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Según Fye me había dicho, faltaban cuatro días, el tiempo perfecto, estaba emocionada, navidad, aunque no supiera mucho al detalle, suponía que era una época maravillosa, en la cual podría estar mucho tiempo con Syaoran, mínimo con un pequeño pretexto, como, que tengo frió para que me abrace, solo imaginar esto me hizo sonrojar.

Sonríe, verte feliz me quitara el frío…

Como solo había una cama y un sillón, Syaoran me obligo a dormir en el cuarto con la cama (el muy lindo prefiere quebrarse la espalda en un sillón a que yo lo haga) yo asentí sin protestar, pues de lo contrario, estaría enojado conmigo toda la temporada en ese pueblo.

Después de un tiempo, Mokona se quedo dormida arriba de una sabana y ambos estuvimos listos para irnos a dormir, el cuarto estaba frío, solo había un calentador, Syaoran lo tomo, y lo empezó a arrastrar hacia el cuarto en donde yo dormiría, este era pesado, y Syaoran paraba a cada rato para agarrar aire.

-¿Por qué lo pasas al cuarto?- pregunte algo preocupada, Syaoran se moriría de frío, yo tenia unas sabanas, el no tenia ni un trapo con el cual taparse.

-Porque luego te enfermas…Princesa- dijo pausándose mientras seguía empujando el gran calentador hacia el cuarto, el cual estremecía algo el piso mientras Syaoran lo movía- si crees que con el calentador no sea suficiente…voy y les pido unas sabanas a Kurogane y Fye- dijo mientras seguía empujando el calentador.

-No creo que sea necesario- dije, algo preocupada de que Syaoran se muriera de frío toda la noche.

-Bueno…pero si necesitas algo…no dudes en despertarme- dijo mientras acomodaba el calentador en su lugar, justo a unos cuantos metros de la cama, alejado de cualquier cosa que se pudiera quemar.

-No creo que sea necesario- dije ayudándolo a mover el calentador los últimos milímetros.

-Duérmete, es tarde, mañana tienes que levantarte temprano- me dijo con un tierno gesto de que todo estaba listo para que yo acabara mi día.

-¿A dónde vamos? ¿O que?- pregunte pensativa.

-Nose, Fye- me dijo haciendo un gesto de inseguridad, se acerco a mí, me dio un calido beso en la mejilla que me ruborizo- Buenas noches- y se alejo, y cerro la puerta de la habitación.

-Buenos días, Princesa- me recibió Syaoran con una gran sonrisa, el y Mokona estaban sentados en el sillón, enfrente del televisor, viendo creo yo que las noticias.

-Buenos días- dije por entre los ochenta cobertores que tenía encima, algo pálida por el frío, y algo cansada, quizás y por lo mismo de ayer, de andar de un lado para otro buscando un hospedaje y ayudar a arrastrar el pesado calentador pocos milímetros en el cuarto.

Un ronco ruido nos distrajo, alguien tocaba la puerta, Syaoran se paro y trato de caminar hasta esta, tambaleándose y temblando de vez en cuando de frío, llego a esta, y la abrió, ambos nos esperábamos al dueño que nos gritara que no podíamos tener a Mokona en un cuarto, pero era el dúo, la brillante y falsa sonrisa de Fye y el sarcasmo de Kurogane.

-Hora de ir de compras- dijo Fye con su voz chistosa y con una gran sonrisa, que parecía enferma, algo cansada y desvelada.

-¡Tan temprano, me dijiste que íbamos a ir después de comer!- se quejo Syaoran desde la puerta, estaba temblando y usaba su capa verde como saco, tenia una mirada desvelada, probablemente no durmió bien.

-Bueno, les daré tiempo para que se bañen y se arreglen, luego vamos a comer y después a comprar- dijo Fye, insistente por salir del lugar.

-Buena idea, yo me quiero dar un baño- dije alzando la mano, justo unos metros detrás de Syaoran y enfrente del dúo.

-Tu no te bañas, Princesa, te dará un resfriado luego- dijo Syaoran tembloroso desde la puerta, mientras se volteba y me miraba preocupado.

-Bueno, entonces solo les daré tiempo para que se arreglen, en dos horas venimos para recogerlos de nuevo- dijo Fye, mostrando su desvelada sonrisa.

-¿Por qué tanto tiempo, no podría ser media hora?- pregunto Syaoran, pensativo.

-Probablemente Sakura necesite mucho tiempo para alistarse, ¿no lo crees Sakura?- dijo Fye incluyéndome a la conversación.

-Si…supongo…-tartamudee mientras Syaoran se me quedaba viendo, extrañado, como si no creyera que me tardara tanto alistándome, puse una tímida sonrisa.

-Bueno, vendremos mas tarde- dijo mientras le quitaba la puerta a Syaoran de las manos y la cerró lentamente.

Syaoran se volteo bostezando, se veía tan lindo, luego camino hacia mi y me dijo que me alistara, y se encamino al sillón, y empezó a acomodarse la capa, me pregunto como puede aguantar con solo esa capa tanto frío que hace.

Ambos estuvimos listos en menos de una hora, cuestionábamos porque Fye decidió venir en dos horas por nosotros, total, Syaoran, se acerco al televisor, lo prendió, y se sentó en el sillón enfrente de este, Mokona lo acompaño casi instantáneamente, yo me recargue en la pared, con encima una gran chamarra que Fye había conseguido.

-Siéntate, princesa, te dará mas frío si solo te quedas allí- dijo Syaoran entre su chamarra y sin voltear, a veces me sorprendían sus reflejos, su astucia, y su linda carita.

-Hai- respondí, algo tímida, rodee el sillón, y me senté al lado de Syaoran, quien no apartaba la vista del televisor, pero me pareció, que me miro de reojo, por unos cuantos segundos.

Mokona salto a mis manos con una sonrisa, parecía que no tenia frío con una pequeña tela que tenia alrededor del cuello, me distraje un rato, hasta que vi a Syaoran cambiarle de canal al televisor, esto se me hizo extraño, se veía tan entretenido viendo las noticias del pueblo, después de darle una vuelta entera, volvió a acabar en el mismo canal, checo la hora, y apago la televisión.

-Llegan en 15 minutos- dijo mientras se paraba y se estiraba perezosamente enfrente del televisor, dejo el control remoto en un buró enfrente del sillón.

-¿Tan rápido se fue el tiempo?- pregunte, extrañada, en verdad no le creía, desde que se acabo de vestir, no creyó que hubiera pasado tanto tiempo.

-El tiempo vuela cuando te diviertes- dijo, sonriendo, no entendí ni lo que dijo, ni la sonrisa, podría decir que ocultaba algo, pero no me importaba, solo mirarlo sonreír me hizo olvidar todas aquellas cuestiones y quedarme ahí, observándolo, por mi todo el día.

CONTINUARA…