Cuando él era pequeño se había prometido que su esposa debía ser especial, debía tener ciertas virtudes y características. La primera eran sus ojos: deben ser característicos y especiales, eso lo tenía. Segundo: debía reír de tal forma que fuera contagiosa y agradable, eso también lo tenía presente. Tres: el primer toque debía ser especial y lo había sido, se La chica estaba apoyada cómodamente en su pecho mientras dormía, su carácter no era el que esperaba pero era interesante, seguramente su futuro la había escogido por eso. Sabía que debía protegerla, al menos hasta estar seguro que era la mujer con la que después de jurarse que no se casaría lo haría de todos modos.

Al siguiente día ella abrió levemente los ojos para encontrarse en el armario que estaba siendo iluminado por la luz del sol atravesando el papel de arroz, la mujer se volteo y sacudió levemente al peliplata que lentamente comenzaba a despertar encontrándose con los ojos anaranjados de la mujer que le hicieron sonrojarse, se miraron un momento antes de salir de aquel lugar estrecho

El sol se asomaba glorioso después de la tormenta, ella comenzó a estirarse mientras el otro preparaba café para despertarse. Se estiró para alinear sus huesos luego de la incómoda posición en la que había dormida. Un leve toque resonó en la puerta, la mujer se adelantó y se puso helada al ver quien era, aquella persona se acercó y besó ambas mejillas tan delicadamente como si fueran dos pétalos de flor. El peliplata se acercó y se sorprendió al ver a aquella persona tocando a la mujer como si se conociesen de toda la vida pero esto solo le hizo cambiar su mirada a una más asesina

-Bronco Dino-musito el peliplata

-Smokin Bomb-sonríe- cuidas muy bien de la principessa

-¿qué quieres en mi casa?

-¿así que vives debajo de Smokin Bomb?- dijo tomándola delicadamente de la barbilla-están acomodando sus cosas, así que pronto ya no incomodaba tanto a Smokin Bomb, te llamare cuando este todo listo principessa, yo debo ir a ver a mi pequeño hermano para que cuide bien de ti... solo quería asegurarme que el lugar y los vecinos eran apropiados para ti

-nos veremos, Dino Cavallone-habló la mujer seria

-no seas tan ruda principessa

Fue lo último que dijo antes de levantarle barbilla y darle un seco beso en los labios, molestando terriblemente al peliplata pero la mujer se quedó inmóvil hasta que el comenzó a andar en el pasillo, molesta salió al pasillo para darle un golpe en la cara haciéndole rodar para chocar con el muro y luego rodar escaleras abajo,

-¡eres un idiota! ¡Si lo vuelves a hacer te cortare el estómago!-gritó molesta

-oh...pensé que... tenías algo con...

-¡¿con Cavallone?!... prefiero pelear con Xanxus y Squalo a la vez antes de estar con el mujeriego de Dino Cavallone

-¿mujeriego?

-claro que sí, aquí en Japón se comporta muy educado pero en Italia es bastante conocido por su gusto por las chicas-suspira- es muy amable pero solo porque quiere algunas cosas de mi

-no te preocupes, no dejare que te haga nada

-confió en ti-mira su teléfono- es Takeshi...me invitó a un... picnic... ¿Hayato que es un picnic?

-es una comida en un parque

-¿en un parque?... es un poco raro

-si no quieres no vayas

-no... Quizás deba ir, debo tener más experiencia con amigos

-¿iras solo con el idiota del béisbol?

-no lo sé...-dijo dudosa- Hayato...-le llamó algo nerviosa

-a las 5 iré a buscarte ¿entendido?

-si... gracias por lo de anoche-sonríe levemente

-no te escondas... eso lo que quiere el Décimo

-lo sé...así que lo haré- sonríe- me siento feliz desde que desperté, Hayato... me agrada

Se quedó un segundo observando al peliplata y se miró extrañada la mano, jamás sintió algo así, le resultaba realmente extraño aquel cosquilleo que corría por ella cuando él le tocaba, trato de no pensar en eso así que comenzó a buscar algo que prepararle al peliplata de desayuno mientras él se daba una ducha. La mujer se puso a preparar un omelette algo dudosa, pronto él volvió ya vestido, tomó un poco y le ordenó comer pero ella no hizo caso bromeando así que él guardián se lanzó sobre ella como si la estuviera cazando, igual como lo hizo el primer día, con su tenedor insertado de comida hizo cosquillas detrás de su oreja haciéndola reír metiéndole el tenedor en la boca para que comiera, tragó en seco y siguió riendo aun con el peliplata sobre ella. De repente la puerta se abrió y a pesar de ambos haber enfrentado grandes misiones peligrosas, no estaban preparados para lo que seguía

-¿eras tú Kizuna? ¿Estabas riendo?

-¡Nono!-dijo empujando al peliblanco y arrodillándose frente al anciano-usted no debía ver eso, lo lamento tanto

-levántate-dijo acariciando su cabeza- siempre me pregunté cómo sonaría tu risa Kizuna y es realmente una sonrisa melodiosa, me recuerda a la de mi madre

-Vongola Ottavo... siempre ha sido un ejemplo para mí, la Athena Vongola-se levanta- de verdad lo lamento Nono...me comporte como una tonta

-te comportaste como una adolescente que es exactamente lo que quería-le revuelve el cabello- aunque quizás Gokudera Hayato debería comportarse más como un caballero junto a esta damita-dijo con una leve sonrisa

-mismas sentidas disculpas Vongola Nono, no se volverá a repetir

-Gokudera-kun-dijo el castaño al entrar- Kizuna-chan espero que todo ande bien

-todo anda bien-sonríe

-debo volver, hay unos asuntos en Italia que debo resolver... espero que te acomodes bien, mande toda tu ropa y algunos muebles básicos, quedo todo acomodado y en caso de que me necesites contactarme habla con Dino, no quiero que te rastreen tan fácilmente

-con Dino... entendido

-solo quería ver si te va bien, para ver cómo te llevabas con Tsuna y sus guardianes pero veo que todo va de maravilla... te dejo mi ahijada a tu cuidado Tsuna, pero controla más a tus guardianes-sonríe amablemente

Esperaron que se fuera, el jefe se sentó un momento mientras el peliplata le servía café, la chica estaba nerviosa caminando de un lado a otro. El peliplata le contó la situación y la cara de la chica se comenzó a poner cada vez más roja

-¡el Nono! ¡Fue incómodo! no solo me matara ¡me congelara! O peor... ¡me desterrara de la familia!

-calma-suspira- él dijo que no importaba ¿de acuerdo?

-sabía que esto del corazón no existía-¡estoy cansada, adolorida, sucia y estúpida!

-Kizuna-chan no eres ninguna de esas cosas

-Decimo Vongola-dijo sentándose en el suelo reverenciando- no puedes desterrarme, te lo ruego

-n-no te desterrare, tienes que levantarte

-vamos levántate-dijo tomándole de las hombros- ve a darte una ducha y luego te iré a dejar al parque ¿de acuerdo?

-está bien...

Se abrazaba los brazos temblando, caminando temerosa hasta cerrar la puerta. El peliplata se sentó dudoso, observando la puerta cada minuto a ver si la chica aparecía de nuevo, intranquilo mientras jugaba con sus dedos en la mesa a la mirada tranquila del Décimo que debía su café.

-saldrá con Yamamoto-dijo él luego de su último sorbo

-lo sé, pero me pidió que la fuera a buscar a las 5 de la tarde

-estabas sobre ella...

-estábamos jugando, es decir-se sonroja- ella no... Y bueno

-tranquilo-sonríe-me alegro por ti, de verdad el Gokudera-kun del futuro tenía razón

-creo que... sin pensar en el futuro creo que aun así me atraería, es una mujer extraña pero... en un buen sentido... es un poco divertido

Pronto ambos bajaron a ver si seguía con aquella aura inquieta, salió con un suéter blanquecino y unos pantalones negros. El castaño se acercó a ella y le tomó del hombro sonriéndole para tranquilizarla, ella devolvió tímidamente la sonrisa para dejarle más tranquilo.

La chica tomo su abrigo y salió con los dos hombres, se separaron en la entrada de los departamentos del castaño y ambos caminaron en silencio hasta el parque. La mujer miraba intrigada todo el lugar, a pesar del frío que sentía miraba hacia todos lados maravillada. A la entrada del parque el peliplata le detuvo y la miró, se quitó la bufanda y la puso alrededor del cuello de la mujer, rozando suavemente su rostro con la pinta de sus dedos.

-¿Hayato?

-aún no te acostumbras al frío de Japón, es más frío que Italia pero pronto te acostumbraras a esto así que no te resfríes

-entendido... puedo preguntarte algo... ¿qué es eso... del Gokudera de 10 años?

-no escuches conversaciones ajenas...-suspira- la vaca estúpida me dio con la bazooka de los 10 años y...cuando fui al futuro estabas ahí y mi yo del futuro le pidió al Décimo que nos lleváramos bien... cuando estaba en el futuro, estaba en mi boda... y tú eras la novia-dijo sonrojado

-¿Hayato del futuro?... si tú del futuro lo dice... quizás no debamos alejarnos... no creo en el destino y esas cosas, pero ahora que lo dices suena agradable-sonríe- ya me voy- ten cuidado al regreso ¿de acuerdo?

No dejo que le respondiera porque se fue corriendo, cuando se alejó a una distancia se despidió con la mano sonriendo hasta seguir el camino y desaparecer, bufo molesto y se fue del lugar.

Los demás miembros de la familia Vongola preparaban las cosas en el departamento de la chica. Todos sus muebles era simple pero con un estilo más occidental que oriental, algo más cómodo para ella. El peliplata se acercó a una fotografía que había en un estante, donde aparecía el Décimo, el Noveno y ella, ambos sentados en las piernas del mayor con cara sonrientes y tomados de la mano, antes la mujer tenía el cabello largo y parecía muy femenina, dejó la fotografía donde estaba para encontrarse con la mirada seria de la peli castaña molesta

-¿esa mujer es tu novia, la mujer de la que habla Tsuna-san?

-podría serlo ¿porque?

-Gokudera-san debe ser el esposo de Haru desu

-¡¿qué maldiciones hablas mujer?!

-¡Haru no se rendirá!... a pesar de que sea una mafiosa, Haru no perderá

-mírala-toma la fotografía y la apunta- es encantadora

-¡no me importa!

-entonces vete, le pones un dedo encima y ella te acabara

-¡hahi!-dijo asustada

Pronto se escuchó la risa de la mujer subiendo por la escalera acompañado de la risa inocente del guardián de la lluvia, entraron y todos gritaron sorpresa a lo que la mujer reacción nerviosa pero pronto se relajó comenzó a reír melodiosamente. Se sentaron todos emocionados para empezar a comer y divertirse, llevando presentes y cosas así. La mujer miraba extrañada algunos regalos, no sabía cómo ocuparlo y mucho menos saber lo que eran pero todos amablemente le explicaban que eran aquellos presentes

Comieron todos animados escuchando todas las historias de las diferentes aventuras de la familia Vongola hasta que se escuchó un fuerte ruido de la puerta y una carta se deslizó por debajo de esta, la mujer se acercó y la miró meticulosamente para ver si era peligrosa, cuando estuvo revisada se la entregó al castaño

-familia Belletti

-es para un reto mañana en la escuela

-así también hacen que Hibari vaya-dijo el peliplata- van en serio

-vamos Sawada ¡al extremo!

-¡déjeme ir también, Decimo!-dijo la ojinaranja

-estás loca mujer-dijo el peliplata agarrándola de los hombros- vas morir ahí

-no... -le apartó- ¡Décimo déjeme ir por favor!

-confío en que lo harás bien Kizuna-chan

-Décimo es solo una niña

La mujer le dio una bofetada resonando en todos lados, los invitados se quedaron sorprendidos y en silencio se retiraron dejando a los dos solos, ella iba a golpearle de nuevo torpemente con los ojos llorosos pero él le sujetó. La mujer se lanzó al suelo y él le siguió sentándose frente a ella, cerró los suyos para tomar su mano ya que ver sus ojos le haría sentir culpable

-déjame -trato de soltarse pero no pudo

-eres diferente, Chrome Dokuro solo lo hace por Mukuro... eso es corazón... ¿por qué irías tu mañana?

-por qué no dejare que nadie muera, ningún guardián ni menos el Décimo Vongola

-si vas a pelear con tu corazón mañana, te permitiré hacerlo pero cuidaré tu espalda

-no necesito que me cubras la espalda... protege al jefe, ese es tu trabajo... en caso de cualquier cosa... Hayato

-¿cómo fue con el idiota?

-bueno... comimos sushi y estuvimos charlando, el me tomo la mano pero... no sé, se sentía algo raro, como si no fuera cómodo

-¿y... Como se siente... cuando yo lo hago?

- cálido... agradable, como si estuviera correcto... Takeshi es agradable pero... no se siente como cuando es contigo es un poco extraño-sonríe

La chica lavo los platos mientras él bebía un poco de leche para entrar en calor, luego la chica se cambió por su pijama, se hizo un bollo y comenzó a estirarse un poco mientras el otro leía tranquilo

-puedes ir a buscar un pijama si quieres

-iré en un segundo...estoy leyendo

-¿a veces extrañas Italia?-pregunto de la nada-digo... los campos verdes, el cielo azul...el aroma de los olivos y de los limones... todo es completamente diferente aquí

-si es cierto pero una vez al año vamos a ver los cerezos en el parque, es una vista que solo puede verse en Japón

-el atardecer... pareciera ser más brillante en Italia...quizás es porque es invierno

-es difícil ver el color del atardecer cuando tus ojos son de ese color

-vamos-sonríe- mis ojos son como calabazas

-tienes una matiz más clara en la orilla y en el centro un color más rojizo, típico del Segundo Vongola

-tienes razón... Hayato-deja el último plato limpio en la rejilla- nunca me sentí tan temerosa de la batalla

-oye-se levanta-cuando algo realmente te importa en tu corazón, tienes que protegerlo con tu vida- la tomo de los hombros y se apoya en la nuca de ella con su frente- la vida es algo que luego de que algo realmente te importa se vuelve valiosa, sabes que tu vida es valiosa para alguien por ende se vuelve valiosa para ti... tener miedo es bueno, deja tus pies sobre la realidad. Vivir o morir mañana depende solo de ti, así que espero que estés lista para vivir, porque nadie está listo para verte morir... y nunca lo estaremos ¿quedo claro?

-entendido... haré todo lo que esté a mi alcance-sonríe

Luego al volver de ponerse su pijama la chica estaba con un cuchillo en su dedo y con un certero movimiento le lanzó clavándola en la pared de tal forma que al peliplata no pudo quitarla, ella se acercó y con un suave movimiento la retiró para guardarla, él le entrego el libro y ella se lanzó a la cama emocionada. Una enorme cama para ella, se acomodó en las almohadas y luego suspiro gustosa entre las sábanas. Comenzó a leer concentrada mientras que el peliplata hacia lo mismo a su lado con unas gafas puestas y el cabello en una pequeña colita, rio levemente y metió mano bajo el cobertor, cuando el peliplata lo noto hizo lo mismo para entrelazarse con la de ella

A pesar de que las luces se habían apagado hace ya un rato, sus manos seguían unidas, ninguno podía dormir así que en silencio se acercó con cuidado y la escondió en su pecho, ella posó delicadamente sus manos sobre el pecho de él, escuchando su latido acelerado mientras él la tomaba por la espalda y con su mano entrelazando sus cabellos. Cerró los ojos tratando de evitar el sonrojo que aparecía en el níveo rostro del peliplata.

A la mañana siguiente la pelinegra se deslizó suavemente para levantarse con un sigiloso movimiento para no despertar al guardián. Comenzó a cortar un poco de fruta para el desayuno, prepararle un poco de café y unos pancakes, de repente sintió unas manos en su cadera, sonrió para sí misma y suspiro

-se supone que esperarías durmiendo

-debiste despertarme

-lo sé... es solo que parecías cómodo ¿debía cometer el pecado de despertarte?

-de acuerdo...-suspira-¿qué haces de desayuno?

-café, fruta, un poco de pan... nada especial

-estará bien, eres buena... solo eres demasiado exigente contigo misma

-gracias... a las 10 en la escuela, recibí un mensaje de Takeshi y bueno...debemos prepararnos

-nos alimentamos bien... estaremos tranquilos y todo irá bien ¿entendido?

-entendido

Pronto se sentaron a comer aunque ella no le había gustado para nada él se comía todo complacido. De la nada sonó la puerta, era el décimo y el guardián de la lluvia buscando al peliplata, quien tomaba desayuno tranquilo, la chica les invito a comer y ellos aceptaron

-¿te sientes lista para esto?-pregunto el pelinegro

-es la primera vez que estoy tan nerviosa pero es emocionante y sé que ira bien... estoy segura que si...

-el próximo año debemos ir a la universidad-suspira el Décimo tratando de cambiar el tema- deberíamos poder seguir relajándonos, esto lo hace más duro... mamá hablaba de eso en la mañana

-tu no... Tsuna, deberías irte cuando termines la preparatoria, Italia tiene buenas universidades además podrás adaptarte al ambiente... lo amaras

-¿irme a Italia?

-si te vas... seguramente la mayoría vaya con usted, son grandes posibilidades que deberías tomar en cuenta... al final de este año me iré-mira su teléfono- con su permiso... debo hacer una llamada terriblemente molesta

Todos quedaron en duda excepto el peliplata que comía tranquilamente pensando en la posibilidad de volver a casa pesar de que aún no estaba claro, a pesar de que estaba estudiando él nunca intentó ser algo en especial, aparte de ser la mano derecha, según futta sería bueno cuidando niños pero realmente sería extraño, él toda su vida quiso ser mafioso. Observó a los demás un momento, Yamamoto sería bueno cuidando niños, pero su jefe... a pesar de sus defectos sería bueno en lo que quisiera o almeno si lo intenta lo sería

-¿y tú qué harías, si Tsuna no se va?-preguntó el pelinegro a la mujer cuando regreso

-yo... seré relacionadora internacional, ya he tenido práctica con el primer ministro francés y el presidente de Italia

-¡¿p-p-presidente?!-preguntó sorprendido el castaño

-oh, personas muy agradables, con mucho poder pero hombres con poder así no me interesan, no siempre era seria en casa, tuve que aprender a cómo actuar como una dama en frente de los demás, tenía un código de comportamiento, sé que les agradaras Tsuna...

Pronto llegó la noche y todos estaban preparándose, la mujer estaba apartada con unos pantalones ajustados y una camiseta blanquecina suelta, traía una bolsa que dejó en el suelo y comenzó a buscar sus cosas, una espada y una pistola bien puestas en un arnés en su cintura. El rubio llego y se fue inmediatamente a saludarle pero la chica le disparó por suerte él alcanzó a esquivarlo, la mujer se acercó a todos y comenzó a observar detenidamente

-son muchos-sonríe levemente- unos 100... El jefe está en la azotea, lo mejor es que te adelantes con los demás Tsuna, sé que Hibari irá directamente hasta ese lugar cuando llegue, según he hablado con Dino y con Hayato, es mejor que Yamamoto y Chrome te acompañen-dijo poniéndose su auricular, estaré en la señal en cualquier cosa que necesite

-Tsuna... confía en ella, no es su primer ataque, ella misma ha planeado ataques conmigo, te prometo que funcionara

-no tenías que decirlo yo confió en ella Dino-san

-Gokudera y Sasagawa se quedaran abajo impidiendo la entrada al edificio junto a mí, en caso de emergencia subiré yo con lambo, pero mientras que se quede con Dino, si cambia con su futuro sería de mucha ayuda... Hibari aparecerá tarde o temprano, eso es todo

-¡vamos!

-¡ah!

Eran yakuzas poco entrenados, fue fácil para todos pero las habilidades de la chica salieron a relucir, combate cuerpo a cuerpo, una puntería exacta y su hoja de la espada se movía como una extensión de cuerpo, aquel balance que solo se podía lograr con años de entrenamiento

El peliplata llamó a la mujer para que subiera a ver al Décimo, rápidamente se metió al edificio y comenzó a subir a prisa por las escaleras hasta llegar a la azotea donde ya casi no había nadie en pie, suspiro tranquila con el jefe derrotado y todos a salvo. Los demás se acercaron a ella pero vio como el jefe mafiosos se acercaba a al Décimo, debía cubrir su espalda ella misma así que corrió y detuvo la bala con su brazo, sacó rápidamente su pistola le disparó en los brazos y bajó el estómago

-¡Kizuna-chan!-se acercó alarmado

-¿estás bien Tsuna?-preguntó ella cubriéndose la herida

-tienes una bala en el brazo-dijo nervioso sin saber qué hacer

-oh, Romario solo tardara unos minutos en sacarla no es nada-dijo sonriendo emocionada-¿está bien?- el asiente apenado pero la mujer sonrió tranquilizarlo-esto no es nada, si el Décimo Vongola está bien, me alegra que este bien-dice entre lágrimas- algo le pasa a mis ojos

-estas llorando- dijo el pelinegro acariciándole la cabeza- estas contenta porque todo ha salido bien, ya no tienes que preocuparte más

La chica se afirmó el brazo y salto del edificio hacia abajo cayendo con tanta gracia que le hacía parecer un ángel, se acercó a los dos guardianes preocupada pero ellos solo estaban el suelo descansando, apenas el guardián la vio se levantó nervioso y le agarró el brazo apretando para llevarle al equipo médico que estaba en un salón. Cada segundo se volvió lento cuando la agarraron y cerraron aquel salón para comenzar a quitarle la bala, todos esperaban ansiosos a la mujer mientras el peliplata se apoyó tratando de estar tranquilo

Luego de un par de horas termino todo, su brazo vendado y con una cinta recorriendo su cuello para mantenerlo en su lugar, la bala solo rozo su hueso pero pronto sanará además de uno que otro corte que fueron cubiertos por parches. Camino un poco endeble a casa junto al peliplata que la resguardaba, cuando ya hubieron llegado ambos se detuvieron en la entrada de la pelinegra por un prolongado lapso

-te duele mucho ¿quieres que me quede?

- sería abusar de tu ayuda

-me quedaré y te ayudare en lo que sea... es mi trabajo

-de ser yo la jefa... ¿hubieras sido mi mano derecha?...

-relájate ahora ¿quieres darte un baño?

-¿cómo me daría un baño?

-cubriré tus vendas y listo... algo se me ocurrirá, tienes que terminar de leer el libro, hay un mito extraño que tienes que leer

-¿un mito extraño?

-bueno... es que en tu dedo pequeño-apunta su meñique- tiene un hilo rojo

-¿hilo rojo?... no hay nada

-es invisible a simple vista... está atado con otra persona que nunca se romperá el hilo sin importar el tiempo

-¿crees en eso?-ríe levemente- qué tan lejos podrían estar atados

-si nos casamos quizás solo esté aquí-dijo sonrojado

-si nos casamos-dice riendo levemente- quiero un vestido hermoso

-oh, lo tendrá

-no debes verlo ni imaginarlo, ahora tendré que pensar en otro-sonríe- suena tan tonto e irreal y a la vez estoy convencida de que sucederá, es esas cosas del corazón, mi intuición me dice que ocurrirá... aunque no sabemos qué pasará entremedio

-hum

-oh-suspira y mira su teléfono- sinceramente... quiero que me acompañes hoy pero creo que deberías ir directamente a tu departamento porque tengo una horrible visita

-¿quién es?

-ah... Nadie que no pueda controlar con un brazo pero mejor ve a casa, si grito vienes corriendo a verme

-pasare por ti en la mañana... ten cuidado

-que duermas bien-dijo sonriendo- buenas noches