Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de la maravillosa mente de Rumiko Takahashi.
"Tu existencia para mi es lo más valioso"
Eternas noches de luna nueva
Capítulo 2: Luna nueva
Caminaba con el corazón apretado, cauteloso observando a su alrededor, sabía que ese era el camino que había tomado Kagome, podía sentir su aroma aún en el aire. Sin embargo, estaba teniendo un mal presentimiento. Quizás, era culpa de que habría luna nueva, pero se comenzaba a sentir muy inseguro de todo cuando se aproximaba su cambio a humano.
Aquellos temores que trataba de no pensar cuando era un Hanyou se acrecentaban en noches como la que se aproximaba. Él sabía que su más grande temor era perder a Kagome, no podía imaginar su existencia sin ella alrededor.
Respiró hondo y luego soltó un suspiro.
-Tonta
Kagome se había metido debajo de su piel de tal forma, que cada vez que ella se marchaba de regreso a su hogar o en una batalla ella salía lástima, se sentía miserable. Era lo más preciado en su vida…
Ella lo había despertado de su sueño, y desde un comienzo siempre lo había tratado como un igual, siempre le sorprendió que ella no lo discriminara por ser un Hanyou. Eso para ella no importaba, fue uno de los aspectos de Kagome que comenzó a derretir su corazón. Además, ella jamás había dudado de él, no importaba que tan adversa fuera la situación en la que estaban, Kagome siempre creía en él arriesgando su vida en ocasiones, confiando en que él la protegería, a su vez, Kagome también lo protegía a él…
Jamás hubiese pensado que ella llegaría a calar tan hondo en él, al punto que para InuYasha, Kagome era significado de hogar, donde se podía sentir seguro y pleno.
Por supuesto, a pesar de tener todos esos pensamientos y sentimientos por Kagome, él seguía siendo del tipo de persona incapaz de lograr verbalizar realmente como se sentía. Había tenido una niñez difícil, en la cual había aprendido a sobrevivir y vincularse con los demás por medio de la violencia y palabras groseras. Ser amable no se le daba bien, y con las palabras seguía siendo demasiado torpe.
Cada vez que estaban solos y la contemplaba, trataba de abrir la boca para poder expresarle como se estaba sintiendo, pero terminaba guardando silencio.
Incluso antes de que Kikyou muriera nuevamente, InuYasha había tenido claro que, si bien, a la sacerdotisa la había amado, en su presente su corazón latía agitadamente por Kagome.
Ella había llegado como una brisa, había sanado sus heridas del alma con paciencia, le había enseñado a hacer amigos, a preocuparse y ayudar a los demás.
Kagome le había enseñado una nueva forma de relacionarse con las personas, ya no desde la violencia o el rechazo, si no desde la compasión y el amor.
Se detuvo abruptamente cuando olfateo algo distinto en el aire, había un leve cambio en el viento, se posó sobre la rama de uno de los árboles para darse cuenta de que el sol comenzaba a ocultarse.
-Mierda, dónde está…una vez pierda mis poderes no podré rastrearla-Gruñó por lo bajo sintiendo una molestia angustia en la boca del estómago.
Se le estaba volviendo difícil seguirle, podía notar el cambio en su cuerpo, ya no estaba logrando percibir los sonidos y olores como siempre. Odiaba volverse humano.
-Maldita sea
Bajo del árbol y comenzó a correr concentrándose al máximo en el aroma que tan bien sabía de la joven.
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- ¿No creen que están tardando demasiado? -Dijo una preocupada Sango mirando el cielo comenzando a apagarse- InuYasha ya está por volverse humano…
-También me estoy preocupando, el ambiente se siente distinto desde hace un tiempo…-Miroku agregó otro palo a la fogata improvisada que habían hecho con un semblante intranquilo.
- ¿Y si se los comió un monstruo? Ay nooo, todo porque no estuve ahí para ayudarles-Chilló Shippo agarrándose la cabeza, Kirara se frotó contra él para calmarlo.
-Lo mejor será ir a investigar-Decidió Miroku levantándose de su lugar.
-Shippo quédate aquí con Kirara por si regresan-Aviso Sango quien ponía sobre sus hombros su Hiraikotsu lista para adentrarse en el bosque.
Sango tuvo un pensamiento que quiso aclarar.
-No se le ocurra hacer algo pervertido, Monje-Ella le mostró su puño como advertencia, Miroku sonrió nervioso dejando caer la mano que justamente estaba yendo a posarse sobre su redondo trasero.
-No sé de qué hablas querida Sango- Dijo con voz inocente, lamentando no haber podido hacerle cariño.
Ella lo miró fríamente antes de seguir.
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InuYasha había logrado llegar al punto donde el aroma de Kagome se perdía, observó a su alrededor con cautela, entonces notó algo que le llamó la atención. Había un hoyo en el suelo en el cual podría caer perfectamente un cuerpo. Se agachó y olfateo dándose cuenta de que Kagome había entrado por ahí, se sintió inquieto al percibir otro olor, uno que correspondía a algún tipo de Youkai felino. Tragó duro, ya casi estaba completamente oscuro, si algo estaba pasando ahí abajo no podría protegerla bien.
-Mierda-Se tiró sin vacilar rogando para encontrarse con Kagome sana y salva, sin embargo, el mal presentimiento que tenía se acrecentaba mientras caía al suelo.
InuYasha se incorporó y cuando lo hizo su estómago se estrujó, pudo ver ante si como Kagome levitaba desmayada, de su cuerpo salía un destello que se iba directo a un tipo con orejas de gato, él lo supo. Ese maldito estaba absorbiendo los poderes espirituales de la azabache.
- ¿Quién demonios eres tú? -Gritó desenfundando su espada que por suerte aún se transformaba.
Bien, aún tengo un poco de tiempo, debo ser rápido.
-Vaya, no esperaba que te demoraras tanto en llegar, perrito-Nekogu sonrió siniestramente-Considerando que tu familia tiene historial de gustarle las humanas…
-Maldito, qué sabes de mi…-Gruñó alerta, observando de qué forma podría lanzar su ataque sin que Kagome resultara herida al encontrarse tan próxima a ese demonio. Debía hacerlo mover del lugar.
-Soy Nekogu, hace años, tantos que ya no recuerdo bien… tu padre me selló en este lugar-Escupió al suelo disgustado-Pero quien diría que esta jovencita que huele un montón a los de tu raza sería quien me sacaría, y quien ahora me esta dando la energía que necesito para moverme.
-Así que lo que quieres es venganza, ¡pues te decepcionarás! -InuYasha se deslizó rápido hacia adelante, tomando desprevenido a Nekogu, golpeó su mejilla empujándolo con intención lejos de Kagome. Ella cayó al suelo, bien, al menos ya no esta absorbiendo su energía, pensó.
Se movió rápido antes de poder recibir alguna respuesta de él y realizó el Kaze no Kizu dentro de la cueva, sin importarle si el lugar caía sobre él. Sabía muy bien escapar de situaciones así con Kagome.
-Maldito, regresaré y haré que te pudras-Se escuchó la voz de Nekogu acompañado de una luz que ascendía-Pero antes de irme…Sé muy bien que noche es hoy, Hanyou-Expresó con desprecio-Ha Te Me Nou Ve Lu Ne Ha-Las palabras sonaron apresuradas y cargadas de rabia-Estúpido híbrido, la noche de luna nueva durará cinco días, el tiempo que necesito para recuperarme y destruirte, nos vemos estúpido-La pequeña luz circular desapareció en lo alto.
-Escapó…-InuYasha corrió hacia Kagome para protegerla de los pedazos que comenzaban a caer por su ataque-Resiste Kagome-Pidió a una joven inconsciente que se mantenía ajena a lo que sucedía a su alrededor.
Él comenzó a trepar rápidamente por los trozos que se desprendían hasta que logró llegar a la superficie, no podía sentir la presencia de Nekogu cerca, asumió que escapó a recuperarse del daño que le había hecho.
InuYasha mantuvo a Kagome en su regazó, quien seguía inconsciente, acarició sutil y suavemente su mejilla, entonces… se percató por primera vez que ya no tenía garras, miró el cielo para ver una profunda oscuridad.
-Lo logré justo a tiempo…-Murmuró preocupado, meció a Kagome suavemente intentando que despertara, pero ella no reaccionó- Kagome, ¡Kagome, despierta! -La angustia comenzó a crecer en su estómago, acercó su oreja a su pecho escuchando su corazón latiendo lentamente, su respiración era pausada.
Suspiró levemente aliviado, estaba viva, ahora solo necesitaba lograr que despertara para moverse con los demás a un lugar seguro.
Recordó las palabras de Nekogu y no pudo evitar desesperarse.
-Si ese asqueroso realmente me hizo eso, qué mierda voy a hacer…-InuYasha apretó a Kagome contra su cuerpo-Vamos Kagome, despierta, por favor…
Su mayor temor se estaba volviendo realidad, cada vez que ella salía herida y él no podía protegerla se sentía muy frustrado, y ahora, como humano, el sentimiento era peor, todo lo sentía más intenso cuando era humano.
-Abre tus ojos, dime abajo, no me importa… solo necesito… ver tu sonrisa…-Susurró apretando sus puños.
- ¿InuYaha? -Él se giró para encontrarse con Sango mirándolo dudosa, a su lado Miroku lo observaba cauteloso.
-Ella…Ella no despierta…
Continuará…
Hola, gracias por leer este 2° capítulo.
Quiero aclarar que cuando InuYasha refiere que Kagome es su Hogar, lo escribí pensando en el capítulo 115 del manga, el cual se llama Casa, ya qué InuYasha refiere "Es cierto, ¿Cuándo pasó? Se ve tan natural que Kagome este a mi lado… es mi hogar".
Es uno de mis momentos favoritos de ellos, en el manga encuentro que los pensamientos y sentimientos de amor de InuYasha hacia Kagome se perciben más claros que en el anime… ¿Qué piensas tú?
Bueno, dicho esto, ¡GRACIAS POR LOS COMENTARIOS! y espero sus reviews de que les pareció este capítulo, me encanta leerlas/os
Un abrazo
"Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima"
