-La historia no es mía ya que pertenece a Kendymadness (wattpad) pero tengo su permiso para publicar y/o adaptar los personajes de este libro en su historia.
-Y como se habrán dado cuenta los personajes tampoco me pertenecen, ya que es Rick Riordan el verdadero propietario.. espero que les guste y que se diviertan ya que esos son mis únicos objetivos.


Capítulo 1. La estadía

Desde el momento de su llegada, mi padre le asigno la habitación de la segunda planta, y por coincidencia, junto al mío. El lugar en donde iba a hospedarse estaba intacto debido a la frialdad y oscuridad que había dentro, por esos inconvenientes yo no la ocupaba. Sin embargo, él pareció sentirse satisfecho con la habitación. Después de todo, tenía que aceptar las condiciones que se le fueron ofrecidas.

Durante el día, todo marchaba con aparente normalidad. Yo me levantaba muy temprano y me lo encontraba la mayoría de las veces por el pasillo, nos mirábamos de reojo, pero después continuábamos nuestros caminos. En los primeros días, ambos nos tratábamos con indiferencia. Cada quien hacia su vida como si el otro no existiera, y eso no perjudicaba mi rutina cotidiana.

Mis padres trabajaban durante el día y parte de la tarde. La señora Sally-prima de mi madre- continuaba con sus servicios de catálogos desde casa. Los dos niños fueron llevados al campamento, según Sally, le hacía bien entretenerse en vez de estar todo el día en casa ahora que estábamos en temporada de vacaciones.

Así que prácticamente pasaba la mayor parte del día con el hijastro de Sally, que por cierto, su nombre era Percy. A pesar de que no había mantenido una conversación duradera con él, sabía que el chico era arrogante y egocéntrico al juzgar por las miradas prepotentes que me enviaba cada vez que lo veía.

Había días en los que no podía estar libremente por casa como quisiera. Hubo muchas veces que, cuando estaba preparando algo de comer, su sombra se proyectaba detrás de mí. Inmediatamente arrojaba al suelo lo que tenía en las manos y salía corriendo a la habitación. No tenia por que actuar tan paranoica, pero por alguna razón, su presencia e incluso su cercanía, me ponía nerviosa. Y lo humillante de todo, es que él lo sabía.