él y se acercó a ella, poniendo un brazo en su espalda y mano en hombro como muestra de protección. Esto atrajo la atención de la joven.
-Pero, Shougo… Como… ¿Cómo sabias que estaba acá?- el hombre le sonrió.
-Después que nos separaron,…-
-Aquel hombre… El lobo blanco…- las cejas de Hiko se elevaron ante esa información del lobo blanco-… Me dijo que si no hacia lo que me pedía, te mataría… Por eso yo…- agacho su rostro.
-Apenas escape, fui de santuario en santuario buscándote… Todos parecían haber sido acabados por vampiros, y camino al último del que había oído que podrías estar me topé con una mujer… Me hablo sobre ti… Te manda sus saludos-
-¿Shura-san?- Nuevamente parecía una niña a la que le contaban una historia de fantasía.
-Hai, seguí tu rastro y me sorprendió mucho saber dónde estabas…-
-Yo te recuerdo de las memorias- Todos giraron a Misao quien parecía caer en cuenta de lo que decía- Eres su protector, siempre has estado a su lado-
-Hai, mi maestro me lo pidió… Después de…- miro disimuladamente a Kaoru quien parecía ajena a esa información, y algo hizo Clic en la mente de Hiko. Ese sello.
-Mi hermano… ¿Por qué te pidió cuidar de ella?-
-Creo que esa respuesta ya la debe saber Hiko-sama… Mi maestro no colocaría un sello de protección a cualquiera… Solo lo haría por ella, por su hija-
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Another chapter! xP HAhahaha bueno hemos conocido el pasado de Kenshin y parcialidad del del Sanosuke. Aunque las relaciones sean algo raras xD espero no me maten por ello ahahaha. Tambien me di cuenta que en el 1er capitulo coloque que Kaoru decía "Por que hueles a mi madre?" Cuando era realmente padre, mis disculpas. La madre de Kao es una licantropo, sip… Una pura… xD
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Reviews:
EunHye: Hello! Que bueno que te haya gustado, yo soy muy fan de las historias de vampiro y bueno me dije ¿Por qué no intentarlo? Espero este haya sido interesante y que hayas leído "Nada es lo que parece" que tambien actualice ;) Bye
ZuryHimura: Hi! Si, bueno creo que me he leído casi todo lo que han hecho de Vampiros de RK xD Y por eso la emoción haahaha, me gusta experimentar con este tema porque siempre ponen a Kao y Ken como Vampiro y Humana o Lobo y Lobo y yo dije que tal si?... Y bam! Aquí esta xD… Espero este te haya gustado tambien.
Pajaritoazul: Si realmente Kaoru, solamente tiene memoria de lo que es ser cautiva, aun así poco a poco nos daremos cuenta lo que ese sello simbolizaba y que buscaban proteger ;) Kao si tuvo una infancia como Vampi-puppy hahaha XD si eso se le puede decir.
Iyoru: Me quemaría los dedos si escribiera algo que tematizara con que ellos brillan con el sol! Hahahaha ¿Qué tal este eh?
Aoi-chan: Que bueno que hay fanes de los vampiros, que te ha parecido la continuación?
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Bien otro capitulo se ha acabado, espero les haya gustado. Y me den sus opiniones ;) La cosa se puso intensa ¿Kenshin aceptará ahora que realmente es una sangre pura y no cualquier sangre pura?
