Un mes había pasado desde la llegada de Isabella Swan, y Edward aun no lograba descifrar porque aquella chica era diferente a las demás.
Era lunes y el profesor de Biología les hizo trabajar en equipo; para eso, tenían que usar el microscopio. En un intento de querer agarrar aquel aparato, Edward sintió algo helado y tieso, como un cubito de hielo, porque claramente no era el metal del microscopio.
Por inercia, Edward se vuelve hacia el microscopio, viendo la mano pálida de Isabella. Ella enseguida aparta la mano. Edward, al notar que era la mano de Isabella la que había tocado, se paralizo.
Al acabar la clase de Biología, Edward había querido acercarse a Isabella, para poder ser un poco más sociable con ella, pero como siempre, era la primera en salir.
En clase se gimnasia, Edward y Alice conversaban mientras trataban de concentrarse en el partido de volley ball que tenían.
-¿Y ya pudiste hablar con Isabella Swan?- inquirió Alice, tratando de seguir la pelota con la mirada.
-No, ella siempre rehúye.- le contesto Edward.
-¿Qué te párese si trato de hablar con ella? - sugirió Alice.
-No funcionara
-¿Y quien dice que no funcionara, sabelotodo?
-Su única amiga es Angela, además de que es antisocial.
-Quizás yo llegue a ser también su amiga
-El hecho de que tengas premoniciones, no significa que sepas exactamente el futuro.
-¿Y quien dijo que tuve una premonición de Isabella siendo mi amiga?
-Porque te conozco y se que tramas algo.
-Tal vez, o tal vez solo quiero socializar con aquella pobre chica nueva.
-Lo único que quieres es una excusa mas para poderle cambiar ese vestuario tan obscuro y triste que usa ella, para ir de compras.
-Me ofende que no tengas fe en mi Eddie- fingió indignidad Alice.
-Sabes que odio que me digan así.
-Entonces deja de ser negativo.
-No soy negativo, soy realista.
-Lo que digas Eddie
-¡Que no me digas así! – Alice le enseño la lengua.
Era una fría mañana un miércoles cualquiera. Había nevado la noche anterior, así que se al igual que todos los días, los hermanos Cullen subían al Volvo plateado de Edward, a pesar de que Rosalie y Emmett tenían sus propios autos. Cuando llegaron al aparcamiento del instituto, los cinco hermanos fueron saliendo del Volvo; al salir Edward, enseguida se volvió mirando hacia el otro lado del aparcamiento, fijando su vista en aquella vieja pick up roja y su conductora, quien se encontraba aun dentro de ésta.
De repente, Alice se queda mirando la nada, teniendo una de sus pocas usuales premoniciones; una imagen de una Van estrellar contra una pick up roja apareció en su visión, más sin embargo, la presencia de Edward en medio de ambos vehículos la alteran.
Edward iba caminando despreocupadamente hacia Isabella, -quien se encontraba fuera de su camioneta revisando algunos de sus apuntes- con la excusa de preguntarle cual había sido la tarea de Biología.
-¡No!- el grito de Alice hizo a Edward voltear a su dirección, mientras que el chirrido de unas llantas frenar en la acera hacen reaccionar a Isabella, empujando a Edward, evitando que el auto lo aplastara.
Un estruendoso ruido hizo eco en el aparcamiento; todas las personas presentes voltean a ver lo sucedido, mientras que Edward se ponía en pie, para así poder separar ambos autos, aun sabiendo a quien se encontraría entre ambos vehículos, ya que él sintió las pálidas y delicadas manos de Isabella apartarlo del camino.
Unos estudiantes gritaban "saquen a Tyler de la furgoneta" otros "Llamen a una ambulancia" y varios iban corriendo a ver lo sucedido.
Cuando varios de los estudiantes y maestros trataron de separar ambas camionetas, Edward se sorprendió al no ver a nadie en medio de los autos, los cuales quedaron aplastados de un lado.
Edward alza su vista, sorprendiéndose lo que ven sus ojos: una Isabella Swan salir de un lado de los autos ya estrellados.
La ambulancia pronto llego, junto con la patrulla de policía del Jefe Swan. Los paramédicos se acercaron donde había ocurrido el accidente y el Jefe Swan se había acercado a su hija.
-¿Tuviste algo que ver en todo esto?- le pregunto Charlie a su hija, señalando a Edward.
-Probablemente- volteo a otra dirección, evitando la mira acusadora de su padre.
-Espero que hayas sido cuidadosa.
-Lo fui- confirmo Isabella
Los paramédicos subieron a Edward Cullen a la ambulancia, junto con Tyler Crowley.
-Isabella Swan también estuvo en el accidente, ella también tendría que ser atendida- decía Edward.
-Estoy bien, se los aseguro- los paramédicos se volvieron hacia el Jefe de Policía, no muy confiados de la respuesta de la joven. Éste asintió.
Mientras tanto, ya en el hospital, fue el Dr. Cullen quien atendió a Edward y a Tyler en urgencias.
-Papá, te he dicho que no tengo nada- decía Edward mientras que Carlisle Cullen le cosía la comisura de su ceja.
-Nada grave querrás decir- corrigió Carlisle
-De no haber sido por Isabella Swan, no estaría vivo- menciono Edward
-¿La hija del Jefe de Policía?- pregunto un Carlisle sorprendido.
-Sí, ¿Por qué?
-¿Qué hacías cerca de ella?- inquirió Carlisle
-Eh… q…quería pr…preguntarle sobre l…la tarea de bio…biología- balbuceo Edward, tallándose la nuca nerviosamente.
-Fue una suerte que estuvieras con ella en ese momento
-Si…
Alice corría por los pasillos del instituto, tratando de alcanzar a Angela e Isabella.
-¡Angela, Isabella!
-¿Si Alice?- pregunto Angela, deteniéndose, mientras que Isabella se iba de largo.
-¿Que le ocurre a ella?- pregunta Alice
-No es nada en contra tuya, es solo que no le gusta estar rodeada de personas.
-¿Siempre es así?
-Casi siempre, pero cuando la conoces mejor, Bella llega a ser una estupenda persona.
-¿Bella?- inquirió la pequeña Cullen
-Le gusta que le digan así- contesto Angela encogiéndose de hombros
Angela y Alice llegaron juntas al aula de Literatura, que para su suerte, aun no llegaba el profesor de tal materia. Alice se acerco a Bella, sentándose en el pupitre seguido a ella.
-Hola, me llamo Mary Alice Cullen, pero dime Alice. ¿Tu eres Bella?- se presento la pequeña Cullen
-¿Cómo sabes…
-¿Qué como se que te gusta que te digan Bella?, es fácil, Angela me lo dijo.- consto animadamente.
-¿Y que se te ofrece?- pregunto Bella con un aire de incomodidad.
-Me gustaría ser tu amiga.
-¿Así?- pregunto Bella enarcando una ceja.
-Vengo en son de paz. Y en verdad, me gustaría que tuvieras una amiga más en la que confiar.
Bella sonrío abiertamente en entonces dijo:
-Esta bien
La pequeña Cullen estiro su brazo, dando a entender querer estrechar las manos – ¿Amigas?
-Amigas- y se estrecharon las manos con una sonrisa de oreja a oreja en cada una de ellas.
Pronto la clase comenzó y cada una se estuvo concentrando en la clase.
El timbre anunciando el final de las clases de aquel día, inundo los pasillos y salones del instituto y pronto el alumnado comenzó a salir.
-¡Bella!- llamaba Alice. Bella enseguida volteo y sonrió al ver a su nueva amiga dirigirse a ella.
-¿Si?
-Te invito el fin de semana a ir de compras a Portland, ¿Qué te parece?- pregunto una Alice eufórica
-Mmm… no me gusta ir de compras- susurro Bella
Alice se le quedo viendo a Bella como si tuviera un tercer ojo
-Pero nunca has ido de compras conmigo- objeto Alice con la cara ya compuesta
-Enserio, no me gusta
-Por favor, ¿si?
-No Alice.
-¿Ni porque soy tu nueva amiga?- puso cara de gato con botas
-Mm… déjame pensarlo y después te digo.- contesto Bella dirigiéndose a su pick up.
Edward caminaba de un lado a otro en la sala de espera del hospital, desesperado por no poder irse a casa ya que el volvo lo había dejado en el aparcamiento del instituto y sus hermanos lo iban a utilizar. Carlisle Cullen iba saliendo de su consultorio y se sorprendió al ver el comportamiento de Edward en la sala de espera.
-Edward, cálmate- decía Carlisle acercándose a su hijo.
-¿Cómo quieres que me calme cuando yo me quiero ir a casa y no tengo como irme?- también, Edward ansiaba ver a Bella.
-Lo lamento hijo, pero tus hermanos siguen en el instituto y yo tengo mucho trabajo
-Puedo usar el mercedes…- murmuro Edward
-Ni lo pienses jovencito
-Vamos Carlisle, solo será por unas horas, después te lo traeré cuando los demás salgan del instituto.- rogaba Edward
-Ya he dicho que no y es mi ultima palabra- sentencio el Dr. Cullen entrando nuevamente a su consultorio.
Edward solo se permitió soltar un suspiro de resignación y se sentó en una de las sillas de la sala de espera.
Cinco recorridos completos al hospital y una soda después, Edward Cullen se encontraba dentro del Volvo con sus cinco hermanos charlando animadamente.
-Hey Edward- llamo la pequeña de los Cullen – hable con Bella ¿y adivina que?, ¡somos amigas!
-¿Quién es Bella?- pregunto Edward extrañado
-Isabella bobo- dijo Alice como si fuera lo más obvio.
-¿En verdad lograste hablar con esa rara?- pregunto Rosalie
-No es rara, es solo que nadie se le acerca porque se viste de negro- objeto la duende
-Por eso mismo Alice, una persona normal no viste de negro a diario- decía la rubia
-Mejor dejemos este tema, ya que invite a Bella a ir de compras y aun no recibo repuesta alguna y no quiero que me quiten mis ilusiones
Pronto, Jasper aparcaba frente a la casa de los Cullen y todos los hermanos bajaban del auto.
-Oigan, ¿Qué tal si vamos a La Push dentro de una semana?- preguntaba Emmett mientras cruzaban el umbral de la puerta.
-Me párese bien, tomar un poco de aire fresco no nos hará daño- opino Jasper sentándose en uno de los sillones de la sala de estar y cogiendo el control remoto. Emmett llego por un lado de él y se lo arrebato de la mano, sentándose a un lado de Jasper.
-¡Que buena idea!, hace mucho que no veo a Leah- decía Rosalie
-Si, Leah estará encantada de ver a cierta persona- insinúo Emmett, viendo a Edward, moviendo las cejas sugestivamente.
Quiero darle las gracias a aquellas personas que comentaron en el primer cap. Espero que les guste este cap, ya se que esta un poco corto, pero estoy en semana de exámenes y el estudiar me come el tiempo y la imaginación.
P.d.: en este cap, agregue que Alice ve el futuro, ya que en la saga de crepúsculo menciona que Alice, aun siendo humana, tenia premoniciones. Así que me gusto mucho esa idea y la agregue al fic ^^
P.d.2: estoy por terminar el cap 6 de mi otro fic, asi que no se impaciente
Nos leemos pronto y espero que escriban sus comentarios.
chau
