Siento haber tardado tanto... -.-
Pero este capitulo es algo mas largo :3 espero que les guste ^^
Capitulo 2
A la mañana siguiente en casa del peli-verde
El chico se disponía a volver a la empresa de Hiroto para disculparse y aceptar el trabajo si todavía era posible cuándo una voz hizo que se parara y se tensara.
-Dónde vas tan temprano?
-He conseguido trabajo…- se atrevió a decir aun sin tenerlo.
-Enserio?, ya era hora de que hicieras algo… no podías ser un inútil toda la vida -con cierto tono de burla.- Por cierto estaré fuera unos días.
Su expresión cambió a una de alivio cuando escuchó eso -Donde vas? –preguntó con inseguridad
-Ah?, desde cuando tengo que darte explicaciones?...no me digas que estas preocupado por mi? –y soltó una carcajada.
-Quién se preocuparía por alguien como tú… -dijo casi inaudiblemente pero el contrario consiguió escucharlo.
El otro chico lo agarró del pelo con fuerza y tiro hacia atrás de él. –Veo que todavía puedes permitirte cosas como estas- lo soltó empujándolo contra la puerta –cuando vuelva más te vale que estés aquí esperándome, amor.
El peli-verde apretó muy fuerte sus puños y se dispuso a salir y encaminarse a la empresa.
Al llegar allí subió a la planta correspondiente y se encontró a la misma chica de pelo violeta de la última vez.
-Disculpa, podría hablar con el señor Hiroto.- (todo el mundo lo llamaba así en la empresa).
La mirada de la chica se volvió sombría. – ¿Qué haces aquí otra vez?.-¿no eres consciente del jaleo que causaste la ultima vez y los problemas que tuvo el jefe por tu culpa?
-¿Por mi culpa? Si yo solo me fui no le dije nada a nadie ni cause ningún problema… -Con el ceño fruncido cansado de la actitud de aquella chica.
-Claro que si, el jefe salió corriendo detrás de ti y puso la empresa como loca buscando tu teléfono o dirección, incluso falto a una reunión muy importante por ese tema, así que ahora vete de aquí que solo causas problemas –la chica se levantó de su asiento para ser mas intimidante.
-Midorikawa cansado se disponía a gritarle a la chica cuando de repente.
Midorikawa, ¿qué haces aquí?.- el pelirrojo apareció detrás de la esquina con un rostro serio e intimidante.
Hi – Hiroto…necesito hablar contigo –ya estaba más calmado.
Pasa a mi despacho –y se dirigió a su despacho esperando que el peli-verde le siguiera.
La chica solo se enfadó más…- ¿pero que son esas confianzas? –se preguntaba.
En el despacho del pelirrojo
Hiroto entró, se sentó en su asiento y apoyó los codos en la mesa con sus manos en la barbilla.- ¿Y bien, que querías decirme?
Midorikawa se quedó de pie e hizo una reverencia en modo de disculpa.- Discúlpame si te cause problemas el otro día- dijo con los ojos cerrados fuertemente
No te preocupes, ya está todo solucionado –suspiró- eso es lo único que querías decir? –un poco desanimado y se dispuso a levantarse.
-No!, bueno…esto… quisiera aceptar el trabajo de secretario… si todavía es posible claro… -empezó a juguetear con sus manos.
Una amplia sonrisa se presentó en el rostro del pelirrojo. –Claro que si !, el puesto es todo tuyo, ahora una compañera te explicara lo que tienes que hacer.
-Muchísimas gracias.- sonrió y al salir de la habitación suspiro aliviado .-menos mal que lo he conseguido.-pensó.
Hiroto volvió a sentarse en su asiento y cerró los ojos.- Por lo menos ahora podremos hablar…
Pasaron dos semanas y Midorikawa ya estaba más que acostumbrado a su nuevo trabajo, se ocupaba de mantener en orden los asuntos de su jefe y supervisando lo que este hacia, estaba muy contento de que todo fuera bien e incluso había hecho amistad con algunas de sus compañeras, excepto con la peli-violeta, que lo único que intentaba era buscarle fallos para que lo echaran.
Por la otra parte, Hiroto estaba más que desesperado y enfadado, cada día intentaba a hablar con el peli-verde pero este se limitaba a contestarle con algo del trabajo o de la agenda del pelirrojo, o fácilmente lo ignoraba o esquivaba el tema de conversación. En este momento estaba en su despacho pensando que podía hacer para hablar con el chico cuando una idea le vino a la mente.
-Midorikawa ven a mi despacho un momento. –le llamó por el comunicador.
En unos minutos el peli-verde entró al despacho de su jefe.- Que necesita señor?.
-Esta noche tendremos que quedarnos haciendo horas extras, me acaban de entregar unos informes muy importantes y necesitamos terminar para mañana. –Dijo convencido el pelirrojo.
-Bueno… está bien, si son tan importantes no tenemos más remedio. –con una expresión seria sin darle más importancia al asunto.
El pelirrojo sonrió de lado apoyando los codos en la mesa y tapándose disimuladamente con sus manos.
Al llegar la noche estaban los dos solos en esa planta, concretamente en el despacho del pelirrojo, Midorikawa estaba concentrado en arreglar esos papeles mientras que Hiroto llevaba todo el tiempo mirando al chico.
-Hiroto, si dejaras de mirarme e hicieras el trabajo terminaríamos antes… -dijo esto sin levantar la mirada de los papeles que arreglaba, aunque por dentro estaba muy nervioso de notar la mirada del pelirrojo sobre él, esa mirada que hacía que todos sus problemas desapareciesen, esa mirada que tanto le encantaba.
-Mido, necesitamos hablar… dime porque te fuiste de esa manera cuando me viste al llegar aquí… yo estaba muy contento de verte, pero tu reacción fue otra. –Hiroto se situó delante de él mirándolo fijamente en espera de una respuesta.
-Hiroto, eso no es importante, estaba sorprendido, es todo…. Ahora tenemos que terminar esto. Se levantó del asiento y se dispuso a salir, pues los nervios lo iban a delatar y necesitaba alejarse de esa situación. – Voy a buscar unos papeles… -quiso decir, pero antes de llegar a la puerta el pelirrojo lo agarró del brazo y lo atrajo hacia él, quedando demasiado cerca uno del otro.
Midorikawa se sonrojó hasta las orejas, abriendo los ojos en modo de sorpresa y apoyó sus manos en el pecho del pelirrojo, mientras que este aprovechó para pasar sus brazos por la cintura del contrario, haciendo así que quedasen más juntos aún, si era posible.
-Hi-Hiroto… ¿¡qué estás haciendo!?... yo no quiero esto…para por favor. –con los ojos ahora cerrados fuertemente.
-Si todavía no he hecho nada… -una sonrisa salió de los labios del pelirrojo.- Además veo que sigues mintiendo fatal.
El peli-verde se sorprendió y se sonrojo más aun al oír eso, pues realmente le encantaba tener tan cerca a ese chico y sentir su respiración sobre él, pero en un movimiento repentino consiguió alejarse empujando al pelirrojo, agachó la cabeza casi a punto de llorar y apretó los puños.
-¿Por qué?... porque quieres hacerme esto…tu me dejaste sin más… han pasado diez años y ni te has preocupado en buscarme y ahora me vienes con estas…
-Mido… eso no fue así y tú lo sabes bien… te lo explique todo y no tuve más remedio, te pedí disculpas y te pedí que fueras mi amigo porque no quería sacarte de mi vida por completo y tú estabas de acuerdo. –Se notaba una mirada triste en el chico.
-¿Y que querías que dijera?... La persona a la que le di todo de mi viene al día siguiente pidiéndome ser amigos y nada más porque no tiene más remedio… ¿¡cómo quieres que me crea eso!?. –Midorikawa estaba alterado y cada vez gritaba más con lágrimas brotando de sus ojos, ya no podía aguantar más. – ¿¡Crees que para mí es fácil estar aquí ahora contigo!?... sin poder acercarme a ti como yo quisiera… solo con verte sonreírle a esas chicas me molesta, y tú me vienes con esas… idiota
-Mido, solo quiero pedirte perdón, y que volvamos a empezar de nuevo. –Decía mientras se acercaba al peli-verde.
-De nuevo… qué fácil… como tú te fuiste con esa chica y nadie se enteró de nada… ¿ya te has olvidado de ella también?. –La mirada del peli-verde se volvió en una fría pero aún con lágrimas en los ojos.
- ¡Midorikawa!, no me vengas con tonterías… - Hiroto también tenían un límite en cuanto a paciencia. –Sabes muy bien que eso fue obra de mi padre, y fue el motivo por el que me tuve que ir… todo eso lo sabes de sobra, nunca te dejaría por ella, ni por ella ni por nadie.
-Pero lo hiciste. –sentenció cabizbajo. –Me dejaste en vez de luchar por nuestra relación frente a tu padre, porque no querías que se enterase… bueno, no querías que lo supiera nadie… eso me hace dudar más aún, ¿tanto te avergonzabas?, no se podían enterar ni nuestros compañeros…
-Eso era por el bien de los dos… no había necesidad de contárselo a nadie… no soportaría que otros chicos te mirasen de otra forma, y menos si son compañeros… -Hiroto apretó los puños, pues él sabía que otros chicos con los que tenían relación no tenían buenas intenciones con el peli-verde.
Tuvieron una relación de varios años pero solo algunos miembros del equipo lo sabían cómo son por parte de Midorikawa, Kazemaru y Fubuki, mientras que por el pelirrojo lo sabían Endou y Goenji… bueno este último se enteró de casualidad.
*Flash Back*
Un sonoro golpe sonó, como el de una taquilla golpeándose al cerrar la puerta.
-N-nhm! Hi- Hiroto para…P-puede ve-nir alguien. –Midorikawa se encontraba aprisionado por el cuerpo del pelirrojo y una taquilla.
-No va a venir nadie, todos se fueron a casa. –Decía el pelirrojo mientras intercalaba besos y mordiscos en el cuello de menor.
-Hi-Hiroto…vamos a casa A-ah! –casi rogaba el chico.
-Mido, eres perfecto. –Hiroto lo cogió del muslo y de un empujón alzó al chico apoyándolo contra la taquilla. El peli-verde como pudo enganchó sus dos piernas en la cadera del pelirrojo para no caerse, y pasó los brazos por el cuello del mayor. –No puedo esperar más… -Se dispuso a besarlo cuando el sonido de la puerta sorprendió a ambos.
Ahí estaba Goenji, mirando asombrado la escena en la que había encontrado a ambos. –Pe-perdón…No sabía que había alguien aquí todavía. –su cara reflejaba una perfecta sorpresa.
Mido se soltó del agarre y alejó al pelirrojo tan rápido como pudo, y sonrojado hasta las orejas se tapó la cara con las manos.
-No-no es lo que parece sabes… -Dijo ahora Hiroto con una mano rascándose la nuca y una sonrisa forzada.
-Ya…claro. –Goenji tenía una sonrisa en su cara, pues alguien ya le había contado algo sobre esto y de cualquier modo se lo esperaba, lo que no esperaba era encontrar esa escena en el vestuario del equipo. –No importa, cogió un papel que había olvidado en la mesa y salió rápidamente. –Lo siento.
-Eres idiota Hiroto, te había dicho que nos podían ver. –Gritaba ahora Mido.
-Bueno… ahora ya sí que no hay nadie. –Con una sonrisa pícara el chico volvía a acercarse al menor.
El peli-verde le tiró una toalla a la cabeza antes de que llegara a él. –Me voy a casa. –Cogió sus cosas y se dirigía a la puerta.
-Mido, no te enfades! –el pelirrojo cogió sus cosas y salió corriendo tras él.
*Fin flash back*
-Mido te llamé incontables veces y nunca pude contactar contigo, pero nunca dejé de buscarte, incluso me he inventado esto de las horas extras para poder hablar contigo, ya que tú me ignorabas completamente.
Midorikawa estaba muy sorprendido con todo lo que estaba pasando. –Hiroto… enserio, si no es necesario terminar esto ahora me voy a casa…
-Pero Mido, no podemos dejar esto así, ¿enserio no quieres saber nada de mí?... te necesito de verdad. –Lo cogió de las manos y lo miró esperando que este levantara su mirada y se encontrasen. –Prométeme que pensaras lo que te he dicho y que al menos serás mi amigo, pero esta vez de verdad.
-Está bien… -No podía negarle tanto a esa mirada que se encontraba frente a él casi suplicándole. Recogió sus cosas y salió del edificio, al salir se detuvo, levantó su mirada al cielo nocturno y suspiró. –Hiroto… -Miró el reloj que llevaba en su muñeca. –Oh no!, es demasiado tarde… tengo que correr! – y con cara de pánico echó a correr en mitad de la noche.
